Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Revoluciones en el mundo rabe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Egipto, Pinochet, la "madre Amrica", el FMI y la intervencin o el caos

Olga Rodrguez
eldiario.es


Pinochet en Egipto

En 1973 el Ejrcito chileno, respaldado por Estados Unidos, dio un golpe de Estado contra el gobierno democratico de Salvador Allende e instaur un rgimen represor aplicando lo que Naomi Klein ha llamado la doctrina del shock, que dio sus primeros pasos precisamente en Chile.

A travs de l la dictadura de Pinochet aplic una serie de medidas neoliberales, diseadas por los llamados Chicago Boys, con Milton Friedman a la cabeza, partidarios del libre mercado, de la privatizacin de empresas y, en definitiva, de la reduccin al mnimo del papel del Estado.

En su editorial del pasado viernes, el diario estadounidense The Wall Street Journal defenda para el Egipto actual unos generales como Pinochet, quien tom el poder en medio del caos pero se rode de reformistas de libre mercado y dirigi una transicin hacia la democracia. Si el general Sisi simplemente intenta restaurar el viejo orden de Mubarak, sufrir el mismo destino que Morsi, indicaba textualmente.

El control militar en nombre de la estabilidad

Este llamamiento al control militar egipcio en nombre de la estabilidad y del liberalismo econmico est siendo el discurso dominante en buena parte de las cancilleras y think tanks de Occidente.

La enorme influencia que las potencias occidentales ejercen en Oriente Medio, as como la importancia que stas dan a la cuestin econmica, queda clara al leer al exprimer ministro britnico y ahora enviado especial de la Unin Europea en Oriente Medio, Tony Blair.

En un artculo publicado este domingo en el diario The Guardian, y titulado La democracia por s sola no significa un gobierno efectivo, Blair defiende el golpe de Estado en Egipto, asegurando que solo haba dos opciones: intervencin o caos. Traer la estabilidad a Oriente Medio no es tarea de nadie ms, sino nuestra, afirma el estadista britnico.

En l Blair seala: Deberamos comprometernos con el nuevo poder de facto y ayudar al nuevo Gobierno a llevar a cabo los cambios necesarios, especialmente en materia econmica.

La cuestin econmica

Desde hace meses el Gobierno de Morsi estaba negociando con el Fondo Monetario Internacional un prstamo de 4.800 millones de euros. El acuerdo se pospuso en varias ocasiones y no lleg a cerrarse. En ms de una ocasin el gobierno de Morsi se quej de que el FMI retrasara una y otra vez el prstamo.

Mohamed El Baradei, que ha defendido pblicamente el golpe de Estado militar y que estos das ha sonado como candidato a primer ministro interino o vicepresidente, se ha mostrado siempre firme partidario del acuerdo con el FMI: La austeridad es el precio que Egipto debe pagar por este prstamo. Creo que no hay otra opcin. Egipto necesita inversin privada, pero para atraerla es necesario un escenario poltico de consenso, deca El Baradei el pasado mes de abril.

El esfuerzo por presentar la situacin actual, tras el golpe de Estado, como ese escenario poltico de consenso idneo para atraer la inversin y firmar el acuerdo con el FMI es enorme. Pero lo cierto es que el consenso no existe, porque el partido que gan las elecciones y su presidente han sido expulsados por los militares, y buena parte de sus seguidores no ven ninguna voluntad de consenso en este hecho.

Adems, la diversidad existente en el frente de oposicin a los Hermanos tambin dificulta el consenso. De hecho, el partido Al Nour, salafista, islamista ms radical que la Hermandad, se ha opuesto al nombramiento de Mohamed El Baradei como primer ministro interino.

El Ejrcito, Camp David y la cuestin israel

El papel de Mohamed El Baradei es clave. Vinculado a la Agencia Internacional de la Energa Atmica desde 1984 hasta 2009 y Premio Nobel de la Paz -como Obama- ha apoyado el golpe de Estado y ha defendido el arresto de lderes de los Hermanos Musulmanes. Su imagen de poltico liberal y laico interesa tanto a los generales como a actores internacionales para blanquear y legitimar el golpe de Estado.

La Administracin Obama ha evitado llamar golpe de Estado al golpe de Estado. Si lo reconociera como tal, se vera obligado a suspender la ayuda econmica que entrega anualmente al Ejrcito egipcio desde la firma de los acuerdos de paz de Camp David entre Egipto e Israel en 1979.

Esa ayuda 1.300 millones de dlares al ao, adems de entrenamiento y equipamiento militar garantiza en parte la lealtad de los generales egipcios y el cumplimiento de los acuerdos de Camp David. Esos acuerdos simbolizaron la ruptura de la unidad rabe frente a Israel y libraron a Tel Aviv de su mayor enemigo regional, Egipto, que contaba con el Ejrcito rabe ms numeroso.

En 2011, bajo el mandato del Consejo Supremo militar egipcio, las fuerzas de seguridad mataron, hirieron o torturaron a miles de manifestantes y ms de 12.000 civiles fueron juzgados en tribunales militares en menos de un ao. Fue entonces cuando algunas voces dentro y fuera de Estados Unidos comenzaron a pedir la congelacin de la ayuda al Ejrcito. An as, y a pesar de la represin amparada por los generales, Washington la renov en 2012 y tambin este pasado mes de mayo.

Ahora, tras el golpe de Estado ejecutado por el general Al Sisi el debate ha regresado a la mesa, ya que la ley impide a EEUU respaldar econmicamente a un Ejrcito golpista. Para que Washington pueda mantener esa financiacin y garantizarse por tanto un socio slido en el pas rabe ms poblado del mundo, un socio que mantenga la estabilidad con Israel la administracin Obama tiene que evitar llamar golpe de Estado al golpe de Estado, obligar a los generales egipcios aparentar una voluntad democrtica y buscar vas para legitimar el golpe y blanquearlo.

Y en este sentido, Mohamed El Baradei, apoyando el golpe, ha sido de vital ayuda en los primeros das.

El papel de madre Amrica en el golpe de Estado

La influencia de Estados Unidos en Egipto queda tambin patente en el relato que ha ofrecido el diario estadounidense The New York Times sobre las horas previas al golpe de Estado.

Citando fuentes cercanas al derrocado presidente egipcio, The New York Times cuenta cmo Washington intent convencer a Morsi para que incluyera en el Gobierno a integrantes de la oposicin poltica.

El diario relata cmo este ao la embajadora estadounidense en El Cairo, Anne Patterson, les advirti de que a algunos en Washington se les estaba acabando la paciencia con la defensa que ella estaba haciendo de los nuevos lderes islamistas de Egipto.

En los das anteriores al golpe de Estado hubo reuniones y conversaciones telefnicas entre el equipo de Morsi, la embajadora estadounidense y la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.

Los asesores de Morsi dijeron [a sus interlocutoras estadounidenses] que echar al presidente sera un desastre de larga duracin para Egipto y el mundo rabe porque la gente perdera la fe en la democracia, seala el NYT.

El principal asesor en poltica exterior de Morsi habl con la embajadora estadounidense y con Susan Rice para informarles de que Morsi no aceptaba un cambio de primer ministro y de gabinete de gobierno.

Cuando [ese asesor] regres dijo que haba hablado con Susan Rice y que la toma del poder por los militares iba a empezar, cuentan asesores de Morsi.

Uno de ellos dijo: Madre nos acababa de decir que dejaramos de jugar en una hora. Madre es esa expresin sarcstica empleada para referirse al patrn occidental madre Amrica, explica el New York Times.
 

La represin, presentada como un mal menor

Durante dcadas se ha agitado el fantasma del islamismo para justificar la permanencia de dictaduras como la de Hosni Mubarak. Diversas potencias occidentales han defendido as su apoyo a regmenes represores, presentndolos como un mal menor frente a gobiernos islamistas. Este escenario simplista regresa de nuevo como excusa pblica para mantener alianzas dudosas y justificar un golpe de Estado que genera un clima de confrontacin peligroso.

Los graves defectos del Ejecutivo de Morsi estn muy claros. Pero el desgaste que estaba sufriendo habra sido mayor si hubiera permanecido en su puesto ms tiempo.

Los errores y excesos autoritarios en un solo ao de gobierno pueden ser rpidamente olvidados si un golpe de Estado, ya de por s condenable, trae un escenario en el que el pueblo sigue siendo ignorado y en el que la represin militar vuelve a protagonizar episodios como el de la madrugada del lunes, cuando 51 manifestantes pro Morsi murieron en un ataque de los militares.

Resulta curioso que Estados Unidos haya condenado "las llamadas a la violencia" de los Hermanos Musulmanes pero no el golpe de Estado. Preguntado por ello, el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney, ha dicho este lunes que la administracin Obama se tomar "el tiempo necesario" para determinar si el derrocamiento de Morsi es un golpe de Estado.

Y en cuanto a la ayuda de 1.300 millones de dlares anuales que Washington da al Ejrcito egipcio, Carney ha indicado que "no sera el mejor inters de EEUU cambiar inmediatamente nuestros programas de asistencia".

De este modo Estados Unidos sigue dando tiempo y oportunidades a los generales egipcios, a pesar de la represin ejercida por el Ejrcito. Y as, una vez ms, en Oriente Medio las libertades y los derechos humanos pueden esperar.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/Egipto-Pinochet-America-FMI-intervencion_6_151594855.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter