Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2013

Nuevas fantasas de la realidad

Osvaldo Bayer
Pgina/12


Siempre la sorpresa, lo inimaginable. Por eso nunca darse por vencido. Siempre guardar optimismo para el futuro. En estos ltimos das he vivido dos experiencias inimaginables. Si uno escribe una novela sobre lo que vamos a tratar, nadie lo creera o murmurara: Este periodista, hoy, antes de escribir se ha tomado unas copas de ms.

Primer caso: en la crcel de Devoto se nos permiti exhibir a los presos el film Simn, que justo trata del joven de 18 aos de edad que dio muerte al jefe de Polica de Buenos Aires, el coronel Ramn Falcn, Simn, que pas a ser un verdadero mrtir de los trabajadores argentinos, ya que as se haca justicia con las propias manos contra el feroz represor del 1 de mayo de 1909, en Plaza de Congreso. Por ese hecho. Simn Radowitzky fue condenado primero a ser fusilado pero, al demostrar el acusado que tena apenas 18 aos, fue condenado entonces a prisin perpetua a cumplir en la Siberia argentina, el penal de Ushuaia, adonde se enviaba a todos los peores asesinos.

Justo este tema fue debatido el jueves pasado nada menos que con los presos de Villa Devoto. Simn, para cometer el hecho, us de la filosofa anarquista que proclamaba: cuando en un pueblo no hay justicia, el pueblo tiene derecho a hacer justicia con sus propias manos. Y Simn le arroj una bomba el asesino de obreros. La bomba, para los anarquistas, significaba la explosin de la ira del pueblo ante la conducta de los poderosos.

Los presos de Devoto que presenciaron el film son alumnos de los cursos universitarios que se dictan en dicha crcel. Y se les presentaba all un caso que era un verdadero tema para debatir. Ms cuando escucharon las razones a las que aludi el coronel Falcn para justificar la feroz represin que haba ordenado contra las columnas obreras que recordaban a los mrtires de Chicago, los cinco anarquistas cuatro alemanes y un ingls que haban sido condenados a la horca por luchar por la jornada de trabajo de ocho horas diarias.

El coronel Falcn, cuando el periodista de La Nacin le pregunt un da despus de la masacre cometida contra los obreros por qu haba ordenado hacer fuego contra las columnas obreras si hasta ese momento no haba ocurrido ningn disturbio, respondi:

Porque los obreros en vez de llevar la bandera azul y blanca de la patria, enarbolaron la bandera roja.

Claro, un crimen perfecto. Pero no de los obreros sino del seor coronel, ya que la bandera roja no era en aquel entonces de algn partido poltico, sino el emblema distintivo del sindicalismo.

Los internos de Devoto, durante el debate despus de ver el film, se preguntaron cmo, despus de ese antecedente, la segunda calle ms larga de la Capital Federal se sigue llamando coronel Ramn Falcn. Tambin el parque de Floresta tiene el nombre de ese uniformado criminal y all se halla un busto en homenaje a l, adems de un monumento en el barrio de Recoleta donde fue ajusticiado por la ira del pueblo, en la mano del joven Simn.

Respond que ya se haba obtenido un verdadero triunfo cuando los vecinos de ese parque en Floresta se autoconvocaron para elegir otro nombre para el lugar. Se vot el nombre de Che Guevara. Se procedi entonces a modificarlo pero, cuando subi el intendente Telerman, ste le devolvi el nombre de coronel Falcn al lugar de esparcimiento de los vecinos.

Y aqu debemos aplaudir la medida de las autoridades de la crcel de Devoto que permitieron dar justamente ese film y discutir esa temtica con los internos de ese establecimiento carcelario. Acabar con eso de no, esos temas estn prohibidos en este establecimiento. Y darle aire a la discusin pblica, un mtodo que hace madurar las mentes, tambin las de aquellos que han sido encerrados por delitos cometidos contra el orden pblico y la justicia.

Episodios argentinos. Pero aqu no se acaban las fantasas de la realidad nuestra. El Teatro Nacional Cervantes acaba de estrenar la obra teatral Las putas de San Julin, escrita por el dramaturgo Rubn Mosquera sobre mi investigacin realizada para el libro La Patagonia rebelde. Se trata cuando cinco rameras de ese puerto patagnico se negaron a recibir a los soldados del 10 de Caballera que acababan de fusilar a un nmero aproximado de mil quinientos peones rurales patagnicos en los aos 1921-22. Esas mujeres fueron las nicas de la sociedad argentina que reaccionaron contra un crimen tan sangriento. Con palos y escobas echaron a los soldados que intentaron entrar al prostbulo desenvainando sus bayonetas. Eso les cost a esas mujeres un castigo inhumano por cuenta de la polica chubutense hasta que finalmente fueron expulsadas de la ciudad de San Julin y tuvieron que partir a otros lugares patagnicos. Justamente se iba a ser, en 1974, el final del film La Patagonia rebelde que fue dirigida por Hctor Olivera. Pero un conjunto de militares les hizo saber a Olivera, a Ayala el productor y a m, autor de la investigacin, que si se llegaba a filmar ese episodio ellos iban a requisar todas las copias del film el da del estreno. No hubo otra salida que dejar de lado ese hecho tan digno de los seres ms menospreciados de la sociedad esas prostitutas y llevar a cabo otro final en el film. Que desde el punto de vista poltico era diez veces peor que el de las prostitutas. El final del film es cuando los estancieros ingleses de la Patagonia le hacen un homenaje al teniente coronel Varela, jefe del regimiento 10 de Caballera que ejecut a tantos trabajadores, y en ese homenaje, esos estancieros ingleses le cantan al militar argentino: For he is a jolly good fellow (porque eres un buen compaero).

Han pasado nada menos que 39 aos del intento de dar en el film ese episodio de las prostitutas de San Julin. Y ahora justo ese episodio prohibido aquella vez se da en el Teatro Nacional Cervantes. Qu ha pasado en la Argentina? Evidentemente ha habido una maduracin y un deseo impetuoso para no volver a cometer esos actos de inmadurez poltica, el no permitir dar a luz episodios histricos que sucedieron en nuestro pasado. Una mentalidad dictatorial que ya preanunciaba la poca posterior, la de la dictadura militar con el perverso sistema de la desaparicin de personas, el robo de nios a las vctimas y las torturas fsicas a los detenidos, amn de otras canalladas que han quedado a la luz del da luego de los juicios a los culpables que han tenido todo el derecho de defensa que otorga una democracia a los acusados.

Dos episodios que demuestran que nuestra sociedad va madurando: prohibir no tiene que ser jams el arma de una democracia; s al debate, poniendo en primer trmino, como valor, la verdad histrica y la lucha contra la impunidad y la injusticia.

Dos triunfos de la verdad. En Historia no se puede ni mentir ni prohibir. En esto la Verdad es inflexible. A veces pasa mucho tiempo para que se d luz a la verdad, a veces hasta siglos, pero finalmente llega y siembra sus semillas de aprendizaje para no volver a cometer errores que siempre daan el concepto verdadero de la Etica.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-223867-2013-07-06.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter