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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2013

II Encuentro mediterrneo de jvenes por la democracia y los Derechos Humanos
Hacia dnde van las movilizaciones de la juventud en el mundo rabe?

Beatriz Ortiz Martnez
Revista Pueblos


Un amplia representacin de jvenes procedentes de pases del Mediterrneo participaron en febrero en el II Encuentro mediterrneo de jvenes por la Democracia y los Derechos Humanos en Rabat, organizado por ACSUR- Las Segovias y la Asociacin Marroqu de Derechos Humanos (AMDH) en el marco del convenio para el fortalecimiento del Estado de Derecho y la gobernanza democrtica mediante el apoyo a organizaciones de Derechos Humanos y sus redes en Marruecos, Argelia y Tnez, financiado por la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional para el Desarrollo (AECID).

Un ao despus (la primera edicin de este encuentro tuvo lugar en abril de 2012 en Bouznika Marruecos), jvenes activistas procedentes de Tnez, Argelia, Palestina, Egipto, Yemen, Siria, Mauritania, Shara Occidental, Libia, Estado espaol y Marruecos se reunieron para debatir sobre la evolucin y la situacin actual de los movimientos de protesta, la implicacin y la movilizacin de las clases populares en las luchas sociales, la igualdad de sexos, el papel de las mujeres en los procesos revolucionarios, la libertad de prensa y las nuevas tecnologas[1].

El objetivo de este II encuentro era tanto dar continuidad a las redes y sinergias que se haban generado un ao atrs como conocer el punto de vista y opiniones de los y las jvenes que participaron en las revueltas y protestas y que, hoy en da, forman parte de los movimientos que los originaron y les dan continuidad. En definitiva, acercar la realidad de los pases del mediterrneo, destacar los puntos que los unen, las luchas y reivindicaciones comunes, generar intercambio de experiencias y fomentar la construccin de redes internacionales de solidaridad.

La juventud del mediterrneo en movimiento

A pesar de la heterogeneidad social y cultural de la regin mediterrnea, existen algunos factores comunes a todos los pases en los que se enmarc la denominada primavera rabe: una poblacin mayoritariamente joven, altos ndices de desempleo, extensos niveles de corrupcin, ausencia de libertades, violaciones de derechos humanos y, en definitiva, el sometimiento de la poblacin a la voluntad de regmenes autoritarios y dictatoriales. Sin duda fueron factores detonantes de las movilizaciones.

Otros indicios tambin pronosticaban el estallido de las revueltas, como la explosin demogrfica en la regin rabe en el ltimo siglo. Segn un informe regional de la Liga rabe sobre el crecimiento demogrfico, la poblacin rabe actual es de aproximadamente 367,4 millones de habitantes. El 17,2 por ciento son mayores de 65 aos, mientras que un 70 son menores de 25. En Tnez hay un 30 por ciento de poblacin joven, en Egipto un 39, en Yemen un 24, en Siria un 30,2, en Libia un 40,05 y en Marruecos un 36 por ciento, mientras que en Argelia el 32 por ciento de la poblacin est entre los 15 y los 29 aos de edad.

Tiempo antes de que el joven tunecino Mohammed Bouazizi se inmolase en diciembre de 2010 frente a la Delegacin de Gobierno en Sidi Bouzid, hecho sealado como el inicio de la primavera rabe, prcticamente todos los pases del mundo rabe ya venan padeciendo las consecuencias de una larga y profunda crisis econmica, poltica y social que se vio marcada por estallidos populares de diferente naturaleza, en regiones ms o menos alejadas geogrficamente. En el ao 2008, las revueltas de Sidi Ifni, la huelga de los trabajadores en la cuenca minera de Redeyef en Tnez, la de la fbrica textil de Mahala al-Kubra en Egipto, las protestas populares contra el Tratado de libre comercio con los pases de la Unin Europea. En 2010, las revueltas de los campamentos de Gdem Izik de El Aain en el Sahara (donde la juventud reclamaba justicia social, trabajo y vivienda), las huelgas de los trabajadores de SMESI (filial de la empresa estatal de fosfatos OCP), en la cuenca minera de Khouribga en Marruecos.

Antecedentes similares se daban en la ribera norte del Mediterrneo, con varios factores de fondo compartidos: desempleo, precariedad, austeridad, recortes en las polticas pblicas, aumento de la represin y del control de la libertad de expresin de la poblacin. Antes de las grandes movilizaciones del 15M en el Estado espaol y de los indignados e indignadas en toda Europa (y a escala global con el movimiento Occupy, Take the Square, etc.), desde el 2008 se sucedan acciones contra la austeridad, la crisis econmica y financiera, la corrupcin, la especulacin, el aumento del paro y de la precariedad laboral.

La juventud de Tnez, Libia, Egipto, Marruecos, Yemen, Jordania, Iraq, Kuwait, Siria y Bahrin consigui reunir y coordinar a amplios sectores de la poblacin (trabajadores y trabajadoras, desempleados y desempleadas, campesinos y campesinas, militares, sindicatos clandestinos o no legalizados, y colectivos de mujeres) incluso sin el apoyo de los partidos polticos. Lo mismo ocurri en Grecia, Italia, Francia o Portugal.

Adems, el potencial de internet contribuy decisivamente en algunos pases a la propagacin del espritu revolucionario, al contagio, a la organizacin y a la continuidad de las revueltas que consiguieron derrocar a dictadores y que an hoy siguen vivas. Igualmente han sido fundamentales para poder compartir la informacin sobre la realidad de las personas que participaban y protagonizaban los movimientos de protesta y tejer redes de solidaridad a nivel internacional.

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Fotografa: ACSUR Las Segovias.

Lucha global

Como decamos, el objetivo global de este encuentro de jvenes del Mediterrneo era crear un espacio para el debate entre activistas de movimientos sociales democrticos de diferentes pases y as fomentar el intercambio de experiencias y la construccin de redes internacionales de solidaridad. Para asistir un requisito fundamental fue que todas y todos los activistas elaborasen una intervencin corta en torno a uno de los cuatro ejes temticos que estructuraron el encuentro:

Se presentaba la situacin de todos y cada uno de los pases sobre las cuatro temticas de los talleres, lo que aliment el debate posterior.

Cmo continuar?

Una de las conclusiones del encuentro es que es fundamental la intervencin de la sociedad civil para seguir adelante con los cambios. Una vez pasada la euforia colectiva regional con motivo de las revueltas, con ms sosiego y tras tener tiempo para el anlisis, las y los jvenes no dudaron en mostrar, compartir y explicar su frustracin por no ver materializados los cambios polticos de fondo que esperaban en algunos pases. Sealaron que esto no hace ms que reforzar su idea de que es precisa la intervencin de la poblacin y la movilizacin social, de que hay que seguir adelante con los procesos de cambio y precisamente ahora es an ms necesaria la creacin de redes regionales que articulen las luchas y que puedan convertirse en fuertes lobbys sociales por la justicia, los Derechos Humanos y la democracia.

Son muchos los desafos comunes que se identifican: generar constituciones a la imagen del pueblo; la lucha contra la corrupcin que sigue bloqueando y obstaculizando la justicia; llevar a cabo polticas pblicas para reducir los niveles de analfabetismo; la necesidad de aglutinar a los movimientos sociales para tener ms fuerza; frenar el uso de la religin como una excusa para la violencia o para imponer determinados comportamientos Algo que comparten tambin las y los jvenes es el sentimiento de revolucin traicionada y por ese motivo insisten en que es fundamental traducir este denominador comn en una estrategia a escala regional que frene la desarticulacin que estn produciendo en la zona los movimientos islamistas y la injerencia occidental.

Destacan como punto fuerte el hecho de disponer de herramientas para organizarse y no tener que encuadrarse en estructuras polticas que consideran obsoletas, aunque s son conscientes de que no estn lo suficientemente organizados, mientras que los partidos islamistas radicales s. Tambin son conscientes de su fuerza y de que ahora el poder sabe que est vigilado: en el mundo rabe todos los ciber cafs se han convertido en salas de prensa.

Las mujeres jvenes tambin se han empoderado y son conscientes de que existe miedo a que ellas ocupen el lugar que les corresponde en la sociedad. Lo han vivido muy de cerca: durante las revoluciones las mujeres hemos sido bienvenidas y cuando stas han terminado nos han invitado a volver a casa; nuestros derechos no estaban presentes entre las reivindicaciones de las revueltas y dentro de los propios movimientos de izquierdas hay una mentalidad machista y patriarcal. La voz de las mujeres en el mundo rabe, afirmaba otra de las participantes, es una revolucin en s misma y por este motivo tenemos que alzarla todas juntas, a nivel regional.

Se han creado varios espacios de encuentro digitales para mantener el contacto e informar sobre la actualidad en cada uno de los pases. Estos dos encuentros han generado un proceso de intercambio y convergencia en torno a la lucha por la democracia y los Derechos Humanos que es fundamental mantener en el tiempo para que siga desarrollndose y cristalice en una red internacional. Sin olvidar, por supuesto, la importancia de encontrase en persona y descubrir la dimensin humana de las y los activistas y militantes.

Beatriz Ortiz Martnez es coordinadora de comunicacin y dinamizacin asociativa en ACSUR LAS SEGOVIAS. Forma parte del consejo de redaccin de Pueblos Revista de Informacin y Debate.

Este artculo ha sido publicado en el nmero 56 de Pueblos Revista de Informacin y Debate, abril de 2013.

NOTAS:
  1. Para profundizar y acceder al conjunto de los debates y contenidos de los encuentros se pueden consultar en la web de ACSUR un vdeo y la publicacin Taqarir 4: Jvenes por la democracia y los Derechos Humanos en los pases del Mediterrneo. Ver en www.acsur.org.


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