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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

Per
El laberinto de julio

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Hace doce meses, hablando de lo que el Per esperaba en el marco de las Fiestas Patrias, mostrbamos fundada expectativa en los cambios que se avizoraban. Pese a los contrastes que ya entonces se registraban en el proceso poltico, caba an un margen de esperanza en el plano de las reformas y en la lucha por el progreso y el desarrollo. Hoy, bien puede decirse que el pas espera su aniversario, enredado en un sorprendente laberinto.

Objetivamente, la incertidumbre crece y la confusin se impone al tiempo que se multiplican los indicadores de caos, violencia y desgobierno en unos casos motivados por la profundidad de la crisis nacional y en otros por la inopia de un gobierno que crecientemente se aleja de las expectativas ciudadanas y los requerimientos nacionales.

Hay que admitir, sin embargo, que tambin hay otros elementos sorprendentes puestos en la mesa de los peruanos. Cuando Cecilia Valenzuela, y su Canal Willax, se suman jubilosos a algunas movilizaciones populares en contra del gobierno y responsabiliza a Humala de todos los desaciertos cotidianos; cuando Aldo M. bate palmas aplaudiendo a rabiar los comentarios del Director del diario progresista La Primera; cuando la Tele cita a Mauricio Mulder y otros lderes del APRA para hablar de la repartija; y ncleos de estudiantes y trabajadores se ven atrados por la prdica de quienes hasta ayer noms simbolizaban la corrupcin y el entreguismo; y cuando Keiko Fujimori encabeza en solitario las encuestas de opinin para los prximos comicios nacionales del 2016, bien puede decirse que hay factores extraos en la mesa del pas.

Varias vertientes han generado este clima sorprendente y confuso. Iniciativas del gobierno para aprobar disposiciones legales sin tomar en cuenta el punto de vista de la gente, como la ley del Servicio Militar, o su paralela la del Servicio Civil; o disposiciones aprobadas contra minoras excluidas, como la comunidad Gay y otras; unidas a un peligroso viraje en materia de poltico exterior que se expresa en el acercamiento a los pases del Pacfico en detrimento de los procesos sociales liberadores de Amrica Latina y en el afn de aproximarse a Washington anudando con la Casa Blanca lazos de sometimiento y dependencia en materia poltica y militar; nos dibujan un sombro panorama que no tiene por qu alegrar a los peruanos.

Porque esa realidad se pinta de cuerpo entero al cumplirse exactamente dos aos de gestin gubernativa del Presidente Humala, es que se ahondan los motivos de preocupacin, que se hacen ms patentes cuando se lanza el desenfreno policial contra los jvenes que salen a la calle para expresar su legtimo rechazo a las formas y procedimientos usados en la eleccin de las instancias de Poder: el Tribunal Constitucional, la Defensora del Pueblo y el Directorio del Banco Central de Reserva.

En una circunstancia como sta es que debemos preguntarnos cmo y por qu se est llegando a una situacin tan extraa en la que fuerzas avanzadas reciben el aplauso de sus adversarios de clase.

En otro tiempo, y tambin en otro escenario, Augusto Bbel, uno de los ms extraordinarios parlamentarios socialistas de su tiempo, sola restregarse la barba cuando senta en torno suyo, muestras de afecto interesado por parte de adversarios conocidos, y poderosos.

Con la modestia de quien est seguro de no ser propietario de la verdad, el viejo idelogo alemn se preguntaba cun poco justo era lo que estaba diciendo, para merecer el aplauso de los enemigos de su causa. Pero el viejo Bbel, en el Per de hoy, no tiene muchos seguidores. Y algunos que podran preciarse de serlo, no resisten la tentacin episdica de arrancar un aplauso fcil o un elogio inopinado, venga de quien viniere.

Es claro que el proyecto de Ley Universitaria tendr que discutirse ms. Y que los ms interesados en asegurar que responda a justas expectativas, son los jvenes. Por eso ellos y sus vanguardias, tienen el deber de entregar propuestas razonables y maduras orientadas a elevar el nivel acadmico y cientfico de las Universidades, y a calificar mejor el rol de la juventud peruana en la lucha por la liberacin nacional y social.

Algo similar -con sus variantes- puede decirse en torno a la cuestionada ley de reforma del Servicio Pblico. Si bien es cierto que todos necesitan en las entidades del Estado un trato ms eficiente y apropiado; tambin es cierto que los empleados pblicos -que en el pasado vivieron regmenes oprobiosos e injustos- estn en el deber de defender con honor sus puestos de trabajo y actuar en provecho del pas y no slo de ellos mismos.

Se dice que en poltica no hay situaciones sin salida.Y es verdad. Slo que no todas las salidas tienen el mismo signo no todas estn pintadas con los mismos colores. Hay que buscar, entonces, salidas adecuadas que permitan avanzar; y no ensuciar la huella favoreciendo los sucios planes de nuestros enemigos que son, por eso mismo, enemigos del pas y de su pueblo.

Se ha llegado a la aguda confrontacin de hoy por una razn muy simple: se buscaba cubrir los puestos vacantes en los organismos del Estado. Y para ello, era indispensable un acuerdo que sumara 87 -de 130- votos en el Congreso de la Repblica. Con tal fin se tram una componenda, no distinta a las usadas en el pasado, pero s puesta ahora en evidencia por el clamor de una gran prensa presta ms que nunca al escndalo.

La realidad confirma, que no es posible hacer cambios a medias. Ni usar los viejos resortes del Poder para validar propuestas nuevas. Si lo que se quiere es un cambio verdadero, hay que romper las formas y los procedimientos tradicionales, y no someterse a ellos. Y eso pasa por acabar con los mitos de la dominacin.

El diario La Repblica celebra parcialmente el acuerdo parlamentario del mircoles pasado: Eleccin de miembros del BCR es considerada un acierto, dice. Y por qu es un acierto? Porque fueron designados all calificados tcnicos?. Verdad que no, sino porque esos calificados tcnicos mantendrn el actual manejo de la poltica monetaria y responden al modelo neo liberal vigente. Entonces, est muy bien. Pero por qu se considera que slo gentes de la derecha pueden ser calificados tcnicos? Acaso no hay economistas y tcnicos calificados en los predios de la izquierda? Claro que los hay, solo que ellos no estn dispuestos a mantener el modelo econmico que tanto gusta a la reaccin.

Si del Tribunal Constitucional se trata, es claro que Rolando Souza y Jos Lus Sardn -el primero, an ms que el segundo- carecen por completo de autoridad moral y tica para integrarlo, pero por qu colocar en una misma bolsa a todos? Francisco Eguiguren, es un Constitucionalista notable que merece el mayor respeto. Y Ernesto Blume es tambin un reconocido Constitucionalista, ms all que en el plano de su ejercicio profesional defienda causas discutibles. Ninguno de los dos puede ser puesto al mismo nivel de los anteriores. Cayo Galindo y Vctor Mayorga, no son constitucionalistas, pero fueron parlamentarios en el gobierno anterior. Contra el primero no es esboz cargo alguno. Y contra el segundo, una acusacin de corte domstico que fue desestimada en su momento. A Mayorga se le ataca ahora por otra cosa: por ser de izquierda, por desempear actualmente la embajada del Per en Cuba. Por eso, con el mayor desenfado se ha dicho que sera el representante de Fidel Castro en el TC. Y se le acusa por haber trabajado en Sinamos en la poca de Velasco. Pero cuidado, esa acusacin -que no tiene el menor valor- puede hacerse contra otros, que siguen siendo destacadas figuras de la izquierda verdad?

Quiz si la carga ms fundada podra sustentarse contra Pilar Freitas, cuyos vnculos con Per Posible y el ex Presidente Toledo, resultan obvios. Pero el tema va ms all. Si adquiere fuerza es porque se le suma como parte de un acuerdo total, una componenda parlamentaria de ninguna consistencia.

Si de lo que se trata es de enmendar errores y acabar con las repartijas, entonces hay que desandar lo andado y desbaratar el acuerdo. Y si se requiere ms, sancionar moralmente a quienes lo hicieron posible, es decir, Keiko Fujimori, Lourdes Flores, Toledo y el Presidente del Legislativo, Vctor Isla. Pero no olvidar tampoco que Alan Garca tiene muy alta responsabilidad en lo que est ocurriendo, una buena parte de lo que tiene que ver con su perverso deseo de quebrar la institucionalidad y eludir el tema de los narcoindultos, que huele a cadver.

El Laberinto de Julio, entonces, debe acabar, y la ira de la gente debe orientarse contra todos los que buscan obstruir cualquier posibilidad de avance del proceso peruano y estn dispuestos a golpear la mesa para llamar a los muertos de antao.

Gustavo Espinoza M. del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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