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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2013

Panam
Hacia una nueva izquierda

Jorge Castaeda Patten
laestrella.com.pa


Nuevos actores desde los movimientos sociales no tradicionales estn tomando protagonismo y esto reconfigura la correlacin poltica electoral. El reto est entre que las fuerzas progresistas sepan conducir dicha coyuntura o que las mismas pasen desapercibidas, como ha ocurrido en los ltimos 30 aos, en que sectores de conciencia alternativa han sido superados por una masa indignada, pero sin contenido y que los partidos polticos de derecha s han sabido canalizar.

La conciencia del panameo comn dista de una identidad como nacin, ya el pueblo no es nacionalista, es xenfobo. Es ms, ni siquiera se ha concientizado sobre las distintas naciones que viven dentro del territorio nacional, por ejemplo el luchador pueblo Ngbe Bugl; an existen personalidades y grupos completos que les llaman a los originarios Nuestros Indgenas, como si fuesen parte del inventario en el territorio del hombre blanco culturizado. En este error caen algunos dirigentes progresistas, tambin al querer instrumentalizar a los compaeros cuyas legtimas reclamaciones resultan compatibles con los ms complejos paradigmas revolucionarios.

La cultura patriarcal, racista, puritana y de consumo a la cual han sometido a este pueblo, y acentuada desde la entrada del neoliberalismo, no es lejana a grupos que se denominan de izquierdas. Lo que conlleva a que en la agenda de algunos de stos, se vea con reticencia las causas que juzgan fuera de su correlacin particular de influencias y que pasan por las reivindicaciones de: los derechos de los pueblos originarios, los derechos ambientales, los derechos de la mujer, los derechos sexuales y reproductivos; todo cuanto no parezca ser tpico de la contradiccin capital-trabajo.

El resultado ser poco representativo, dividido, patriarcal y escaso de actualizacin sobre las necesidades de la poblacin. Una izquierda que carezca de elementos como los mencionados, pierde el norte en lo que debemos aspirar como propuesta alternativa para lograr un verdadero desarrollo de la supra estructura: la conciencia y cultura en las masas.

De los Partidos Polticos tradicionales, se augura que tendrn el rejuego de siempre, de dimes y diretes publicitarios sin ningn tipo de contenido; ya en la prctica, se unen como clase dominante para mantener la desposesin y la despolitizacin de la sociedad, por medio de herramientas tanto estatales como privadas.

Si la izquierda, quiere participar en el tinglado electoral, debe ser capaz de encontrarse con esa nueva experiencia: votantes de otro perfil que no sean los del movimiento. Convencer a los convencidos es una prctica comn en los grupos eglatras, personalistas y sectarios; que prefieren squitos acrticos, en vez de probar con una nueva generacin que ample la visin tradicional de quienes han quedado anquilosados en las dirigencias sociales.

La izquierda tiene probabilidades de crecer a un paso acelerado, dadas las contradicciones entre la clase dominante en nuestro pas; pero debe ser una izquierda nueva, democrtica y amplia que tome las riendas bajo otros paradigmas en la consecucin tctica del Estado.

La esperanza de nuestro pas, desde cualquier punto de vista, pero con la ptica progresista, la deben conducir dirigentes que puedan dar el todo por el todo para la verdadera equidad en nuestro pas; y ello tiene que dar paso al liderazgo tanto de hombres como de mujeres de menos de 40 aos, sin prejuicios ni estereotipos machistas, etarios o raciales. He ah la prueba de lo revolucionario.

Fuente: http://www.laestrella.com.pa/online/impreso/2013/07/06/hacia-una-nueva-izquierda.asp


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