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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2013

Crdoba
Ante el encierro, la movilidad

Sergio Job
Rebelin


Hace dos dcadas atrs, ante el masivo desempleo y sin fbricas para tomar, el campo popular argentino y nuestroamericano se percat que en la circulacin del capital resida gran parte del poder del capitalismo en su etapa financiera. Entonces se tomaron palos, gomas y pauelos para salir a cortar esa circulacin. Naci el piquete como mtodo de lucha predilecto y efectivo, frente a esta circulacin desenfrenada de mercanca (y hombres y mujeres trabajadoras, entendidas tambin como mercancas). Ese fue el palo en la rueda que resista y trababa el normal desarrollo del sistema econmico por estas tierras, y lo haca cada vez con mayor frecuencia, con mayor experiencia y combatividad. El piquete es una herramienta de lucha que el pueblo argentino ha forjado y extendido como un reguero de plvora, hasta volverse sentido comn de cualquier reclamo popular. Quien quiere reclamar, desde la falta de gas en un colegio hasta el asesinato de un compaero en lucha, pasando por la resistencia a la expoliacin de nuestros bienes comunes, sale y corta una calle. Cortar una calle es un mtodo, pero a la vez un derecho bsico, que se ha ganado el pueblo argentino, no sin muertos, detenidos, judicializados, golpeados, y un largo etctera.

Pero as como el pueblo aprende, el poder tambin lo hace; y adems muta. A la par, tambin se han modificado los modos de acumulacin, explotacin y expoliacin. Si en la dcada del noventa, la circulacin de bienes y servicios eran las actividades que impriman una dinmica general al conjunto del sistema, hoy ese eje estructurador, se ha desplazado hacia la explotacin de los bienes comunes: modelo extractivista-exportador que le llaman. Y en ese mismo movimiento, el poder (entendiendo al mismo como la dinmica expropiatoria de la energa vital de los cuerpos, y por ende de las voluntades sin ms) se ha transformado, y adquiri cada vez mayor autonoma relativa respecto a las relaciones netamente capitalistas (comprendidas como la dinmica expropiatoria de plusvala, fuerza laboral y ganancias econmicas). As, cada una de estas dimensiones del arriba, si bien siempre de modo complementario, han desarrollado modos especficos de control y represin.

En la provincia de Crdoba, de la mano de los gobiernos pejotistas de De la Sota, la dimensin del poder, donde el control territorial a cmo de lugar es una de sus aristas fundantes y fundamentales, ha tenido un desarrollo descomunal en este principio de siglo XXI. A este hecho debe sumrsele (como causa, consecuencia, complemento, imbricacin) que el motor de la economa local es el circuito soja-especulacin inmobiliaria (fundadas en una apropiacin por desposesin de la tierra para realizar negocios). Ambas dinmicas juntas dan por resultante una lucha brutal, sin tapujos, por la tierra y el territorio, que se expresa en una guerra frontal contra quienes decidimos negarnos al despojo impuesto.

As, es que esos mecanismos de control y represin que ya se desplegaban contra los pobres de la provincia (Cdigo de Faltas mediante), hoy son reproducidos exponencialmente y profundizados cualitativamente, tambin contra los sectores del pueblo organizado en esa disputa territorial. En concreto, el poder y el capitalismo en Crdoba, estn mostrando un modo de actuar que busca asentarse sobre los territorios para mantener control sobre l. Frente a las ocupaciones de tierra por parte de sectores populares organizados, erige cercos policiales inhumanos y altamente represivos, que ni siquiera dejan entrar alimentos ni agua! a los pobladores que quedan cercados.

Los sectores empobrecidos de la provincia llevan ms de una dcada de acumulacin en experiencias de resistencia ante los cercos policiales y su represin. Esa es la razn por la que los modos de resistir a esta dinmica de poder, estn ya en ese acervo de la experiencia popular. Si durante los ltimos aos, el campo popular organizado cordobs ha crecido valientemente en su capacidad de enfrentamiento frontal contra las fuerzas del orden sin mucha efectividad; por el contrario, los sectores empobrecidos, han demostrado una gran capacidad de resistencia ante un enorme y meticuloso aparato represivo dispuesto en su contra. Gran parte de esa capacidad de resistencia reside en haber asumido a la huda y la movilidad escurridiza, como mtodo de estar. As, los pobres de la provincia hicieron de su debilidad notoria frente a la ofensiva del poder, un mtodo de resistencia. El escape, la huda, es el modo principal de disidencia ante los planes del arriba.

Frente a los cercos policiales que se repiten por doquier (los casos de Cuesta Blanca y Piedra Blanca son, si se quiere, los ms emblemticos por su descarada brutalidad, pero no los nicos), la capacidad de los sectores organizados para encontrar las grietas en los cercos, para escurrirse en la vetas, es lo que viene garantizando la resistencia. Este aprendizaje de los sectores empobrecidos, que es apropiado por el pueblo organizado, ha tomado nuevas caractersticas al combinarse con esa capacidad combativa que ha ido adquiriendo el sector, para transformarse en mtodo de lucha concreto: caminatas y caravanas que buscan filtrarse en los cercos a los que la polica est confinando a sectores enteros de la poblacin. La resistencia parece encontrar nuevos caminos, y sin descartar el piquete que frena, que busca plantarse ante el arriba, se recurre cada vez ms a estos nuevos mtodos de lucha vinculados a la movilidad. Frente a un poder esttico, que busca asentarse y hacerse del territorio, se levanta una resistencia mvil y movilizada, escurridiza.

Fue una caminata por las sierras la que logr romper el cerco policial y meditico que envolva al conflicto de tomas de tierras en Cuesta Blanca hace ms de un mes atrs. Es una caravana solidaria la que logr romper el inhumano cerco policial que rodea Piedra Blanca. En ambos casos con la solidaridad y el coraje como motores, se logr ingresar agua, alimentos, ropas, frazadas. Tambin abrazos, cantos y sonrisas. Tomar nota de las nuevas dinmicas que despliegan el poder y el capitalismo en cada lugar, es lo que permite que podamos levantar nuevos (siempre viejos e histricos) mtodos de lucha y resistencia contra el arriba. Buscar en el riqusimo acervo de resistencias de nuestros pueblos, para tomar de ah los modos que nos permitieron sobrevivir, es lo que hace posible la emergencia de una efectiva y tenaz resistencia contra un poder cada vez ms violento y agresivo. Que viva la resistencia por tierra para la vida digna!

Sergio Job es integrante del Colectivo de Investigacin El Llano en llamas y militante del Movimiento Lucha y Dignidad en el Encuentro de Organizaciones de Crdoba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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