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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Ofensiva mundial contra Hizbul, con Siria de fondo

Alberto Cruz
CEPRID


Todos contra Hizbul para acabar, de una vez, con Al-Assad. Este es el lema que hoy agrupa a una parte del planeta una vez ha quedado patente que el gobierno de Bashar al-Assad lleva la iniciativa en la guerra que se desarrolla en Siria, recupera terreno y pone al borde del caos a la denominada por Occidente, reaccionarios rabes y algunos progres- oposicin democrtica.

Resulta que la OTAN acaba de reconocer que la situacin en Siria no es la que venan preconizando con insistencia machacona: el pueblo est con Al-Assad y no con la oposicin democrtica. No es, claro est, una afirmacin que la OTAN haya publicado a los cuatro vientos, pero s tiene la suficiente entidad como para que algunos peridicos ms o menos confidenciales se hayan echo eco de ella (1). En sntesis, la OTAN reconoce que el 70% de la poblacin de Siria apoya al gobierno, el 20% se considera neutro y el 10% restante es quien expresa su apoyo a los rebeldes. Es curioso que se haya obviado esta informacin, como bien dijo Vladimir Putin en la reunin que el G-8 mantuvo recientemente el pasado mes de junio.

El confidencial que recoge tan sorprendente afirmacin explica que los datos han sido recopilados por activistas y organizaciones patrocinadas por Occidente, que se muestran alarmados por la toma de control de la rebelin sunita por Al Qaeda y que junto al cansancio por la guerra hay que anotar el odio a los yihadistas ms que a Al-Assad como la razn de peso, junto a que lo que queda [de la rebelin] son los combatientes extranjeros patrocinados por Qatar y Arabia Saudita, para explicar esos porcentajes.

Ante esta realidad, y dado que ya no queda ningn trmino en el diccionario que no se haya utilizado para satanizar a Al-Assad; que ya han pasado a la historia esas rimbombantes frases sobre que al rgimen le quedaban semanas de vida y han pasado dos aos-; que ha quedado bien patente que Rusia no va a dar un paso atrs en la defensa de lo que considera sus intereses vitales, y que de poco han servido los miles de millones de dlares en armas y salarios que han nutrido a la llamada oposicin democrtica (a la que vuelven a armar, ahora de forma abierta), hay que buscar alguna razn que justifique, es un decir, tanto desatino. Y la razn que han encontrado los reaccionarios del mundo (y algunos progres) es Hizbul.

La organizacin poltico-militar libanesa ha justificado su presencia en los combates de Al-Qusseir como acto preventivo para proteger a la comunidad shi-libanesa que habita en esa zona y que haba venido sufriendo grandes prdidas humanas y materiales con los ataques perpetrados por la llamada oposicin siria. Antes de que Hizbul se hiciese presente, los residentes de las localidades cercanas a Al-Qusseir haban formado comits populares armados que no pudieron frenar las acometidas sectarias de la oposicin sunn, por lo que pidieron ayuda a Hizbul.

Adems, aadi que Siria es la defensa de la retaguardia de la Resistencia, el sostn de la Resistencia. La Resistencia no puede quedarse cruzada de brazos cuando est en peligro la defensa de su retaguardia y cuando se resquebraja su punto de apoyo. Una afirmacin similar hicieron los palestinos, en especial el Frente Popular para la Liberacin de Palestina-Comando General, que combati junto a las tropas regulares sirias en el campamento de refugiados de Yarmouk en diciembre de 2012 cuando fue atacado por las fuerzas de la oposicin democrtica.

Hizbul ha dicho, tambin pblicamente y mucho antes de asumir todos los sacrificios y consecuencias de su presencia el Al-Qusseir, que el gobierno Al-Assad tiene aspectos positivos y negativos, que es necesaria una reforma poltica en el pas y que la nica forma de alcanzarla es a travs del dilogo poltico.

Sin embargo, eso no ha sido bice para que se haya redoblado la campaa que se viene desarrollando desde hace aos para que el movimiento poltico-militar libans sea considerado organizacin terrorista. Ya tenemos cerrado el crculo, los terroristas defendiendo al gobierno sirio mientras que la oposicin es un coro de ngeles. Y por si fallase la simpleza, siempre queda el recurrente uso de armas qumicas para asustar a los nios y no tan nios reaccionarios. Es lo que estn haciendo EEUU, Gran Bretaa y Francia con el uso del gas sarn.

La vanguardia: los pases del Golfo

Es curioso que quien ha dado el primer paso en la ofensiva mundial contra Hizbul haya sido un gobierno tan democrtico como el de Bahrein. Pero ms curioso, an, es que fuese mucho antes de la participacin de Hizbul en los combates de Al-Qusseir. En concreto, un mes y medio antes. El monarca de este pas, donde se asienta la V Flota estadounidense, protegido por los tanques saudes y los policas paquistanes, decidi enviar al parlamento, a primeros de ao, una propuesta para considerar a Hizbul como organizacin terrorista. El 7 de abril el parlamento aprobaba la propuesta real, una medida sin precedentes en el mundo rabe. La excusa, como no poda ser de otro modo, es que Hizbul e Irn estn detrs de las protestas que la mayora de la poblacin, de origen shi, viene desarrollando contra la satrapa bahren desde el ao 2011. La monarqua de Al-Jalifa, sun, no ha visto en las protestas populares otra cosa que injerencia de Irn, implementada a travs de la mano de Hizbul puesto que, segn lo recogido en la aprobada resolucin parlamentaria, habra formado a los activistas bahrenes en campamentos de Lbano.

La decisin de Bahrein ha sido acogida con jbilo por el resto de pases del Consejo de Cooperacin del Golfo, y cada vez se oyen ms voces sobre que estos pases podran adoptar una resolucin similar. Kuwait es quien con ms insistencia lo reclama. En este pas, con una tercera parte de su poblacin de origen sh, se vienen produciendo manifestaciones desde hace un ao y los gobernantes dicen, como en Bahrein, que son los iranes quienes estn detrs junto a Hizbul. Por el momento, y como antesala, los pases del Golfo ya han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Lbano mientras estudian qu medidas adoptar contra Hizbul (2) y que pueden llegar a la expulsin de trabajadores libaneses shies que hay en estos pases. De hecho, es algo que ya ha empezado a hacer Emiratos rabes Unidos al no renovar permisos de trabajo de decenas de trabajadores libaneses (3).

Pero no slo arrecia la ofensiva en el Golfo. Tambin los ministros de Exteriores del resto de pases rabes han mantenido una reunin en El Cairo en la que se ha tratado la condena a Hizbul por su presencia en los combates de Al-Qusseir (4) exigiendo su retirada de la zona. En esta reunin es en la que el ministro de Exteriores libans dijo lo recogido ms arriba. El intento no ha fructificado debido al rechazo de Argelia, Irak, Lbano y Egipto, que dijeron que una declaracin en ese sentido deba ir acompaada del rechazo expreso a la intervencin extranjera en Siria, algo inaceptable para el Golfo.

Aprovechando la iniciativa de los reaccionarios del Golfo, como en Libia, Gran Bretaa ha decidido presionar a la Unin Europea en el mismo sentido y rpidamente han hecho lo mismo Francia y Alemania. El pasado 24 de junio los ministros de Exteriores de la UE trataron sobre la inclusin de Hizbul, al menos su rama militar, en la lista de organizaciones terroristas de la Unin Europea. Y ante el gran disgusto que ha supuesto para ellos la derrota de la oposicin democrtica en Al-Qusseir, se est acompaando la peticin con las acusaciones sobre el uso por parte del gobierno sirio de gas sarn. Es curioso que insistan en ello cuando un comit de la ONU ya se haba referido a esa cuestin pero acusando a la oposicin de su uso, y no al gobierno sirio (5).

La derrota de Al-Qusseir les ha dejado tan tocados a los patrocinadores de la rebelin de la oposicin democrtica que ya no queda otra opcin que la guerra abierta, para lo que hay que recurrir abiertamente a la mentira y a la desinformacin a la que tan acostumbrados estamos. Como dice el editor del diario Al Quds-Al Arabi, Abdel Bari Atwan, con las acusaciones contra Nasral [secretario general de Hizbul] y por el supuesto uso de gas sarn () se ve ahora la ansiedad y el terror de estas personas [occidentales] y las naciones del Golfo, que no han logrado rentabilizar el flujo de armas, voluntarios y cientos de millones de dlares invertidos para acelerar la cada de Al-Assad (6).

Occidente y sus aliados reaccionarios rabes ya saben que slo con la guerra abierta pueden derrotar al gobierno sirio, por lo tanto las perspectivas desatadas con la conferencia de Ginebra que auspiciaba Rusia y a la que se tuvo que sumar EEUU se diluyen hasta el punto que, hoy por hoy, no se puede asegurar que se vaya a producir dicha conferencia ni en julio ni en ningn otro mes. En un comunicado conjunto (7), la UE y el Consejo de Cooperacin del Golfo aducen ahora que no puede hacer dilogo alguno mientras no se retiren las fuerzas de Hizbul de Siria, a quien catalogan como bandera de la Guardia Revolucionaria de Irn (sic). Y ese discurso lo asume sin complejos la UE donde Gran Bretaa, Francia y otros abogan de forma abierta por armar a la llamada oposicin democrtica.

Sin embargo, esto es a lo ms que va a llegar la UE, muy cauta a la hora de incluir a Hizbul en su dichosa lista de terroristas porque tiene miedo a lo que pueda ocurrir con sus tropas de la FINUL en el sur de Lbano, zona controlada por Hizbul, aunque hay quien piensa que el hacerlo no implica que la organizacin sea atacada en Lbano, sino fuera de ese pas, como por ejemplo ahora que est en Al-Qusseir.

Dicho de otra forma: estn de los nervios y no saben muy bien qu hacer. El Centro de Estudios Doha que, como su nombre indica, est situado en Qatar, reconoce que los rebeldes estn perdiendo la moral, que la toma de Al-Qusseir puso de manifiesto la destreza en la lucha de Hizbul y que se corre el riesgo de una radicalizacin de la oposicin (8). Ms an? Un informe de la ONU, siempre tan parcial, ha tenido que reconocer que los rebeldes controlan zonas del pas mediante el asesinato y el terror desptico y que los grupos armados contra el gobierno han cometido crmenes de guerra, incluyendo el asesinato, la sentencia y la ejecucin sin el debido proceso, la tortura, toma de rehenes y el pillaje. Y sigue: los rebeldes siguen poniendo en peligro a la poblacin civil mediante la colocacin de objetivos militares en zonas civiles (9). O sea, que lo que contaban que haca el gobierno resulta que lo hace, tambin o sobre todo, segn se mire, la oposicin democrtica. Vaya, vaya.

Debe ser por eso por lo que el llamado Observatorio Sirio de Derechos Humanos, tan propagandizado por Occidente y los reaccionarios del mundo, ha tenido que reconocer que al menos el 43% de las vctimas de la guerra son partidarios de Bashar Al-Assad. Y da cifras: los soldados sirios y miembros de las fuerzas de seguridad con 24.617, los miembros de las milicias progubernamentales 17.031, los civiles 35.476, los combatientes anti-Assad 16.699 y, de ellos, 1.965 desertores del ejrcito sirio y 2.119 extranjeros (10). Desde luego, no hay que hacer mucho caso de los datos que ofrece este llamado Observatorio, pero el que se haya atrevido a darlos, y en estos momentos en los que la iniciativa poltica y militar est en manos del gobierno sirio, significa que no se puede tapar el sol con el dedo. Y, por supuesto, no busques lector, lectora, estos datos en los medios habituales. Ni siquiera en los pretendidamente alternativos.

El partido de Satn

Esa radicalizacin ya ha sido bendecida por las principales instancias religiosas sunnes. Muchos clrigos se han lanzado a la carrera de emitir fatuas alentando a los fieles de esta rama del Islam a trasladarse a Siria para combatir al partido de Satn, es decir, Hizbul (el Partido de Dios). En esas fatuas se dice que no se puede consentir que 1.700 millones de musulmanes sunnes se dejen dominar por 100 millones de shies. Y quien ha dado el primer paso no es un cualquiera, sino Yusuf Al-Qaradaui, presidente de la Unin Internacional de Ulemas Musulmanes (11). Abierta la veda, se lanzan los cazadores a cobrar su presa y as en cientos de portales se hacen abiertos llamamientos a trasladarse a Siria para combatir contra los alauitas [rama del Islam cercana a los shies y a la que pertenece el ncleo de Bashar Al-Assad], que son ms infieles que los judos, y contra Hizbul. Incluso se alienta a cometer atentados suicidas en Lbano en las zonas que controla Hizbul (12).

Y a ello se aade, como es habitual, la mentira. A raudales. El peridico Al-Akhbar ha publicado un informe sobre cmo tres canales de televisin, Al-Jazeera, Al-Arabiya y Future TV, han informado sobre la toma de Al-Qusseir. Estos canales han pasado de negar la noticia en un primer momento es propaganda del rgimen asentada en imgenes falsas y tomas prefabricadas- a afirmar que el rgimen y Hizbul han cometido una masacre de cientos de personas y, ante la evidencia, ahora dicen que hay que incentivar la guerra santa contra ellos tal y como han ratificado las fatuas (13).

As que, dicho y hecho. El primero en dar el paso ha sido el clrigo salafista libans Ahmad al-Assir en la ciudad de Saida, en el sur libans, aunque el ejrcito ha podido aplacar rpidamente el foco sectario que no ha sido condenado por los pro-occidentales de la Corriente del Futuro liderados por Saad Hariri. Los segundos han sido, curiosamente, los polticos de Hams, que tienen un peligroso frente interno abierto puesto que su brazo militar, las Brigadas de Izzedin al-Kassam, se niega a romper vnculos con Hizbul. Como dice el principal diario panrabe, la fortaleza [de Al Assad] desde hace ms de dos aos ha sorprendido a Hams, al igual que a muchos regmenes rabes y occidentales, por lo que apostar de nuevo por sus nuevas alianzas [en referencia a Arabia Saudita y Qatar y su postura con Hizbul] arriesga una parte importante de su fuerza y de su popularidad, adquiridas gracias a su posicin en el campo de la resistencia (14). Los reaccionarios del mundo, rabes y occidentales, estn desesperados porque la situacin en Siria se inclina, cada da que pasa, ms a favor de Al Assad. Slo una incentivacin de la guerra a gran escala envo de armas, zonas de exclusin area- puede revertir una situacin que se les escapa como el agua de las manos. Pero para eso hace falta tiempo, algunos meses. Mientras tanto, s se puede atacar a quien consideran otro error ms- el eslabn ms dbil y, de paso, desviar el foco de atencin de lo realmente importante: Siria est remachando el clavo en el atad de la prepotencia occidental.

Y lo est haciendo porque Rusia ha dado un puetazo encima de la mesa. Est dando un apoyo incondicional a Al Assad en todos los campos y lo ms importante, ha logrado arrastrar a China a su postura. Ahora mismo el nivel de cooperacin y colaboracin entre los dos pases en este y otros temas ha llegado a un nivel sin precedentes en la historia bilateral. Sin el eje ruso-chino no estuviese bien engrasado Putin no habra actuado en la cumbre del G-8 que se celebr a mediados de junio en Irlanda del Norte como lo ha hecho, casi haciendo desplantes diarios a los occidentales. No slo de atrevi a desafiar abiertamente a todos con respecto a Siria, sino que les acus pblicamente de hipcritas y matones. Y es que lo son. Por eso no debe sorprender la actitud con Hizbul, ni la de ellos ni la de sus buenos amigos reaccionarios rabes. A fin de cuentas, esta organizacin poltico-militar libanesa pone a muchos ante el espejo.

Notas:

(1) http://www.worldtribune.com/2013/05/31/nato-data-assad-winning-the-war-for-syrians-hearts-and-minds/

(2) Al Quds-Al Arabi (Londres), 5 de junio de 2013.

(3) Al Quds-Al Arabi, 29 de junio de 2013.

(4) As Safir (Lbano), 5 de junio de 2013.

(5) El Pas, ABC, El Mundo, RTVE, 6 de mayo de 2013.

(6) Al Quds-Al Arabi, 5 de junio de 2013.

(7) Daily Star (Lbano), 1 de julio de 2013.

(8) Al Arabiya (Emiratos rabes Unidos), 6 de junio de 2013.

(9) Information Clearing House, 6 de junio de 2013.

(10) http://www.mcclatchydc.com/2013/06/03/192881/assad-backers-reportedly-make.html#.UbRU1PnWOSo

(11) Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 28 de mayo de 2013.

(12) Al-Hayat (Londres), 3 de junio de 2013.

(13) Al-Akhbar (Lbano), 7 de junio de 2013.

(14) Al Quds-Al Arabi, 20 de junio de 2013.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, actualmente en imprenta y que ser editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected]

Fuente original: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1695



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