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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

El futuro de los partidos polticos
Aparato o Herramienta?

Juan Manuel Mancebo Fuertes
Rebelin


Que la gente no confa en los partidos, es un hecho. Que el bipartidismo PP-PSOE condensa la mayor parte de ese rechazo, est mas que demostrado. Y que las alternativas que ofrecen los partidos minoritario tampoco son nada nuevo, pese a los "repuntes" de IU y UPyD, es fcil de demostrar. Pero de eso, a plantear una democracia sin partidos, va un trecho. Permitideme una reflexin al respecto.

La desconfianza hacia el bipartidismo.

La opinin pblica reflejada de forma oficial en encuestas y menos oficial (pero tal vez mas real) en las redes sociales y en la calle, consideran a los polticos como uno de los "problemas" de nuestra sociedad. Se llevan la peor calificacin, las dos patas del bipartidismo postfranquista, el Partido Popular y el Partido Socialista, tanto como organizaciones, como a nivel de "reparto", entendiendo la doble acepcin de esta palabra como "relacin de personajes y actores de una obra dramtica" por un lado, y "accin de repartir, o distribuir una cosa entre varios". Osea, que la gente no ve diferencia, y probablemente no la haya, entre un poltico profesional del PP y otro del PSOE, y a ambos colectivos se le conocen casos de "aprovechamiento ilcito" de su condicin va sobres o EREs, para ser mas concretos.

Las alternativas que no son tales.

Respecto a IU y UPyD, aunque estn siendo la escoba que recoge ese descontento en cierta medida, tampoco suponen nada nuevo. IU si bien representa en estos momentos cierta reaccin a las polticas neo-conservadoras predominantes, (proponiendo, segn dicen algunos, mtodos del SXIX a una sociedad del SXXI que cada vez se parece mas a la decimononica), sigue encorsetada por un "aparato" y una "casta" que se mantiene y tal vez impide la actualizacin de su discurso social, tan necesario como insuficiente.

Y UPyD, pese a la ambiguedad-marketing tan bien implantada por sus "diseadores",pese a las figuras de peso meditico como la profesional que reniega de los coches oficiales y viste de Vuitton gracias al erario pblico, o el cmico que acumula Hashtags en twitter a base de cagadas e incultura, tampoco ofrece al que dedique un minuto en estudiarlos, algo muy diferente a las clsicas propuestas recentralizadoras y de explotacin de la tensin territorial que ya contempla la derecha, ni por supuesto una organizacin interna nada diferente a las dems.

Disolver los partidos.


Ante este panorama, la "solucin definitiva" que no pocos analistas, e incluso destacados personajes y militantes de distintas formaciones proponen, es eliminar el sistema de partidos para salvar la democracia.

Matar al perro para acabar con la sarna, dicho en plata.

Este discurso ademas, viene respaldado por una perversa interpretacin de los movimientos sociales como el 15M o las plataformas y asambleas ciudadanas, que organizan a las personas bajo "causas comunes" sin la burocracia de una organizacin, como los partidos, para solucionar los problemas y demandas ciudadanas que estos demuestran incapaces de atender, o incluso agravan en algunos casos.

Y a esto se suma el lgico rechazo de estos colectivos a dejarse "penetrar" por siglas y banderas partidistas, que o bien intentan "apoderarse" o "injertar" de forma mas o menos evidente a sus "lideres naturales" desde la izquierda o demonizarlos y desprestigiarlos tratandolos como pseudoterroristas desde la derecha.

No hay nada mas antisistema que el propio sistema.

Todo esto, las politicas antisociales y a favor de intereses particulares, junto con los continuos y clamorosos casos de corrupcin e indecencia de cada vez mas profesionales de la poltica, incrementan aun mas, ese desapego que se produce entre la ciudadana y los partidos, entre la gente y el propio sistema, pero paradojicamente tiene como consecuencia que el propio sistema siga inmutable.

Lo vemos en cada proceso electoral, en cada encuesta del CIS: la gente vota cada vez menos, los partidos y las instituciones pierden confianza, afiliados y participacin... es decir, les dejamos cada vez mas libres para que sigan haciendo lo que quieran.

La hora participar. Ciudadanizar la politica.

Cada hueco que no ocupemos los ciudadanos, lo seguirn ocupando los profesionales de la casta poltica. Esta es la mxima que debemos hacer nuestra para salir de este circulo vicioso.

Al contrario de los que historicamente se ha intentado, no se trata de "politizar a la ciudadania", sino de todo lo contrario, de hacer que los mecanismos, las formas y las personas que ya se organizan en ongs, asociaciones vecinales, colectivos solidarios, movimientos sociales ... "invadan" las organizaciones polticas y las reconviertan en aquello que nunca debieron dejar de ser: El mecanismo que sirve para trasladar la voluntad del pueblo a las instituciones.

"Ciudadanizar la politica y las instituciones", debe ser la prioridad de aquellos que participamos de alguna forma en las organizaciones y en el tejido asociativo de nuestra sociedad.

Llegar a hacer realidad, que somos los ciudadanos, como votantes y electores los que decidimos y organizamos nuestra forma de convivir, los que participamos en los ayuntamientos, en las cortes y parlamentos, los que sentamos alli a nuestros portavoces para que lleven a cabo lo que como colectivo demandamos.

De aparato a herramienta.

Y son los partidos, y no otra cosa los que pueden facilitarlo.

Partidos hay o se crean cada dia, suficientes para representar a cada ideologia, a cada individuo sea cuales sean sus ideas. Eso est garantizado por la Constitucin. Pero todos sabemos que la mayoria funcionan de forma piramidal, superjerarquizada y poco o nada democratica. La participacin y la transparencia que llenan la boca y los discursos de los representantes, es muy difcil que existan dentro de los "aparatos" de las organizaciones polticas. Y eso es lo que deberamos de empezar a exigir.

Convertir los "partidos" en "herramientas" al servicio de la sociedad. Implantar en ellos los mtodos, procedimientos y reglas de funcionamiento que queremos en las instituciones, como primer paso para universalizarlas.

Conseguir que las personas que desempean responsabilidades dentro de las organizaciones o que van a aparecer como candidatos a los procesos electorales bajo esas siglas, sean elegidas de forma democrtica e imparcial, (incluso por los no afiliados al partido). Implantar la transparencia en la gestin y la participacin directa en todos los procesos y tomas de decisiones internas como ingredientes ineludibles de los partidos y mas tarde de las instituciones. Dejar que la experiencia y las gentes de los movimientos sociales "infecten" a las organizaciones con sus mtodos y no tener miedo a que las personas se organicen o desorganicen como quieran, ni a que "utilicen" a los partidos para conseguir sus causas.

Transformar los partidos para transformar la sociedad, en definitiva.

Blog del autor: http://bobastro2.blogspot.com.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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