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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2013

Lo local y lo global (I)
Lo local no es suficiente

Greg Sharzer
redpepper.org.uk

El autor argumenta que los movimientos deben hacer frente a las contradicciones de la crisis capitalista y no limitarse a abrir espacios dentro de ella.

Traducido del ingls para Rebelin por Christine Lewis Carroll.



La austeridad es impuesta por los gobiernos nacionales y los bancos internacionales, pero sus efectos llegan a todos los rincones de nuestra vida y nos sentimos con frecuencia impotentes para pararlos; es por esta razn que resultan atractivas las iniciativas sociales locales, las huertas comunitarias y las comunidades intencionales [comunidades establecidas con un objetivo colectivo]: estn a nuestro alcance. Nadie puede cambiar por s solo una cadena de suministro de alimentos, pero cualquiera, con un poco de tierra, una pequea subvencin y suficiente esfuerzo, puede montar una huerta.

Sin embargo -como sealo en mi libro No local: why small-scale alternatives wont change the world [Zero Books]- estos proyectos tienen problemas para seguir siendo viables. La capacidad de grandes corporaciones de crear divisiones especializadas en mano de obra y economas de escala significa que hasta la cooperativa de funcionamiento ms democrtico debe respetar los precios de mercado o depender de subvenciones gubernamentales o procedentes de consumidores ms adinerados con el fin de mantener el negocio.

Si un proyecto como una huerta comunitaria sirve para unir a la gente, para que sus facturas no sean tan abultadas y crear espritu comunitario pues bienvenido sea, pero frente a dcadas de ataques neoliberales- necesitamos desesperadamente que las dispersas resistencias locales se unan para crear amplios movimientos internacionales. Cmo?

El planteamiento de Hilary Wainwright de oposicin estructurada y experimentacin diversa pero coordinada combina tres elementos cruciales para este proceso: los experimentos que crean todas las luchas democrticas al verse obligadas a hacer frente al poder capitalista, la estructura organizativa necesaria para sostener los experimentos y el hecho de que estos experimentos deben oponerse a algo. Estos proyectos se pueden denominar prefigurativos.

Los proyectos locales deben ser ms que un buen ejemplo. En otras palabras, hay diferentes tipos de prefiguracin. La prefiguracin individualista describe la iniciativa social de pequea escala destinada a crear un capitalismo ms amable o abrir espacios dentro de l. La prefiguracin colectiva surge de la lucha anticapitalista desde la Comuna de Pars, pasando por las revoluciones rusa y espaola, hasta los innumerables levantamientos que suceden en todo el globo en los que la clase obrera, por s misma, tiene que hacer que funcionen las cosas. Los experimentos colectivos surgen de las infraestructuras de la disidencia a la vez que la crean.

Las infraestructuras de la disidencia

Los movimientos sociales dependen de recursos formales e informales. El socilogo canadiense Alan Sears denomina a este fenmeno la infraestructura de la disidencia: el medio de anlisis, comunicacin, organizacin y sustento que nutre la capacidad de accin colectiva que tiene lugar en sindicatos y partidos, pero tambin en centros culturales, libreras, restaurantes y tabernas. En el norte global ya no quedan muchas tabernas. No es nostalgia de los garitos donde se reuna la gente de izquierdas; estas infraestructuras locales eran inherentemente polticas e inseparables de la nocin de que haba una alternativa socialista que cuestionaba la persistencia del capitalismo.

Por razones complejas esta infraestructura es casi inexistente; sin embargo hay gente que intenta reconstruirla y quiero examinar los retos y el potencial de accin local en dos ambientes netamente distintos: Detroit y Grecia. En los dos sitios se lucha contra la austeridad y el empobrecimiento del Estado de bienestar, producto de las agresivas medidas antidficit.

La batalla por la tierra en Detroit

Detroit ha sido testigo de dos grandes luchas contra los ataques neoliberales ligadas al deterioro econmico a largo plazo de la ciudad. Una de las batallas implicaba a la inmobiliaria Hantz Real Estate Ventures y una lucha a largo plazo para crear una granja a gran escala en solares vacos de Detroit, con el fin de cultivar primero alimentos y luego rboles. El director de la empresa, John Hantz, declar abiertamente que el objetivo fue crear escasez de terrenos, haciendo que subiera el precio de los mismos. Compr terrenos a precio de saldo en las subastas municipales, a cambio de derribar las propiedades inseguras y gastar 30 millones de dlares en urbanizar los terrenos.

Los beneficios alegados fueron objeto de disputa. Los residentes exigieron audiencia pblica en noviembre de 2012, temiendo la gentrificacin que podra suceder tras la urbanizacin de Hantz, con el consiguiente desahucio de cientos de miles de pobres, principalmente negros. Pero el alcalde Dave Bing, junto con cinco de los nueve concejales, aprob finalmente el trato en abril de 2013, alegando los efectos positivos de la urbanizacin. Muchos grupos de granjeros locales consideran que es una apropiacin indebida de tierra por parte del capital global y han hecho un llamamiento para una utilizacin alternativa y no corporativa de la tierra. La Detroit Black Community Food Security Network (DBCFSN) [red de seguridad alimentaria para la comunidad negra] ha puesto en marcha una granja de dos acres, una cooperativa de compra de comida y est asociada con 100 huertas comunitarias con el fin de proporcionar buenos alimentos a los pobres, mayoritariamente negros, de Detroit.

Como explica la activista de la DBCFSN Mnica White, la red desafa la estructura social que debera asegurar el acceso a alimentos sanos. No confa en que el gobierno haga esto, mientras los residentes blancos ms adinerados disponen de canales seguros de suministro. Lo que empez como un esfuerzo para comer sano se ha convertido en una iniciativa de autosuficiencia y autoeducacin.

Son objetivos muy respetables. Los pobres no reciben alimentos sanos. Polticamente, para una comunidad en la que el racismo y la recesin se han ocupado de quitrsela, la autosuficiencia es un modo importante de recuperar la dignidad. Sin embargo no es lo mismo la autosuficiencia que construye la confianza para resistir y la que da por hecho que la resistencia es intil. No slo esta misin es prefigurativa, sino que se desva sin ambages de hacer demandas al Estado. Como explica White, el objetivo es desafiar la relacin entre los ciudadanos y el Estado y que los ciudadanos dejen de depender del Estado para los derechos humanos bsicos. Al actuar contra la dependencia del Estado demuestran capacidad de actuar y empoderamiento.

sta es una nocin radicalmente autnoma de apoyo pblico, lo que demuestra las limitaciones de los movimientos sociales localistas. Los agravios son muy reales. Pero permanece una pregunta legtima: es suficiente ensear a los nios a cultivar y vender sus propios alimentos? Resarce comer alimentos al natural la pobreza y la falta de oportunidades generacionales? No tienen los estadounidenses negros derecho a hacer demandas al Estado que les ha pedido tanto desde la esclavitud sin dar casi nada a cambio? Si ste es el caso, la retrica admirable de la autosuficiencia encubre un pesimismo mayor: el Estado no proporcionar nada y los oprimidos se vern obligados a sobrevivir como puedan.

Un gestor de emergencia

Otra lucha en Detroit se refiere al nombramiento de un gestor de emergencia para gestionar la ciudad. El Presidente Obama ha recortado 150 millones de dlares de ayuda federal al Estado de Michigan. Detroit ha sido testigo de dcadas de huida de capital y debe billones de dlares a bancos que hicieron su dinero en el mercado de divisas. A pesar de ello, Michigan tiene un supervit presupuestario de ms de 500 millones de dlares. Pero el gobernador republicano Rick Synder ha utilizado la crisis para recortar numerosos programas de asistencia social. Esto se nota ms en Detroit, donde el 60% de los nios vive por debajo del umbral de la pobreza.

Synder impuso tambin la figura del gestor de emergencia, lo que quita poder al alcalde democrticamente elegido de la ciudad y su corporacin y priva de derechos a sus residentes. La persona nombrada, Kevyn Orr, es un abogado millonario; sus poderes incluyen la facultad de romper los contratos sindicales. Orr ha reducido ya dos tercios el nmero de trabajadores municipales y ha privatizado la gestin del agua, los servicios sociales y la planificacin urbana.

La oposicin a esta connivencia del capital con el Estado ha sido escasa. Los sindicatos de la ciudad han sido mayormente cmplices con la agenda de Orr. Alguna resistencia espordica incluye la desaceleracin en la construccin de autopistas, una accin legal presentada por Jesse Jackson, Al Sharpton y dos concejales de Detroit y la ocupacin de dependencias municipales por parte de los activistas.

Los problemas de Detroit son tan sencillos que deprimen. Por cada 100 personas, slo hay 27 empleos. A lo largo de las dcadas, a medida que el capital se trasladaba a las zonas residenciales y los trabajadores blancos ms adinerados lo acompaaron, se vaciaban las arcas municipales. La poltica fiscal sigue perjudicando a los residentes de los barrios pobres. Bancos voraces sobrevaloran las hipotecas con el fin de sangrar a los titulares y cuando estos ltimos se rinden y se van, los vecindarios se deterioran an ms. Adems de esto hay ms de 70 vertederos txicos, lo que hace que Detroit sea la zona ms contaminada de Michigan.

Hay pasos concretos que se pueden dar para remediar esto y todos requieren demandas al Estado. stos incluyen la cancelacin de los swaps [intercambios financieros contratados a fecha futura] de los tipos de inters, que suman 3,8 billones de dlares. Detroit necesita tambin un proyecto de obra pblica para eliminar la basura y construir infraestructuras, lo que podra generar empleo local.

Los problemas de Detroit no tienen causas locales; se deben al ataque global a los niveles de vida de la clase obrera. Tampoco tienen soluciones locales. Los intentos de autosuficiencia -lo que implica mirar hacia dentro en un intento localista de ser autosuficiente- ignoran las causas y las posibles soluciones de esta crisis. La planificacin de una resistencia acertada requiere una estrategia poltica. Cuando estas preguntas polticas se hacen directamente, surge el ejemplo de Grecia.

Grecia y la estrategia poltica

La crisis econmica ha sido la excusa de los legisladores griegos para imponer las medidas de austeridad a requerimiento de la Unin Europea. Los resultados han sido previsibles y trgicos: el 25% de desempleo -el 55% entre la juventud- y una desigualdad creciente, ya que la quinta parte ms rica de la poblacin controla seis veces ms riqueza que la quinta parte ms pobre.

A medida que a cada rescate le suceden ms recortes, los trabajadores griegos han organizado una serie de huelgas sectoriales y generales. Las alternativas polticas han aumentado tambin. Syriza se form en 2004 como alianza electoral y gracias a un discurso consistente contra las medidas de austeridad se halla en la actualidad a la cabeza de las encuestas nacionales. Su ala izquierda ha planteado tres demandas: la cancelacin de la deuda, la tributacin del capital y los ricos y la nacionalizacin de las industrias clave bajo el control obrero, sin compensacin para los accionistas.

Lo que se necesita es una estrategia consciente de ruptura con el capitalismo y un partido capaz de proponer y aplicarla dice Nickolas Skoufoglou, del partido socialista griego OHDE-Spartakos. Este proyecto extralocal surge de miles de proyectos locales, porque -igual que en Detroit- los griegos persiguen estrategias de supervivencia.

Estas redes comunitarias de compartir e intercambiar son vitales, en particular para hacer frente al movimiento neonazi Amanecer Dorado. Los activistas trabajan con los sindicatos de enseantes y artistas en las escuelas y por medio de actos culturales en los barrios, educan a los vecinos sobre las causas de la crisis con el fin de que los migrantes no sean los chivos expiatorios.

Syriza est implicada directamente en todo esto. La coalicin ha establecido redes vecinales de solidaridad que distribuyen alimentos y ropa sin coste e intercambian servicios y habilidades. Esto es explcitamente prefigurativo. Como explica el activista de Syriza Yannis Bournous, estos proyectos prcticos se refieren tambin a temas ms estratgicos. Porque si la visin del socialismo es de libertad y democracia, se necesita promocionar el modelo de sociedad deseado mediante la apertura de ventanas como sta.

Sin embargo, a diferencia de la DBCFSN, Syriza se ha empleado en hacer demandas al Estado. No deseamos tomar el lugar de los servicios del Estado, dice Bournous. Y se lo decimos claramente a las personas que participan en las redes de solidaridad. No queremos sustituir los hospitales pblicos por centros de salud locales voluntarios. Nos ayudamos a sobrevivir colectivamente pero al mismo tiempo animamos a la gente a reclamar colectivamente el cumplimiento de sus necesidades bsicas.

Este tipo de prefiguracin colectiva es una herramienta de autosuficiencia, pero no un sustituto de la provisin colectiva. La estrategia de Syriza es como el concepto de Gramsci de una guerra de posicin, dentro y contra las instituciones.

La organizacin anticapitalista

Cmo podemos crear una estrategia de ruptura local en otros lugares? El factor ms importante es entrenar a la gente para difundir la organizacin anticapitalista mediante la creacin de cuadros. Como argumenta Richard Seymour en su blog La tumba de Lenin, la crisis no genera organizadores espontneamente: Las subjetividades polticas han de construirse continuamente mediante las grandes lneas del antagonismo. Pero en el Reino Unido no existe un contrapunto cultural, social o industrial de los empeos de la derecha. Hay que construirlo desde las comunidades de base.

Los movimientos tienen que enfrentarse a las contradicciones de la crisis capitalista y no limitarse a abrir espacios dentro de ella. Esto requiere ms, no menos, claridad sobre las tareas de un partido anticapitalista. Como sugiere el bloguero griego Thanasis Kampagiannis, al emplearse en estas luchas, la izquierda revolucionaria necesita mantener la independencia ideolgica y organizativa. Esto no significa convertirse en un nuevo partido electoral ni en un movimiento apoltico.

Este proceso de construccin de movimientos y partidos tiene formas distintas segn el escenario, pero ha de ser de carcter abierto. A pesar de la historia de la izquierda revolucionaria, el sectarismo no es inevitable. Podemos crear redes de organizaciones locales enraizadas en luchas especficas; lo importante no es su estructura sino su direccin. Combatirn las medidas de austeridad, al tiempo que construyen la confianza de sus miembros hacia formas polticas ms amplias, como sera un movimiento nacional en contra de los recortes? O se quedarn en el nivel de la prefiguracin individual al proporcionar a sus miembros ayuda alimenticia y espritu comunitario pero sin luchar por el cambio social?

El mero localismo, centrado en sustentar la iniciativa social en un mercado capitalista, no tiene la capacidad de hacer una valoracin estratgica de la organizacin anticapitalista y los debates necesarios sobre el papel del Estado, los partidos polticos y los movimientos sociales. Hay una relacin clara entre la organizacin local acertada y la prefiguracin, pero sta no puede sustituir a aqulla y debe considerarse una tctica especfica de organizacin y no su finalidad.

Muchos movimientos revolucionarios, no slo de la izquierda, han proporcionado servicios a la clase obrera como parte de un programa poltico y Amanecer Dorado quiere hacer lo mismo con los griegos puros. De forma que no se trata de la prefiguracin o no, sino de qu tipo de prefiguracin: la supervivencia individual o la lucha colectiva. No se trata de un extra opcional para los activistas de mayor formacin terica. El xito de abrir pequeas ventanas al socialismo depende de ello.



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