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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2013

Escatologa financiera

Alberto Montero Soler
Pblico.es


"Me saqu el dinero del rescate del culo". As, de esta forma tan escatolgica, comentaban telefnicamente entre s dos altos ejecutivos del Anglo Irish Bank el mecanismo con el que haban conseguido embarcar al gobierno irlands en el rescate de su banco. Un rescate que acab suponindole al bolsillo de los irlandeses la friolera de 30 mil millones de euros, que se dicen pronto y se traducen, silenciosamente y como quien no quiere la cosa, en dolor y sufrimiento para millones de personas que ven cmo se les recorta el acceso a las prestaciones sociales bsicas necesarias para mantener un nivel de vida digno.

As, de esa manera tan escatolgica, se vanagloriaba uno de los ejecutivos de banco ( John Bowe, director de Mercados de Capital y director de Tesorera de la entidad, para ms seas) de cmo haba engaado al gobierno irlands sobre la magnitud del pufo que haban cometido en el banco plantendole, inicialmente, que iban a necesitar una menor cantidad de dinero para sanear el banco de la que realmente era necesaria. Una vez que el gobierno inyect 7.000 millones de euros, se descubri que la magnitud del agujero era mucho mayor pero, claro, el gobierno ya haba comprometido esos recursos y prefiri nacionalizarlo a dejarlo quebrar. La resultante final fue que al Estado irlands la nacionalizacin de un banco quebrado le cost 30 mil millones de euros.

As, de esa manera tan escatolgica, Bowe nos demuestra cmo los financieros son capaces, desde el ms absoluto desprecio, de sacrificar el bienestar de los ciudadanos para preservar el inters de los rentistas y todo ello, al parecer, por nuestro propio bien. Y es que si hay algo que los medios de comunicacin -propiedad en muchos casos de esos grupos financieros- se han encargado de meter en nuestras conciencias es que un banco nunca puede quebrar; que cuando quiebra un banco es como si a una persona le diera un infarto, todo puede colapsar. Asumir eso significa, ni ms ni menos, que mientras que cualquier pequeo o gran empresario puede ver como su proyecto empresarial se despedaza en un concurso de acreedores para poder hacer frente a sus deudas, un banco que tenga de su parte a un gobierno afn o cooptado estar en disposicin de sustraer todos los recursos pblicos posibles para evitar que sus accionistas y bonistas vean volatilizarse su inversin.

La conclusin no deja de ser interesante: este capital financierizado, que necesita crecientemente de la desigualdad para poderse mantener en funcionamiento, ha comenzado un ejercicio de canibalismo sobre su propia clase. De la ofensiva contra el trabajo y el Estado (sus enemigos naturales) ya no se salvan tampoco el pequeo y mediano capitalista, el industrial o el emprendedor (sic).

El capitalismo de crisis ya no da para que todos los capitalistas puedan pertenecer al club de los privilegiados, a ese 1% que controla la mayor parte de la riqueza y de las conciencias a nivel mundial, y ha empezado a devorar sus tentculos ms dbiles. O eres o no eres del club y, si no eres, no esperes clemencia: bienvenido a la olla en la que nos estn cocinando a todos a fuego lento; al fondo hay sitio.

As, de esa manera tan escatolgica, Bowe nos muestra cmo un banco puede engaar a un gobierno; cmo un gobierno puede empobrecer a sus ciudadanos; cmo la democracia de baja intensidad ya no sirve para protegerse frente al retorno del Absolutismo revestido, esta vez, no de armio sino del poder de crear deuda; cmo el poder popular ya no puede ponerse en manos de representantes que obtienen de las urnas una legitimidad democrtica que convierten en patente de corso para actuar contra quienes los eligieron y a favor de quienes los financian. En definitiva, Bowe nos ensea cmo y cunto de podrido est el sistema.

As, de esta manera tan escatolgica, Bowe nos trae la sospecha de que, si en Irlanda pudo suceder, por qu aqu no. Si all el gobierno fue engaado, para que mantuviera el banco con vida, por qu aqu no ha podido ocurrir en el caso de Bankia algo similar existiendo unos canales an ms estrechos entre su direccin y el gobierno? Qu diferencias existen, en definitiva, entre el caso del Anglo Irish Bank y el caso de Bankia? Tan slo un ejecutivo soberbio y mal hablado? No, no es esa la nica diferencia. Hay, al menos, un par de ellas ms.

La primera es que, mientras que aqu el principal gestor de la institucin durante muchos aos entra y sale de la crcel casi instantneamente a golpe de presin de la fiscala para que no se investigue su gestin o que a su sucesor le ofrecieron un puesto de ejecutivo en Telefnica por los servicios prestados por llevar el banco a la quiebra definitiva, en Irlanda se abri una investigacin que llev al banquillo a sus principales ejecutivos.

Y la segunda es que all, viendo el agujero sin fondos en que se haba convertido la institucin rescatada y posteriormente nacionalizada, el gobierno decidi liquidarla y dejar de inyectar dinero pblico en un banco quebrado. Aqu la historia de Bankia an no sabemos cunto costar finalmente al erario pblico, cuntos derechos tendremos que ver recortados para mantener con vida un banco zombi que supo repartir, a diestra y siniestra, innumerables prebendas. De momento sabemos que ya nos ha costado cerca de 37.500 millones de euros. As que puede que en Irlanda las cosas vayan tan mal como aqu, pero all al menos hay algn banquero en la crcel y, aunque sabemos que una flor no hace primavera, no por ello deja de alegrar la vista.

En definitiva, de esa forma tan escatolgica como directa, Bowen nos deca que la banca y las finanzas nos estn ahogando en su mierda. Y disculpen por la grosera, pero esta vez no empec yo.

Alberto Montero Soler (Twitter: @amonterosoler) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y presidente de la Fundacin CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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