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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2013

La ensima crisis de la izquierda

Rafa Garz
Marx desde cero


Estoy harto, saturado, hastiado, aburrido, cansado, fastidiado, exasperado y hasta los cojones de leer opiniones del tipo de El fracaso de la Izquierda, La culpa de la Izquierda, El error de la Izquierda o La mierda de la Izquierda que surgen ltimamente como caracoles despus de una noche de lluvia. Opiniones que aprovechan, sin ninguna duda, el caldo de cultivo de desencanto y agotamiento, tanto moral como fsico, provocados por la brutal crisis actual del capitalismo y la despiadada opresin que, como mecanismo de defensa del sistema, lleva aparejada.

Tanto es as, que se me ha ocurrido hacer una bsqueda en San Google por las palabras culpa ms izquierda, y me ha salido la friolera de siete millones novecientos cuarenta mil resultados. Lo peor de todo es que no me sorprende.

Pero mi asombro y mi consternacin ante tan apabullante goleada meditica a la Izquierda no se debe al tanteo de acusaciones en contra, de casi ocho millones a cero. No. Mi cabreo se debe a la poca o ninguna reflexin que la casta especializada en producir opiniones tendenciosas o bienintencionadas ha dedicado a pensar sobre las causas de los problemas de la Izquierda.

Veo con asco cmo estos ocho millones de plumas y teclados, muchos considerados tambin de Izquierdas, se dedican a acusar, achacar, imputar, condenar y empapelar a la Izquierda sin ningn tipo de anlisis objetivo de la realidad social capitalista que nos circunda. Estas mentes preclaras simplemente creen, sin argumentar ni razonar, que la culpa es de la Izquierda. Creyendo, opinando. Y, como deca Harry Callahan, alias Harry el Sucio, Las opiniones son como los culos: Todo el mundo tiene uno. Lo que no tiene todo el mundo es paciencia para estudiar y llegar a conocer las causas del fenmeno mal tachado de fracaso de la Izquierda. Tampoco quienes acusan a la Izquierda de todos los reveses que, hasta la fecha, han sufrido las organizaciones polticas y sociales que intentan transformar esta podrida sociedad capitalista en un mundo ms humano y ms justo.

Acusar as, a la ligera, a tan grande cantidad de personas que luchan por acabar con el indecente, inhumano y genocida sistema capitalista es, cuanto menos, frvolo e irreflexivo. Si esta crtica basada en la vulgar opinin surge de las serviles imaginaciones de los espadachines a sueldo del capital de la subespecie Intereconoma, la cosa no es sorprendente. Para eso les pagan.

Pero cuando el ataque parte desde los opinadores de la Izquierda, esta actitud resulta altiva, altanera, arrogante y pedante, propia de esnobs que se endiosan pontificando desde su tribuna en lugar de bajar a la calle y pelear por la Justicia Social, que es incompatible con el capitalismo.

Es que an creen ustedes, a estas alturas de la pelcula, que la crisis econmica es un fenmeno meteorolgico o un desastre natural? No, este enorme fracaso del capitalismo conocido como crisis es condicin necesaria del mismo, y responde a sus propias leyes de funcionamiento. Es decir, que hay causas identificables, objetivas y cientficas que permitan predecirla.

Del mismo modo, tambin existen razones objetivas que explican las dificultades que padece la Izquierda para conseguir transformar esta porquera de montaje capitalista en una sociedad libre, justa y de iguales.

Escuchen y piensen ustedes: Gran parte de la culpa del fracaso de la Izquierda no es de la Izquierda. Con esto niego la mayor: La culpa es, como siempre, del capitalismo. Por qu? Citando y pensando a Marx, ah va la razn primordial:

No se puede hacer al individuo responsable de la existencia de relaciones de las que l es socialmente criatura, aunque subjetivamente se le considere muy por encima de ellas

(Karl Marx, El capital, Prlogo a la primera edicin alemana, 1867)

En resumen, que quienes bienintencionada o malvolamente acusan a la Izquierda de todos los fracasos habidos y por haber olvidan que el capitalismo genera unas condiciones sociales y unas dinmicas culturales que condicionan al individuo a comportarse de una determinada manera. Una manera que incita a reproducir el ambiente ms propicio para la continuidad del mismo sistema capitalista. Ejemplos los hay a manta: La tele, el consumismo que provoca, el egosmo al que incita y el miedo que siembra no son ms que unos pocos botones de muestra.

Pero el argumento de Marx (que no opinin) puede y, de hecho, debe extenderse tambin a las organizaciones sociales y polticas de Izquierda. Al fin y al cabo, estas asociaciones transformadoras estn compuestas de personas. Personas que tambin estn sometidas a la agresiva influencia de la propaganda capitalista. Es decir, que tambin estos partidos polticos, estas plataformas, estos movimientos de Izquierda estn igualmente marcados tanto en su gnesis como en su desarrollo por la existencia de relaciones de las que [ellas son] socialmente criaturas.

La conclusin, una vez abandonado el oscuro territorio de la opinin y habiendo entrado en el ms claro mundo de las causas objetivas, es evidente: Quienes acusan con torpe ligereza a la Izquierda de todos los tropiezos y dificultades en la Lucha por la Transformacin Social olvidan que el capitalismo condiciona de un modo profundo tanto a las personas como a las organizaciones de Izquierda. Y en esta actitud se asemejan a las viejas beatas que, en cada cuenta del rosario, repiten religiosa e irreflexivamente el consabido por mi culpa, por mi grandsima culpa, cuando la culpa es, primordial y objetivamente, del perverso y antihumano sistema capitalista.

Basta de flagelaciones, basta de lamentaciones, basta de creencias y basta de opiniones. Si realmente queremos conseguir una sociedad justa, humana y libre, una sociedad mejor que cientficamente es incompatible con el modo de produccin capitalista, hemos de abandonar y rechazar la opinin por no ser ms que una creencia manipulable por nuestros enemigos de clase: Los banqueros, los grandes capitalistas y los especuladores.

Hemos de volver a pensar, volver a analizar cules son las reglas del juego capitalista; las reglas que, desde sus todopoderosos medios de manipulacin, nos graban a fuego y a alta definicin todos los das en nuestras mentes. Hemos de extraer conclusiones, resultados positivos, ser capaces de identificar relaciones econmicas y sociales capitalistas transformables. Y entonces hemos de atacarlas en su base, luchando conjuntamente, rechazando el manipulado y estril concepto de culpa que nos cuelga a diario la propaganda del sistema. Porque si algo tiene, objetiva y cientficamente, la culpa del horrible estado actual del Mundo, ese algo es, sin duda, el capital.

Fuente: http://kmarx.wordpress.com/2013/06/30/la-enesima-crisis-de-la-izquierda/



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