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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Recordar a Pancho Aric... discutir a Pancho Aric

Nstor Kohan
La Rosa Blindada


Recientemente ha comenzado a circular por las redes sociales una pelcula documental titulada Jos Aric: la ultima entrevista dirigida por Rafael Fillipelli y realizada con el apoyo financiero de la Fundacin Pablo Iglesias, ligada al partido socialdemcrata? neoliberal? PSOE espaol). All desfilan Beatriz Sarlo, Juan Carlos Portantiero, Carlos Altamirano y Oscar del Barco, entre otras conocidas figuras de la intelectualidad argentina.

Aunque realizado con dinero, no de forma independiente, el documental es ms que artesanal (en el peor sentido del trmino artesanal). Tiene cortes abruptos, fallas notables de edicin y prcticamente ningn tratamiento de sonido, adems de mantener la cmara fija y clavada frente al entrevistado durante ms de una hora. Por momentos parece un material en crudo o work in progress A pesar de que no alcanza las normas mnimas formales que cualquier documentalista independiente o militante maneja hoy en da, contiene algo valioso. Uno de los ltimos testimonios orales y flmicos de Jos Aric, grabados en su madurez cuando ya estaba notablemente enfermo.

Todo el documental est armado y pensado como voz oficial del Club de Cultura Socialista. Desde all se recorre la historia personal de Aric y de la revista y editorial PASADO Y PRESENTE en sus mltiples (y muchas veces contradictorias) etapas. Un balance de una historia poltica e intelectual de tres dcadas estrechamente vinculada a Marx, Gramsci y al marxismo latinoamericano reconstruida como un bloque macizo, absoluto y sin fisuras en clave socialdemcrata.

Este ncleo poltico del Club de Cultura Socialista, de indisimulada opinin socialdemcrata, supo tener bastante poder poltico e influencia institucional durante las dcadas de los 80 y primeros 90 en Argentina. En esos tiempos algunos de sus principales integrantes no slo asesoraron al presidente argentino Ral Alfonsn (gran admirador de Felipe Gonzlez) sino que adems llegaron a dirigir la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tambin ejercieron un poder de veto y decisin en varios centros de investigacin acadmica, poseyendo numerosas editoriales, editando revistas, etc. En todos esos mbitos no se caracterizaron precisamente por la amplitud, el respeto a la diferencia y el pluralismo que tanto pregonaban en sus escritos tericos

De todos sus integrantes probablemente los dos principales hayan sido Jos Aric (1931-1991) y Juan Carlos Portantiero (1934-2007). Adems de leer y estudiar sus libros, tuve la oportunidad de conocer personalmente a ambos.

Mientras que a Portantiero le realic apenas una entrevista sobre la historia del marxismo argentino, a la que accedi amablemente (todava recuerdo la fotografa de Alfonsn que mantena en su escritorio personal, incluso cuando el lder de la Unin Cvica Radical-UCR ya no era presidente), con Aric tuve otro tipo de relacin. Me vincul con l durante un muy corto perodo a partir de una investigacin sobre el pensamiento marxista de Enrique Del Valle Iberlucea, un socialista que a comienzos del siglo XX desde Argentina defenda con vehemencia la revolucin bolchevique de Lenin y Trotsky mientras polemizaba con el peridico de la burguesa argentina LA NACIN defendiendo a Marx.

Jos Aric era en el trato personal un hombre afable, para nada distante. Recuerdo por ejemplo sus consejos cuando me deca no s quienes son tus dolos polticos ni a quien admirs, pero trat de no atriburselo a Del Valle Iberlucea, un buen investigador tiene que intentar comprender a cada figura en su poca. Ya mayor, era un hombre clido con la gente joven. Se lo vea sereno. No lo percib jerrquico (y eso que en ese momento yo era muy jovencito). Aric ni siquiera tena ttulo universitario de grado. Formado en los hornos de la militancia, sospecho que toda esa burocracia de las jerarquas acadmicas le generaba cierto fastidio y desprecio.

Me produca mucha admiracin como investigador. Pero al mismo tiempo me daba mucha pena en el terreno poltico. Recuerdo que la ltima vez que me cruc con l lo vi sentado en una mesa del Club de Cultura Socialista. Detrs suyo haba en el piso una caja inmensa de cartn con muchsimos libros tirados, apilados, desordenados como si fueran papeles viejos sin importancia no me cost trabajo reconocerlos de lejos se trataban de las OBRAS COMPLETAS de Lenin (la edicin argentina de editorial Cartago de color gris con recubierta naranja). Que Lenin hubiera quedado as, casi como desperdicio, era un sntoma. Me dio mucha lstima.

Aric era un ratn de biblioteca. Una vez en su casa me seal una de sus bibliotecas y me dijo Ac tengo todo sobre Maritegui. En esa poca yo era ms tmido, no me anim a tirarme sobre cada estante para husmear qu tena y qu lea. Me daba vergenza. La ltima vez que habl por telfono con l me recomend que pidiera una beca para viajar a Europa. Me dijo que los espaoles estaban dando muchas becas Le contest con amabilidad, pero seco: No me interesa. Y l a su vez me volvi a contestar, como intentndome convencerme: No es malo ir a estudiar a Europa. La cosa qued ah. Luego, incursionando en viejos archivos y con viejos militantes cuyas familias se deshacan de sus bibliotecas, pude recopilar varias colecciones de la revista comunista CUADERNOS DE CULTURA. Algunas las don a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Otra coleccin, incompleta, se la regal a Aric y se la llev a su casa.

Lo recuerdo como alguien muy querible y con una erudicin inmensa. En esa poca senta y hoy sigo pensando que es una verdadera lstima que un cerebro as haya desperdiciado sus ltimos aos en las filas grises y tristes de la socialdemocracia; corriente que, invariablemente, ha condenado a todos sus intelectuales a la impotencia. En Argentina y en el mundo entero. No es casual que cuando realizan su giro hacia la socialdemocracia, a su regreso de Mxico, ni Pancho Aric ni el negro Portantiero hayan producido una obra del mismo calibre y relieve que sus textos anteriores. El reformismo socialdemcrata no slo aplasta la radicalidad poltica, mata al mismo tiempo las grandes preguntas que invitan a crear.

Aos despus que Pancho Aric falleci, conoc a su compaera, Mara Teresa Poyrazian (quien tambin aparece en el film documental, aunque lamentablemente a ella no le dan el micrfono). Una mujer entraable, muy culta como su pareja, traductora de muchos textos que manejaba Aric. No resulta difcil imaginarse porque el joven Aric se enamor de ella. Mara Teresa me regal un escrito suyo corto pero muy bueno, por cierto sobre el genocidio contra el pueblo armenio. Yo a cambio le regal un libro mo sobre LA ROSA BLINDADA que haba hecho con Jos Luis Mangieri, muy amigo de ambos (de Aric y de su esposa). Su compaera me cont entonces, si no recuerdo mal, que ellos le pusieron a su hija de nombre Vera por Vera Zasulich, aquella muchacha formidable que atent contra el general gobernador de San Petrersburgo y que se carte con Marx sobre la comuna rural rusa.

Mara Teresa Poyrazian me ofreci prologar o hacer un estudio preliminar con todas las entrevistas y artculos dispersos de Aric. La tentacin era enorme. A los pocos das regres y le dej una carta en su casa (manuscrita con tinta negra, si no recuerdo mal, ese da ella no estaba) dicindole que para m era un honor realizar ese prlogo o estudio preliminar sobre Aric pero que si lo haca no poda dejar de criticar la posicin de la socialdemocracia y el lamentable apoyo a Alfonsn. No tuve ms noticias. Es que obviar o callar ese inexplicable apoyo a un gobierno que sancion las leyes de obediencia debida y punto final para los militares genocidas hubiera implicado traicionarme a m mismo.

Pasaron muchos aos de todo esto. Me form estudiando los cuadernos de PASADO Y PRESENTE. Le EL CAPITAL y los GRUNDRISSE en las ediciones impulsadas por Pancho He ledo y estudiado los libros de Aric. Me sirvieron mucho y en todos los cursos siempre los recomiendo. Pero recomiendo leerlos crticamente. Aprovechar todos sus conocimientos, pero sin comprar el paquete cerrado.

Proporciono solo dos ejemplos. En MARX Y AMERICA LATINA, libro excelente, Aric no cita muchas de las fuentes en las que se inspira. Un lector ingenuo (como lo fui en aquellos aos) puede creer que todo se le ocurri a Pancho. Con los aos fui descubriendo cuanto le deba Aric a Ernest Mandel, a Renato Levrero, incluso a Jorge Abelardo Ramos (el menos citable de todos). En LA COLA DEL DIABLO, texto muchsimo ms discutible, Aric slo habla de su propio entorno, soslaya sin justificacin alguna a los gramscianos brasileros, a los mexicanos, etc. Este ltimo libro no explica el itinerario de Gramsci en Amrica Latina, como sugiere su subttulo, sino el itinerario de su propio grupo. Una diferencia no menor

En fin. A Pancho Aric lo he ledo, lo he estudiado, lo he conocido. Tengo un agradable recuerdo suyo mezclado con los sinsabores que me provocaban sus ltimas posiciones, tan distantes de sus amores polticos juveniles y del marxismo al que le dedic la mayor parte de su vida. As como compil LA ROSA BLINDADA, alguna vez pens compilar y reunir los escritos revolucionarios, anticapitalistas y antiimperialistas, incluso guevaristas, del joven Pancho Aric. Muchos de esos escritos e intervenciones, pienso, creo, siento, siguen teniendo validez contra la socialdemocracia y contra toda la hagiografa institucional que tantos ex marxistas arrepentidos y conversos suelen hacer. Hagiografa de la cual este film documental que ahora circula en las redes sociales y en la web no es una excepcin.


Enlace a la pelcula: http://youtu.be/lb8Yu-qQ37g


Fuente (incluye un artculo de Nstor Kohan sobre Gramsci y Aric): http://www.rosa-blindada.info/?p=2326



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