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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2013

En la izquierda (II)
Es necesario un nuevo sujeto poltico?

Javier Terriente
Rebelin


Hay pocas dudas de que las alternativas y los movimientos de resistencia se expresan, con todos los matices que se quieran, no tanto en los partidos de la izquierda realmente existente sino en las asambleas, foros, sindicatos y movimientos sectoriales. Y lo hacen con una amplitud, una pluralidad y una intensidad que trasciende con creces los marcos, las normas y las orientaciones en que se desenvuelve la izquierda poltica.

Siempre se ha afirmado que ms all de esta izquierda no hay salvacin, puesto que el espacio histrico tradicional para el ejercicio de la poltica ha sido nicamente el de los partidos. Nada ms incierto. Hace algunos aos, las movilizaciones contra el neoliberalismo y la guerra de Irak (Foro de Porto Alegre: Otro mundo es posible,), ya tuvieron una enorme incidencia en los acontecimientos de la poca. En ellos confluan a un nivel inesperado, antiguas dinmicas igualitarias, ecologistas, antibelicistas, de emancipacin de las mujeres, de libertades creativas, es decir, diferentes corrientes de ruptura antisistema al margen de adscripciones partidarias. Hoy, a raz de la crisis, se ha restablecido un hilo conductor entre aquellas experiencias y las movilizaciones masivas del 15 M, organizadas de manera inusual en los espacios pblicos, y otras recientes con una vocacin explcita de rechazo y cambio de sistema. Al mismo tiempo, han surgido distintos foros y asambleas, las Mareas, la Cumbre Social, grupos ciudadanos contra los desahucios, etc., disputndole a los antiguos partidos de la izquierda el monopolio de la poltica desde una visin crtica, lo que supone la apertura de nuevos caminos. No es por casualidad: si el epicentro real de la poltica se est desplazando hacia la calle, fuera de su alcance, algo impensable en el pasado, ha sido en buena medida porque han preferido mantener el socialismo/comunismo realmente existentes en su estado actual a reinventarse en una direccin democrtica y de izquierdas. Parece claro entonces que las actuales mediaciones partidarias, pero tambin el conjunto de las instituciones representativas, necesitan una revisin a fondo, puesto que sus funciones constituyentes (ser el centro de la soberana popular y legislar para las mayoras) y los consensos sociales que le otorgaban una slida confianza de la ciudadana han cado en picado, arrastrados por la deriva autoritaria de la derecha y la ausencia de respuestas convincentes desde el arco parlamentario y del resto de asambleas electivas.

Contra todo pronstico, las oleadas de indignacin de millones de ciudadanos expresadas en las plazas y en las empresas han llegado para quedarse. Probablemente la izquierda institucional seguir ejerciendo un determinado papel, pero rodeada de actores nuevos que no dejan de renovarse, de crecer, de buscar una identidad propia. Y, aunque an no han acabado por definirse ni por decidirse, lo que evidencia esta nueva dinmica, que se explicita y se expresa en la accin y no tanto en el voto, es la necesidad de: a) un sujeto poltico nuevo, 2) que este no adquiera la forma de partido clsico, 3) que esa cosa nueva sea el resultado de prcticas participativas y plurales en todos los rdenes y ramas de actividad, 4) que se articule en torno a amplios acuerdos programticos que permitan sumar a las grandes mayoras de ciudadanos, 5) que la participacin de los no adscritos en la poltica (o elecciones), si la hubiera, se mueva en clave de independencia y se ejerza con el mnimo de intermediarios posibles.

As pues, la estrategia de crear nuevas condiciones que permitan la construccin de una nueva plataforma poltica, trascendiendo las estructuras de los partidos tradicionales, tiene mucho que ver con su incapacidad para convertirse en las organizaciones de referencia de los nuevos movimientos que han surgido en los ltimos aos. La historia seala que la tolerancia de los aparatos hacia quienes cuestionan su hegemona, es igual a cero. Ello no quiere decir que esa nueva plataforma, en construccin, tenga que sumergirse en la anti poltica. Por el contrario, trabajar por un proyecto semejante debera significar sumar todas las fuerzas posibles en la izquierda, organizadas o no, y, ms all de ella, hacer confluir en una amplsima convergencia democrtica a la generalidad de los ciudadanos y de los sectores atropellados por la crisis. El papel de los sindicatos, promoviendo una corriente unitaria del mundo del trabajo, puede ser fundamental, as como la incorporacin de las organizaciones de base en estructuras abiertas, flexibles y horizontales.

Tal proyecto encuentra una mayor justificacin en la tendencia a la normalizacin de lo que comenz siendo una situacin de excepcionalidad democrtica. De ah la demanda apremiante de que los grupos, foros, movimientos o asambleas, hay que recordar, decididamente opuestos a integrarse dentro o en el entorno de estructuras partidarias, empiecen a posicionarse en esta batalla.

Contribuir al nacimiento de esta otra cosa poltica, es hoy el reto de mucha gente de izquierdas. Este nuevo sujeto poltico sera la expresin plural de un movimiento extraordinariamente complejo y, a la vez, cumplira la misin de interpretar, desde dentro de ese movimiento y en referencia a l, nuevas metas, definir nuevos objetivos.

Objetivos que se derivan del principal conflicto poltico que recorre el pas: una guerra de clases abierta en todos los frentes, brutal, entre un capitalismo en reconstruccin a propsito de la crisis y la exigencia de derechos completos y para todos/as, amputados por esta. Quiere esto decir que la perspectiva de lucha ahora, no es tanto avanzar hacia 1917 (la revolucin socialista) sino reconquistar 1789 (la democracia con derechos). Porque es la democracia en todas sus formas la que anda en peligro a causa de la reduccin radical de derechos, como requisito imprescindible para implantar de forma duradera una sociedad hiperclasista y autoritaria. De ah que las fuerzas conservadoras necesiten quebrar la voluntad de resistencia de la poblacin, una vez que el consenso en torno a sus reformas ya es inexistente, mediante frmulas que le permitan sacar adelante su programa mximo: sentar las bases de una nueva sociedad de clases extremadamente desigual, con un Estado de mnimos pblicos y sociales, fervientemente catlico, verticalizado, y con un aparato judicial, una escuela, una cultura y una informacin al servicio de las elites. Estos dos ltimos aos demuestran que la derecha necesita crear las condiciones legales e institucionales que le ayuden a reconvertir el actual Estado de derecho en una herramienta exclusiva a su servicio. Como tambin, es mucho ms que una mera hiptesis, la amenaza de que cohabiten entremezcladas ideologas pre ilustradas y un nacional-catolicismo furioso, junto a dinmicas intensas de capitalismo post moderno, que alienten nuevas formas de fascismo. En la situacin de hoy Europa no es un muro de contencin. Por el contrario, es constatable que el movimiento conservador europeo se est desplazando con enorme rapidez hacia posiciones de extrema derecha, lo que unido a los procesos de fascistizacin que tienen lugar en un conjunto importante de pases, incluido los de su ncleo fundacional, nos sita ante un desafo democrtico ineludible, de consecuencias incalculables. Por lo tanto, es fundamental plantearse la construccin de una gran convergencia democrtica y progresista de amplsimo espectro social que frene estas amenazas, lo que implica levantar un nuevo referente en el marco europeo.

Las elecciones europeas se convierten en una oportunidad ante las que se abren una serie de opciones. Lo deseable, si el inters real es derrotar a corto plazo a la derecha, sera construir una plataforma estatal comn, una gran coalicin de los nuevos protagonistas de las protestas, foros, asambleas, sectores profesionales, partidos y organizaciones de izquierda, respaldados por los sindicatos, con un programa comn de mnimos y candidatos elegidos en primarias en pie de igualdad. Hay otras opciones, claro est, de tipo continuista como apoyar electoralmente a los actuales partidos o promover/formar parte de un microcosmos de asociaciones satelizadas por alguno de ellos. Sin embargo, ello llevara, adems de no obtener el respaldo de importantes sectores movilizados frente a la crisis, a que no se produzcan cambios significativos en la correlacin de fuerzas. Pero, por encima de los procesos electorales, la cuestin de fondo es que las nuevas dinmicas econmicas, polticas y sociales han puesto sobre la mesa la necesidad de un nuevo instrumento que trascienda los lmites de la izquierda institucional y establezca un dilogo estable y duradero con las grandes mayoras sociales. El compromiso decidido por los derechos, el primero el del trabajo, permitira, adems de agrupar y convocar a colectivos diversos, dar pasos en la recuperacin de la credibilidad de la poltica como un instrumento de representacin y mediacin social.

Naturalmente reclamar democracia y derechos es hacerlo en el sentido concreto de socializarlos a travs de un compromiso firme con la igualdad y la solidaridad; significa dar mayor sustancia a los sistemas formales de representacin, a los parlamentos y asambleas electivas, pero tambin impulsarla en los partidos polticos y sindicatos, las asociaciones vecinales, profesionales y cvicas, las empresas y centros de trabajo, el ejrcito y los cuerpos y fuerzas de seguridad; trasladarla a todos los mbitos de la vida cotidiana, familiar y a las relaciones de pareja; democracia y derechos es, por supuesto, crear empleo y combatir la desigualdad, implantar un sistema socialmente cohesionado y medioambientalmente sostenible; democracia y derechos es aplicar criterios de equidad impositiva, redistribucin de la riqueza y de lucha contra el fraude y el dinero negro; democracia y derechos es garantizar las polticas pblicas y sociales y asumir la preservacin y defensa de lo pblico; democracia y derechos es defender la laicidad del Estado y la independencia de la justicia; es la exigencia de transparencia empresarial y poltica y la lucha contra la corrupcin; es reformar el sistema electoralEstos son algunos desafos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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