Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2013

Egipto
La revolucin de masas sigue en marcha

David Karvala
Rebelin


Recuerdo cmo en marzo o abril de 2011, bastantes activistas declararon que no estaban nada contentos con como haba terminado la primavera rabe, y sobre todo la revolucin egipcia (en el caso de reconocer que fuera una revolucin). Y recuerdo como tuve que insistir una vez tras otra que una revolucin no consiste en un par de semanas de grandes movilizaciones y todo solucionado; que son procesos largos y complejos, incluso contradictorios. Sobre todo, que a la revolucin egipcia an le quedaba mucho recorrido.

Las reacciones ante los acontecimientos de la ltima semana en Egipto demuestran que las confusiones, acerca de cmo funcionan las revoluciones, no han desaparecido.

El pasado 30 de junio, una cantidad increble de gente segn las versiones ms fiables, 17 millones de personas, en ciudades por todo el pas sali a la calle para exigir la dimisin del Presidente Mursi, de los Hermanos Musulmanes. Ante la negacin de ste a escucharlos, al final la cpula militar lo ech, igual que hicieron con Mubarak el 11 de febrero de 2011. Igual que entonces, tuvieron sus propios motivos para hacerlo.

Esta vez, es cierto, las contradicciones son an mayores que entonces. Ahora, una pequea minora de manifestantes son feloul, seguidores del viejo rgimen de Mubarak. An ms importante, y problemtico, es el hecho de que un sector de los propios revolucionarios, liderado por el naserista de izquierdas Hamdin Sabahi, acepte esta colaboracin. Es una tragedia, porque el propio Hamdin fue un activista destacado de los movimientos por la democracia bajo la dictadura de Mubarak.

Pero las contradicciones son inherentes a cualquier movimiento masivo. En Turqua, las recientes protestas han incluido a sectores importantes de kemalistas, nacionalistas turcos, defensores de las dcadas de gobiernos autoritarios que masacraron al pueblo kurdo. Incluso han intervenido fascistas en toda regla. Con el movimiento 15M en el Estado espaol, sabemos que algunos fascistas intentaron participar en algunas ciudades, mientras que militantes de UPD de Rosa Dez lograron bastante protagonismo en la Puerta del Sol.

Ante estas contradicciones, no sirve tomar una foto fija, nombrar a los dirigentes que aparecen en ella y consultar sus programas.

La cuestin que debemos plantearnos es cul es la dinmica de la revolucin que sigue en marcha. En este sentido, me decepciona el reciente artculo del normalmente magnfico Santiago Alba Rico, Egipto, la izquierda y el golpe de Estado. Santiago tiene toda la razn al (volver a) rechazar la tendencia de gran parte de la izquierda occidental de ver todo lo ocurrido en Oriente Medio en trminos de laicos (buenos) vs islamistas (malos). Comenta que un cierto sector de la izquierda rabe y mundial cuando hay revoluciones las llama conspiraciones y cuando hay conspiraciones considera que, entonces s, ha llegado la verdadera revolucin. Otra vez, tiene toda la razn. Hemos visto como sectores de la izquierda apoyan a brutales dictadores y dan la espalda a movimientos populares, cuando as lo dictan los intereses de unos regmenes supuestamente antiimperialistas.

As que no se trata de demonizar a los islamistas, ni de tener ilusiones en los feloul o en el ejrcito (laicos?). Pero los hechos son los hechos.

Bajo la presidencia de Mursi, la inmensa mayora de la poblacin egipcia no ha visto las mejoras que esperaba, ni respecto a la democracia ni mucho menos a las condiciones de vida y justicia social. El rgimen, ms all de reavivar la retrica de solidaridad con nuestros hermanos palestinos, no ha roto con el Estado israel ni mucho menos con EEUU. Estaban hartos y se han rebelado otra vez.

Qu deba hacer una izquierda revolucionaria consecuente en Egipto? Aconsejarles que tuvieran ms paciencia y que diesen ms tiempo a Mursi y a sus polticas neoliberales? Advertirles que si se rebelaban, los nicos posibles beneficiaros seran los militares? Parece que es lo que piensa Santiago, cuando dice: A mi juicio, lo ms revolucionario que se puede hacer en estos momentos en Egipto, y en todo el mundo rabe, es tratar de construir un Estado de Derecho democrtico mientras se trabaja a medio plazo -gramscianamente- en un proyecto contrahegemnico basado en el descontento social.

Es casi la misma lgica que la que dice que el pueblo sirio debe aguantar la dictadura de Assad jr.; una lgica a la que en ese caso Santiago ha logrado (y cmo!) resistirse. (La irona es que muchos de los que condenan la rebelin siria ahora cantan las bondades de la movilizacin social en Egipto.) Tengo poco en comn con los que justifican las matanzas de Assad; con Santiago, seguro que de aqu a nada volver a quedarme impresionado por sus anlisis.

Pero por ahora, yo me quedo con lo que estn diciendo y haciendo mis amigos y amigas del grupo Socialista Revolucionario en Egipto.

Celebran la cada de Mursi, como un logro de los millones de personas en la calle. Advierten contra cualquier ilusin en el ejrcito. Tuvieron que hacer lo mismo tras la cada de Mubarak; mucha gente no lo entendi entonces, pero despus vieron que tenan razn. Estoy seguro que volver a pasar. Denuncian los abusos de los militares: hay que ser coherente a la hora de oponerse a todas las formas de abuso y de represin a la que los islamistas estn siendo sometidos en forma de detenciones y cierres de canales de televisin y peridicos; lo que les sucede hoy a los islamistas les pasar maana a los trabajadores y trabajadoras y a las izquierdas. Tambin forman parte activa, como lo han hecho desde hace tiempo, de los grupos de intervencin contra el acoso sexual y las violaciones en la Plaza Tahrir.

Pero lo que el grupo revolucionario no hace es lamentar la cada de Mursi, ni oponerse a la nueva ola revolucionaria. Totalmente al contrario, forman parte de ella, ayudando a llevarla adelante, ayudndola a aprender de cada nueva lucha y experiencia. Intentan impulsar la organizacin de base, en los barrios y sobre todo en los lugares de trabajo.

Por encima de todo, insisten en una cosa: Corresponde a las fuerzas revolucionarias de hoy el unificar sus filas y presentarse como una alternativa revolucionaria convincente para las masas. Una alternativa a las fuerzas liberales, que estn en ascenso hoy sobre los hombros de los militares, y a las fuerzas del Islam poltico, que han dominado durante dcadas sobre amplias franjas de la poblacin.

Porque el reto real en Egipto, igual que en el Estado espaol, es ste. No limitarse a quejarse ante las limitadas opciones ofrecidas por los dirigentes existentes, sino crear una alternativa creble, capaz de conectar con las masas. En este sentido Santiago tiene razn al hablar de un proyecto contrahegemnico basado en el descontento social. Pero el descontento social explota por doquier y exige urgencia. No se puede esperar durante dcadas para crear las alternativas perfectas (pero irrelevantes). La alternativa se debe crear con urgencia, entre todas las fuerzas disponibles y dispuestas a hacerlo; la nica condicin es que nos basemos, no en un u otro dirigente y en su programa perfecto, sino en la lucha social desde abajo: popular y, s, contradictoria.


PD: Acaba de llegar otro artculo de Santiago. Otra vez, comparto algunas cosas, y otras no. Con lo que discrepo directamente es con su ttulo, habla del suicidio de la revolucin; lo que implica que sta est muerta. Yo, en cambio, opino que est muy viva.


Santiago Alba Rico, Egipto, la izquierda y el golpe de Estado: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130704/411577/es/Egipto-izquierda-golpe-Estado

Sameh Naguib, grupo Socialista Revolucionario, Egipto: cuatro das que estremecieron el mundo: http://www.enlucha.org/site/?q=node/18879

Santiago Alba Rico, Egipto: el suicidio de la revolucin:

http://www.cuartopoder.es/tribuna/egipto-el-suicidio-de-la-revolucion/4793



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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