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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Aducen que el islam es incompatible con la modernidad y la democracia
Las potencias occidentales avalan el golpe militar en Egipto

Carlos de Urab
Rebelin


Napolen a finales del siglo XVIII desembarc con una flota de 400 navos y 50.000 soldados en Alejandra con el propsito de apoderarse de Egipto y cerrarle a los ingleses la ruta hacia la India. En sus delirios de grandeza quera emular a Alejandro Magno e inscribir su nombre en letras doradas en los anales de la historia. En la Batalla de las Pirmides las tropas francesas, aprovechando su superioridad militar, derrotaron a los briosos guerreros Mamelucos al servicio del imperio Otomano. De esta manera comienza la aventura colonial europea en Oriente Medio que perdura hasta nuestros das.

Las lites, las familias de la alta sociedad o la aristocracia aceptaron sin dilaciones el protectorado de Gran Bretaa, colaboraron con los invasores y se repartieron equitativamente las ganancias comerciales producto de la explotacin de las materias primas y el manejo del canal de Suez.

En 1922 la corona britnica decide otorgarle la independencia a Egipto que de inmediato se trasforma en una monarqua constitucional. Se corona al rey a Fuad I con el propsito de mantener sus privilegios y proteger los intereses de las compaas extranjeras. En 1936 lo sucedi su hijo el rey Faruk I que muy pronto se revel como un dspota amante del lujo y el derroche. El soberano, a pesar de la miseria en que padeca su pueblo, se destac por su glotonera y un insaciable apetito sexual que lo hizo acreedor de la mayor coleccin privada de pornografa del mundo.

En 1952 un golpe militar encabezado por los oficiales Naguib y Gamal Abdel Nasser lo derroca y enva al exilio. Abdel Nasser se afianza en el poder y bajo su mandato Egipto se adhiere al bloque sovitico instituyendo el socialismo como la nica va al desarrollo. A pesar de sufrir las humillantes derrotas de los aos 1956 y 1967 contra los israeles Abdel Nasser se convertir en el adalid del panarabismo, el eterno hroe laureado. Su heredero Anwar El-Saddat sucumbe tambin en la guerra del Yom Kippur 1973 y ante la imposibilidad de vencer a los sionistas decide firmar el tratado de paz de Camp David. Egipto entonces se convierte en la principal base del imperialismo norteamericano en la zona. El- Saddat es acusado de alta traicin y caer asesinado en 1979 a manos de militares pertenecientes a los Hermanos Musulmanes. Lo reemplaz su vicepresidente Mubarak que se dedic a implementar polticas neoliberales y privatizadoras cuyos grandes beneficiarios fueron los inversores capitalistas. Hasta que en enero del 2011 se produce la intifada libertaria que derriba al tirano e inicia un proceso democratizador que culminar con la eleccin en junio de 2012 de Mohamed Morsi de los Hermanos Musulmanes como primer presidente civil del pas. (documental la voz del pueblo es la voz de Allah. Intifada egipcia http://youtu.be/1mtD7v0FoHQ).

Necesariamente tenemos que hacer esta resea cronolgica para comprender mejor cuales son los antecedentes histricos que han condenado a Egipto a la postracin y el retraso. De los casi 100 millones de habitantes que tiene el pas ms de la mitad sobrevive con menos de dos dlares diarios. Los militares se han reservado el derecho a tutelar las instituciones y la sociedad civil tiene obligatoriamente que acatar sus rdenes pues el que carga las armas es quien manda.

En el inconsciente colectivo del pueblo egipcio se ha inoculado el virus de la baja autoestima y ese complejo de inferioridad propio de las sociedades coloniales donde se consideran a los nativos incapaces de regirse por si mismos. De ah que precisen de una autoridad suprema que los dome a latigazos. Por ejemplo, en las pelculas egipcias se presenta al musulmn como un personaje de grandes bigotes, rostro perverso vestido con chilaba, fez o turbante, que encarna el mal, mientras que el bueno es un actor de corte occidental bien trajeado y de modales exquisitos. Las clases altas son racistas, odian a su pueblo, odian a sus ancestros, odian lo que representa el islam al que califican de doctrina medieval incompatible con la civilizacin y el progreso .

La laicidad y secularismo son conceptos exclusivos de las clases medias ilustradas; los intelectuales, profesores y estudiantes pro-occidentales que hablan un ingls fluido, dominan la tecnologa y son capaces de amplificar sus demandas a travs de los medios de comunicacin de masas. Pero Egipto no es el Cairo o Alejandra, Egipto es el pas musulmn ms importante de la Umma, habitado en su mayora por trabajadores, obreros, campesinos; gente pobre y humilde de tendencia ultra conservadora y sumidos en la ms absoluta ignorancia.

El centralismo cairota es una de las lacras ms infames. Los capitalinos controlan   el mbito poltico, cultural, econmico o empresarial. O sea, todo el poder se concentra en sus manos. Los cairotas son odiados por los pobladores del alto Egipto, son odiados por los beduinos del Sina, por los Nubios de Assuan, por las tribus del desierto por que los han despojado de sus tierras y su patrimonio condendolos a la esclavitud. Esas castas de burgueses y terratenientes en alianza con las fuerzas armadas, que es la mayor empresa de Egipto pues controla sectores como el petrleo, el cemento, la industria textil, el turismo, el sistema educativo o el sanitario, son los nuevos faraones a los que hay que reverenciar. Desde luego que se repite la misma historia de los que aconteci en Argelia en 1989 cuando el FIS (Frente Islmico de Salvacin) gan las primeras elecciones libres obteniendo el 54% de los votos. Dos aos ms tarde en las legislativas consigui 188 escaos en la Asamblea, es decir, la mayora absoluta. Lo que llev a los generales del FLN a suspender el proceso electoral y detener a sus dirigentes aduciendo que eran un peligro para la democracia. Los pases occidentales, con Francia a la cabeza, estuvieron de acuerdo con tal medida pues las fuerzas islamistas representaban una amenaza a la paz y la libertad del mundo civilizado. Este golpe militar caus una sangrienta guerra civil que dej ms de 200.000 muertos.

Los expertos occidentales afirman que el islam poltico es incompatible con la modernidad, que el islam es un obstculo para el progreso y es enemigo de la democracia. Por el contrario el judasmo o el catolicismo son religiones de principios ticos y universales. El terrorismo sionista es positivo pues se justifica en defensa de la paz y la libertad de nuestra civilizacin. Tampoco hay ningn inconveniente en aceptar el catolicismo poltico al que pertenecen gran cantidad de partidos europeos o norteamericanos. En Espaa el ncleo del PP en el gobierno, lo componen miembros del Opus Dei, una secta cristiana de inspiracin fascista, en Italia o Francia o Alemania los partidos de derecha o ultraderecha tambin tienen un honda raz cristiana.

Occidente le exige a los islamistas que se moderen, que respeten el estado de derecho, la libertad de expresin y la independencia de las instituciones. En todo caso los ciudadanos les han otorgado su voto de confianza pero de manera deliberada se les ha criminalizado. Por ahora ningn gobierno occidental ha condenado el golpe militar, aquellos que pregonan la defensa de los derechos humanos y la voluntad popular guardan un silencio cmplice. Nadie se ha preocupado por la suerte de Mohamed Morsi, presidente constitucional y legtimo, ni la de su gabinete arrestados en el cuartel de la Guardia Republicana.

Se acusa a Mohamed Mursi de mezclar poltica y religin, de no haber podido resolver la crisis econmica, el creciente desempleo, el alza de precios de los artculos de primera necesidad y del petrleo. Adems se ha recrudecido la criminalidad y las bandas delincuenciales conformadas por los antiguos miembros del servicio secreto de Mubarak capean a sus anchas. Los miembros del antiguo rgimen, sus viejos camaradas, la cpula del estado, la administracin, los jueces y los mafia institucional siguen conspirando. Se argumenta que los Hermanos Musulmanes pretenden imponer las leyes de la sharia y resucitar el califato islmico   en un claro apoyo al terrorismo fundamentalista.
El Comandante en Jefe del Ejrcito y Ministro de Defensa Abdel Fatah al Sisi, hombre de confianza de Morsi, ha sido el protagonista del golpe de estado. No poda ser otro ms que un pupilo de Mubarak y de Tantawi pues tambin se ha declarado salvador y protector de Egipto. El presidente Mursi ha sido depuesto por no responder a las crecientes manifestaciones de descontento ciudadano que amenazaban la seguridad nacional.

Se pretende que en apenas un ao se saque a flote un pas que ha sufrido el latrocinio y el expolio durante siglos. El gobierno de Mohamed Mursi ha sido boicoteado desde un principio por los partidos de oposicin entre los que hay que resaltar los cristianos coptos, el movimiento 26 de Enero, los nostlgicos del antiguo rgimen de Mubarak, los nasseristas de izquierda, el Doustur, o la corriente Popular (el Nour de los salafistas, se ha desmarcado tras la matanza cometida por la Guardia Republicana en la vspera del ramadn). Desde hace meses que vienen preparando el golpe cvico-militar unificados en torno al Frente 30 de Julio o Tamarrud. EE.UU y la Unin Europea estaban al tanto del mismo y dieron luz verde al nombramiento del abogado Adli Mansur como Presidente de facto y al premio Nobel de la paz El Baradein (un completo desconocido para el comn de los egipcios) de vicepresidente. Tan ilustres personalidades, sabios de reconocido prestigio que gozan con el respaldo de occidente sern los encargados de dirigir la transicin poltica.

Es increble que un premio nobel de la Paz sea el instigador de asonadas y matanzas ms propias de un brbaro criminal.
Egipto se ha quedado sin constitucin, sin parlamento, sin judiciatura ni presidente. La contrarevolucin ha triunfado. Ahora los golpistas prometen que van a convocar elecciones libres en el menor espacio de tiempo. Lo ms seguro es que los Hermanos Musulmanes vuelvan a ganarlas a no ser que los ilegalicen. En Egipto nos guste o no nos guste el islamismo es la fuerza mayoritaria y no respetar el resultado de las urnas es una demencial provocacin que puede desencadenar una pavorosa guerra civil de impredecibles consecuencias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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