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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2013

Tnez
La Constitucin: no aprobada y ya violada

Santiago Alba Rico
Cuarto Poder


Entre el salafismo y el sextremismo, luz artificial del periodismo europeo, se nos olvida que en Tnez hubo una revolucin cuyo xito ms evidente fue la convocatoria de elecciones para una Asamblea Constituyente; que desde octubre de 2011, los diputados y diputadas de esa asamblea, sujeto y objeto de distintas relaciones de fuerza, han estado discutiendo -y dilatando, aplazando, negociando- un texto constitucional del que depende la normalizacin poltica del pas y la convocatoria de elecciones presidenciales y legislativas; y que el ltimo borrador de esa futura Carta Magna fue presentado hace unos das, activando enseguida un debate que refleja los alineamientos partidistas y los conflictos ideolgicos, no siempre desinteresados, que envenenan el Tnez posrevolucionario. Queda ahora por delante un largo trmite parlamentario de discusin y confirmacin de los artculos que debe llevar a su aprobacin de conjunto por una mayora de dos tercios de la cmara o, en su defecto, a una consulta popular.

El texto propuesto, en el que la revolucin slo es nombrada en el prembulo (la revolucin de la libertad y la dignidad), refleja cambios revolucionarios? Para todo el espectro de la oposicin -del jurista liberal Ben Achur al Frente Popular- este tercer borrador, al contrario, consagrara la traicin a la revolucin del 14 de enero; se tratara de la Constitucin de Ennahda y para Ennahda y no de todos y para todos y, en consecuencia, representara un retroceso esencial (incluso respecto de la Constitucin bourguibista de 1959!). Creo que basta una lectura pausada de las versiones rabe y francesa para descartar como ideolgica esta enmienda a la totalidad y para considerar el proyecto, en direccin opuesta, como hace Alain Gresh, un paso adelante. Las lecturas de Gresh, de Isabelle Mandraud o de Chukri Hmed me parecen mucho ms ajustadas a la realidad. Este ltimo, por ejemplo, politlogo y profesor, al mismo tiempo que advierte contra la fetichizacin del texto, percibe en l la tendencia a instaurar una supremaca legislativa racionalizada al servicio de un Estado de Derecho y de un embrionario Estado social del bienestar. Y critica de forma muy severa la polmica que alimentan hoy las lites autoproclamadas progresistas o modernistas, muy poco creble, a su juicio, desde el momento en que sus autores no se toman el tiempo de analizar el texto en sus disposiciones complejas ni de justificar sus palabras, profundamente antiparlamentarias, que tanto evocan la retrica de extrema derecha que ellos denuncian en sus enemigos islamistas.

El borrador recoge muchas tensiones, a veces resueltas por simple acumulacin o yuxtaposicin, pero la impresin es la de que el conjunto se inclina ms bien contra lo que -segn la oposicin- sera el programa secreto de Ennahda; del lado, por tanto, de sus aliados laicos en el gobierno y de esa sociedad civil que se ha mantenido alerta y movilizada durante los ltimos dos aos.

Estado de Derecho? El borrador consagra los principios de Estado civil, separacin y equilibrio de poderes, los valores y principios de los derechos universales del Hombre, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la independencia de la justicia, la ciudadana, la fraternidad, la solidaridad y la justicia social. En su prembulo, adems, si bien no se prohbe la normalizacin de relaciones con Israel (reivindicacin de algunos grupos polticos), se apoya el triunfo de los oprimidos en todos los lugares y el derecho de los pueblos a disponer de s mismos, con el movimiento de liberacin de Palestina a su cabeza, y se condena toda forma de ocupacin y de racismo. En cuanto a libertades individuales, la Constitucin garantiza la libertad de expresin, de opinin, de difusin, de investigacin y hasta de creatividad, junto a las de creencia y de culto religioso, y prohbe expresamente todas las formas de tortura. Uno de los temas ms sensibles y ms controvertidos, el de las conquistas de gnero, queda resuelto sin prcticamente ninguna ambigedad. La Carta Magna, adems de reconocer la igualdad entre todos los ciudadanos y la de oportunidades entre los gneros, obliga al Estado a conservar las conquistas y a proteger a la mujer de toda forma de violencia. Los que desde la oposicin siguen aireando las presuntas amenazas al Cdigo de Estatuto Personal de Bourguiba, el ms progresista del mundo rabe, deberan comprender que ese Cdigo ser anti-constitucional, pero no por ser muy avanzado sino por ser, al contrario, insuficientemente igualitario: en l un residuo de la charia discriminaba a la mujer en trminos de herencia, lo que -si se aprueba este borrador- ya no ser posible.

Estado social y de bienestar? Republicano, democrtico, parlamentario -ortodoxamente liberal-, el borrador de la Constitucin tunecina habilita un rgimen poltico que, junto a una multiplicacin de poderes, establece una descentralizacin de la gestin a travs de instancias regionales decididas por la voluntad popular. Reconoce adems el derecho a las condiciones de una vida digna, a la salud, a la vivienda, a la educacin, al agua e incluso a un medio ambiente saludable. Consagra asimismo -presin victoriosa del sindicato UGTT- el derecho a la huelga -mientras que no reconoce la libertad de empresa. Reconoce asimismo un ambiguo derecho a la vida que, como recuerda Chukri Hmed, podra ser utilizado tanto para abolir la pena de muerte como para cuestionar el derecho al aborto (lo que, sin embargo, entrara en contradiccin con los artculos que protegen las conquistas de gnero).

Podra decirse que todo esto es slo palabrera, como lo demuestra el caso espaol, si no va acompaado de leyes, instituciones y soberana econmica. Pero no podemos decir que sea palabrera reaccionaria o islamista. Por lo dems, si slo es palabrera, si la palabrera no funge tambin como un campo de batalla desde el que se pueden poner diques y en el que se aprende asimismo a batallar, por qu tanta insistencia en condenar esta palabrera? Y por qu perder el tiempo en denunciar sus sombras?

Porque lo cierto es que, junto a las luces, el proyecto contiene algunas sombras que deberan ser barridas en las prximas sesiones plenarias de la Asamblea. A mi juicio, sobre todo cuatro. La primera tiene que ver con esa yuxtaposicin de fuentes a la que me refera al principio. Porque aunque no hay la menor referencia a la charia (otra victoria laica), junto al Estado civil y los derechos universales del ser humano se citan tambin, al lado ms que contra ellos, los valores del Islam, la religin musulmana como religin mayoritaria y la cultura tunecina y sus especificidades.

La segunda sombra atae a la libertad de expresin garantizada en el artculo 30, el cual prohbe someter estas libertades a un control previo, pero que virtualmente las limita anunciando una ley que debe proteger el derecho de terceras personas, su reputacin, su seguridad y su salud. En un mensaje urgente dirigido el pasado de 5 de junio al presidente y diputados de la Asamblea, la Coalicin civil para la Defensa de la Libertad de Expresin alertaba contra la potencialidad liberticida de esta formulacin.

La tercera sombra se refiere al artculo 141, donde se especifican los principios que jams podrn ser sometidos a revisin constitucional. Entre ellos, junto a los derechos del Hombre y las libertades recogidas en el texto, el rgimen republicano y el carcter civil del Estado (lo que resulta muy tranquilizador y desde luego rupturista, en el sentido reivindicado por la Revolucin de la Dignidad), se encuentran tambin el rabe como lengua oficial y el Islam como religin del Estado.

En cuanto a la cuarta sombra, es quizs la que ha pasado ms desapercibida. El Prembulo habla de democracia participativa y el artculo 3, que define al pueblo como sujeto de soberana y fuente de todos los poderes, menciona el referndum como uno de los instrumentos de su ejercicio. Sin embargo, no hay la menor huella de este instrumento en el resto del texto constitucional, salvo en el artculo 81, donde se reserva como derecho excepcional del Presidente de la Repblica, quien podr someter a consulta popular proyectos de ley aprobados por la Asamblea. La Constitucin no especifica ningn procedimiento popular para la convocatoria de referendos.

En las ltimas semanas, mientras se publicaba y discuta el borrador de la Constitucin, ocurran graves violaciones de los DDHH en este pas. Mientras Amina sigue en prisin y sus compaeras de Femen eran condenadas a cuatro meses de crcel, al joven rapero conocido como Waled el 15 se le impona el pasado 14 de junio una seversima pena de 2 aos por haber compuesto y difundido una cancin titulada Bolisia Kleb (la polica son perros) en la que, en el espritu libertario de la revolucin, denunciaba la dura represin policial que no cesa. Los mismos medios de comunicacin espaoles que vocearon el caso Amina, han guardado un delatador silencio frente a Waled el 15. En cuanto a estos casos -y otros muchos no menos graves denunciados por el Observatorio en Defensa de la Libertad de Prensa- podr decirse que no tienen nada que ver con el islamismo de Ennahda. Es verdad. Ben Ali, el dictador laico, tambin habra encarcelado a Amina y a Waled el 15. Pero precisamente es eso lo ms grave: que el gobierno de Ennahda -y sus aliados laicos-, surgido de una revolucin contra una dictadura, sigue ejerciendo las mismas prcticas y aplicando las mismas leyes. En Tnez, dos aos y medio despus, no se ha depurado ni el aparato judicial ni el aparato de justicia. Como dice el analista marxista Gilbert Naccach, en este pas sigue mandando la polica y si la justicia no es independiente no es porque obedezca a Ennahda o a la tramoya oculta del antiguo rgimen -disuelta o promiscua en todas las camas- sino porque los jueces siguen obedeciendo a la polica, como bajo Ben Ali, cuyo cdigo penal, por lo dems, siguen aplicando.

En definitiva y para volver al borrador de la Carta Magna, podemos decir que esta Constitucin, como casi todas, puede ser slo papel mojado, pero no podemos decir que sea papel mojado islamista. De hecho, creo que la izquierda debera utilizar este campo de batalla para -al mismo tiempo que denuncia sus sombras- utilizar sus luces para iluminar la anti-constitucionalidad de las prcticas liberticidas del gobierno y reclamar la eliminacin de todos los obstculos (enquistados en el aparato del Estado) que impiden o castigan la libertad de expresin y de creatividad, junto a la soberana econmica y la justicia social. En Tnez no hubo una revolucin socialista sino una revolucin democrtica, en sentido amplio (poltico y social), y no se puede pretender, por tanto, que su Constitucin sea socialista (suponiendo que sepamos qu quiere decir eso). Como dice la investigadora e islamloga Khadija Katja, el xito de este proyecto pionero en el mundo musulmn -el de una Constitucin realmente democrtica, civil y republicana- puede tener una influencia decisiva y su papel simblico no puede ser desdeado. Mientras se hace un ltimo esfuerzo para mejorarla (pues no es mala), el embrin de la Carta Magna debe servirnos para condenar a un gobierno, autor en parte de la misma, que, antes an de su aprobacin, la est ya violando de manera sistemtica.

Santiago Alba Rico es escritor y filsofo.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/la-constitucion-no-aprobada-y-ya-violada/4698 


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