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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

Entrevista a Ral Zibechi, analista internacional e investigador sobre movimientos sociales
La lenta construccin de una nueva cultura poltica en Brasil

CIPAmricas


Pasados los momentos ms lgidos de las movilizaciones en Brasil, parece necesario indagar las races de la cultura poltica horizontal y autnoma que emergi en las calles pero fue madurando al fuego lento de la resistencia cotidiana, impulsada por una nueva generacin de luchadores sociales. El dilogo con ellos es el mejor camino para comprender.

Cuando Lula ingres al Palacio de Planalto, en enero de 2003, Paque Duques Lima tena 17 aos y estaba dando sus primeros pasos en la militancia social. Viva con sus padres en Brasilia, Distrito Federal. El resto de su familia habitaba una de las mltiples favelas alejadas del modernismo urbanstico asptico diseado por Oscar Niemeyer, el mayor arquitecto brasileo y uno de los ms admirados del mundo. Con los aos Paque se hizo antroplogo, quiz como forma de lealtad a su raza y de servicio a su clase, y se vincul a varios movimientos sociales, entre ellos el MPL (Movimento Passe Livre) que, dice, en portugus quiere decir pasaje gratuito.

-Las grandes manifestaciones de junio parecen tener como antecedente los pequeos movimientos locales que fueron creando las condiciones subjetivas y organizativas, como el MPL y los Comits Populares de la Copa. Compartes esta lectura?

- En todo el perodo del gobierno Lula, pero ya desde antes, hubo movimientos alternativos y luchas pequeas o medianas que fueron creando una cultura nueva de lucha, no vinculada ni a la derecha ni a las organizaciones tradicionales de izquierda. Con las movilizaciones contra la globalizacin, hacia 2000, fue naciendo una cultura de accin directa por gran parte de la juventud urbana: las radios libres, el CMI (Centro de Medios Independientes), los grupos de juveniles de los partidos polticos que lucharon contra sus propios partidos y rompiendo con ellos, y en general jvenes que rechazan la estructuras tradicionales como los sindicatos y las burocracias estudiantiles .

- Le das ms importancia a esta nueva cultura poltica horizontal, asamblearia y autnoma que a la cantidad de militantes que tiene cada grupo. Quiero decir si es ms una cuestin de calidad que de cantidad.

- Es relativo. En 2003, en Salvador, 40 mil personas salieron a las calles contra el aumento del pasaje, en lo que se conoci como la Revolta do Buzu (autobuses en el argot local). La juventud sali a las calles espontneamente y luego las organizaciones estudiantiles negociaron con el gobierno pasando por encima del movimiento . Fue una traicin. Nueve demandas del movimiento fueron aprobadas por la alcalda, todas menos la anulacin del aumento del pasaje que era el punto central. A partir de ese momento vimos que era posible luchar sin estar en un partido o en una estructura tradicional. En 2004 en Florianpolis sucede la Revolta das Catracas (molinetes), en base a una organizacin pequea por el pase libre con algunas decenas de personas. Pero se pudo politizar la lucha, convocar acciones y hablar con las autoridades. Los miembros del movimiento no negociaban sino que slo trasmitan las preocupaciones de la gente. Esa fue la potencia de la lucha, una organizacin horizontal sin direccin permanente.

En 2005 se crea el MPL nacional reclamando por los transportes y el pasaje libre en base a una cultura y una forma de luchar, con los principios de apartidismo (pero no antipartidismo), autonoma, horizontalidad, independencia, federalismo y prcticas centradas en la accin directa y con un horizonte anticapitalista. Desde entonces todos los aos hubo luchas en distintas ciudades contra los aumentos del pasaje. Las luchas son en general localizadas, pues cada ciudad tiene administracin propia del transporte. En los ltimos diez aos, en cerca de 60 ciudades hubo movilizaciones pequeas y medianas de hasta cinco y diez mil personas. En algunas ciudades revirtieron los aumentos y en otras conquistaron el pasaje libre para los estudiantes. Los Comits Populares de la Copa que surgen en 2008 y otras organizaciones tambin fueron construyendo una cultura de lucha horizontal en las calles.

-Se dice que son movimientos de clase media, estudiantes y profesionales. Estaras de acuerdo con esa caracterizacin?

-No. Es una movilizacin de la juventud proletaria que an tiene muchas divisiones porque en Brasil hay una escisin en las ciudades, que tienen un centro con clase trabajadora informal y suburbios con clase trabajadora ms formalizada y una gran periferia donde vive la clase trabajadora precarizada. Cuando hablan de la clase media estn invisibilizando la participacin de los informales del centro que estn participando en las movilizaciones. Ciudades escindidas en clases, en espacios y en razas. Hay muchos activistas y manifestantes negros.

-En esa nueva cultura militante, hay algo de la cultura hip-hop que forma un movimiento no muy estructurado, ms difuso, pero muy potente en Brasil y muy presente en la juventud? Cmo era la actividad cotidiana de los ncleos del MPL antes de junio?

- En la organizacin del MPL y de los Comits de la Copa hay jvenes del centro y de la periferia. En nuestras reuniones al principio del movimiento en Brasilia, por ejemplo, haba entre 40 y 80 personas, pero despus de 2007, cuando tuvimos un perodo sin aumentos de los pasajes baj mucho y quedamos entre 8 y 20 personas en las reuniones semanales o quincenales. Hacemos principalmente tres tipos de actividades: acciones directas, estudiar e informar sobre el transporte colectivo y la movilidad urbana con cortes de clase, gnero y raza, y hacer presin y propuestas a los poderes pblicos proponiendo pasaje libre, tarifa cero, o nos movilizamos cuando aumentan los pasajes o se producen privatizaciones.

-Hoy todo Brasil sabe que la Copa es un negocio y que el transporte es un desastre, lo que manifiesta la efectividad de este trabajo de aos. De alguna manera esta nueva conciencia crtica habla de la importancia de los pequeos grupos militantes con alto nivel de compromiso.

-Los Comits Populares de la Copa son articulaciones donde participan el movimiento sin techo, comunidades desalojadas y militantes universitarios. Tanto los comits como el MPL siempre tuvieron contacto con esta cultura de las periferias, de las favelas. La cultura de la juventud negra, precarizada y favelada fue muy atacada en los ltimos diez aos por la poltica de fomentar el consumismo de los gobiernos Lula y Dilma. Pero todo control tiene sus dobles sentidos y fragilidades. Las asociaciones barriales tienen vnculo histrico con el PT e hicieron su trabajo junto al Estado y los planes sociales. Eso gener un vaco que fue siendo llenado por la nueva cultura militante horizontal y la cultura juvenil favelada que se fueron acercando en los ltimos cinco aos, jvenes trabajadores de la periferia y del centro que tienen muchos contactos. Yo vivo en el centro del Distrito Federal de Brasilia pero mi familia es favelada. Lo importante es que ambas culturas se fueron aproximando con el crecimiento de las ciudades y de la especulacin inmobiliaria que hizo crecer la segregacin urbana, ya que ambos sectores tienen problemas comunes como el transporte.

Desde 2007 y 2008 el MPL cada vez hace ms trabajos en las escuelas secundarias y los barrios de las periferias. Nuestro movimiento comenz haciendo talleres sobre el transporte colectivo, la segregacin urbana y el derecho a la ciudad en las escuelas secundarias y universitarias pero hoy el trabajo se hace sobre todo en las comunidades perifricas. En muchos casos nos llamaban para hablar del problema del transporte. El mismo camino hicieron los Comits Populares de la Copa, acercndose a las comunidades que estaban siendo desalojadas. La violencia policial hizo que el discurso de los comits tuviera eco en la gente. Antes en la periferia mucha gente pensabaque la Copa era su salvacin porque iba a generar empleo, pero eso fue cambiando muy rpidamente y ahora estn en las movilizaciones. Los Comits Populares empezaron a tener fuerza en las remociones de barrios enteros. Por otro lado algunos medios tradicionales se abrieron a las crticas a la Copa como Le Monde Diplomatique, Carta Capital, la revista Piau y el canal pagode televisin ESPN Brasil, donde hay muchos ex militantes de izquierda que hacen periodismo deportivo crtico y fueron muy duros con la FIFA.

Pero la clave es que la gente comenz a organizarse. Desde principios de este ao las movilizaciones por el pase libre era cada da ms numerosos. En diez ciudades consiguieron bajar el precio del pasaje. En Goiania en mayo, en Porto Alegre en marzo, en Natal, Terezinha y Beln, se movilizaron antes de lo de So Pauloy Rio de Janeiro. Eso nos indica que cuando suceden los eventos de Rio y So Paulo ya se haba extendido esta cultura de movilizacin horizontal que encarnan el MPL y los Comits de la Copa.

-Todo indica que la represin en So Paulo jug un papel determinante en la expansin del movimiento.

- No soy militante del movimiento en So Paulo (soy del movimiento pase libre en Brasilia), pero puedo hacer una evaluacin por lo que escuch y he visto, porque somos una organizacin nacional. Creo que es la conjuncin de tres cuestiones. La primera y ms importante es que haba un trabajo de aos de varias organizaciones que crearon esa cultura de lucha, no slo el MPL y los comits sino el CM, los estudiantes radicales, los sin techo, las radios libres, el hip-hop, el Movimiento de Trabajadores Desocupados, los cartoneros, todos movimientos urbanos que fueron creando esa cultura.

La segunda es que los actos en el centro de So Paulo convocados por el MPL tuvieron una respuesta policial brutal cuando muchos pensaban que al haber ganado la alcalda el PT con Fernando Haddad, habra cooptacin y negociacin, pero nunca se crey que hubiera una represin tan fuerte. Sabamos que el gobierno estatal del socialdemcrata Geraldo Alckmin (PSDB) era muy represor, pero no creamos que la alcalda petista apoyase las acciones terroristas de la polica. Esa brutal represin tuvo importancia en nacionalizar la solidaridad y en hacer crecer el nmero de manifestantes. Tambin es importante sealar que las primeras movilizaciones, anteriores a la represin, ya fueron muy grandes, con 20, 40 y 70 mil personas.

El tercer punto fue la extensin del movimiento a todo Brasil con la celebracin de la Copa de la Confederaciones, que reuni la lucha por la movilidad urbana con la lucha contra la reforma urbana y por el derecho a la ciudad como consecuencia de las obras para el Mundial de 2014.

-La derecha aprovech las movilizaciones para hacer su juego contra el gobierno.

- La derecha ya tiene un bloque poltico y un bloque meditico y ahora quiere construir un bloque social. Mucha gente sali a la calle y ah la derecha intent disputar intentando imponer su agenda centrada en la crtica a la corrupcin pero slo direccionada a la corrupcin de los gobiernos del PT pero no la corrupcin del PSDB o del mismo el Estado mostrando intenciones electorales, y por la reduccin de la edad penal, contra el aborto y de alguna manera contra los derechos de los negros y gays. Intentaron disputar la narrativa del movimiento. La gente de los partidos de izquierda fue atacada por la extrema derecha pero rehuyeron hablar de los problemas reales que nos llevaron a las calles.

-Cmo observas la jornada del 11 de julio de los sindicatos y el MST donde no hubo ninguna referencia a la represin policial ni a la masacre del 24 de junio en el Complexo do Mar, la mayor favela de Rio?

- Hay algunos sectores sindicales, pequeos, que apoyan el movimiento. Las centrales sindicales de oposicin al gobierno como Conlutas e Intersindical participaron en las movilizaciones y las dems criticaron al MPL, diciendo que fuimos manipulados por la derecha. El movimiento sindical no consigui articular una respuesta clasista. Las actividades del 11 pueden entenderse en parte como un modo de apoyo al gobierno justificado con la idea de que la derecha puede dar un golpe contra el gobierno y para evitarlo hace falta apuntalar la gobernabilidad. Es tambin un intento de controlar a la gente que est en la calle. Pero tambin fue convocada por otros sectores que no son del campo gubernamental y estn ms vinculados a las luchas sociales.

-Cmo ves el futuro del movimiento en el mediano plazo, digamos hacia la Copa del Mundo de 2014 y las elecciones presidenciales del prximo ao?

-En este plano tenemos tres problemas. El primero es que el gobierno y los medios van a intentar controlar las luchas con represin pero tambin con cooptacin y lo que podemos llamar como derrota sociolgica del movimiento a travs de la construccin de mecanismos de consenso.

El segundo tema es que los militantes jvenes estamos ante el problema de que tenamos un gran aislamiento, pero la gente que hablaba mal de nosotros an no tiene una cultura de protesta y ah hay un campo de disputa y de organizacin. Esto nos abre el problema de la organizacin.

El MPL era un movimiento de decenas de personas que convocaban masas en las calles. Ahora la cuestin es si tenemos la capacidad de ser una organizacin de masas, horizontal, autnoma y anticapitalista, capaz de organizar miles de personas en base a esos principios. Todas las organizaciones pequeas se estn haciendo la misma pregunta.

La tercera cuestin es que tuvimos una participacin tarda de los sectores sociales que son decisivos porque sufren opresin estructural. En Brasil el racismo y la exclusin son estructurales, no se vive en Brasil sin hablar de segregacin, de clase, de sexismo y de raza, eso es clave. En los ltimos das hubo 30 o 40 actos de protesta en la periferia de So Paulo, muy radicales, quemando autobuses. En la zona norte de Brasilia sucede lo mismo. A la vez que haba la manifestacin en la explanada de Planalto (sede del gobierno) suceda esto, y eso nos lleva a discutir cmo impulsar luchas que ataquen las estructuras clasistas, racistas y sexistas de nuestra sociedad, y ah aparece la pregunta decisiva: tenemos fuerza para impulsar eso?

Sobre todo porque tenemos por delante un perodo muy breve para impulsarlo, apenas un ao hasta el Mundial, donde se van a imponer leyes antiterroristas y la represin policial ser muy fuerte. Estamos ante desafos organizativos, ideolgicos, militares (es decir cmo vamos a enfrentar la represin policial y el control masivo) y econmicos. Los empresarios no quieren derrocar a Dilma porque estn muy bien con este modelo, de modo que si hay un consenso es contra nosotros, un consenso del gobierno y los empresarios contra nosotros. Por eso digo que tenemos desafos muy fuertes por delante.

Ral Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Universidad Franciscana de Amrica Latina y asesor a varias organizaciones sociales.

Fuente: http://www.cipamericas.org/es/archives/9991


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