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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

La Constituyente es la llave de la paz

Delegacin de Paz de las FARC-EP
http://www.pazfarc-ep.org/


Trivializar la paz, que es un derecho sntesis, base y fundamento para la existencia y ejercicio de cualquier otro derecho, como lo hacen ciertos columnistas e instituciones, es una insensatez. Esto no puede menos que afligir los corazones de las mayoras que durante dcadas han sufrido las consecuencias de la guerra.

Un tratado de paz no es un asunto solo de abogados o de vericuetos jurdicos, argumentados como falsa preocupacin por las vctimas. Las vctimas del conflicto, s, son un asunto principalsimo en la resolucin de la confrontacin; y cmo no serlo, si es el conjunto de la sociedad, y dentro de ella, esencialmente las pobreras, quienes sufren las consecuencias de la guerra y de las polticas econmicas, que tambin matan. Pero no podemos dejar que se imponga el sofisma de que los victimarios son quienes han tenido que alzarse en armas para resistir a medio siglo de terrorismo de Estado. De ah la urgencia de establecer la responsabilidad histrica sobre los hechos. Sentimos profundamente el dolor de las vctimas.

Por ello insistiremos en que se integre un grupo de juristas nacionales e internacionales, que con el conjunto de las comunidades, estudien los alcances de la responsabilidad del Estado por lo acontecido durante las ltimas dcadas de conflicto interno.

Para la paz es fundamental el poder creador o Constituyente. Las normas internacionales, a pesar de los adoradores de la Corte Penal Internacional, no estn por encima del poder Constituyente, pues el pas no ha regalado su autodeterminacin ni su soberana que reside en el pueblo.

La paz de Colombia debe ser una poltica de Estado para evitar que situaciones coyunturales como las elecciones la subordinen a intereses polticos particulares poniendo en peligro el anhelo colectivo de reconciliacin. La Constituyente, por antonomasia, es la llave de la paz. La retrica del poder contra la Constituyente debe ceder
paso a planteamientos argumentativos que entreguen razones y no descalificaciones exclamativas. No se trata de que nos hagan afirmaciones de autoridad. Queremos razonamientos, tal como nosotros los damos cuando sustentamos su necesidad. As obramos cuando presentamos el cuadro metodolgico-comparativo que demuestra plenamente el acoplamiento de nuestras 10 propuestas mnimas para la participacin poltica con el texto del acuerdo general de la Habana.

Qu autoridad superior proscribi el artculo 376 del texto de la Constitucin Nacional? De dnde se ha sacado que al Constituyente primario se le pueden trazar lneas rojas imaginarias?

Y a propsito de otros mecanismos de refrendacin que se presentan para descalificar la Constituyente, recordamos la pregunta que el Doctor Humberto De La Calle se hizo hace algunos aos en cuanto a si ha tenido xito en Colombia la democracia directa, y en su balance expresa: "Las tentativas de convocatoria de referendos han fracasado; Agregando que;los requisitos dispuestos por la ley para validar la iniciativa ciudadana son demasiado dispendiosos;, con lo cual estamos de acuerdo.

Por otro lado, es un despropsito hablar en trminos peyorativos de refundacin de la patria, semejando la
Constituyente al pacto de las tinieblas entre el gobierno de Uribe y sus paramilitares. No obstante, si las altas autoridades se resolvieran por adelantar un proyecto refundacional alrededor de la paz, no romperan en absoluto las reglas de la lgica.

Tambin sera algo plausible y, por lo dems, conveniente en un pas con una historia muy parca en la configuracin de momentos refundacionales, entendidos como aquellos que galvanizan operaciones de beneficio y simbolizacin colectiva; Todo esto efectivamente es cuestin de voluntad poltica.

Constituciones armnicas y liberales, habr muchas, pero puramente nominales en lo que corresponde a derechos y garantas sociales, con una existencia de relumbrn, slo en el papel, como ocurre con la Carta del 91. Pero nadie podr negar que sus enunciados en esta materia, son letra muerta. nicamente un obnubilado legalista se atrevera a desconocer que bajo el imperio de esa Constitucin el pas ha cobijado la ms cruda de las desigualdades, ha vivido uno de los periodos de mayor violencia y de impunidad; y ha alimentado a uno de los clientelismos ms rampantes, incluido el horroroso clientelismo armado de la parapoltica.

Acaso el divorcio entre constitucin y sociedad, y un Estado como el colombiano, infestado por prcticas antidemocrticas, autoritarias, mafiosas y corruptas, no ameritan la irrupcin de una voluntad colectiva para una coyuntura refundacional?... Claro, tal necesidad no obligara per se a una Constituyente, pero tampoco la excluira necesariamente.

Que no vengan ahora sus adversarios a agitar ante el pas la bandera del miedo pretendiendo asustarlo con el argumento de que una Constituyente envuelve el riesgo de una contra-reforma regresiva. No nos engaemos, la Carta ya est plagada de contra-reformas propiciadas por la corrupcin, la ambicin personalista de ciertos mandatarios, el clientelismo, y el oportunismo de derecha de los partidos tradicionales. Y es que acaso el pas ya no toc el fondo de los crmenes de lesa humanidad y de los falsos positivos, de la desigualdad y la miseria generada por la implementacin de polticas neoliberales, el saqueo trasnacional y la prdida de nuestra soberana?

DELEGACIN DE PAZ DE LAS FARC-EP



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