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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Reflexiones sobre Egipto luego del golpe militar

Kamel Gomez
Rebelin


Consumado el derrocamiento de Mursi por el ejrcito, vaya este breve anlisis con ms interrogantes que certezas sobre el futuro de Egipto. Se cierra el proceso revolucionario, o se puede profundizar? No creemos, como algunos analistas plantearon, que se reproduzca el escenario de Argelia. Sin embargo, Putin declar que puede iniciarse una guerra civil. Los acontecimientos de hoy con 40 muertos y la falta de acuerdo entre los sectores polticos que acompaaron el golpe no son buenas seales. Nuestra pregunta es: Habr algn descendiente de Nasser en las filas del ejrcito?

Nuestras conclusiones:

-En primer lugar, el ejrcito, previo acuerdo con el Pentgono, decide echar a Mursi, aprovechando la gran movilizacin de la oposicin -liderada por el movimiento Tamarrod ("rebelin")- en la plaza Tahrir. En tan poco tiempo, la percepcin popular de las fuerzas armadas ha cambiado: del repudio y de ser parte sustancial de la anterior dictadura, ahora resulta ser un supuesto garante de los derechos civiles de un sector importante de la sociedad egipcia. El temor al "islamismo", los errores de la Hermandad, las presiones externas que desconfiaban de las intenciones de Mursi, sealan que el futuro de Egipto, si quiere ser revolucionario en la regin, deber tener una gran lucha con este ejrcito armado por EE.UU. y que coordina seguridad e inteligencia con la Mossad.

-Si el ejrcito es el gran ganador, los Hermanos Musulmanes (HM) son los perdedores, pero no slo en la contienda poltica. Mientras por estas horas se habla de volver a ilegalizar a los HM, el golpe dado a esta organizacin tiene varias aristas. Vayamos por parte:

a) No atender con urgencia los problemas econmicos, saboteados por los opositores, y en especial por el conglomerado de intereses vinculados al ejrcito, la "institucin" ms slida de Egipto. La falta de un proyecto, un plan concreto, de ideas claras para paliar la crisis, y el vincular todo su esfuerzo en la ayuda social dirigida por los HM, dej afuera a un sector de la poblacin, que consider a un presidente que -con sobradas razones, por cierto- intent apuntalar en el poder a los HM, descuidando otras funciones de gobierno. La oposicin logr instalar que los HM gobernaban para su partido.

b) La disputa sunn. Llamativa ausencia de anlisis en este punto por parte de los medios de comunicacin, siempre muy predispuestos a traducir los conflictos polticos en problemas religiosos. Es que la corriente salafi-wahabi-takfirista (SWT), financiada por Arabia Saudi, quietista con Mubarak, pero que empez a jugar en poltica con su partido An-Nur, foment la discusin sobre la "ortodoxia sunn". Los HM (vinculados a Qatar, Turqua y con el guio de Obama), presionados por sus bases que ya no distinguen el Islam "tradicional" de la aberracin SWT, corrieron detrs de la agenda impuesta por estos sectores contra-revolucionarios. As, cerraron filas en su lectura sobre Siria, permitieron un congreso para repudiar a los "infielies" shies, adems de generar hechos de violencia que alarmaron al resto de la sociedad, en especial a los intelectuales colonizados que se postran a las trampas del discurso occidental.

Los partidarios de An-Nur abandonaron a los HM, y sus dirigentes festejan. Arabia Saud sabe que forma parte del derrocamiento de los HM. Irona para Mursi, que en su primer viaje al exterior, visit la casa As-Saud.

c) En el plano regional, adems de la derrota militar en Siria y el cambio de gobierno en Qatar, los HM abandonan el tibio apoyo a Hamas. De hecho, una de las primeras medidas del gobierno provisional fue cerrar el paso que conecta a Gaza con el Sina. Y Abbas no tuvo empacho en felicitar al nuevo gobierno. Si bien los HM no jugaron fuerte contra Israel, sino que incluso se conoci una carta llena de elogios a Peres, se sabe que su posicin es, por lo menos, ambigua. El acercamiento "suave" con Irn tampoco fue del agrado de la entidad sionista, que mira con una sonrisa a sus viejos aliados otra vez en el poder.

-Finalmente, adems del ejrcito, Israel, Arabia Saud, y EE.UU. (en especial el sector republicano) son los principales beneficiarios de este golpe de Estado con cobertura civil. El proyecto de HM con Turqua, Qatar, Egipto, y la posibilidad de sumar a Siria, ha fracado. Obama lo sabe.

Que los HM han derrochado una gran oportunidad para Egipto, el gigante rabe que desde la muerte de Nasser no puede despertarse, no quiere decir que se encuentren marginados. Ganaron una eleccin, y un gran sector de la poblacin los acompaa. Incluso no se ha podido colocar a El Baradei (hombre de EE.UU.) como primer ministro. Pero esta vez, sin vueltas, hay que poner las cosas en su lugar.

Si los HM quieren hacer historia, para el bien de Egipto, debern dejar de lado su acercamiento con Obama y la corriente contra-revolucionaria del Islam, para acercarse al eje de la Resistencia, y definir una estrategia de liberacin para Palestina, corazn del conflicto en todo el mundo rabe-islmico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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