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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Egipto
El fin de una revolucin abre un futuro siniestro

Rafael Castao Rendn
kaosenlared


Hace dos aos, frente a un levantamiento popular, el ejrcito egipcio, ante la posibilidad de que la cosa pudiera rsele de las manos, retir el apoyo a Mubarak y realiz unas pequeas concesiones a la poblacin. En estos das, ante un levantamiento popular frente a un gobierno de fundamentalistas islmicos, el ejrcito egipcio, atemorizado por la posibilidad de que el pueblo pudiera acabar con el gobierno de Morsi y llevar las cosas hacia delante, expulsa a Morsi del poder y se hace con l. A esto siempre se ha llamado golpe de estado.

Cuando hace un par de aos, la revolucin simbolizada en la plaza Tahrir pareci triunfar con la defenestracin del poder de Mubarak, muchos, empezando por los manifestantes de Tahrir, mostraron su decepcin cuando vieron con claridad que el ejrcito tena la sartn por el mango. EEUU y las potencias occidentales nicamente dieron el visto bueno para que el ejrcito desalojara a Mubarak cuando consideraron que mantener a este en el poder era imposible.

Las dictaduras militares (y no militares) del Prximo Oriente haban conseguido desorganizar y desbaratar durante dcadas cualquier forma de organizacin social y poltica que pudiera hacerles sombra. En Egipto, slo los fundamentalistas, que coqueteaban con los militares y tenan sus puestos en el parlamento, eran aceptados. En estas circunstancias era de esperar que cuando se celebraran las primeras elecciones libres en Egipto ganaran los islamistas. Lo mismo y por similares circunstancias sucedi en Tnez. Las elecciones eran el simple reflejo de la realidad social. Tendra que pasar aos para que la sociedad civil se desarrollara. No podemos considerar paralelos los casos de Iraq, Libia o Afganistn: all las elecciones tuvieron lugar bajo un ejrcito de ocupacin y nunca se ha sostenido que unas elecciones bajo la mirada de una potencia exterior puedan considerarse vlidas.

Lo ocurrido en Egipto puede equipararse a lo sucedido en 1975 en Espaa tras la muerte del dictador: tras celebrarse unas elecciones, las ganaron los hombres procedentes del rgimen anterior. Pasaran siete aos hasta que un partido no relacionado con la dictadura militar saliera de las urnas. Alfredo Grimaldos ha mostrado documentalmente, tanto en su libro La sombra de Franco en la Transicin como en el que acaba de publicar, Las claves de la Transicin, que existi bastante oposicin popular, violentamente reprimida, durante la segunda mitad de los setenta. Fue esta oposicin la que llev a los polticos de la transicin a llevar las cosas un poco ms all de lo que hubieran deseado. A pesar de que la oposicin popular no era tan fuerte como en Egipto, hubo un intento o simulacro (cabe la doble posibilidad, segn las fuentes que se utilicen) de golpe de estado militar para calmar la calle. Frente al gobierno Surez hubo mucha oposicin callejera, con unos sindicatos bastantes ms movilizados que hoy (si es que los de hoy estn movilizados, lo que es mucho suponer), a pesar de que la traicin en toda regla al movimiento popular que constituy los llamados Pactos de la Moncloa. Sin embargo, pese a los movimientos populares, a ningn demcrata se le pas por la cabeza llamar a los militares para que colaboraran. Haban tenido cuarenta aos para conocer cmo acta el ejrcito cuando gobierna (en Egipto han dispuesto de ms aos; en realidad, desde la independencia, slo han tenido gobiernos militares).

Dos aos despus de las revueltas de 2011, con un gobierno con ciertos tintes autoritarios (como en muchos pases) y en medio del caos econmico y social, se producen multitudinarias manifestaciones contra el gobierno fundamentalista electo. El ejrcito como antes haba hecho con Mubarak- para impedir que las revueltas pudieran poner en peligro el statu quo existente, destituye al gobierno surgido de las urnas y se hace con el poder. Sectores de la izquierda europea celebran este golpe de estado, llevado a cabo por un ejrcito corrupto en lo econmico y que durante dcadas ha mostrado su carcter sanguinario y dictatorial, como el triunfo de lo que llaman tercera revolucin egipcia. Europa Occidental en su conjunto, tras lo acontecido, respira tranquila, y no es precisamente normal que Europa aplauda las revoluciones populares triunfantes.

Si el pueblo egipcio, a travs de un amplio movimiento social, hubiera obligado al gobierno de Morsi a capitular y aceptar las exigencias populares, estaramos ante el triunfo de un movimiento popular y democrtico. Cuando los pueblos hacen caer, dimitir, a sus gobernantes y ponen a otros mediante el nico modo posible (unas elecciones) nos encontramos ante el ejercicio de la democracia. La democracia, por muy limitada que sea, incluye las manifestaciones populares en la calle y no es democracia aquella que no las acepta. Cuando se hace con el poder, en un intento de acallar las manifestaciones populares, un ejrcito que ha demostrado durante dcadas de que material est hecho, nos encontramos ante un golpe de estado militar. Mala poca en que tener que explicar tal obviedad se hace necesario.

Con el golpe de estado militar en Egipto, el movimiento popular surgido en los pases rabes hace dos aos da un gigantesco paso hacia atrs y lo que puede suceder es imprevisible y se vislumbra siniestro (no se descarta por muchos incluso una situacin de guerra civil). En todo caso, cmo dice esa persona inteligente, honrada y que tan bien conoce el mundo del Prximo Oriente, Robert Fisk, la demanda de la revolucin de 2011 por el pan, la libertad, la justicia y la dignidad no ha sido escuchadas. Puede el ejrcito satisfacer dichas demandas mejor que Morsi, slo por recibir el apelativo de glorioso? Los polticos son falsos, pero los militares pueden ser asesinos.

Lo sucedido en Egipto no indica ninguna peculiaridad del mundo rabe o su incapacidad para la democracia. Simplemente demuestra que las clases dominantes, cuando ven peligrar su poder, recurren a los mismos mtodos en cualquier lugar del planeta. Lo que s es peculiar es la imbecilidad de una parte de la izquierda europea, que a los golpes de estado militares en Europa los llama dictaduras y en el Prximo Oriente revoluciones populares. Hasta temo que llegue a decir (nunca se sabe, una vez tomada la senda de la desvergenza) que lo que se ha producido en Egipto es una nueva revolucin de los claveles.

Fuente original: http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/62411-egipto-el-fin-de-una-revoluci%C3%B3n-abre-un-futuro-siniestro.html




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