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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Entrevista a Paolo Gerbaudo, acadmico del Kings College, especializado en los nuevos movimientos sociales
"No importa la ideologa, la visin, importa la democracia"

Marcelo Justo
Pgina/12

El acadmico seala que en las manifestaciones en Brasil, Turqua y Egipto se ven banderas, a diferencia de los movimientos antiglobalizacin. Y que son demandas especficas, espontneas y con escasas proclamas programticas.


Las protestas que han sacudido los sistemas polticos de naciones tan dispares como Egipto y Brasil en los ltimos tres aos no provienen de la estructura poltica tradicional sino de la calle, de una tradicin movimientista. En la Europa de la austeridad, en el Brasil de Dilma Rousseff, en la primavera rabe y en la Turqua pro-islamista de Recep Tayyip Erdogan estos movimientos se llamen indignados, Movimiento Pase Libre u Ockupy tienen rasgos organizativos similares, una mezcla de espontaneidad, demandas especficas y escasas proclamas programticas. En dilogo con Pgina/12 Paolo Gerbaudo, acadmico del Kings College, especializado en los nuevos movimientos sociales, analiz las expectativas y los lmites de estos movimientos polticos.

Usted ve alguna similitud entre lo que pas en Brasil y Turqua y los movimientos sociales europeos como indignados u Ockupy?

Estos movimientos son a la vez similares y diferentes. La diferencia pasa por el medio social en el que ocurren. Los movimientos en Brasil y en Turqua expresan diferentes realidades que los de Espaa, Estados Unidos. No se puede postular una pertenencia unilineal. Pero hay similitudes que se ven en la manera en que los manifestantes expresan su protesta, en los smbolos que usan. La mscara de Vendetta, como smbolo de cierto anarquismo antiautoritario, es un ejemplo. Se la ve en las protestas de Dubai, en las de Egipto. En la tapa de un diario turco apareci una foto muy interesante durante las manifestaciones de Brasil. En una mitad de la tapa estaba un manifestante con la mscara de Vendetta y la bandera de Brasil. En la otra mitad haba un manifestante en Turqua con la mscara de Vendetta y la bandera turca. Lo que muestra otro elemento. A diferencia de los movimientos antiglobalizadores estos movimientos son nacionales como se ve en la presencia de las banderas. En los movimientos antiglobalizacin, haba un fuerte elemento contracultural y minorista. Un postulado bsico era la diversidad de tcticas y pertenencias: anarquistas, feministas, ecologistas eran parte de un movimiento que se basaba en la idea de resistencia en un momento en que la mayora senta que el sistema le estaba ofreciendo suficientes cosas como para estar conformes. No es la situacin ahora que hay un fuerte rechazo del neoliberalismo. Si uno pregunta a la gente lo que piensa de los bancos o del sistema econmico, la respuesta intuitiva, sin usar un lenguaje tcnico, es casi unnime de indignacin sobre la disfuncionalidad del sistema.

Pero si en la Europa de los 60 o los 70 hubiera ocurrido una austeridad como la que sucede ahora, la respuesta habra sido mucho ms fuerte, casi una situacin pre-revolucionaria. Una cosa que sorprende de lo que est pasando es que haya tomado tanto tiempo en articular una respuesta. Qu es lo que est faltando?

Estos movimientos no comienzan con una identidad centrada en una ideologa. Son lugares de convergencia que comparten la sensacin de ser vctimas del sistema. No son un movimiento minoritario. Estuve en Espaa y una cosa que me impresion mucho fue que en las asambleas se paraba a hablar un experto en computacin y deca yo tambin estoy indignado y a su lado haba una jubilada que vea una fuerte reduccin de su jubilacin y deca lo mismo que ella tambin estaba indignada. Este tambin es fundamental. Estos movimientos todava estn luchando por tener una visin coherente, no slo la oposicin a lo que hay. Las asambleas populares son un intento de construir esta visin. En un sentido son un paso fundamental, pero no hay que confundirse, no hay que idolatrarlas. Las asambleas no son la solucin, ni van a producir resultados. En la Asamblea se rene gente que comparten los mismos reclamos, pero que tienen identidades polticas distintas. Los indignados estn dividindose ahora entre los que tienen una raigambre liberal-conservadora en la que hasta hay un miembro del Opus Dei y los otros que son autonomistas.

En la Argentina se puede ver un ciclo completo de las Asambleas. Al principio de la crisis, en 2001-2002 fueron muy importantes, pero luego, a medida que la economa se recuper, se fueron diluyendo. Hoy son polticamente irrelevantes. No es ste un problema de todos estos movimientos que dependen totalmente de una crisis?

Totalmente. Las Asambleas son una especie de sueo anarquista de que se va a poder funcionar con un sistema de asambleas. Se ha visto en Argentina, en Grecia, en Espaa. Hay un extraordinario entusiasmo cuando el movimiento comienza con la idea de que van a sustituir los gobiernos, pero esto no ocurre, en parte porque las asambleas requieren un gasto de energa extraordinariamente grande. A Oscar Wilde le atribuyen una frase que refleja esto: El socialismo requiere demasiadas reuniones los mircoles por la noche. A la gente le encantan las reuniones, pero las reuniones son agotadoras. Las Asambleas son un medio, parte de las herramientas que tenemos para un cambio. El peligro es que creamos que los medios son lo importante. Es lo que dice uno de los idelogos del movimiento Occupy Wall Street, David Graeber, lo importante son los medios correctos. Esto es como decir, no importa la ideologa, la visin, importa la democracia.

En una carta del movimiento Pase Libre a Dilma Rousseff se lee que el transporte debe ser pblico de verdad, accesible a todos, o sea, un derecho universal. Cuestionar la tarifa es cuestionar la propia lgica de la poltica tarifaria que somete el transporte al lucro de los empresarios. Esto parece un germen de ideologa.

Exactamente. Pero tienen una limitacin. No plantean una hoja de ruta. Por qu? Porque no se est aceptando que es el estado el que va a tener que resolver el tema. A quin le estamos planteando esta demanda? Al Estado. En el caso de Brasil es claro. Hay una contradiccin entre lo que se plantea como parte de un movimiento autnomo que rechaza al estado pero que a su vez depende del estado para la satisfaccin de sus demandas. Pero s hay un germen de una ideologa basada en los derechos sociales, basada en la idea de la gente comn y corriente, una ideologa que pone el nfasis en el derecho al espacio ciudadano. Es una serie de demandas que reflejan la estructura social en el movimiento, la precaria clase media que quiere hospitales, espacios pblicos, parques, educacin, transporte.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-223976-2013-07-08.html



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