Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

Un crawling peg "a la china" para el bolvar?
La diferencia entre nadar y salir a flote

Juan Barredo
Economa Crtica y Crtica de la Economa


El repunte de la inflacin en los ltimos meses en Venezuela ha dado voz a todo tipo de crticas y obligado al mismo Gobierno a acelerar la bsqueda de frmulas que alivien las presiones internas y externas sobre el bolvar. Frente a las propuestas de liberalizacin cambiaria y la poca determinacin aparente del Gobierno, esbozamos en las lineas que siguen una serie de propuestas que buscan devolver el potencial a la poltica monetaria en la estrategia de industrializacin del pas.

A largo plazo, todos muertos . As relativizaba Keynes las crticas que avisaban acerca del peligro inflacionario de sus propuestas de dinamizacin de la economa. El Gobierno bolivariano ha aplicado tal filosofa desde principios de siglo. No tanto como estrategia macroeconmica como por objetivo de justicia social. El resultado, tanto en avances sociales como en trminos de PIB, de las polticas de redistribucin son innegables. No slo eso sino que, contrariamente a los vaticinios ms ortodoxos, la inflacin es mucho menor y menos voltil que en los aos neoliberales que precedieron al proyecto bolivariano.

Dos medidas fundamentales en el afianzamiento de esta tendencia se produjeron como respuesta del gobierno al sabotaje patronal de 2002-2003: la recuperacin pblica del excedente petrolero y el control de capitales con un tipo de cambio fijo. Esta doble medida permitira luchar contra la fuga masiva de capitales, dedicando tales al gasto interno y a la importacin estratgica para empezar un proceso de reindustrializacin.

A pesar de los logros en el acceso a mayores cotas de consumo (pblico y privado), la poltica cambiaria parece mostrar, desde hace aos, sntomas de ineficacia. La economa venezolana no acaba de salir de la espiral, instalada desde hace dcadas en el pas, en la que se suceden altos niveles de inflacin y decisiones de devaluacin del bolo. Sera imposible sealar cul es, entre ellas, causa o consecuencia de la otra. De todas formas, s parece que hay fenmenos exgenos que han limitado el alcance de tal poltica. Por un lado, el impulso de los niveles de consumo interior han ido aadiendo tensiones crecientes a la demanda de divisas para la importacin. Segundo, el control unilateral de capitales o sea, por parte de un solo pas es altamente complejo y necesita de la cooperacin entre instituciones pblicas varias (control de aduanas, tributario, sistema estadstico nacional, ministerios de los bienes implicados). La propia corrupcin y otro tipo de funcionamientos ineficaces de stas torpedean la poltica de control de capitales.

 

Grfica 1: Evolucin del tipo de cambio frente al Indice de Precios Acumulado (INPC)


 

El bien conocido mercado paralelo (o mercados paralelos en plural) ha servido como va de escape al cuello de botella formado en la Comisin de Administracin de Divisas (CADIVI). Ante los atascos del mecanismo oficial, la evolucin especulativa del mercado del dlar paralelo ha acabado determinando la evolucin de los precios en el pas. El gobierno, que con todas las medidas desde 2003 pretenda tomar las riendas de la poltica monetaria, ha acabado adoptando un rol reactivo, obligado a tomar medidas en funcin de la presin del tipo de cambio ilegal.

Primero, y dados los niveles de inflacin de dos dgitos por ao, el Gobierno adecua los precios regulados bienes bsicos, salarios pblicos y mnimo al nivel del resto de la economa del pas. La poca frecuencia de tales revisiones obliga a aplicar fuertes aumentos, que casi automticamente encuentran su rplica en alzas de los salarios y precios negociados en el sector privado. Segundo, el gobierno trata de mantener los tipos de cambio, pero la perdida de competitividad y el deterioro de las cuentas pblicas, consecuencia de la sobrevaluacin de la moneda que sigue al alza de precios en el pas, acaba obligando a las autoridades a buscar a travs de la devaluacin un mayor equilibrio de las balanzas corriente y fiscal. Curiosamente, una parte del sector privado, aunque haya fijado anteriormente los precios en funcin del precio del dlar ilegal, encuentra en esta medida otro pretexto para una nueva subida de sus precios.

Resultado? Lejos de la estabilidad cambiaria ansiada, el panorama actual es de alta volatilidad en el mercado paralelo que determina gran parte de las decisiones econmicas en el pas por un lado, y por otro una fuerte y constante depreciacin en el legal. La recuperacin en trminos de competitividad lograda tras una devaluacin y necesaria para la revitalizacin productiva del pas, se diluye desde los primeros meses por la subida interna de precios. En tales condiciones, paradjicamente, el rgimen cambiario venezolano refuerza el carcter rentista de la economa venezolana en dos sentidos:

La liberalizacin del tipo de cambio Dejarse llevar en aguas turbulentas?

Es difcil entonces, frente a tal situacin, retomar por parte del Banco Central y el Ejecutivo el papel pro-activo en poltica monetaria y cortar con la dinmica negativa entre deterioro monetario externo e interno. El reto, como ya hemos dejado intuir, es mantener un tipo de cambio competitivo a largo plazo que absorba los flujos de divisas y anule las presiones del paralelo.

Algunos ya piden legalizar el mercado paralelo y tomarlo como nueva referencia, creyendo que en el intercambio de moneda nacional y dlares se acabar encontrando un nivel de equilibrio de la balanza de pagos venezolana y del valor del bolvar. Experiencias histricas en este sentido nos muestran que tal movimiento puede liberar una fuerza especuladora que hunda el valor de la moneda y seque en muy poco tiempo las reservas monetarias del BCV. El recetario ortodoxo propondra entonces subir las tasas de inters hasta frenar de seco la emisin interior y venta exterior de bolvares. Ya conocemos, en el continente y en el mundo, los resultados de tal poltica. Y no por sus logros en materia de inflacin, sino por sus altsimos costes en trminos de deterioro de los niveles de produccin y de bienestar social.

El gobierno ya ha tratado de buscar mecanismos de flexibilidad que relajen presin del paralelo: el cambio dual, el Sistema de Transacciones en Moneda Extranjera (SITME), basado en la venta de bonos canjeables por divisas, o el Sistema Complementario de Administracin de Divisas (SICAD). El SITME, slo dur dos aos y medio desde 2010 y permiti, segn el ministro Giordani, la fuga de miles de millones del capital financiero hacia la zona dlar. La efectividad del sistema de subastas del SICAD, por su parte, inaugurado en 2013 con montos por el momento simblicos, queda por ver. No obstante, el dbil flujo de divisas hacia ese mecanismo, as como la dbil transparencia en la lgica de asignacin de las mismas, pueden hacer disparar el tipo de cambio de las subastas y hacer parecer el SICAD una simple legalizacin parcial del mercado paralelo.

 

Grfica 2: Tipo de cambio y regmenes cambiarios (2002-2013)


 

El crawling-peg. Reorientando el objetivo de estabilidad cambiaria

Frente a tales experimentos, el control de cambios debe seguir siendo una prioridad. Pero para que tal mecanismo sea ms un instrumento eficaz que un estorbo a la poltica econmica, se debe seguir eliminando los espacios que den margen a la corrupcin y otro tipo de obstculos en la concesin estratgica de divisas.

Mejorado este aspecto se puede plantear un rgimen cambiario estable. No de tipo nominal, sino real. En lugar de buscar el reajuste tras meses (o aos!) de anclaje nominal al dlar, como se hace en la actualidad, con un crawling peg con control de capitales se podra acompaar, con el tipo nominal, los niveles de inflacin estructural (tratando de distinguirlos de los factores ms coyunturales). Este acompaamiento se hara, al menos, mientras los altos dgitos de inflacin persistan. Tal medida, adems de aliviar la presin actual sobre las cuentas fiscales, impedira que la inflacin interior se tradujera en una prdida de competitividad inmediata. La planificacin, privada y pblica, que revitalice el tejido productivo y comercial venezolano, sera ms asequible en este contexto de estabilidad.

Por supuesto, la adopcin de un rgimen cambiario no resuelve, per se, el aletargamiento de una economa (esto es evidente en el caso de la venezolana). El rgimen cambiario propuesto en estas lineas ganara en solidez y eficacia con medidas paralelas igualmente necesarias.

En primer lugar, al mismo tiempo que se trata de acompaar el nivel de precios interior con el precio exterior de la moneda (el tipo de cambio), la estrategia pro-activa del Gobierno debera pasar igualmente por una adecuacin frecuente y controlada de los precios regulados al resto de la economa. De esta forma, por ejemplo, en vez de aprobar aumentos repentinos de precio de un 50% cada dos aos, el incremento se produce gradualmente de forma mensual o trimestral. De esta forma, los precios regulados podran pasar de servir de combustible para la especulacin sobre la inflacin, a ser referencia en la determinacin racional de costos y precios finales en toda la economa.

Por otro lado, una reforma fiscal de carcter progresivo (que aplique mayor gravamen sobre las mayores rentas) que potencie el gasto pblico financiado por impuestos y libere de presin al ingreso y subvenciones derivados de la entrada de petrodlares. La inestabilidad del ingreso generado en bolvares por la volatilidad de su precio en el mercado exterior y porque tal precio se negocia en dlares convierte al petroleo frecuentemente en una trampa para la economa nacional y las cuentas pblicas.

Por ltimo, al lado del tipo de cambio referencial sometido al crawling peg, se podra plantear un tipo paralelo ( en su sentido ms estricto), tal y como existi en 2010. Pero lejos de crear confusin y mayor burocracia que afectan principalmente a las pequeas y medianas empresas o las contradicciones de una divisin basada en rubros (como ya pas dicho ao) [1 ], se debera privilegiar tal tipo de cambio para casos muy particulares, como para bienes de capital o intermedios para la inversin en sectores clave o, al contrario, bienes finales bsicos cuya produccin no sea estratgica para el pas.

Los lmites de tal reforma son significativos, pero vienen dados sobre todo por aspectos polticos. La devaluacin ha tenido en los ltimos aos un alto coste poltico. Los sectores de oposicin han criticado sistemticamente la falta de competitividad de una moneda sobrevaluada y las contadas veces que se ha realizado la necesaria devaluacin, estos la han atacado airadamente. Un rgimen que lleve a cabo pequeas devaluaciones regulares podra ser, de inicio, ms intensamente criticado, por mucho que en el largo plazo la devaluacin acumulada fuera menor. Por otro lado, si CADIVI no acaba de ser un mecanismo de distribucin fluida y eficiente de divisas, el mercado ilegal acabara incorporando las expectativas de devaluacin, lo que disparara el precio del dlar en negro y perpetuara el esquema rentista de la economa nacional.

Sin embargo, si se cumplen, entre otras, las condiciones aqu sealadas, el rgimen de cambio acabar complementando a la poltica industrial y comercial del pas, redinamizando el tejido productivo y calmando las tensiones en los precios, por lo que el ritmo de las devaluaciones se reducira. En funcin del xito de tal estrategia, se lograra una mayor estabilidad monetaria no slo con el dlar sino con vecinos del continente sudamericano, siendo posible as avanzar en la complementariedad productiva y comercial regional por medio de los importantes acuerdos comerciales y de inversin ya firmados y posteriormente soltar de esta forma el tramposo flotador del dlar al que gran parte de la regin todava se agarra.

[1] En ocasiones, el sistema dual privilegiaba la importacin de bienes finales frente a los insumos necesarios para su produccin!

Fuente: http://www.economiacritica.net/?p=1895

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter