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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2013

Intoxicacin meditica: sembrar confusin para que todos sean "lo mismo"
Propaganda contra la solucin negociada al conflicto: militares narcotraficantes y Megateo

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Sabido es que todo lo que dicen los medios colombianos debe ser tomado con muchsima cautela. Cuando no mienten abiertamente, distorsionan las cosas. Su afn jams es esclarecer los hechos, sino confundir. Esto no es un mero vicio profesional, sino que responde a una estrategia comunicativa de la clase que posee y domina estos medios, la oligarqua colombiana. La prensa colombiana, pese a adoptar un formato supuestamente neutral, es una prensa militante de derecha que reproduce de manera acrtica los discursos e ideologa del bloque dominante.

Cierto es que, a veces, los medios comunicativos informan sobre los crmenes del Estado, que a veces hay reportajes sobre los falsos positivos, sobre el desplazamiento, sobre los vnculos entre las fuerzas paramilitares y el ejrcito oficial, etc. Pero inmediatamente informan de los hechos, los descontextualizan, cuentan la verdad a medias o introducen mentiras para confundir a los incautos. Por eso es que el ejercicio de leer la prensa colombiana requiere de saber aplicar un tamiz que permita separar los hechos de la ideologa de la oligarqua. Esto todos en la izquierda es conocido, pero a veces nosotros mismos caemos en la trampa de estos manipuladores profesionales de la opinin pblica, que nunca descansan y que no dan puntada sin hilo.

Recientemente la CTI captur a Luis Rodolfo Mendoza Ovalle, Luis Camilo Gamez y Miguel Gnecco Castilla, tres militares colombianos sorprendidos in fraganti con 300 kilos de cocana y 16 millones de pesos en efectivo en el departamento de Magdalena. Lo que una vez ms viene a probar lo que todos sabemos: los vnculos profundos del Estado colombiano, de la oligarqua y del Ejrcito con la mafia narcotraficante, proceso que desde los aos 80 se ha dado por la integracin de la economa ilegal a la legal. No podemos esperar, por cierto, de la prensa oficial, revelaciones sobre las estructuras profundas de la economa mafiosa en el establecimiento ni una investigacin crtica sobre las causas del avanzado estado de putrefaccin de las instituciones colombianas. Por eso es que algunas notas publicadas por medios de comunicacin popular, llevaban la noticia ms all del cuento chino de las manzanas podridas y mostraba como este no era un caso aislado. Hasta ah todo bien.

El problema es que las notas sealadas reproducan sin cuestionamiento un pequeo petardo arrojado por la oligarqua en sus medios de manipulacin de masas; que supuestamente estos militares trabajaban asociados con el paramilitar Megateo. Eso parecera un mero detalle sin mayor importancia, pero s que la tiene. Megateo no es ningn paramilitar sino el comandante del EPL en Norte Santander. Por qu los medios oficiales meten al baile a Megateo, sin dar ninguna clase de evidencias? Si bien a los militares los sorprendieron, como se dice, con las manos en la masa, no hay nada que indique la participacin de Megateo en este caso. Ms an, son los medios colombianos tan ignorantes como para no saber que Megateo es comandante del EPL? por qu entonces lo mencionan como un paramilitar?

La impresin que me da es que la oligarqua a travs de sus medios trata de sacar ventaja de una noticia que la avergenza e introducen ese detalle aparentemente insignificante para sembrar un velo de confusin en torno al caso. Con l, a la vez que muestran a los soldados como manzanas podridas, inmediatamente los vinculan a los violentos. Y al referirse a los violentos, mezclan al paramilitarismo con un comandante de una guerrilla pequea a nivel nacional pero significativa en la regin, la cual viene pidiendo su participacin directa en los dilogos de paz. En esa regin, como se sabe, el EPL opera en coordinacin militar con las FARC-EP y con el ELN. Entonces, culpando a un comandante del EPL, por asociacin, se les unta a todos con el narcotrfico, con elementos corruptos del Estado y con paramilitarismo.

La directiva en los medios oficiales es confundirlo todo cuando se habla del conflicto colombiano: todos los irregulares son lo mismo, las bacrim estn aliadas con la guerrilla, es imposible distinguirlos a los unos de los otros, y otras falacias que no ayudan en nada a una mejor comprensin del conflicto social y armado colombiano. Incluso se transmite la impresin de que los violentos (todos, no slo los paramilitares) estn copando espacios del Estado gracias a funcionarios corruptos. El fin de esta confusin es dar la impresin de un Estado asediado por los ilegales, desplazando las contradicciones en Colombia desde el plano real de la lucha de clases (contenido social del conflicto), a una ficticia lucha entre el estado de derecho y los ilegales (todos en el mismo saco, una mera cuestin de criminalidad rampante). Este discurso, huelga aclarar, es un formidable obstculo para la paz, pues impide a amplios sectores de la poblacin colombiana (sobretodo a aquellos que no tienen relacin directa con la realidad del conflicto armado) comprender el vnculo que existe entre la confrontacin armada y las causas sociales-estructurales que lo originan. Y sin dar solucin a las causas estructurales que originan el conflicto, cualquier poltica que promueva o busque la paz, no ser sino un fracaso. Por eso se habla de paz con justicia social.

De paso, los medios, con este petardo, buscan invalidar la bsqueda legtima de un espacio en las negociaciones de paz por parte de un movimiento guerrillero que se desmoviliz parcialmente en 1991. No hace bien a Colombia limitar las negociaciones a las FARC-EP o al ELN, pues cada insurgencia existe por razones especficas, aunque tambin pueda decirse que exista en trminos muy generales por las mismas razones que las otras (exclusin poltica y despojo a las clases populares). Cada movimiento guerrillero responde a aspectos especficos del conflicto social colombiano, responde a causas estructurales y a razones particulares que deben ser abordadas en un ejercicio de dilogo poltico como el que se est llevando a cabo en La Habana. De la misma manera que exigimos ampliar la participacin popular en la mesa, esto tambin implica ampliar la participacin a otras expresiones insurgentes.

Por todo esto es que no veo nada de inocente en este petardo que arroj la oligarqua en medio de esta noticia. Este incidente, en apariencia "insignificante" nos recuerda una vez ms que hay que estar siempre muy atentos en corroborar la veracidad de las noticias oficiales y aplicar un filtro crtico a todo lo que recibimos. Hay que recibir toda noticia de estos medios con una dosis de sano escepticismo no rechazar utilizar estos medios de plano, sino que aprender a trabajarlos entendiendo los subtextos siempre presentes y las manipulaciones sutiles. Varios medios ya han rectificado el error sacando esa mencin a Megateo, pero no est de ms una nota extra para enfatizar lo cuidadosos que debemos ser con los medios oficiales, pues ninguno de nosotros, por clara que tengamos la pelcula, estamos libres de caer en la trampa. An medios valiosos, crticos, valientes, mordieron el anzuelo, pero afortunadamente supieron enmendar el error a tiempo.


(*) Jos Antonio Gutirrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con Amrica Latina y Colombia, colaborador de la revistaCEPA(Colombia) yEl Ciudadano(Chile), as como del sitio web internacionalwww.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugus, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orgenes Libertarios del Primero de Mayo en Amrica Latina" (Quimant ed. 2010).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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