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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2013

Mensaje de las calles

Frei Betto
Alainet


Las manifestaciones en las calles del Brasil traen de cabeza a los analistas y cientistas polticos. Dirigentes partidarios y lderes polticos se preguntan perplejos: quin lidera ese movimiento si nosotros no estamos en l?

Recuerdo cuando dej la crcel a fines de 1973. Al entrar en ella, cuatro aos antes, predominaba el movimiento estudiantil en la contestacin a la dictadura. Al salir encontr un movimiento social -comunidades eclesiales de base, oposicin sindical, grupos de madres, lucha contra la caresta- que me sorprendi. Desde lo alto de mi vanguardismo elitista me hice la pregunta: cmo es posible si nosotros los lderes estbamos encarcelados?

Con esa misma perplejidad encar Marx la Comuna de Pars en 1871; la izquierda francesa el Mayo de 1968; y la izquierda mundial la cada del muro de Berln y la desintegracin de la Unin Sovitica en 1989.

La vida sobrepasa a la idea, deca mi hermano de hbito santo Toms de Aquino en el siglo 13. Ahora aqu, en el Brasil, todos los liderazgos polticos encaran confusos y despechados las recientes manifestaciones de la calle. Con el mismo interrogante envidioso con que la izquierda histrica del Brasil mir el surgimiento del PT en 1980: qu historia es sa de que ahora los proletarios quieren ser la vanguardia del proletariado?

Histricamente ramos los lderes de la izquierda brasilea hombres oriundos de la clase media (Astrogildo Pereira, Mario Aves y Joo Amazonas), de los crculos militares (Prestes, Gregorio Bezerra, Apolonio de Carvalho) y de la intelectualidad (Gorender y Cayo Prado Junior). Marighella fue uno de los pocos lderes de las clases populares.

El mensaje de las calles es sencillo: nuestros gobiernos se alejaron de la base social. Para usar una categora marxista, la sociedad poltica se divorci de la sociedad civil, peligro al que ya alud en el libro La mosca azul. Reflexin sobre el poder, en el ao 2005.

La sociedad poltica -ejecutivo, legislativo y judicial- se convenci de que representaba de hecho al pueblo brasileo y mantena bajo control a los movimientos representativos de la sociedad civil, como sucede hoy con la UNE y la CUT.

No slo de pan vive el hombre, indic Jess. Aunque diez aos de gobierno del PT hayan mejorado las condiciones sociales y econmicas del pas, el pueblo no vio saciada su hambre de belleza (educacin, cultura y participacin poltica).

El gobierno del PT opt por una gobernabilidad asegurada por el Congreso Nacional, en el que todava perduran los 300 pcaros denunciados por Lula. Se despreci la gobernabilidad apoyada en los movimientos sociales, como hizo Evo Morales, con xito, en Bolivia.

De ese modo nuestro gobierno poco a poco perdi los anillos para conservar los dedos. Crey que todo permanecera como antes en el cuartel de Abrantes. Sea porque la oposicin est deteriorada por sus propios pleitos internos, sea porque considera a Eduardo Campos y a Marina Silva meros instrumentos de ensayo.

Lo que ni la Abin (ojos y odos secretos del gobierno) previ fue el sbito tsunami popular invadiendo las calles del pas en pleno perodo de la Copa de Confederaciones, cuando se esperaba que todos estuvieran con su atencin puesta en los juegos.

Ahora el gobierno inventa el discurso de que sin partidos no hay poltica ni democracia. Pero basta con una hora de clase de enseanza media para aprender que la democracia naci en Grecia muchos siglos antes de la era cristiana y mucho antes an de la aparicin de los partidos polticos.

Hoy la mayora de los partidos niega la democracia al impedir un gobierno del pueblo con el pueblo. No basta con pretender gobernar para el pueblo y ya considerarse demcrata. El pueblo en las calles exige nuevos mecanismos de participacin democrtica, mientras manifiesta su desconfianza en los partidos. stos estn obligados a renovar sus mtodos polticos o sern atropellados por la sociedad civil.

He ah el mensaje de las calles: democracia participativa, no slo delegativa, o sea gobierno del pueblo con el pueblo y para el pueblo. Eso no es utopa, desde que no se considere modelo perpetuo el pluripartidismo y se admita que el rgimen democrtico puede y debe generar nuevos estilos de participacin popular en las esferas del poder.

Frei Betto es escritor, autor de Calendario del poder, entre otros libros. www.freibetto.org/

Fuente: http://www.alainet.org/active/65418


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