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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Lo local y lo global (y II)
Una veta ms profunda

Hilary Wainwright
redpepper.co.uk

Cualquier desafo al neoliberalismo debe ir mucho ms all de hacer demandas al Estado y debemos evitar la falsa dicotoma entre organizarse localmente y a nivel ms amplio. Hilary Wainwright responde a Greg Sharzer.

Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll



El poder de las conexiones globales, reza la primera imagen de un anuncio giratorio del Bank of America/Merrill Lynch. Muestra una lnea fluorescente palpitante. La siguiente imagen es la silueta de un hombre solitario en bicicleta con unas montaas al fondo. Su movilidad est obviamente limitada, circunscrita al territorio. La leyenda aqu es capital humano.

La implicacin aqu es que la movilidad de las finanzas llega al rescate, a hacer efectivo el potencial de la humanidad, cercado en sus confines locales. El objetivo es que imaginemos que las finanzas globales y la humanidad forman parte del mismo flujo que avanza tan suavemente como las imgenes del anuncio. Podramos reemplazarlas por las imgenes de la lucha de la presa Belo Monte en el ro Xingu de la Amazonia donde los trabajadores e indgenas se enfrentan al gobierno brasileo y sus socios corporativos privados; o de las guerras del agua en Cochabamba, Bolivia, en las que se ech a patadas al depredador Suez S.A. y una alianza de organizaciones ciudadanas absorbi a la compaa; o de las protestas locales llevadas a cabo en todo el Reino Unido por Boycott Workfare, una campaa cuyo objetivo es acabar con el trabajo forzoso sin remuneracin, destinado a la gente que recibe una prestacin social y que ha obligado a docenas de compaas y organizaciones benficas a retirarse de los programas de trabajo sin remunerar.

Una constelacin de relaciones de poder

Estas imgenes alternativas transmitiran bien el argumento de la gegrafa social Doreen Massey de que las localidades se entienden mejor como una constelacin distintiva de relaciones sociales y por tanto de relaciones de poder que por s mismas se difunden por todo el mundo. Defiende el concepto de las geometras del poder en las que las localidades no son meras vctimas de la globalizacin sino tambin productivas y reproductivas.

Un corolario de esto, argumenta, es que los lugares dentro de esas geometras tienen un peso distinto. La Repblica de Chad no est en la misma situacin que el Reino Unido igual que Oldham [ciudad del Gran Manchester] est en una posicin muy distinta a Londres. Esto seala la importancia de investigar el significado para el capital de diferentes localidades, diferentes constelaciones de relaciones sociales y econmicas, en vez de considerar lo local como un concepto que cubre todo. Pero no nos anticipemos.

El enfoque de Massey sobre las relaciones de poder del lugar nos da una herramienta conceptual para avanzar desde la nocin delimitada convencional de lo local hacia una que considera lo local como un emplazamiento de poder y contrapoder en el contexto del capitalismo global. Su comprensin de la manera en que las relaciones de lugar producen y reproducen el capital nos permite evitar la falsedad de enfrentar lo local a lo global y el optimismo imperfecto con respecto a lo local como un medio de huida del capital corporativo y sistmico.

El trabajo de Massey describe lo local como un contexto de relaciones de poder cambiantes, conflictivas e inestables y que lo local no es por naturaleza mejor como no es peor lo global. Utilizar este marco para aclarar algunos de los temas que Greg Sharzer plantea tilmente pero que no desarrolla consistentemente. Tiende a abstraer la importancia de las demandas al Estado de la dinmica, a veces impredecible, de las luchas de poder dentro y ms all de lo local.

Emplazamientos locales de contrapoder

Consideremos e ilustremos los distintos aspectos de la localidad como un emplazamiento de contrapoder potencial. El elemento caracterstico del capital es su movilidad, pero depende tambin de manera importante de las relaciones sociales del lugar. Tiene que invertir y vender en algn lugar en algn momento. Aunque la nueva tecnologa ha realzado cualitativamente la flexibilidad del capital, todava tiene que localizarse fsicamente, al menos algunas de sus operaciones.

Los bancos, por ejemplo, son los centros movilidad del capital por excelencia. Muchos se encuentran en la Citylondinense, donde dependen de los trabajadores que viven en la zona para las tareas de limpieza. En 2007 estos trabajadores de la limpieza se organizaron a travs de los sindicatos de Unite, Unison y GMB, con el apoyo de London Citizens [ciudadanos de Londres] y la campaa por un salario digno. Mediante una mezcla de protestas laborales no convencionales y la identificacin y el oprobio pblicos consiguieron una subida salarial. Fueron fundamentales para el contrapoder con respecto a la City las alianzas que haban construido, con races en las fuentes locales de poder: asociaciones religiosas y culturales, acadmicos simpatizantes, sindicatos locales. Estas alianzas fueron importantes para construir la confianza, capacidad y cohesin de los trabajadores y la fortaleza de la solidaridad de su lucha.

La dependencia de los comerciantes corporativos de los mercados locales y la reputacin local de sus marcas proporciona otro ejemplo en el que la localidad como emplazamiento de la reproduccin del capital ha creado una fuente eficaz de contrapoder. Las campaas concertadas para atascar Tesco [una cadena de supermercados] y las cadenas corporativas de tiendas de caf Starbucks y Costa demuestran cmo se utiliza este apalancamiento. Se asocian a menudo con redes de comerciantes independientes, sociales o cooperativistas. Y aunque los orgenes de estas campaas fueron a menudo modestos, con sentimientos aparentemente estrechos y localistas, se asocian cada vez ms con las redes nacionales.

La misma movilidad del capital y su habilidad para cerrar fbricas sin que pase nada y apropiarse de activos pblicos a la busca de beneficios cada vez mayores depende en gran medida de la falta de informacin, organizacin y confianza de los trabajadores y ciudadanos locales. De esta manera las luchas que han impedido con xito el cierre y desmantelamiento de alguna fbrica solan implicar tanto a la militancia en el lugar de trabajo como la colaboracin con investigadores simpatizantes y las alianzas de comunidades colindantes.

Cuando la direccin quiso apropiarse de la fbrica, fue la presencia de la comunidad local la que lo impidi, comenta Leano Morais, abogado activista que describa cmo la gestin por parte de los trabajadores de la planta qumica Flasco, cerca de Sao Paulo, consegua ahuyentar a los ladrones de activos. De la misma manera el intento concertado por parte de corporaciones depredadoras de privatizar el agua a lo largo de Amrica Latina fue abortado por la accin conjunta de sindicatos, ciudadanos y municipios. En el transcurso del proceso crearon una red global y se difundieron las lecciones de cada lucha local.

Un ejercicio similar de contrapoder organizado localmente se hace evidente cuando el capital intenta privatizar el espacio pblico. En 2009 el municipio de Durban intent reemplazar el popular mercado de Warwick por un centro comercial. Esta accin se contrarrest con una resistencia sostenida, y con el tiempo eficaz, por parte de los tenderos, organizados mediante Streetnet, la organizacin de trabajadores no convencionales y vendedores ambulantes apoyados por el sindicato de trabajadores municipales. Streetnet es una organizacin hbrida interesante cuyas actividades incluyen el desarrollo de una economa solidaria alternativa.

El Estado en un contexto ms amplio<

Una condicin de la naturaleza y el impacto del contrapoder mantenido en estas luchas no es slo, ni siquiera principalmente, el hecho de que hagan demandas a las instituciones del Estado. Greg Sharzer tiene razn al insistir en la importancia de hacer demandas al Estado. Pero lo fundamental, en todos estos casos, fue la incapacidad de crear bases organizadas para sostener en la vida diaria los valores alternativos y los objetivos sociales.

Aqu es importante reconocer las repercusiones de las estrategias de tierra quemada de los gobiernos neoliberales. Las bases tradicionales, principalmente sindicales, de la izquierda y sus estrategias de cara al poder del Estado se han debilitado drsticamente. En todas partes hay que rehacer o crear de nuevo las bases de solidaridad. Construyen y conectan las vas diversas y a veces nuevas en las que las personas se juntan para luchar por la justicia: la compra colectiva de alimentos y las huertas comunitarias, junto con las delegaciones sindicales, los centros sociales y las redes econmicas informales. La combinacin de estas vas ha creado fuentes resistentes de poder capaces de cambiar el equilibrio en la constelacin de relaciones de poder que representan una localidad y su relacin con el capitalismo global. Estas ltimas, a su vez, han proporcionado bases autnomas para contactar con el Estado, sean stas locales, nacionales o -de alguna manera- globales.

El tema de las demandas al Estado, por tanto, requiere entenderse dentro de un contexto mucho ms complejo de fuentes plurales de poder que lo que es habitual en la izquierda. El enfoque de Greg Sharzer, aunque perspicaz, tiende a fijarse en el tema del Estado que -aunque importante- desva la atencin de cmo la gente busca superar su subordinacin. Le conduce hacia falsas contraposiciones de capacidades de construccin y autoorganizacin con las demandas al Estado.

Por ejemplo, el sitio web de la Detroit Black Community Food Security Network (DBCFSN) [red de seguridad alimentaria para la comunidad negra] no describe una organizacin que supone que la resistencia es intil y que depender de uno mismo sea suficiente, sino una organizacin comprometida con la lucha ms amplia de cambio social. La red jugaba un papel fundamental en el Foro Social de Detroit junto con el Presidente del Foro, Malik Yakini; insistan en lo importante que es para todas aquellas personas que creen en el cambio social slido crear alianzas y trabajar juntas para dicho cambio.

Esto no es slo retrica. La DBCFSN form parte de los comits logsticos y culturales del Foro y organiz visitas a Detroit para los que participaron en l. Sus polticas implican un gran compromiso con el Estado para proteger el espacio destinado a los jardines urbanos del desarrollo corporativo, conseguir que las escuelas y los hospitales compren alimentos locales, etc.

Mi experiencia en el movimiento feminista me ha permitido observar esta combinacin de organizacin autnoma para el cambio en torno a necesidades sin cumplir o exacerbadas por las instituciones dominantes con la lucha simultnea por el control de los recursos pblicos. Este tipo de hbrido resulta cada vez ms importante a medida que las instituciones se vacan de contenido y las personas descubren que mediante el trabajo en red pueden crear soluciones transitorias que alimentan tambin la lucha poltica ms amplia.

Para apreciar la importancia de combinar los esfuerzos dirigidos a las soluciones de colaboracin y directas de problemas urgentes con un movimiento poltico ms amplio, necesitamos ms herramientas. stas se extraen de la prctica de los movimientos sociales desde los aos 60 y desde una epistemologa realista crtica que va ms all tanto del positivismo asociado al sistema cerrado del Estado-nacin como del postmodernismo que floreci en las primeras fases de la globalizacin y la descomposicin de estas certezas.

Significados distintivos del poder

Una de estas herramientas es distinguir entre dos significados radicalmente distintos del poder, como son el poder en su capacidad transformadora por un lado y el poder de dominacin por otro. Histricamente los partidos socialdemcratas de masas se han construido en torno a una versin benvola del segundo entendimiento. Sus estrategias se han basado en conseguir el poder para gobernar y utilizarlo de forma paternalista.

El entendimiento del poder como transformador se asocia a un entendimiento distinto del cambio social, implcito en muchas prcticas de movimientos recientes. Lo fundamental aqu es que exista primero la negativa a reproducir las relaciones de opresin y explotacin. Esto tiene que ver con la lucha por crear espacios de cambio que ilustren y desarrollen en la prctica valores alternativos, no como fin en s mismo sino como base de una transformacin de toda la sociedad que incline la balanza del poder y la hegemona cultural hacia este fin.

De esta manera la lucha con el Estado no es objetivo primordial sino una estrategia distintiva y muy necesaria de control sobre los medios de dominacin que se pueden usar contra el capital y como un recurso transformador. Esto significa que es posible construir fuentes de poder autnomo del Estado a la vez que se hacen demandas al mismo.

La experiencia de Syriza ilustra esta combinacin, tambin las tensiones no resueltas dentro de ella. Debido a que muchos activistas de Syriza, a todos los niveles, se formaron en los movimientos sociales del siglo XXI, reconocen la importancia impulsora de la capacidad transformadora.

Al mismo tiempo que Syriza se organiza para el poder gubernamental -el poder de dominacin- reconoce, en palabras de Andreas Karitzis -uno de los organizadores clave de Syriza- que es decisivo lo que se hace en los movimientos y la sociedad antes de llegar al poder. El 80% del cambio social no llega a travs del gobierno.

Todo esto apunta a la importancia de desarrollar el poder como capacidad transformadora -con frecuencia local en sus orgenes- y objetivo clave y complejo de cualquier activista u organizacin de izquierdas. Esto a su vez seala un giro en las prioridades que exige la lucha exclusiva por el poder estatal, sea ste electoral o revolucionario. Es necesario desviarse del modelo tradicional de los partidos polticos hacia formas de organizacin poltica capaces de aprender de las luchas que se dan en las relaciones de poder mediante la construccin de alianzas y formas de organizacin democrtica que se basan en este tipo de aprendizaje y retroalimentacin, mediante el desarrollo de formas de educacin popular al estilo de Paulo Freire que hacen efectivas las capacidades latentes y mediante la creacin de contextos de debate y nuevos niveles de politizacin entre los actores locales. El conflicto y el debate son parte importante del desarrollo de la capacidad transformadora.

Este concepto de organizacin para el cambio en el presente como parte de una lucha a largo plazo por el cambio futuro sistmico tiene especial relevancia hoy, cuando el capitalismo atraviesa lo que David Harvey analiza como un ciclo continuo de descentralizacin y centralizacin. Como apunta el anuncio de Merrill Lynch, el capital depredador est muy interesado en lo que a menudo empieza como iniciativa local, desde la produccin orgnica de alimentos, pasando por la gente joven que crea nuevas formas musicales o artsticas, a los centros de productores de software de cdigo abierto. Todo es capital humano del que apropiarse para crear valor financiero para alimentar la acumulacin. Si tenemos que resistir e invertir esto, de forma que todas estas iniciativas difusas lleguen a formar parte de un proceso de creacin de valor social, necesitamos reconocerlas tambin como parte de la constelacin de relaciones de poder a las que se refiere Doreen Massey.

Despus de 30 aos en los que la derecha ha despolitizado lo local -del que el localismo es la ltima variante- el tema clave es entender y abrir el debate poltico y las opciones sobre el futuro de esta creatividad difusa y productiva. Y debemos llegar a una veta mucho ms profunda que la de las demandas al Estado.

Hilary Wainwright es editora fundadora de Red Pepper y miembro del Transnational Institute

Fuente:http://www.redpepper.org.uk/

rCR



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