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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2013

Tres relatos sobre la precarizacin del trabajo en el capitalismo de la informacin

Santiago Jos Roca
Reflexin Tecnolgica


Cul es el papel del trabajo en la economa de la informacin? O ms importante an cul es el lugar de los trabajadores en un sistema econmico y poltico que apoya abiertamente la precarizacin laboral? Si por una parte parecemos abiertos a admitir que nos hallamos en un nuevo momento del desarrollo capitalista (creencia basada en una confluencia entre la tica de la sociedad de consumo y el tecno-optimismo), tambin es cierto que los pases del centro capitalista estn enfrentando una de las crisis sociales ms crudas de las ltimas dcadas. En la brecha entre los elogios al capitalismo de la informacin y la realidad cotidiana de ciudadanos de todas las categoras, coexisten voces heterogneas que pueden ser tiles para discernir la direccin y el sentido de las circunstancias que experimentan los mercados y, especialmente, el trabajo y los trabajadores.

En este ensayo intentamos poner en evidencia tres relatos sobre el trabajo en tiempos de la economa de la informacin. No buscamos con ello establecer un sistema terico, sino sobre todo identificar algunos contextos de interpretacin enmarcados en ciertas estrategias discursivas que contribuyen con la comprensin del papel que se le atribuye al trabajo en esta poca. Se trata slo de tres tipos de narrativas, cuyos exponentes escogimos casi arbitrariamente porque nos parecieron convenientes para mostrar cmo responden o contradicen la conceptualizacin del papel del trabajo en la sociedad postindustrial. A partir de ello consideramos tres discursos: el terico positivista, el tico-esttico y el discurso de la protesta laboral.

La precarizacin del trabajo en los tiempos modernos

Una narrativa sobre los cambios que afectan el trabajo la encontramos en los tericos de la sociedad de la informacin y de la sociedad postindustrial. La flexibilizacin del trabajo es, a decir de los tericos, una caracterstica de la economa capitalista de la informacin. De acuerdo con Manuel Castells en La galaxia internet (2001), las condiciones actuales del trabajo estn condicionadas por las estructuras organizacionales de las empresas y por el desarrollo de medios de comunicacin digital, aspectos que favorecen otras formas de control del trabajo:

Una de las transformaciones ms importantes que se estn produciendo en las relaciones de trabajo es comn tanto al trabajo autoprogramable como al genrico: me refiero a la flexibilidad. La estructura reticular de la empresa, el rpido ritmo de la economa global y la capacidad tecnolgica que permite el trabajo on-line, tanto para individuos como para empresas, contribuyen al surgimiento de un esquema flexible de empleo (pp. 113-114).

De ah que el horizonte profesional del trabajador se transforme tambin en concordancia con el cambio organizacional que genera la nueva economa, de forma tal que se configuran otros modos de comprender el desenvolvimiento del trabajador en el contexto del mercado laboral y de la produccin de bienes y servicios:

La idea de seguir una carrera profesional previsible, trabajando a tiempo completo en una empresa o en el sector pblico, durante un largo perodo de tiempo y bajo unas condiciones contractuales de derechos y obligaciones comunes a casi todos los trabajadores, est desapareciendo de la prctica empresarial, a pesar de su persistencia en algunos mercados de trabajo muy reglamentados, as como en el menguante sector pblico (p. 114).

La propia idea del trabajo como proyecto de vida se transforma, y la idea de trabajo estable queda relegada a los mercados de empleo protegidos y al sector pblico. Se trata del trnsito de una forma de empleo a otra, lo cual supone otras normas para las relaciones entre los trabajadores y las empresas. Los nuevos modos de empleo se encuentran emparentados con un conjunto de cambios sociales, especialmente de carcter poltico y econmico. En este contexto, la flexibilidad laboral que caracteriza al trabajo contemporneo se concibe como parte de otra forma de organizacin social:

La flexibilidad laboral, los modelos de empleo variables, la diversidad en las condiciones de trabajo y la individualizacin de las relaciones laborales son caractersticas sistmicas del e-business. Desde este ncleo de la nueva economa, las prcticas laborales flexibles tienden a difundirse por todo el mercado laboral en su conjunto, contribuyendo a una nueva forma de estructura social que he caracterizado con el concepto de sociedad red (p. 115).

En suma, la transformacin que ha sufrido el trabajo representa slo una parte de los cambios presentes en un conjunto de transformaciones que se han evidenciado en las sociedades de capitalismo avanzado. Dichas transformaciones se manifiestan en los cambios organizacionales y tecnolgicos que caracterizan a sociedades cuyas formas convencionales de asociacin estn siendo reemplazadas por la dinmica de las redes, es decir, sociedades que estn abandonando las formas de organizacin que cobijaron a la fuerza del trabajo durante buena parte del siglo XX.

Estos aspectos forman parte de un proceso general de racionalizacin de la economa industrial que apunta incluso a revolucionar sus propia constitucin. De acuerdo con Ulrich Beck en La sociedad del riesgo (1986), el sistema de trabajo que surgi en el siglo XX se caracteriz por la estandarizacin de aspectos como el contrato de trabajo, el tiempo y el lugar de ocupacin. Dicha estandarizacin se debilita a la vez que se desarrolla un triple proceso de flexibilizacin del derecho laboral, del horario y de la localizacin del trabajo. Mientras en el primer caso la diferencia entre empleo y desempleo es clara, en el segundo la frontera entre ambos se vuelve difusa y se hacen comunes formas de subempleo. En sus palabras:

La relacin cooperativa del trabajo puede conseguirse ya actualmente, por lo menos en mbitos parciales, electrnicamente (administracin, oficinas tcnicas de direccin de empresas, servicios); de ese modo se descentraliza y puede decirse que se organiza en localizacin difusa, con independencia local. Esa desconcentracin espacial del empleo puede tener lugar de muchas formas: desde la dispersin de la presencia personal mediante nuevas redes distribuidas en secciones y equipos, hasta el traslado de funciones parciales al trabajo a domicilio, total o parcialmente electrnico. Pero las consecuencias son siempre idnticas. La relacin entre procesos de produccin y trabajo social se deslocaliza; la evidencia de que la cooperacin directa significa trabajar conjuntamente en un lugar queda alterada. Y as el sistema ocupacional vara su aspecto de manera esencial. En lugar de la configuracin ocupacional del trabajo, desarrollado en grandes edificios y fbricas, aparece una organizacin de la ocupacin invisible (pp. 178- 179).

Como tambin afirma Castells, para Beck la presencia de medios de comunicacin electrnicos se correlaciona con el surgimiento de prcticas organizacionales donde es comn la ausencia de limitaciones espaciales y temporales, lo cual contrae una nueva definicin de las relaciones de trabajo y, por tanto, otras formas de regularizacin de las mismas. Paralelamente, esta forma de organizar el trabajo tiene consecuencias directas para las condiciones de seguridad del trabajador y, como contraparte, contrae una nueva distribucin de costos que favorece la generacin de capital:

() junto con la divisin del tiempo laboral (til para la generalizacin del subempleo y para la explotacin del desempleo y no para el objetivo de un pleno empleo), tiene lugar una redistribucin de ganancias, de la seguridad social, de las oportunidades de promocin y de la posicin en la empresa en el sentido descendente () En este aspecto, la poltica de tiempo laboral es siempre una poltica de reconversin que crea nuevas incertidumbres sociales y desigualdades (p. 179).

Estos hechos se insertan en un proceso general de transformacin de las organizaciones sociales, el cual permite el cambio de una forma de empleo estable a una forma de subempleo integrado socialmente:

Si consideramos conjuntamente las consecuencias de la estandarizacin del tiempo y del espacio, podemos decir que se da el paso de un sistema, propio de la sociedad industrial, del trabajo unificado, organizado fabrilmente a lo largo de toda la vida, cuya alternativa radical es el desempleo, a un sistema lleno de riesgos de subempleo ms flexible, plural y descentralizado que no reconoce el problema del paro (en el sentido de desempleo). En este sistema, el paro est, por as decirlo, integrado en las formas de subempleo y se intercambia por una generalizacin de las inseguridades en el empleo que no conoca el antiguo sistema de pleno empleo de la sociedad industrial (p. 180).

Por lo tanto, la ausencia de rigideces laborales, propio de un sistema de subempleo ms flexible, plural y descentralizado, conlleva formas de precarizacin econmica aceptadas por el paso a una sociedad post-industrial. La nocin de subempleo solapa la diferenciacin entre empleo y desempleo, entre trabajo formal e informal. Esto puede tener consecuencias postivas y negativas al mismo tiempo. Si, por una parte, puede superarse la brecha entre empleo y subempleo (con lo cual se incluye al menos parcialmente a parte de la fuerza laboral que se encuentra desocupada); tambin es cierto que se generalizan nuevas formas de explotacin econmica del trabajador, tomando en cuenta que, por ejemplo, las empresas se liberan de los costos asociados a asegurar el bienestar de los trabajadores. Esta forma de organizacin del trabajo tiene consecuencias para la concepcin social del trabajo, e incluso juega un papel disruptivo en las relaciones entre los gobiernos, las empresas, la masa laboral y los sindicatos, tal como se establecieron en las luchas laborales del siglo XX.

Apenas tomamos dos referencias de los discursos provenientes de la academia y de las ciencias sociales. La narrativa de las ciencias sociales plantea que los cambios en el trabajo se deben a transformaciones ms generales en las formas de organizacin de la sociedad. Estas narrativas comparten ciertas caractersticas con las ciencias sociales en general, y es que, al descomponer los procesos sociales en factores determinados tericamente (como por ejemplo, el cambio tecnolgico y organizacional), suelen fijar su atencin en aquellos aspectos ms descriptivos menos profundos del cambio social, con lo cual, finalmente, se reduce la pregunta por el sentido de las tendencias sociales a una cuestin de estructura. Para nosotros, los cambios en el trabajo son cambios en los patrones y esquemas de generacin del capital, y no deben confundirse con las manifestaciones superficiales de dichos cambios.

Paralelamente, al referirse de forma acrtica a procesos sociales en curso, la narrativa acadmica contribuye con la naturalizacin de las relaciones sociales en general y de las relaciones entre el capital y el trabajo en particular. De este modo, los cambios en el trabajo se consideran en el mejor de los casos como parte de transformaciones espontneas que estn en curso en la sociedad (p.e. el trnsito de una sociedad industrial a una sociedad post-industrial). Por lo tanto, no es posible sealar los sujetos y las dinmicas especficas que inciden en las transformaciones sociales, vistas slo como macroprocesos. Desde el enfoque positivista de esta narrativa, la transformacin del empleo es ms un fenmeno abstracto que un proceso histrico, social y cultural enmarcado en un momento y lugar particular.

La narrativa acadmica sobre las condiciones del trabajo en el capitalismo de la informacin, si bien proporciona insumos valiosos para el reconocimiento de este fenmeno, requiere para su valoracin los complementos del dilogo de experiencias y de la reflexin crtica. Esto nos llevar de la determinacin abstracta de los procesos sociales a la arena de la deliberacin sobre los fines que encierran y sobre los consensos que permitan confrontarlos. Dicha ampliacin no es meramente terica, sino que representa la necesidad de superar el aislamiento entre la produccin acadmica y las vivencias polticas de los sujetos sociales que se encuentran inmersos en tales cambios. En otras palabras, el discurso acadmico est obligado establecer el dilogo con los trabajadores (y no solamente con los empresarios) para salir de su aparente aislamiento y lograr un nuevo nivel de madurez comprensiva.

Una fbula sobre el trabajo en el capitalismo de la informacin

Es posible que los lectores conozcan el vdeo All Work and All Play (puede verse actualmente en la siguiente direccin: http://www.youtube.com/watch?v=faYL6b4-vqQ). Se trata de un vdeo que contiene una narrativa que representa el sentido del saber y del trabajo en el contexto de la sociedad-red. En cuanto que narrativa es una construccin discursiva que busca ilustrar un conjunto de patrones presentes en la realidad laboral de la economa digital. En otras palabras, All Work and All Play es la puesta en escena de la concepcin del trabajo en la sociedad capitalista de la informacin.

No est de ms intentar extraer qu elementos integran el discurso de esta narrativa. Un anlisis del vdeo pone en manifiesto las siguientes ideas:

La categora de los Millenials sirve como representacin idealizada de un conjunto de prcticas laborales y de hbitos cognitivos que supuestamente identifican a la fuerza de trabajo de la sociedad de la informacin. Lo que constituye su esencia es que los Millenials son la base laboral de una economa basada en la creacin, la reproduccin y el consumo de bienes creativos. Se caracterizan por su inters en participar en proyectos en curso, por su preferencia por la fluidez organizacional y por la utilizacin de medios digitales que les garantizan independencia de tiempo y lugar. El audiovisual explica que, en la medida en que la fuerza laboral se encuentre mejor adaptada a aspectos como elasticidad cognitiva, ubicuidad comunicacional, fluidez organizacional y flexibilidad laboral, se encontrar tambin mejor integrada en la economa creativa.

Como dice el vdeo: la flexibilidad es el camino a seguir. La clave del audiovisual es la idea de flexibilidad: fluidez cognitiva y productiva, ausencia de restricciones organizacionales y utilizacin de medios digitales que permiten el trabajo a distancia. No obstante, la propia idea de flexibilidad es tan central en el vdeo como polismica, y se aplica a todas las dimensiones mencionadas dependiendo de la intencin narrativa. Ello no es fortuito, sino que quiere decir que se le otorga un carcter central a la nocin de flexibilidad vista desde diferentes enfoques.

Luego de analizar el vdeo, podemos extraer cuatro dimensiones temticas que ayudan a describir el objeto de este discurso:

Si ordenamos estos temas, podemos afirmar que el vdeo muestra que las nuevas dinmicas cognitivas, generadas gracias a Internet, y el uso de medios digitales, que proporcionan mediaciones tcnicas y simblicas entre las personas, funcionan como estratos comunicacionales y tcnicos de los cambios en los que aparecen los Millenials. Pero sobre todo, su papel es que contribuyen con un soporte para las condiciones materiales en las que se desenvuelve esta fuerza de trabajo: la fluidez organizacional y la flexibilidad laboral. De tal forma que, para nosotros, la Generacin Y, un grupo descrito por los valores de fluidez cognitiva y ubicuidad comunicacional, puede ser caracterizado en mayor medida por su desarraigo con respecto a las organizaciones y a las normas de empleo convencionales. De ah que los Millenials sean presentados en esta narrativa como una evolucin de las formas organizacionales que emergieron en el contexto social y econmico de los Baby Boomers y de la Generacin X.

Otro punto no menos importante que los anteriores es la dimensin de los valores que guan a la Generacin Y. El vdeo enaltece el principio de haz lo que te gusta como valor tico de la fuerza laboral que es motivada a integrarse en la economa creativa. Esto tiene sentido, puesto que en la nueva economa, basada en la reproduccin y consumo masivo de bienes creativos, la produccin de valor mercantil se encuentra arraigada en la explotacin del trabajo intelectual de los empleados. De manera que lo que hace la narrativa es proporcionarle un revestimiento tico a la participacin de los trabajadores en esta forma de generacin de capital. Adems, valores como el individualismo vocacional y el desarraigo con respecto a una comunidad presencial deberan formar parte de la subjetividad de la fuerza laboral. De esta forma estaran preparados para asumir la dinmica del mercado de trabajo basado, como hemos visto, en la flexibilizacin de las normas laborales, del horario y del lugar de trabajo.

No obstante, si por una parte se enaltece retricamente el principio de haz lo que te gusta, que sirve para la afirmacin simblica de la fluidez organizacional y de la flexibilidad laboral, al cierre del vdeo se manifiesta el principio darwinista de que slo quienes se adapten a los cambios podrn sobrevivir en el sistema. Por lo tanto, en esta versin de la economa creativa, hacer lo que te gusta no es simplemente una opcin alentada por una concepcin individualista de los proyectos de vida. Hacer lo que te gusta resulta al cabo en una obligacin que contrae el respeto al imperativo capitalista de la flexibilizacin del trabajo.

Como conclusin, All Work and All Play es una representacin esttica del discurso contemporneo del trabajo en el capitalismo de la informacin. Por lo tanto, es un ejemplo de la puesta en escena de un discurso que busca justificar la precarizacin del trabajo, en tiempos en que la economa capitalista se mueve hacia formas ms sofisticadas de explotacin del trabajo intelectual y manual.

Existe una relacin entre el discurso tico-esttico del audiovisual y el discurso acadmico. Como nos dicen los autores, el vdeo est basado en diferentes investigaciones realizadas sobre el tema de los Millenials. De hecho, este concepto ha sido presentado en trabajos de corte acadmico como los de Howe y Strauss (2000), aunque se ha convertido en moneda corriente en el tratamiento meditico sobre la sociedad de la informacin. En este sentido, el concepto encierra el carcter reduccionista, prescriptivo y naturalizante que hereda de los estudios cientficos sobre el tema. Pero tambin posee un par de diferencias interesantes. En primer lugar, tiene una dimensin esttica que no puede pasarse por alto. Est compuesto en base a productos mediticos audiovisuales (pelculas, vdeoclips), por lo cual toma partido de imgenes populares (como los personajes de las pelculas de Hollywood) y de canales bien conocidos (como Youtube) para posicionar su mensaje. En esta dimensin tambin es evidente la exaltacin de la juventud, convertida as mismo en producto comunicacional, para buscar la identificacin de los receptores con el mensaje.

Pero lo ms importante es que posee una dimensin motivacional que no resulta evidente en el otro discurso: el vdeo busca convertirse en un ejemplo de las creencias que deben internalizar quienes deseen formar parte de la fuerza laboral de la economa creativa. De ah que lo consideremos como un discurso eminentemente tico-esttico. En este sentido, utiliza recursos comunicacionales para crear una imagen que sirva de ejemplo a los trabajadores y muy especialmente a los ms jvenes. Cual producto de marketing laboral, el audiovisual se propone condicionar las expectativas y el comportamiento de los jvenes que aspiran a labrarse un futuro cumpliendo con los valores y las prcticas de la economa capitalista de la informacin. As como el discurso acadmico tiende a la naturalizacin de los procesos sociales, el discurso tico-esttico contribuye con que la sociedad-red cobre sentido para los trabajadores en cuanto que se convierte en parte de un proyecto de vida personal. Con ello se los prepara, a la vez, para que comiencen a asimilar activamente las imposiciones de un mercado laboral donde son comnes las prcticas que llevan hacia la precarizacin del trabajo.

El sabor de la precarizacin del trabajo en la boca de los trabajadores

La tercera narrativa la extraemos de la experiencia de algunos trabajadores. Aqu tomaremos solamente una visin particular de las experiencias posibles, pero que nos interesa mostrar como contraste con las perspectivas que exploramos anteriormente. Si, desde un punto de vista terico, la transformacin de las condiciones de trabajo responde a los cambios en las dinmicas de las relaciones organizacionales y econmicas, para ciertos empleados la nueva economa contrae condiciones de empleo y de vida que pueden ser claramente reconocidas como una situacin de inseguridad y de explotacin. De esta forma, la flexibilidad laboral se comprende con un cariz distpico como precarizacin del trabajo, es decir, la prdida de las condiciones de seguridad y de bienestar laboral.

Cmo son las condiciones en el sector de los empleados de la informacin? La experiencia de algunos trabajadores parece m o strar el reverso de las narrativas acadmica y esttica sobre e l t r aba j o en la nueva economa:

Todos los que trabajamos en el sector conocemos bastante bien las peculiaridades de muchas de las empresas relacionadas con el desarrollo de software y la consultora informtica: subcontratacin a mansalva, horarios abusivos y horas extras gratis, proyectos mal planificados y con menos recursos humanos de los que seran deseables, supeditacin de los costes de un proyecto a lo que el comercial vende al cliente, asignacin de personal a proyectos en clientes con una categora superior a la que realmente tiene el trabajador, desigualdades salariales escandalosas (Asorey, 2008).

stas son algunas de las circunstancias que surgen al margen de los presupuestos bsicos de la economa de la informacin, y que devienen como consecuencia de prcticas como la subcontratacin. Pero a la vez, muestran la deriva de la relacin entre el trabajo y el capital en el mercado real, ms all de los mundos ideales de la teora y de la esttica. La experiencia de estos trabajadores refleja una opinin negativa sobre aspectos como la planificacin de los proyectos, las condiciones de horario y las dinmicas de organizacin, como si se tratara de forzar un contraste con los valores de los Millenials:

Los horarios de muchas personas son tan malos que dificultan mucho el tener una vida personal y familiar satisfactoria. Los costes de los proyectos muchas veces se disparan por una mala planificacin, la alta rotacin de personal y el mantenimiento del software se complica mucho cuando se programa con prisas y con una presin excesiva (ibdem).

Las ventajas que proporciona el mercado a las empresas se traduce en una racionalizacin de los costos en detrimento de la estabilidad contractual de los trabajadores. Incluso existe posibilidad de tratar los contratos de los trabajadores como otro tipo de mercanca, que se coloca a disposicin de la demanda de servicios informticos, con el valor adicional de que su comercializacin genera ganancias para las empresas. Este sector laboral es descrito como: un sector perifrico y descentralizado, va externalizacin de servicios y/o subcontratacin; donde algunas empresas fundamentan sus ingresos en la contratacin de este personal, normalmente con poca experiencia y bajo salario, con contratos temporales o por obra, que posteriormente son revendidos a terceras empresas como profesionales altamente cualificados y con una gran experiencia (Garca, 2009) .

Al parecer, esto responde a una prctica recurrente en el sector empresarial, que lo utiliza como una forma de aprovechar la flexibilidad laboral para generar ingresos. El surgimiento de estas prcticas parece delatar precisamente algunas de las consecuencias imprevistas de la economa postindustrial:

Como se ha llegado a esta situacin? en lugar de apostar por la innovacin tecnolgica, la formacin continua y la Informtica de calidad, las Consultoras han convertido el sector en un juego de pillos: estas empresas crnicas o tambin charcuteras, si continuamos con el argot del sector intentan vender a sus trabajadores como si tuvieran ms cualificacin y/o experiencia de la que tienen, y colar as los proyectos sin preocuparse por la calidad de eśtos. Lo importante es que los clientes sigan necesitando la carne que les proporciona por horas las crnicas. En el otro lado, las empresas matrices intentan pagar lo menos posible y desentenderse de la Informtica para ahorrarse el trabajo de gestionar su propia actividad (ibdem).

Podemos preguntarnos hasta qu punto estas prcticas responden a los axiomas de la nueva economa; y ms importante an, si las mismas pueden reconocerse en la proyeccin ideal de una sociedad postindustrial. Ciertamente, la generalizacin de estas prcticas forma parte de una sociedad en la cual el subempleo es la regla de la asimilacin de la fuerza laboral en la economa. Pero as mismo, en estas experiencias podemos intentar hallar una sntesis del lado obscuro de las relaciones entre el capital y el trabajo en esta etapa de desarrollo del mercado:

Estamos hablando de un sector donde la subcontratacin y la precariedad son absolutamente hegemnicas: la subcontratacin permite a las empresas matriz y a las consultoras dividir sin mayores problemas a los trabajadores. As, se fuerza constantemente la negociacin individual en vez de una colectiva, y los trabajadores del sector consiguen subidas salariales cambiando peridicamente de empresa. Las mejoras en las condiciones de trabajo son en un gran nmero de caso aparentes, casi cosmticas, ya que al cobrar por encima de convenio suele ir asociada la realizacin de un gran nmero de horas extras sin remunerar, jornadas demenciales en la finalizacin de plazos de entrega y responsabilidades por encima de la categora asignada al trabajador (ibdem).

Una dimensin generalmente poco explorada del problema es hasta qu punto los propios trabajadores ven como vlidas las condiciones de empleo en las que se desenvuelven: no solamente se consideran aceptablemente bien pagados en comparacin con otros sectores, sino que su ideal de autonoma consiste en replicar las malas prcticas de las empresas del sector, con lo cual se suman a las dinmicas de mercado que favorecen la competencia y la precarizacin del trabajo (ibdem).

Adems de la contratacin individualizada y de la subcontratacin que imponen las empresas, la concepcin que tienen de s mismo los trabajadores de este sector juega un papel fundamental en la conservacin del sistema: al ser empleados en reas del conocimiento, no se consideran trabajadores ni explotados, ni poseen una conciencia asociativa que permita que las iniciativas de organizacin colectiva sean corrientes. Ms bien, el individualismo parece ms fuerte que la conciencia de sus condiciones comunes. Tal es un efecto fomentado por las propias dinmicas de la economa de la informacin, como el autoempleo, la competencia por las plazas de trabajo, y las prcticas contractuales de las empresas del sector (Garca, 2009).

A principio de junio de este ao conocimos, a travs de los medios de informacin, la huelga de los trabajadores informticos de HP en Espaa, donde stos reaccionaron contra lo que, a su parecer, significaba un proceder abusivo por parte de la empresa. Algunas medidas aplicadas por la misma incluan la eliminacin de los aumentos salariales, el incremento de la jornada de trabajo, la reduccin salarial obligatoria y el cumplimiento de horas no remuneradas, entre otras. Uno de los comunicados iniciales del movimiento para la huelga expone lo siguiente:

El caso de HP muestra una vez ms la forma como las grandes corporaciones lucran a costa de las condiciones laborales y los puestos de trabajo de sus plantillas. Con una previsin de crecimiento de cerca de un 10% para 2013, HP ha despedido en los ltimos tres aos a 260 personas en el estado. No parece serle suficiente. El plan de recorte que ha puesto ahora sobre la mesa supone la eliminacin de incrementos salariales anuales garantizados, la reduccin del 10% del sueldo a parte de la plantilla, una drstica reduccin de compensaciones por guardia y horas extras, realizacin de guardias obligatorias, 270 horas de jornada irregular (el empresario cambia el horario cuando quiere), incremento de la jornada al mximo legal y la eliminacin de la jornada intensiva (1) .

La iniciativa de reivindicacin laboral se top con la resistencia activa de la plantilla gerencial y con los desacuerdos entre los distintos grupos sindicales (finalmente esto fue lo que determin el fin de la huelga), a pesar de que durante unos siete das se logr paralizar las actividades de la empresa (crendole inconvenientes con sus contratantes), as como tambin movilizar a parte de los trabajadores en piquetes y protestas de calle (2). El proceso de huelga termin con algunas pequeas victorias para los empleados: se pudo evitar la reduccin salarial y el aumento de la jornada laboral result inferior a lo previsto (3). De todas formas, es evidente que el movimiento fue una experiencia importante en el sentido de que gener un saldo organizacional positivo para los trabajadores, y de que sent un precedente que puede reactivarse ante nuevas acciones unilaterales de la compaa. Por cierto, la huelga tiene su bitcora en la web ( http://huelgahp.wordpress.com ) y tambin gener su propio reportaje audiovisual ( Hemos decidido organizarnos, disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=u2MU_ghVigg )

Las medidas aplicadas por la empresa, aunque atentaron contra el bienestar de los informticos, se encuentran en el marco del libre mercado laboral tal como lo conocemos hoy da. Igualmente, no parece que se encuentren en contradiccin con las prcticas de la nueva economa. Esto no quiere decir que las medidas no sean cuestionables, al contrario, pero deben cuestionarse en el contexto de las prcticas que hacen que este tipo de acciones sean posibles. Por ejemplo, adems de la reduccin unilateral de beneficios para empleados de la empresa, es de cuestionar que la crisis econmica se convierta en una fuente adicional de recursos financieros para el mercado. En otras palabras, que reducir los beneficios para los trabajadores resulta rentable. Como afirma Ulrich Beck, la deslocalizacin y flexibilizacin de horarios contrae otras relaciones entre los trabajadores y las empresas, lo cual a su vez implica nuevas inseguridades para unos y nuevas oportunidades de financiacin para otros (1986, p. 179). Tambin lo sienten as los informticos:

Cuando vean subir el beneficio laminando nuestros derechos, condiciones y salarios que a nadie le quepa ninguna duda que volvern. Porque somos un yacimiento de dinero, de negocio. No somos queridos colaboradores. Porque recortarnos produce dinero directo, porque despedirnos es rentable y porque si lo encuentran fcil, por qu no volver a hacerlo? Por tica? (4)

Una narrativa basada en estos testimonios se propone sondear los efectos de la flexibilizacin laboral a travs de la experiencia de algunos trabajadores vinculados con el sector. En esta narrativa, no se desconoce que la flexibilizacin laboral pertenece a un conjunto de prcticas de mercado que en algunos casos puede dar resultados satisfactorios de acuerdo con las expectativas de los trabajadores, pero al mismo tiempo se hace nfasis en los efectos perversos que pueden tener dichas prcticas en las condiciones de vida de los empleados. En ningn caso se ha llegado a contradecir los supuestos principales del discurso acadmico sobre el tema, e incluso se ven reflejados algunos valores del discurso tico-esttico, aunque con una evaluacin ambivalente. Lo ideal sera que el reconocimiento del impacto de las condiciones del mercado laboral en la vida de los trabajadores conduzca a una reflexin profunda sobre la situacin econmica en general; por ejemplo, que el movimiento de reivindicacin de los empleados de HP trascienda a un foro de discusin y de formulacin de propuestas para evitar las consecuencias indeseadas de las prcticas de mercado en todos los trabajadores.

Esta narrativa muestra de qu forma la realidad del mercado puede convertir los ideales de los discursos precedentes en el relato del mal vivir de los profesionales del sector. En esta narrativa, flexibilidad equivale a precarizacin y no es una condicin que pueda disfrutarse al abrigo de la esperanza de contribuir con la consolidacin de una economa postindustrial.

Conclusiones

La emergencia de las nuevas reglas de empleo ha sido supuestamente impulsada por la aparicin de una infraestructura tecnolgica que permite el intercambio de informacin de una forma que promete alto trfico de datos y costos bajos, lo cual vuelve obsoletos los modos organizacionales de las empresas en las etapas anteriores. Pero en el fondo, no se trata nicamente de cambios tecnolgicos que permiten cambiar la forma de organizacin del trabajo; sino de transformaciones de gran escala en los patrones econmicos de produccin de bienes y servicios, incubadas en el ltimo tercio del siglo XX. De este modo, la transformacin del trabajo se encuentra enmarcada en los cambios que progresivamente se han institucionalizado en los pases del centro capitalista como parte de la lucha social entre las empresas, el mercado, el estado y los trabajadores.

A la vez, dichos cambios han sido acompaados por la masificacin de un conjunto de construcciones simblicas que buscan darle un significado aceptable a los mismos. Las dos primeras narrativas que examinamos, cada una desde su contexto discursivo, intentan proporcionarle sentido a las polticas pblicas y a las experiencias de los trabajadores en el capitalismo de la informacin. Sea desde la perspectiva de la ciencia social positivista o desde un enfoque esttico, las narrativas dominantes convergen en la naturalizacin de los procesos sociales y apuntan a preparar a los trabajadores especialmente a los jvenes para construir un proyecto de vida como fuerza laboral de la nueva economa. De este modo, tiende a ser excluida la reflexin crtica sobre las causas y las implicaciones de que la economa capitalista se oriente hacia formas de generacin de capital basadas en la produccin y el consumo de bienes intangibles. Aspectos aparentemente tan dismiles pero afines como el endurecimiento de la proteccin a la propiedad intelectual, la expansin de los patrones de la economa financiera y la flexibilizacin del derecho laboral dificilmente pueden ser vistos como fenmenos relacionados entre s, a pesar de que se encuentran arraigados en la cultura jurdica del neoliberalismo.

Pero como hemos visto, existe poco qu elegir en este sistema. Si bien la tica (mercadotcnica) de la sociedad-red alienta a los jvenes a seguir una vocacin personal, se les advierte tcitamente que la estabilidad laboral representa un vestigio de un modelo econmico superado, y que slo quienes admitan las normas del trabajo de la economa creativa evolucionarn con los cambios. Dicha tica sirve como cubierta para el despliegue de un modo de produccin que se basa en la explotacin del trabajo con vistas a la sustentacin de una economa que requiere la diversificacin de la oferta y el incremento del consumo de mercancas. La nueva economa, la economa del conocimiento, donde el valor comienza a ser creado en mayor medida por el conocimiento en comparacin con los factores de produccin convencionales, requiere un discurso legitimador que ayude a que los trabajadores acepten pasivamente que sus proyectos de vida se encuentran determinados por las dinmicas vacilantes del capital. El discurso acadmico hace algo similar, en tanto que tiende a transmitir la idea que las manifestaciones concretas de esta etapa del capitalismo se deben a tendencias objetivas y universales, cuando lo cierto es que pertenecen al dominio de las transformaciones polticas, econmicas y culturales de las sociedades capitalistas.

La cuestin no es tanto discutir sobre lo positivo o negativo de difundir los valores de otra forma de economa. El problema de fondo es poltico. Una vez que se acepta la precarizacin del trabajo como norma y que se admite que forma parte integral de los procesos orgnicos de la sociedad es muy difcil poder dar marcha atrs. De ah que el discurso a favor de la flexibilizacin laboral, independientemente de que se encuentre arraigados en tal o cual fundamento tcnico o econmico, contribuyen a crear un problema poltico. Las primeras narrativas que revisamos se encuentran consustanciadas con las tesis a favor de la precarizacin del trabajo, una estrategia que est causando consecuencias impactantes en todas las sociedades de la esfera capitalista.

Quiz una alternativa, tal vez utpica, se haya asomado en la tercera narrativa. Parece necesario encontrar las formas para generar el dilogo que sirva para revertir los efectos del discurso del mercado en la conciencia (potencialmente) colectiva de los trabajadores de la informacin. Los tcnicos suelen preferir el dominio de la instrumentacin y de la eficiencia. El mercado de trabajo ha convertido a muchos de ellos en agentes para la mercantilizacin de su propia capacidad de trabajo. Pero es importante que encuentren espacio para el dilogo y el pensamiento crtico; para as caer en cuenta de que la racionalidad actual del mercado laboral no es un fenmeno eterno sino que es tambin una forma de instrumentacin, basada en el inters egosta de algunos sujetos histricos, y que puede encontrar su rival en formas de conciliacin ms incluyentes y mucho ms solidarias que stas. En un momento de madurez posterior, este dilogo debe conducir a una forma de deliberacin y movilizacin que apunte a cuestionar directamente los fundamentos del sistema.

Hoy, como en tiempos de la primera revolucin industrial, lo que anhela el mercado es poder hacer uso de las masas de trabajadores atomizados y sin conciencia. La respuesta no puede consistir slo en repetir los esquemas de concertacin entre el capital y los trabajadores, aunque sea necesario reivindicar dichos esquemas, sino que tambin debe encontrar su rumbo en la democratizacin radical de las normas que supuestamente rigen el mercado de trabajo. Pero la democratizacin del mercado laboral no es ms que una dimensin parcial de procesos ms integrales que deben apuntar a generar cambios para contrarrestar los efectos de la desnacionalizacin de la poltica y de la economa en los pases del centro y de la periferia capitalista. Ms all de un cambio de reglas, lo que debe favorecerse es un cambio de sistema. De all que no sea posible pensar en la economa ni en la tecnologa en los trminos actuales, sino que deben hallarse las frmulas para re-establecer el dilogo que permita redefinir el propsito social de dichas categoras. La reconstruccin del consenso poltico en torno al lugar de la economa, la tecnologa y el mercado es un prerrequisito para la formulacin de nuevas alternativas de vida para el devenir de las sociedades de la rbita capitalista.

(1) Esto es la gota que ha colmado el vaso. Sindicalismo en el sector de la Informtica (04 de junio de 2013). Disponible en: http://info.nodo50.org/Huelga-indefinida-en-Hewlett.html

(2) Huelga indefinida HP: 7 das que cambiarn el sector TIC (11 de junio de 2013). Disponible en: http://anticapitalistas.org/spip.php?article28535

(3) HP: concluye la huelga en Espaa (10 de junio de 2013). Disponible en: http://es.kioskea.net/news/16334-hp-concluye-la-huelga-en-espana

(4) Duras medidas contra los trabajadores de HP. Reaccionemos. (24 de mayo de 2013). Disponible en: http://huelgahp.wordpress.com/2013/05/24/3/

Referencias

Asorey, D. (2008, 15 de febrero). Explotados encorbatados. Disponible en: http://blogs.publico.es/informatica/53/explotados-encorbatados/

Beck, U. (1986). La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Espaa: Paids.

Box1824. All Work and All Play. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=faYL6b4-vqQ

Castells, M. (2001). La galaxia internet. Espaa: Aret.

Garca, D. (2009, 16 de julio). Deus ex machina. Reflexiones en torno al sindicalismo y el sector de la Informtica. Disponible en: http://info.nodo50.org/Reflexiones-en-torno-al.html

Howe, N. y Strauss, W. (2000). Millennials Rising: The Next Great Generation. Knopf Doubleday Publishing Group.

Nota: publicado el 05/07/13 en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170706&titular=tres-relatos-sobre-la-precarizaci%F3n-del-trabajo-en-el-capitalismo-de-la-informaci%F3n- y en: http://www.aporrea.org/actualidad/a169307.html

Fuente: http://reflexiontecnologica.wordpress.com/2013/07/06/tres-relatos-sobre-la-precarizacion-del-trabajo-en-el-capitalismo-de-la-informacion-3/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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