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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2013

Per
La tarea de la unidad (II)

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


En nuestra anterior entrega referida a la unidad, abordamos el rea poltica, escenario en el que deber actuar el flamante Frente Amplio Patritico surgido recientemente en Lima. Hoy, aludiremos a los retos electorales previstos en el Per tanto el 2014 como el 2016, y que tendrn una incidencia decisiva en nuestra patria sobre todo si se toman en su real dimensin, como retos electorales, y no carnavales electoreros de poca trascendencia.

Una estructura amplia y unitaria -como pretende ser el FAP- no puede aspirar a forjar una unidad doctrinaria. Ella debe ser asumida por sus partes integrantes, pero no necesariamente compartida por todos los componentes de la alianza. La doctrina -Maritegui deca la fe- es una particularidad de cada contingente. Y por eso el Amauta reclamaba una unidad amplia en la que cada cual con su fe encare las tareas comunes.

Ellas exigen, s, una propuesta poltica compartida, que no puede quedarse en generalidades ni evasivas. Ni el escenario mundial, ni lo que ocurre hoy en nuestro continente, pueden permitir a nadie eludir confrontaciones o esquivar retos. Tanto lo sucedido recientemente con el compaero Evo Morales, en Europa, como los sucesos de El Cairo derivados de un Golpe de Estado al ms clsico estilo latinoamericano; constituyen referentes que nos muestran la inutilidad de la poltica del avestruz. Esconder la cabeza para no ver lo que ocurre, no ayudar en nada a nuestro pueblo, ni a los otros.

El escenario mundial nos obliga a pisar tierra, y a entender que el enemigo principal de todos los pueblos del mundo, es hoy el Imperialismo Norteamericano, que lleva guerra de destruccin y muerte a todos los continentes y que viola todos los principios de la convivencia universal. Para los Estados Unidos y sus secuaces, no hay leyes ni fronteras, La potencialidad de sus estructuras de dominacin, est por encima de cualquier consideracin.

Para hacer frente a una estrategia de ese calibre, no tenemos que volver a descubrir la plvora. Existe ya la denominada poltica leninista de acumulacin de fuerzas que nos invita a sealar en cada circunstancia cul es el enemigo principal, nos ayuda a juntar a todas las fuerzas que puedan sumarse en la lucha contra l -es decir, forjar el Frente Unico- y neutralizar a todas las fuerzas y sectores intermedios, para que no se suman al enemigo.

Esa poltica es oro en polvo en cada pas, y viene a cuento en el Per de hoy, donde se vive una peligrosa confusin que permite a Marta Chvez y Kenyi Fujimori, presentarse como amigos de los trabajadores porque votaron en contra de la Ley del Servicio Civil, y a otros sectores nacionalistas y progresistas como enemigos porque alzaron la mano en otro sentido.

Pero ms all de estos contrastes polticos, hay que considerar ahora que las fuerzas progresistas en vas de consolidar su unidad debern afrontar retos electorales tanto en el 2014 como en el 2016. Ellos -que no deben ser confundidos con eventos destinados a obtener cargos- constituirn exmenes de grado, que permitirn demostrar si el FAP realmente tiene perspectiva nacional, o no. Y es que los comicios del 2014 tienen un doble carcter. Se trata de elecciones regionales y municipales, lo que implica elegir Presidentes y gobiernos de cada regin del pas, y competir por ganar los municipios provinciales y distritales en todo el territorio nacional.

Aunque resulta todava prematuro hablar de posibilidades electorales vigentes, hoy que sealar que en determinadas regiones, la situacin es ms alentadora que en otras. En Puno, Cusco, Arequipa, Ayacucho, Junn, Huancavelica, Apurimac, Cajamarca, Huaraz, San Martn y Loreto; se han consolidado fuerzas unitarias de carcter regional o local. Algunas de ellas han tenido ya experiencias de gobierno y otras no; pero todas han actuado como referentes de un sentimiento popular calificado que puede traducirse en victorias, si la unidad les garantiza una propuesta legtima a la poblacin.

Algo parecido puede decirse en relacin a los gobiernos municipales en el orden provincial. En Lima, Arequipa, Cusco, Puno, Moquegua, Abancay, Andahuaylas, Cerro, Huancayo, Tarapoto, Moyobamba, Jan, Cajamarca, Tumbes, Chimbote y otras localidades, han conocido ya autoridades de signo progresista que han tenido a su cargo gestiones ms o menos calificadas. Una propuesta unitaria podra asegurar victoria en cada uno de esos reductos.

Lo importante entonces es asegurar esa propuesta, pero adems trabajar desde ahora para que ella resulte viable y responda a los requerimientos de la ciudadana a fin que las administraciones bajo el signo de la izquierda sean baluartes de Poder Local y fortalezas en la lucha para un reto posterior.

Hay otras fuerzas, en cada una de estas circunscripciones, que no vendrn hacia el lado del Frente Amplio. Hay que tratar que no se sumen, tampoco, al Apra ni al fujimorismo: aislar a la Mafia y derrotarla en todos los escenarios debe ser un objetivo de clase, indispensable de alcanzar. Esto, sobre todo es posible en el norte del pas, particularmente en La Libertad, Piura, Lambayeque y an Amazonas; pero tambin en Hunuco y Pucallpa.

Una exitosa participacin en los comicios del 2014 permitir vertebrar una correcta poltica electoral para la contienda presidencial del 2016. Por ahora, lo que corresponde -adems de dar una batalla victoriosa en los escenarios aludidos- es consolidar las bases de la unidad desplegando iniciativas de lucha poltica en los ms diversos planos. Esta lucha debe ser reivindicativa, pero no puede quedarse en demandas por alcanzar, o preservar. No debe ser slo un programa de exigencias inmediatas de orden local, salarial o social. Incluyendo esos requerimientos; debe asumir el nivel de acciones polticas, en todos los planos.

En el centro, debe situarse un Programa Bsico en el que la defensa de la soberana nacional encuentre la primera ubicacin. Ser trata, en efecto, de luchar contra el modelo neoliberal impuesto por los instrumentos del Imperio, en repudio a la ingerencia militar y poltica del imperialismo en nuestros asuntos; y en demanda de una diplomacia exterior independiente.

En el plano interno se requiere combatir por una poltica integral de desarrollo, que genere la industrializacin del pas, defensa del sector estatal de la economa, rigurosa proteccin de las fuentes de trabajo y pleno empleo; defensa y preservacin del territorio, control de puertos y aeropuertos. Tambin, aliento a la agricultura y pesca, defensa del medio ambiente, proteccin de recursos hdricos y naturales, la ecologa, y el campo.

Hay que enfrentar las tareas referidas a la inclusin social y a la proteccin y defensa de las poblaciones secularmente deprimidas, y marginadas. Tareas de educacin y salud, proteccin a la infancia y poblaciones ms deprimidas; ampliamente desarrolladas y extendidas por el territorio, deben ameritar no slo pronunciamientos, sino acciones concretas a desplegar desde gobiernos locales y regionales en los que exista influencia del FAP y sus aliados.

Esto exige ciertamente proteccin a los trabajadores, como la principal fuerza productiva del pas. Respeto, y uso adecuado de sus derechos, deben ser signos caractersticos de una poltica responsable que devuelva a los sindicatos y otras organizaciones laborales el rol protagnico que les corresponde. Y esto, ampliarse a las universidades y al movimiento estudiantil, a las organizaciones agrarias y campesinas; a los comits de Madres y a los organismos de asistencia y ayuda social, as como a los programas que se impulsan desde la administracin del Estado.

Trabajar en todos estos planos en tareas de unidad, organizacin y educacin poltica, constituye el primer deber de cualquier fuerza que se precie ser de vanguardia, es decir, de tener voluntad de jugar un rol dirigente en la lucha social. Y a todo esto, debe sumarse por cierto, una activa solidaridad con el proceso emancipador que vive Amrica Latina, el mismo que se ver reforzado este ao con la inminente derrota de la derecha pinochetista en Chile y con el avance de fuerzas progresistas en Honduras y El Salvador. Las victorias populares en estos pases permitirn fortalecer la UNASUR y generar espacios de mayor desarrollo para la CELAC, indispensables para la emancipacin latinoamericana.

Hacer que nuestro pueblo adquiera experiencias de lucha con estas banderas, y con una poltica independiente y de clase; ser la mejor manera de suplir las inconsecuencias y debilidades de la administracin Humala. Rendir frutos, no slo en un plano general, sino tambin en un escenario electoral como el que se pretende construir, y en el que la fuerza del pueblo no tenga que sumarse a otros segmentos de la poblacin para asegurar la victoria de un mal menor; sino perfilarse como una verdadera fuerza de gobierno y de poder, capaz de alcanzar jornadas victoriosas.

Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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