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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2013

Egipto
Quin ganar el aval de los soldados rasos?

Carlos Borrero
CounterPunch


Los medios de comunicacin occidentales se han enfocado en el debate semntico sobre si el derrocamiento de Mohamed Morsi debera o no ser catalogado como un golpe de Estado . Esto refleja ms el dilema de las relaciones pblicas del gobierno de Obama que una verdadera preocupacin por los posibles obstculos legales que tendra Washington con la entrega de armas prevista para agosto. Este debate no debe restarle valor al hecho de que ms all de qu partido poltico, coalicin o personalidad termine gobernando Egipto en el corto plazo, ser el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF por sus siglas en ingl s), el que continuar ejerciendo el poder durante e inmediatamente despus de esta transicin.

La cuestin del poder es fundamental en una situacin revolucionaria, y las fuerzas progresistas egipcias no pueden darse el lujo de subestimar su importancia. De all surge la necesidad de hacer un anlisis del ejrcito egipcio. Los revolucionarios con experiencia del frica y el Medio Oriente estn absolutamente en lo correcto al recordarnos que el ejrcito egipcio debe entenderse como una institucin dinmica con contradicciones internas. Por lo tanto, nuestro anlisis est basado en el mtodo dialctico.

Es ampliamente conocido que los miembros del alto mando militar egipcio han llegado a acumular grandes cantidades de capital. La camarilla militarista que forma el SCAF es una parte integral de los ms poderosos intereses capitalistas en Egipto. Adem s, debemos recordar que existe tambin un estrato importante de oficiales alternos que gozan de considerables privilegios materiales e influencia social. Provenientes de las capas intermedias de la sociedad egipcia, poseen prejuicios de clase profundamente arraigados, y con frecuencia usan sus puestos para obtener sobornos y otros beneficios materiales dentro de una cultura institucional marcada por la corrupcin. Esta capa de militares es de por s compleja y dinmica. En los niveles ms bajos, muchos de los oficiales subalternos aspiran a ascender en las filas, mientras que otros se contentan con empleos relativamente bien pagados y estables que conllevan beneficios. Aunque ostensiblemente apolticos, la lealtad ciega a sus superiores -que es una parte importante de su adoctrinamiento- y el impulso hacia el inters propio en un entorno competitivo y corrupto, frecuentemente los llevan a tomar posiciones reaccionarias. No obstante, la enajenacin que experimentan algunos oficiales jvenes, un producto de la brecha entre la retrica y la prctica institucional, podra impulsarlos a aliarse con sectores progresistas.

La gran mayora de los soldados del ejrcito egipcio proviene de familias trabajadoras pobres, ya sea de los centros urbanos o del campo. Llamados despectivamente "soldados loneros" por la bolsa de lona que usan, las condiciones en las que sirven son universalmente denunciadas como inhumanas. Estas condiciones contradicen las imgenes romnticas del ej rcito que se suelen presentar. Los salarios de estos soldados son tan bajos que muchos se ven obligados a trabajar durante sus vacaciones. Adem s, desde sus primeros das de entrenamiento bsico, experimentan intentos sistemticos para humillarlos y romper sus espritus, incluyendo castigos, a menudo, duros e injustos por delitos menores; as como el recordatorio constante de que la riqueza a menudo triunfa sobre la "responsabilidad cvica", especialmente para los reclutas del sistema de servicio militar obligatorio. El infame kōsa (Literalmente calabacita en rabe, este t rmino en la jerga egipcia significa favoritismo. ) se refiere a la prctica comn de los ricos que pagan para evitar el servicio militar obligatorio.

En suma, la misma estratificacin de clases que existe en la sociedad en su conjunto se ve replicada dentro de las fuerzas armadas. (Representacin que solo puede ser entendida en el sentido de un ejrcito que posee las mismas divisiones de clase de la nacin, y no la distorsin demaggica que proclama que el ejrcito es la representacin de la nacin como un todo.) Las consecuencias de estas contradicciones internas son importantes y ciertamente no son ignoradas por los que detentan el poder. Los bonos que reciben los oficiales subalternos por vigilar las demostraciones reflejan el alto grado de preocupacin del SCAF para mantener la lealtad en este cuerpo militar. Las presiones econmicas y el calabozo son los principales componentes de la estrategia que utilizan para mantener la sumisin de los soldados rasos. Esto nos recuerda que el ejrcito ms grande en el Medio Oriente - que consta de alrededor de medio milln de miembros activos y otro medio milln de reservistas - se compone principalmente de personas de clase obrera cuyo servicio se basa principalmente en la necesidad econmica.

Dada la concurrencia masiva en las manifestaciones recientes, tanto en apoyo al golpe como, en menor medida, para exigir la restauracin de Morsi, la magnitud de la violencia en Egipto ha sido relativamente escasa hasta ahora . Sin embargo, esto puede cambiar en cualquier momento. El alto mando militar es consciente de la necesidad de presentar ante el pueblo la imagen de neutralidad del ejrcito para mantener el delicado equilibrio interno que lo sustenta como institucin. Sin embargo, no se puede ignorar el verdadero significado de los aviones F16 y los helicpteros militares sobrevolando la manifestacin inmediatamente despus del derrocamiento de Morsi. Lo que aparentemente era una demostracin de causa comn con los manifestantes, era en realidad una advertencia no tan sutil de que el SCAF est dispuesto a ordenar la represin de la iniciativa revolucionaria de las masas en el caso de que sta rebase los lmites de lo que es aceptable para los generales. Aunque prefieran no intervenir directamente, lo cual explicara su apoyo a la oposicin liberal, se reservan la opcin de hacerlo. La confirmacin desde el Pentgono de que se cumplir con la entrega de cuatro aviones F-16 adicionales en agosto da una seal muy clara de que Washington continuar apoyando el militarismo en Egipto, sin importar el resultado de las elecciones previstas tentativamente para principios de 2014.

Hace cerca de cien aos, los revolucionarios rusos que luchaban contra el zar y los belicistas liberales entendieron la necesidad de aprovechar las contradicciones internas del ejrcito en aras de la paz y del progreso poltico y econmico. La vieja guardia del alto mando militar egipcio, muchos de los cuales ingresaron en las filas militares durante la Guerra Fra poco despus de que Nasser recurriera a la Unin Sovitica para entrenar y armar al ejrcito egipcio, entienden el papel cr tico que desempeaban los soldados del S viet de Petrogrado.

En menos de una semana desde que interviniera directamente, el SCAF buscaba una solucin rpida a la crisis formando un gabinete interino inclusivo y enviando gestos conciliatorios a los grupos islamistas por medio del presidente interino Adly Mansour y del nuevo primer ministro, Hazem el-Beblawi.

No obstante, la Hermandad Musulmana sigue siendo una fuerza leg tima en la sociedad egipcia. Las protestas masivas que organiz , incluso durante el comienzo del Ramadn, plantean un problema serio para los generales. Aunque la Hermandad no represente un desafo militar directo al ejrcito en este momento, existe la posibilidad real en la situacin actual de polarizacin que una prolongacin de la crisis o una profundizacin del conflicto hagan posible que la Hermandad pueda ampliar su base de apoyo y aun dividir las filas del ejrcito. Algunos medios, como Al Jazeera y The New York Times, han planteado la posibilidad de maquinaciones contra el rgimen de Morsi urdidas por leales a Mubarak en alianza con la oposicin. Esta posibilidad fomentar la desconfianza latente hacia el ejrcito de los pobres, a pesar de la retrica liberal de lo contrario.

Las recientes declaraciones del liderazgo de la Hermandad dirigidas a los soldados rasos tienen como objetivo socavar el control del SCAF sobre ellos. Son una extensin lgica de la poltica de "hermanizacin" el control cada vez mayor de la Hermandad sobre todos los rganos del estado - llevada a cabo durante el rgimen de Morsi y ampliamente rechazada tanto por la oposicin como por el alto mando militar. Debemos recordar que los imperialistas occidentales dieron un apoyo amplio a grupos como la Hermandad Musulmana durante la guerra fra por su papel de baluartes contra los revolucionarios con conciencia de clase. Esta historia, bien documentada, no se le escapa a la nueva generacin de fuerzas progresistas. (Vase el libro de Robert Dreyfuss, Devil's Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam, Metropolitan 2005. ) Sin embargo, sera un grave error concluir que la extensin de la influencia de la Hermandad, as como la de grupos similares que usan la religin en aras de sus intereses econmicos, se debe nicamente a los benefactores externos.

En los comienzos del siglo XX, Lenin expres una posicin clara y materialista de la persistencia de los impulsos religiosos en la sociedad moderna, un anlisis que ayuda a aclarar porqu el mensaje de grupos como la Hermandad sigue encontrando resonancia con amplios sectores de la sociedad. Sin caer en la trampa de la intolerancia sectaria, escribi:

Sera estrechez burguesa olvidar que la opresin religiosa sobre el gnero

humano es slo producto y reflejo de la opresin econmica en el seno de la sociedad. No hay libros ni prdicas capaces de ilustrar al proletariado si no le ilustra su propia lucha contra las fuerzas tenebrosas del capitalismo. La unidad de esta verdadera lucha revolucionaria de la clase oprimida por crear el paraso en la tierra tiene para nosotros ms importancia que la unidad de criterio de los proletarios acerca del paraso en el cielo.

(El socialismo y la religin, Obras, Vol. 10, 1905)

Los soldados rasos, al igual que todos los miembros de la clase obrera, no son ni pueden ser ajenos a las dificultades y las frustraciones causadas por la pobreza, la enajenacin y la opresin que han dado impulso al movimiento por los cambios polticos en Egipto. Porque ellos las sufren tambin. De igual manera, son conscientes de que muchos dentro de la oposicin liberal de hoy se encontraban en una alianza tcita con el rgimen de Mubarak hace poco ms de dos aos. La demagogia de la Hermandad Musulmana tiene el objetivo de no slo aprovechar las condiciones materiales tenebrosas creadas por el capitalismo, sino tambin destacar las contradicciones de la oposicin liberal.

Por el momento, los progresistas y los revolucionarios se han puesto del lado de la oposicin liberal, que es nominalmente democrtica y abiertamente pro capitalista.

Los progresistas dentro de la oposicin han coincidido con los liberales en el rechazo del oscurantismo religioso y de la poltica de exclusin y de corrupcin que caracterizaban tanto al gobierno de Morsi como al de sus predecesores. Los objetivos sociales y polticos para los que ambos luchan incluyen las garantas constitucionales como el derecho de organizar gremios y las luchas por la igualdad legal de la mujer y por una prensa libre.

Los elementos ms revolucionarios dentro del bloque progresista van ms all de las crticas liberales para exigir medidas concretas, tales como un aumento en el salario mnimo, un sistema fiscal progresivo, el alivio de la deuda para los agricultores y una reorientacin de los recursos pblicos hacia los servicios de salud y educacin. Han vuelto a lanzar las consignas de la revolucin de enero ("Pan, libertad, justicia social y la dignidad humana"), e instaron a la gente a permanecer en la plaza. Muchos revolucionarios egipcios han definido al periodo actual como una segunda oleada del proceso revolucionario, un proceso que ellos exigen que desemboque en una transformacin socialista de la sociedad egipcia.

En la medida en que las reivindicaciones de los revolucionarios rompan los estrechos lmites del liberalismo burgus, su alianza con los liberales se quebrar. Al SCAF no le quedar m s opcin que la de desatar todos los instrumentos represivos del Estado. El grado de conciencia de clase de los soldados rasos, una parte clave de la clase obrera, determinar el desenlace de la siguiente fase en el drama histrico que se desenvuelve en Egipto.

El artculo original en ingls fue publicado en Counterpunch: http://www.counterpunch.org/2013/07/15/winning-the-rank-and-file-soldiers-in-egypt/



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