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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

Un llamado a la defensa de la soberana energtica
Un acuerdo a la medida de Chevron

Jorge Orovitz Sanmartino
Rebelin


La poltica petrolera ha sido desde principios del siglo XX un tema fundamental de la historia del desarrollo nacional. Tanto por sus implicancias estratgicas para el impulso industrial, que slo se logra sobre la base de una robusta base energtica; como para la soberana nacional, ya que se trata de un recurso escaso, limitado y por el cual las grandes potencias lanzan guerras e invaden pases; tambin lo es en relacin a la distribucin de la riqueza entre los distintos sectores sociales, por la puja constante en torno al reparto de la renta; y por ltimo, por las implicancias ambientales que ha cobrado en las ltimas dcadas, producto de la urgente necesidad de abrir caminos alternativos en la bsqueda de energas renovables y limpias. En estos cuatro puntos fundamentales, el acuerdo con la norteamericana Chevron tiene implicancias regresivas para el pas. El acuerdo est enfocado en la explotacin de la tcnica del fracking, lo que significa la adopcin por parte de Argentina de la tecnologa y la forma de explotacin que quieren las grandes corporaciones petroleras norteamericanas. Se inscribe incluso dentro de la poltica geoestratgica norteamericana de promover este mtodo en el mundo de la mano de sus empresas. Se mencionan las fuertes presiones del Departamento de Estado cuando Argentina negociaba con empresas chinas. Las corporaciones norteamericanas han impedido por todos los medios, incluso mediante el chantaje y el soborno, el impulso a nuevas tecnologas y energas limpias en todo el mundo, imponiendo la cultura de la energa fsil como si fuera inevitable y natural. Obligaron al gobierno norteamericano a rechazar el acuerdo de Kioto sobre reduccin de emisiones de carbono, o la tecnologa del auto elctrico, o impusieron, mediante un fuerte lobby en el congreso norteamericano, la enmienda Hulliburton que permiti la utilizacin de qumicos contaminantes en la explotacin por el mtodo de fractura hidrulica, que ha contaminado a poblaciones enteras en EEUU y por el que se ha declarado una moratoria en la utilizacin de este peligroso mtodo en muchos Estados. Por lo tanto, el acuerdo orienta a YPF por el camino que pretende Chevron, dejando de lado la inversin para la explotacin de petrleo convencional, por ejemplo las plataformas martimas, y para la diversificacin de las energas alternativas. Al concentrarse en el fracking sabemos desde hoy que YPF se desentiende de invertir en una nueva matriz energtica, de las consecuencias ambientales y humanas de su aplicacin y de la pesada carga que Chevron lleva tras de s en su deuda ambiental con los pueblos amaznicos del Ecuador.

Adems, las rentas sobre la exportacin son apropiadas por la empresa, que sumada a la libre disposicin de las divisas, bloquea la soberana sobre la mitad de la produccin, fomenta la fuga de capitales (el mismo gobierno acepta que en 8 aos se recupera la inversin con lo que luego de ese perodo la fuga de divisas tender a profundizarse) y, al no cobrar retenciones sobre una pocin de la exportacin, bloquea la distribucin de la renta para capitalizarla en la industria o distribuirla hacia el trabajo impulsando el consumo.

Se dice que este es el costo inevitable para recuperar la soberana energtica pues YPF no tiene el dinero suficiente para realizar las inversiones. Este argumento contradice todo lo dicho por la empresa y el gobierno en 2012, pues el plan prevea que un 68% de la financiacin se realizara con las propias utilidades y flujos de caja de la empresa, el 20% sera mediante financiacin nacional, y slo el 12% provisto por socios internacionales [1]. Incluso si fuera inevitable la toma de crditos internacionales, stos podran hacerse con bajos intereses, respaldado por el stock del carburante, y permitira que toda la ganancia quedara en manos del estado nacional. Y sobre todo se poda avanzar por la va de la integracin energtica latinoamericana con pases de amplia experiencia y socios ms fiables como Bolivia, Venezuela y Ecuador. Con la Chevron se abandona cualquier intento de avanzar seriamente por el camino de esta integracin. La lgica de que los pases del sur no tienen dinero suficiente para invertir por s mismos es muchas veces un mito ms conveniente para la situacin de 1930 y 1940 que para el mundo globalizado de hoy con liquidez internacional creciente y sobreproduccin.

Otro argumento es el de la incorporacin de la nueva tecnologa. Pero YPF ya explota esta tcnica y extrae con ella diez mil barriles diarios y en todo caso, si se necesitara multiplicar la explotacin, podra contratar dicha gestin y tecnologa, en vez de entregar a cambio de ella el 50% de la explotacin. La nica razn de peso es el tiempo, pues con Chevron el flujo de divisas, que podra compensar la decreciente balanza comercial, se hara de manera inmediata, pero este razonamiento cortoplacista atenta contra la solucin estratgica de los problemas. Tambin en este aspecto es preferible, como se dijo, tomar crdito a bajo inters.

Vaca Muerta, se insiste, colocara a la Argentina en una posicin de exportador con renovada fuerza. Pero lo que debe discutirse es si ese es el rol que pretendemos para nuestro pas, o ms bien, queremos utilizarlo para las necesidades internas y guardarlo para las generaciones futuras, mientras se encara una transicin planificada hacia nuevas energas renovables.

A pesar de que an no se conocen los trminos del contrato, trascendi que los tribunales arbitrales sobre diferendos del acuerdo sern extranjeros, especficamente norteamericanos y franceses, lo que lesiona la soberana poltica y econmica nacional, dejando al pas a merced de fueros imperiales tal como se denunci en el tema de la deuda con los fondos buitres. Ahora, se insiste en repetir de manera contumaz la pelcula del CIADI.

Qu otras sorpresas encontraremos en el contrato? Podemos prever que muchas, pues a diferencia de las grandes presentaciones y puestas en escena del ao pasado con motivo de la nacionalizacin parcial de Repsol, o la importante apertura al debate sobre la ley de medios, esta vez el Poder Ejecutivo ha decidido primero avanzar en un nuevo marco regulatorio mediante decreto y no por ley, y en segundo lugar no dio a conocer los trminos del acuerdo con la empresa. Los secretos de palacio nunca han llevado buenas noticias a las grandes mayoras.

Mientras se defendi la nacionalizacin parcial de YPF el ao pasado, los argumentos a favor de la explotacin nacional de los hidrocarburos brotaban por doquier, y se expresaron en la consigna de una empresa 100% nacional. Ahora, Argentina parece impotente para realizar lo que viene haciendo desde dcadas, la explotacin del subsuelo para extraer petrleo. El ao pasado, se poda conseguir recursos, ahora es imposible. Antes con nuestros tcnicos y nuestra voluntad podamos retomar el camino del autoabastecimiento, ahora no nos queda otra que depender de acuerdos leoninos con la ms sucia y contaminante de las empresas.

No se trata de rechazar cualquier tipo de asociacin para la explotacin de un recurso, lo que est en discusin es si este acuerdo es favorable al pas y si no se deba abrir el ms amplio y democrtico debate sobre el futuro de la poltica energtica. En este debate tambin debe discutirse el ahorro de energa. Por caso, toda la inversin del primer ao de Chevron, 1240 millones de dlares, equivale al monto que el pas gast en la compra de gas natural licuado en 2013 hasta el mes de mayo. Estamos dispuestos al ahorro de recursos y a eliminar los subsidios a las clases medias altas para crear un fondo de fomento y desarrollo de la energa?

Cuando el gobierno nacional expropi las acciones de Repsol y se hizo con el control de la compaa apoyamos la medida. Era lo que venamos reclamando desde haca mucho tiempo. Pero tambin dijimos que lo hacamos no porque estuviramos conformes con la totalidad de las medidas adoptadas sino porque era un paso que permita abrir el debate sobre la poltica petrolera. Lo apoyamos con severas crticas. En primer lugar al balance de la poltica petrolera desde el 2003, pues si es cierto que la privatizacin corri por cuenta del menemismo, el kirchnerismo le dio continuidad e incluso, al pretender argentinizarla con el grupo Petersen, termin por acelerar su desinversin y vaciamiento que devino en la dramtica necesidad de importar cada vez ms gas y otros combustibles. En segundo lugar, porque dejaba intactas las normativas sobre inversiones extranjeras de la poca de la dictadura militar y de desregulacin petrolera del menemismo. En su momento dijimos que: Sobre el trasfondo del 51% de las acciones hay que avanzar de manera sistemtica sobre la totalidad de la empresa para que pase a ser propiedad del Estado, con control social y de los trabajadores y avanzar hacia una poltica que contemple al 70% restante del mercado energtico, hoy repartido entre un puado de transnacionales como Total, Exxon, Chevron, Panamerican Energy o Petrobrs (la imagen misma del ejemplo para el gobierno de Cristina), que se estn beneficiando, hoy en da y a cada minuto que pasa, del mismo rgimen de dividendos, sobreexplotacin y desinversin que Repsol [2]. Y abrimos el interrogante sobre si en base a la renacionalizacin parcial se avanzara por el camino de la soberana nacional o se le entregara para su explotacin a otras corporaciones. Tenemos que decir que estamos ms cerca de esta ltima opcin que del 100% nacional.

Ahora, queremos llamar a la reflexin a todos aquellos militantes o simpatizantes del gobierno que se han entusiasmado con aquella convocatoria de 2012 a la recuperacin de YPF y que llevaban orgullosos escarapelas celestes y blancas en sus pechos. Hay que hacer como Arturo Jauretche y como John William Cooke, que le dijeron no incluso a Pern, y rechazaron en el Congreso la propuesta de asociacin con la antecesora de Chevron, la Standard Oil. Hay que seguir por el camino de las convicciones. No importa del partido que sea ni las opiniones del pasado, hace falta demostrarle a la derecha reaccionaria que se frota las manos con este triunfo ideolgico de que no hay alternativa a la Chevron, que s la hay, que una poltica energtica de la mano de nuestros hermanos latinoamericanos, de las inversiones del estado, de los tcnicos e ingenieros de nuestro pas, que diversifique y desarrolle energas renovables es posible. La derecha, por supuesto, hace demagogia con el peligro ambiental y las concesiones a la Chevron, pero lo hace explotando el punto ciego de la poltica neodesarrollista oficial, aquella que siempre deposita en manos de las grandes corporaciones, sean ellas Monsanto, Barrick Gold o Chevron, el destino del desarrollo nacional. En la hora actual, kirchneristas o no kirchneristas, es necesario mostrar el ms amplio y macizo frente comn en defensa de la soberana energtica y de la soberana nacional. Reclamar una asamblea constituyente de la energa y la produccin, para discutir democrticamente entre todos el destino que queremos darle a nuestro subsuelo, as como a los minerales y dems riquezas de nuestra tierra. Es necesario profundizar el debate entre todos los sectores que se reclaman nacionales y populares para exigir una revisin completa del decreto y de los acuerdos firmados y demostrar la viabilidad de poltica petrolera en un sentido latinoamericano, basado en la integracin con Venezuela y otros pases del ALBA y en la defensa del ambiente y las generaciones futuras.

Notas:

[1] Por qu no es conveniente ni imprescindible el contrato YPF-Chevron, Enrique Mario Martinez, 19-07-13, en lnea: http://www.propuestasviables.com.ar/index.php/2013/07/19/por-que-no-es-conveniente-ni-imprescindible-el-contrato-ypf-chevron.

[2] YPF y la poltica petrolera. Un giro grande, pequeo, mediano. Jorge Orovitz Sanmartino, 03-05-2012. En lnea: http://elavisperodigital.com.ar/?p=462

Jorge Orovitz Sanmartino. Socilogo, docente UBA, integrante de Economistas de Izquierda (EDI) y de la Junta Comunal N 7, CABA. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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