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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2013

Debe el 15-M formar un partido poltico? Una contribucin al debate
El frente ciudadano

Jos Lpez
Rebelin


Dos aos despus de aquel mayo histrico del ao 2011 el movimiento de indignacin sigue vivo pero no crece la participacin ciudadana en sus convocatorias, a pesar de que cada vez tenemos ms razones objetivas para la indignacin. La iniciativa surgida a raz del 25-S logr poner en la agenda de los indignados de este pas llamado Espaa la cuestin del proceso constituyente. Ahora s parece que el movimiento 15-M tiene claro el gran objetivo poltico a corto/medio plazo: un cambio de rgimen. Se asienta la idea de que no es posible parar al neoliberalismo sin transformar profundamente el actual sistema. No slo hay que luchar contra los desahucios, contra el progresivo empobrecimiento de la mayora, contra el desmantelamiento del Estado del bienestar, contra el escandaloso desempleo que crece y crece sin parar,, adems, hay que luchar por un cambio poltico general de gran envergadura, sin el cual ser muy difcil ganar aquellas luchas parciales.

El reciente fracaso del 25-A demostr que hay que reivindicar siempre el pacifismo, que hay que usar un lenguaje inclusivo, que no sea agresivo. Debemos ser moderados en las formas pero radicales en el fondo. Si reivindicamos la democracia real, un cambio de sistema, pero siempre mediante mtodos pacficos, somos radicales en los objetivos pero no en las formas. Esta leccin no debemos olvidarla. La revolucin no ser posible si no participan activamente en ella muchos ms ciudadanos. Una cosa est ms clara que el agua cristalina de los ros: necesitamos aglutinar a la mayora de la poblacin alrededor de la causa democrtica. Es imperativo que las distintas mareas converjan en un nico y coordinado tsunami. Poco a poco vamos avanzando hacia la imprescindible unidad de las clases populares. Pero la revolucin tampoco ser posible si no llegan con suficiente fuerza a las instituciones polticas partidos que aboguen por cambios sistmicos. Hay que alcanzar el poder poltico. El cambio debe hacerse desde dentro y desde fuera del sistema. Los distintos frentes de lucha deben complementarse, realimentarse mutuamente.

As pues, resurge con fuerza el viejo debate que ya surgi en su da en las plazas donde se produjeron aquellas histricas acampadas del ao 2011; debe el 15-M presentarse a las elecciones o no, formar un partido poltico o no?

Lo primero que hay que tener claro, en mi modesta opinin, es que es imprescindible que las movilizaciones en las calles, adems de crecer sustancialmente, tengan su traduccin poltica en las instituciones. Como hemos comprobado en la prctica, de poco sirven las manifestaciones, las acampadas, las huelgas generales, si los principales partidos del actual rgimen siguen recibiendo el apoyo de la mayora de la gente en las urnas. Muchos indignados ya no participan en las movilizaciones callejeras pues piensan que no sirven de nada. Muchos ciudadanos todava siguen apticos. Es evidente que hay partidos polticos del actual rgimen que apoyan ms al 15-M que otros. Tambin es obvio que algunos de ellos juegan al oportunismo, dicen unas cosas cuando estn en la oposicin y hacen otras cuando gobiernan. Debemos recordar siempre que hablan ms los hechos que las palabras. Lo que est claro, en cualquier caso, es que debe haber en los parlamentos algn partido o coalicin de partidos que contribuya a transformar el sistema desde dentro. La cuestin a dilucidar es cul o cules. A mi modo de ver, ahora mismo (a nivel estatal) slo hay una formacin poltica capaz de encauzar las ansias transformadoras de los indignados, a pesar de sus errores, carencias y contradicciones (los cuales deberan ser corregidos cuanto antes): Izquierda Unida (IU).

Sin embargo, como muchos miembros de dicha coalicin reconocen, si bien, probablemente, IU subir bastante en votos recibidos, no alcanzar los suficientes como para gobernar, para liderar el histrico reto al que se enfrenta nuestro pas: la transicin hacia un nuevo rgimen. Desgraciadamente, por ahora, muchos ciudadanos siguen presos de prejuicios, siguen pensando que ms vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, siguen dominados por el pensamiento nico capitalista incrustado en sus mentes diariamente por la abrumadora mayora de medios de comunicacin. No podemos despreciar el hecho de que muchos trabajadores, muchos pensionistas, votan a los grandes partidos, a sus verdugos. Debemos contribuir todo lo posible a que esto deje de ocurrir y, por desgracia, muchos ciudadanos siguen viendo a IU, a la izquierda del PSOE en general, como algo radical y trasnochado. Estn equivocados, el mayor error es seguir apoyando en las urnas a quienes nos han llevado a la actual situacin. Es un profundo error no dar una oportunidad a otras organizaciones. A todo esto sumemos los errores cometidos por la izquierda transformadora.

Por otro lado, existe, entre otros, el serio riesgo de que si el movimiento 15-M se presenta a las elecciones, no obtenga los resultados necesarios para convertirse en una fuerza suficiente como para cambiar el sistema desde dentro. Esto nadie puede saberlo con certeza, pero esa posibilidad existe. No puede despreciarse el hecho de que en el actual sistema no todas las agrupaciones polticas acuden a las elecciones en igualdad de condiciones, de que a unas se les da mucha ms voz que a otras. Es obvio que los grandes medios de comunicacin harn propaganda a favor de unas y en contra de otras (como siempre han hecho), haran todo lo posible por desprestigiar a ese hipottico partido del 15-M, lo presentaran ante la opinin pblica, como, en el mejor de los casos, un grupo de personas bienintencionadas pero incapaces de gobernar y sacar al pas de la profunda crisis que vive. Tampoco puede obviarse la actual ley electoral que beneficia a los grandes partidos en detrimento de los ms pequeos o los nuevos. Existe, adems, el riesgo de dividir el voto entre IU y el 15-M, en caso de que se presentaran por separado, dando as ms fuerza a los partidos tradicionales pro-sistema. Es decir, existe la posibilidad de que si el 15-M se presenta bajo las siglas de la izquierda, muchos ciudadanos presos de prejuicios no le apoyen (a pesar de interesarles hacerlo objetivamente), pero tambin de que si el 15-M se presenta como tal, independientemente de la izquierda, muchos votos de la izquierda no fueran a parar a l. En el primer caso, se espantara a muchos votantes de la derecha, en el segundo de la izquierda. Cmo resolver este entuerto? Cmo aglutinar a la mayora social alrededor de una fuerza poltica en el parlamento? Cmo superar los prejuicios, la falsa conciencia, de gran parte de nuestros conciudadanos? stas son las preguntas a las que debemos intentar responder para dar con la estrategia poltica adecuada.

Imaginemos que el 15-M convoca a la ciudadana en general, incluidos partidos polticos de toda ndole, incluidos sindicatos, incluidas organizaciones sociales, a un gran pacto para regenerar la democracia. Que se prescinde, por ahora, de los conceptos de izquierda y derecha, que, simplemente se fija como objetivo bsico desarrollar la democracia poltica. Por qu debe hacerlo esto el 15-M? Porque segn las encuestas (si bien hay que tomarlas siempre con mucha prudencia), la mayor parte de la gente simpatiza con l, tanto la gente de derechas como de izquierdas, aunque no en la misma proporcin. En la actualidad, no parece haber nadie capaz de aglutinar a la inmensa mayora social, salvo el movimiento 15-M. Existen diversas iniciativas encaminadas a formar un amplio frente poltico pero tienen el lastre ideolgico, giran en torno a formaciones de izquierda, o personajes de prestigio, vinculados a determinados partidos polticos, por lo que muchos votantes de la derecha, probablemente, no votaran a dicho frente, o tendran muchas reticencias para hacerlo, por lo menos mientras sigan presos de prejuicios, de la falsa conciencia. Sin embargo, el 15-M no tiene tanto lastre ideolgico, es el nico movimiento popular donde muchos votantes de la izquierda y la derecha convergen. Es alrededor del 15-M donde es posible aglutinar a ms ciudadanos, dicho movimiento debe ser el epicentro del frente poltico ciudadano. Defendiendo las ideas desnudas, prescindiendo de etiquetas ideolgicas, llegaremos a ms gente. Lo importante son las ideas. El 15-M traspas fronteras ideolgicas, super sectarismos y dogmatismos, precisamente, por esto mismo, por centrarse en las ideas. El 15-M ha ayudado a muchos ciudadanos a liberarse de prejuicios, a redescubrir que en verdad son de izquierdas. Debe seguir hacindolo mucho ms. Por lo menos, poniendo en evidencia a los partidos actuales para que tengan que mojarse ante las ideas propuestas.

Imaginemos que para dicho pacto se establece un programa bsico de reformas polticas en el que se incluyera, como mnimo: una ley electoral justa (una persona, un voto), referendos ms frecuentes y siempre vinculantes, una profunda y verdadera separacin de todos los poderes, revocabilidad (que el pueblo pueda expulsar del poder a cualquier cargo pblico electo mediante referndum sin esperar a las siguientes elecciones), mandato imperativo (que los programas electorales sean de obligado cumplimiento). Tal vez, tambin podra incluirse en dicho programa que el pueblo pueda decidir mediante referndum, precedido de un amplio debate donde todas las opciones puedan ser conocidas en igualdad de condiciones, la cuestin Repblica vs. Monarqua. En cualquier caso, habra que buscar un programa mnimo que pudiera ser apoyado por la gran mayora de nuestros conciudadanos. Esto puede implicar, por ahora, renunciar a ciertas cosas, las cuales s sern asumibles por el conjunto de la ciudadana en cuanto se desbloquee la actual situacin, en cuanto el debate se generalice y profundice.

De lo que se trata, por ahora, insisto, es de lograr el apoyo ciudadano suficiente para ayudar a provocar cambios sistmicos desde el propio sistema, para lograr un gran vuelco electoral. Dicho programa bsico podra girar en torno a la siguiente idea central: la democracia dista mucho de ser perfecta y puede ser mejorada notablemente de manera continua, empezando (pero no terminando) con ciertas medidas concretas, como las mencionadas. Cuntos ciudadanos no estaran de acuerdo con este programa mnimo de regeneracin democrtica? Cuntos partidos polticos podran permitirse el lujo de rechazarlo ante la opinin pblica? Nosotros, desde la izquierda, sabemos perfectamente quines estn a favor y en contra de la verdadera democracia, pero muchos de nuestros conciudadanos no. Nuestro objetivo fundamental inmediato es superar prejuicios, unir a la ciudadana alrededor de una idea central, la cual debe ser defendida de manera concreta por cierto frente poltico. Un frente amplio en el que puedan participar todos los ciudadanos, incluso todos los partidos, al menos potencialmente. An queda cierto tiempo para las siguientes elecciones (no es previsible que el actual gobierno las adelante) y el posicionamiento de los diferentes partidos polticos respecto de dicho programa bsico del 15-M podra ayudar a muchos ciudadanos a abrir los ojos, a darse cuenta de quines estn de su lado y quines no, a romper las ataduras mentales con el pasado, a superar esos prejuicios de los que hablbamos. Indudablemente, como mnimo, se generara un debate, mejor dicho, el debate se generalizara.

El 15-M necesita, adems de seguir vivo en las calles, adems de seguir en la lucha del da a da, alguna accin poltica global que le sirva de revulsivo, que suponga una salida a la actual situacin de estancamiento mental en la que se encuentran muchos ciudadanos desencantados con los grandes partidos pero que no saben an a quin votar en las prximas elecciones, o que an piensan en votar a los de siempre porque no ven alternativas, o que no participan en las convocatorias pblicas del 15-M a pesar de simpatizar con ellas. Y esa accin podra ser la que acabo de mencionar: un pacto propuesto al conjunto de la ciudadana. Frente al pacto de Estado que intentan montar los partidos del rgimen para salvarlo, nosotros debemos reivindicar un gran pacto social abierto a todo el mundo, a los ciudadanos en primer lugar, pero tambin a todos los partidos polticos, para superar el actual rgimen decadente. Dicho pacto debe ser llevado a cabo por un frente poltico que aglutine a los ciudadanos y a todo tipo de organizaciones que estn de acuerdo con sus objetivos bsicos (ms y mejor democracia) y estrategias (el pacifismo y la propia metodologa democrtica).

Pero para ello, cuanto antes, el 15-M debera tener una red de portavoces coordinada a nivel estatal, elegida en las asambleas y controlada por ellas en todo momento. sta es una de las grandes lacras que arrastra, a nivel organizativo, el movimiento 15-M. En caso de decidir, en determinado momento, presentarse a las elecciones, dicha organizacin bsica podra ser el germen del partido del 15-M. Para ello, por el momento, el movimiento ciudadano debe irse preparando, dando un gran salto organizativo, pero diferencindose radicalmente del resto de partidos polticos. Si alguna vez el 15-M aspira a recibir en las urnas el apoyo de la mayora de la ciudadana que simpatiza con l, primero debe demostrar que es capaz de organizarse mejor, pero que tambin lo hace de manera radicalmente distinta: dando el mximo protagonismo posible a las bases, a los ciudadanos. Si la gente ve a un nuevo partido organizado a la vieja usanza (es decir, de arriba abajo, en vez de al revs) entonces no confiar en l, o, lo que es peor, dicho partido se traicionar a s mismo. No es lo mismo simpatizar con cierto movimiento que apoyarlo en las urnas para que nos gobierne. Que el 15-M tenga la simpata de la mayora no le garantiza el voto de la mayora. Las mejores encuestas son siempre las votaciones. Para que la mayora decida apoyarlo en las urnas, el 15-M deber demostrar que tiene un programa claro para la transicin a la democracia real, deber aspirar a la responsabilidad de gobernar o ayudar a gobernar el pas, sin complejos. El ciudadano corriente debe percibir que dicho movimiento puede gobernar, construir, adems de protestar. Hay que hacer una intensa labor de propaganda para, no slo denunciar la falsa democracia actual, las polticas antipopulares ejercidas por gobiernos elegidos popularmente (sta es la gran contradiccin de la actual democracia que hay que superar), sino que tambin para explicar que hay alternativas concretas y factibles para salir de la crisis con ms dignidad, que otro sistema es posible, adems de necesario. El ciudadano de la calle debe tener claro que es imprescindible desarrollar la democracia para lograr gobiernos que gobiernen para el pueblo, y no para ciertas minoras, que de poco sirve elegir a los gobiernos si luego stos no responden ante el pueblo. La solucin es la democracia real.

A modo de conclusin, en mi humilde opinin, todava no es el momento de constituir un partido poltico del 15-M, pero el movimiento popular s puede y debe irse organizando ms y mejor para, dado el caso, dar ese salto. Cuando se d (en caso de que se decida dar), habr que ver si convendr coaligarse con ciertas formaciones polticas ya existentes (en particular de la izquierda) o no. Pero mientras, ese frente ciudadano que podra constituirse a corto plazo, as como un importante salto cualitativo en la organizacin interna del 15-M (la formacin de una red de portavoces coordinada a nivel estatal, una coordinadora 15-M), sembrara el terreno para que la indignacin ciudadana alcanzase alguna vez con fuerza las instituciones polticas. Tambin cabe la posibilidad de que IU (la cual debe, en paralelo, hacer un gran esfuerzo para formar un amplio frente de izquierdas, aglutinando a toda la izquierda anticapitalista) suba lo suficientemente en votos como para poder gobernar (esto sera lo ideal pues el 15-M mantendra su apartidismo), si sabe abanderar acertadamente la causa democrtica, si consigue vencer los prejuicios de muchos ciudadanos que, por ahora, ni se plantean votar a dicha coalicin. Y, en esto, el 15-M, de manera indirecta, y manteniendo siempre, al menos por el momento, su independencia respecto de los partidos polticos, puede ayudarla mucho con el pacto ciudadano mencionado en este artculo. Si alguien tiene alguna idea mejor, bienvenida ser. Si alguien cree que lo planteado en este artculo no es factible, que explique por qu, que d alguna alternativa. El debate est abierto.

Lo que ocurra en los prximos meses o aos en nuestro pas depender de quin lleve la iniciativa: la ciudadana o las lites actuales. La revolucin no es posible sin una estrategia adecuada. Frente al pacto de Estado, pacto social. El frente ciudadano (o como se quiera denominar) podra contribuir mucho a pasar de la indignacin a la revolucin. En la unin est nuestra fuerza. Debemos dar prioridad a lo que nos une frente a lo que nos separa. La democracia real interesa a la inmensa mayora. Unmonos en torno a la lucha por ella.

Blog del autor: http://joselopezsanchez.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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