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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

Hurgar en las causas

Iroel Snchez
La pupila insomne


De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigacin de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, debern reflejar y enaltecer los ms bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarn a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traicin. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupcin, la falta de principios () Slo unos pocos acertarn a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posicin de indefensin, ridiculizndolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y sealarlos como desechos de la sociedad. Allen Dulles, The Craft of Intelligence, 1963

El diario Granma public el pasado viernes un artculo del periodista Flix Lpez en que convoca a 46 311 trabajadores por cuenta propia del transporte en Cuba a cambiar los mensajes que muchos difunden en sus vehculos, sealando que algunos de ellos provienen de abominables reguetones: Quimba pa que suene y si no suenas no sabes quimbar, Las locas no tienen dueo, Lo mo es muchachitas y alcohol

Al denunciar el deteterioro de valores cvicos en la sociedad cubana, el discurso de Ral en la Asamblea Nacional el pasado 7 de dejulio -al que se refiere Flix - pide hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenmeno a lo largo de muchos aos. En tal sentido, sugiero volver sobre un texto de Oni Acosta Llerena, publicado originalmente en Cubarte en diciembre de 2012.

El conocido crtico y promotor profundiza all en una parte de los condicionamientos econmicos, sociales y mediticos de esos procesos que llevan -por citar slo un ejemplo- a que de seis discos con canciones inspiradas en la poesa de Rubn Martnez Villena y reconocidas por un jurado que integraron Silvio Rodrguez, Jos Mara Vitier y Mara Felicia Prez no haya salido un solo video clip, mientras no son pocos los casos de productos audiovisuales que alimentan las bases culturales para que impere entre nosotros el doloroso inventario de retrocesos realizado por nuestro Presidente.

Nadie discute que estos asuntos guardan una estrecha relacin con la necesidad esencial que buscan resolver las transformaciones econmicas en curso en Cuba. El discurso de Ral expone con claridad ese objetivo: lograr que todos los ciudadanos aptos se sientan incentivados a trabajar legalmente a partir de restablecer la vigencia de la ley de distribucin socialista, de cada cual segn su capacidad, a cada cual segn su trabajo, lo que propiciar terminar con la injusta pirmide invertida, o lo que es lo mismo, a mayor responsabilidad, menor retribucin.

Aunque ms abajo reproduzco ntegramente el texto de Oni quiero llamar la atencin sobre su descripcin de una de las maneras en que una minora -situada en lo ms alto de la injusta pirmide invertida a la que se refiri Ral- est imponiendo sus patrones culturales y de gusto al resto de la sociedad:

Creo que habra que analizar, en primer lugar, el hecho de la pirmide social cubana, la cual est invertida -desafortunadamente- desde hace unos pocos aos, y que ms all de daar el bolsillo del cubano profesional y trabajador, repercute de forma introspectiva y retrgrada en la formacin de verdaderos valores artsticos. Quines frecuentan los centros nocturnos cubanos? Acaso mdicos, periodistas, poetas, ingenieros, profesores, ejecutivos? Sabemos que no.

Hacia quines van dirigidos los chistes de sub-mal gusto de muchos de estos lugares? No hay que dedicar cinco o seis largos aos de carrera para darse cuenta del fenmeno en cuestin, como tampoco de una lamentable regla entre la oferta y la demanda: el que paga, manda. Y aqu radica uno de los puntos neurlgicos del problema, pues desde esos malos chistes, la decoracin y hasta la mala msica ofertada en dismiles lugares, estos estn diseados para satisfacer a aquel cliente de bajo nivel, que quiere verse reflejado en cada una de esas propuestas y, donde, por desgracia, es mayora la que asiste. Paradjicamente hay una minora que asiste pero como grupo minoritario, no dicta sus patrones culturales y de gusto; es la misma que levanta da a da el sueo de pas que queremos mantener. Es por ello que la marginalidad, la guapera, las malas palabras y dems, repletan la inmensa mayora de los centros nocturnos de La Habana.

Ms adelante, Oni Acosta se refiera al lenguaje visual en algunos clips, el uso exacerbado de la violencia visual como cdigo bien arraigado en culturas ajenas y su extraa relacin con lo cubano:

Alguien dijo recientemente que la mayora de los clips cubanos reflejan cubana y discrepo. La mayora de estos aluden a escenarios nada cubanos, ni realidades: el uso exacerbado de la violencia visual como cdigo bien arraigado en culturas ajenas son parte del clich que martiriza al clip en Cuba, como escenas de mafiosos con guardaespaldas, o deba mejor decir que son copias idnticas del trabajo de msicos como Don Omar o Wisin y Yandel? No creo que el uso de sobretodos, gabardinas, chaquetas de cuero, armas, el crudo invierno, la calefaccin, escaleras de incendios y dems, definan nuestra insularidad y nuestro ardiente verano y potencien al clip cubano como una verdadera reafirmacin cultural. Por supuesto, hay propuestas bien robustas en cuanto al desarrollo de otro lenguaje visual, justificado, con una fortsima direccin de arte, y de actores, pero son las menos exhibidas, las menos vistas.

Wisin y Yandel acaban de protagonizar la noche de domingo en uno de nuestros canales televisivos con nombre de Educativo, poco despus que en el propio Granma Pedro de la Hoz escribiera: Y como lo tico (o mejor dicho, su falta) se revela tambin en lo esttico, a no pocos nuevorricos los vemos vestir marcas y no vestidos; consumir ruido y no msica; el sandwich de pierna y la lata de Coca Cola para los hijitos por encima de la merienda escolar; el ltimo grito del videojuego exterminador preferible a la mejor enciclopedia digital. Gnomos de las leyendas nrdicas y muequitos de Disney adornan casas con chimeneas en el trpico. Los quince cambios de traje en los quince valiendo ms que la excursin familiar con las amigas de la escuela.

Las reacciones de la industria meditica que paga Estados Unidos para el cambio de rgimen en Cuba al artculo de Pedro de la Hoz confirman el mandato que cumplen y coinciden exactamente con lo orientado por Allen Dulles -director fundador de la CIA- en los planes de subversin contra la URSS: Slo unos pocos acertarn a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posicin de indefensin, ridiculizndolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y sealarlos como desechos de la sociedad. Consecuentemente, desde Radio y TV Mart hasta El Nuevo Herald y Diario de Cuba intentan manipular el texto de Granma y presentarlo como una prueba de que la Revolucin es enemiga de la prosperidad, cuando lo que justamente se defiende es una concepcin cultural de sta que supere el burdo y mediocre exhibicionismo, generalmente asociado a lo ms retrgrado en trminos culturales.

Pero si hemos retrocedido en ese terreno, la responsabilidad es absolutamente nuestra. Si, como dice Pedro en Granma , existen sujetos para quienes la solidaridad es una mala palabra, el egosmo una bandera, la mezquindad un escudo y la grosera el nico modo de proyeccin social preguntmonos por qu, lejos de ser rechazados, esos comportamientos son asumidos como referentes por sectores crecientes de nuestra sociedad. Cuando ya sabemos que las prohibiciones no son solucin eficaz, la produccin simblica que asume valores distintos a los que impone el mercado hace rato que deja de contribuir sustancialmente -por su inexistencia, difusin marginal o inefectividad comunicativa- a nuestro imaginario colectivo y es la industria cultural de Miami la que dicta, para muchos, patrones ticos y stticos. No resulta difcil, por excepcionales, recordar producciones cubanas como la serie Doble juego -de Rudy Mora- entre tanto recurso dilapidado con resultados olvidables a lo largo de estos aos.

De qu modo funcionamos para que eso sea posible y cmo se relaciona ello con las transformaciones econmicas que impulsamos? Mucho me temo que si no nos respondemos con profundidad esas preguntas, la bonita y til convocatoria hecha por Flix a travs de Granma ser slo una campaa ms. Para evitarlo hacen falta -adems de asumir masivamente iniciativas como la que se propone- muchos anlisis como el de Oni con la necesaria resonancia en nuestros medios de comunicacin, ms all del entorno digital.

Empresas, Lucas y otros demonios

Oni Acosta Llerena

Hace das que estoy por escribir este artculo, y cual trabajo del ms exigente orfebre lo he redactado ms de un millar de veces en mi cabeza, tratando de buscar las palabras exactas, sin temor a equvocos, tratando igualmente de no herir innecesariamente, y lo ms trascendental: lograr ser objetivo desde mi punto de mira. Y es aqu donde la ola se rompe, pues con sana y necesaria franqueza, la objetividad en el ejercicio de la crtica es una cuestin bien cuestionable, al menos para m.

Mucho se ha hablado, y se seguir haciendo, sobre la msica cubana y su matrimonio? con los medios de comunicacin en nuestro pas. Y pregunto: Reflejan nuestros medios, al menos los ms populares (radio y TV) la grandeza de la msica que nos une? Mi respuesta es no, sin vacilar, pero tampoco he sido el descubridor del fenmeno en cuestin; ms all de uno, dos o hasta tres culpables, valdra la pena repensar si lo que estamos validando hoy, no se convertir en el fatal boomerang del futuro, culturalmente hablando.

Hace unos pocos das, conoc a travs de un amigo y artista argentino, la disposicin judicial y aduanera en la Argentina, que regula sobre la salida del pas del instrumento musical ms tpico en su historia musical: el bandonen. Es decir, no puede sacarse as como as un bandonen de aquel pas, sin debidas y justificadas razones, ya que eso atentara en contra de su cultura popular y, por ende, podra significar a largo plazo un cncer cultural que, dada mi comparacin, tendra efectos irreversibles para los creadores de la milonga y el tango. Dicho de otro modo: tango y milonga se quedan ah, a donde pertenecen por derecho propio, junto a Piazzolla y Gardel, quien quiera verlos tendr que ir, irremediablemente.

En los grandes y pequeos shows tursticos de la mayora de los pases sudamericanos, con honda tradicin folklrica, se consume merengue, plena, bomba, vallenato, cumbia, calipso, rancheras, reggae, salsa, joropo, bolero, danzn Si comparamos, la respuesta que muchos de Uds. darn al respecto no atentar contra la ma.

Entonces qu pasa en Cuba? Por qu esta total indiferencia cultural y meditica?

Creo que habra que analizar, en primer lugar, el hecho de la pirmide social cubana, la cual est invertida -desafortunadamente- desde hace unos pocos aos, y que ms all de daar el bolsillo del cubano profesional y trabajador, repercute de forma introspectiva y retrgrada en la formacin de verdaderos valores artsticos. Quines frecuentan los centros nocturnos cubanos? Acaso mdicos, periodistas, poetas, ingenieros, profesores, ejecutivos? Sabemos que no.

Hacia quines van dirigidos los chistes de sub-mal gusto de muchos de estos lugares? No hay que dedicar cinco o seis largos aos de carrera para darse cuenta del fenmeno en cuestin, como tampoco de una lamentable regla entre la oferta y la demanda: el que paga, manda. Y aqu radica uno de los puntos neurlgicos del problema, pues desde esos malos chistes, la decoracin y hasta la mala msica ofertada en dismiles lugares, estos estn diseados para satisfacer a aquel cliente de bajo nivel, que quiere verse reflejado en cada una de esas propuestas y, donde, por desgracia, es mayora la que asiste. Paradjicamente hay una minora que asiste pero como grupo minoritario, no dicta sus patrones culturales y de gusto; es la misma que levanta da a da el sueo de pas que queremos mantener. Es por ello que la marginalidad, la guapera, las malas palabras y dems, repletan la inmensa mayora de los centros nocturnos de La Habana.

Otro factor a tener en cuenta, es la no presentacin en hoteles (al menos en La Habana, donde vivo) de orquestas bailables de primer nivel. Qu propuesta cultural como pas le hacemos a quienes nos visitan buscando desesperadamente la Isla de la Msica, si no la hay en sus hoteles? Ser verdaderamente corrupto? No hubiera sido inteligente derogar tambin esa absurda y anacrnica prohibicin? Msicos cubanos recientemente nominados al Grammy Latino, como Eliades Ochoa yVan Van, inalcanzables ejemplos de cubana y autenticidad, no pueden tener un show en alguno de estos conocidos e importantes hoteles? Ahora bien, si me dijeran que por el contrario, estos artistas no actan en hoteles pero que el visitante los puede encontrar en otros espacios, me estaran haciendo el mejor cuento para nios jams escuchado. Quines inundan los mejores espacios nocturnos de la ciudad? No son los Van Van, ni Aragn, la Camerata Romeu, ni Yoruba Andabo, ni Ernn Lpez-Nussa, ni Anacaona por desgracia. Es penoso y vergonzoso recrearse leyendo en alguna publicidad callejera en cualquier esquina de La Habana los impronunciables nombres de quienes actan en nuestra ciudad, salidos quizs del imaginario creativo de Jim Henson; creo que nada tienen que envidiarle a la saga de los Muppets aquellos que se inmortalizan en lo nocturno de nuestra ciudad.

Por mi trabajo, recibo a diario muchsimos demos de diversos proyectos de cualquier parte del pas. Casi todos tienen una fatalidad mortal: no tienen empresa. Trova, danzn, jazz, clsica y ms, se derrumban ante la pujante seleccin natural de las especies, llevada a cabo por nuestras entidades, por desgracia Como normativa para evitar el intrusismo profesional, se lleg al acuerdo de que en los medios de difusin cubanos no podran ser entrevistados aquellos msicos que no pertenecieran a ninguna empresa artstica, o centro de la msica. Vlido, para preservar nuestro patrimonio, pero otro cuento de hadas? Cmo es posible que graduados de escuelas de arte lleven aos tratando de pertenecer a una empresa, para poder trabajar y ser entrevistados para difundir su arte, y no puedan? Pero el fenmeno se torna ms preocupante cuando todos los cubanos vemos a diario con bombos y platillos en TV u omos en la radio, a Rin Tin Tin el Ltigo del Diezmero hablando de su nuevo video clip, la grabacin de su nuevo CD y un concierto en el Saln Rojo del Capri, y con empresa adems! Es entonces cuando lo que se cre para buscar justicia y equidad, se torna un lastre, un freno, un antro de vicios y contradicciones para con la msica genuinamente cubana. Saben Uds. con qu vergenza debo decirle a un excelente trovador de Ciego de vila que no puedo llevarlo a mi espacio de TV, porque no tiene empresa? Saben aquellos que torturan a la msica cubana cunto esfuerzo le llev a la Revolucin formar un msico, para que no pueda formar su propio proyecto con calidad? Valdra la pena debatir si estamos abogando por el facilismo, por el no paso por escuelas de arte, o si estamos proponindole a los jvenes que el camino ms fcil ser recompensado

Otro punto es la visualidad, el hecho que pasa inadvertido para muchos, o al menos eso parece. Hace unos meses se desat una polmica en torno al compositor Osmani Garca, a raz de un tema suyo llevado a cuanto termmetro televisivo apareci en su camino, pero fue Osmani quien organiz esta campaa? Es Osmani Garca dueo de los medios de comunicacin de nuestro pas? Hasta ahora creo que no, si no han cambiado las cosas. Pero el garrote cay sobre Osmani cual feroz espada de Damocles, en l se expiaron todas las culpas habidas o por haber, como reza el dicho. Ojo: zapatero a su zapato, por lo que no debe culparse al autor en cuestin de que su tema fuera divulgado hasta la saciedad en los medios. Por qu entonces botamos el sof en este caso? Quin permiti y autoriz la salida en TV de ese tema, el propio Osmani? Quin sac de contexto un clip cuya pretensin era ser exhibido en lugares especficos para un pblico reducido y adulto, y no en la TV nacional? Cuidado, no confundamos responsabilidad y tica con ignorancia, ni nos limpiemos de polvo y paja como si el clip hubiera llegado solito y caminando al master para ser transmitido, y se hubiera insertado l mismo y sin ayuda de nadie en la mquina reproductora. Pero a estas alturas, otro cuento de hadas no vendra nada mal

Pero as sigue sucediendo, y no cambia nada. Muchas casas discogrficas se quejan de la desleal competencia audiovisual; de hecho muchas estn produciendo DVDs de conciertos, documentales, ms no video clips, en respuesta -quizs- a la sequa de premios que han obtenido en los Lucas por aos. Es justo que veamos y consumamos lo que no nos representa, ni es grabado por las disqueras cubanas? Es fidedigno el panorama audiovisual que nos ofrece nuestra TV con lo que suena realmente en Cuba? Por supuesto que no. Por qu prohibir un clip como Ser de sol, de Buena Fe, acaso las telenovelas cubanas no abordan ya la homosexualidad como si viviramos en Holanda?

Alguien dijo recientemente que la mayora de los clips cubanos reflejan cubana y discrepo. La mayora de estos aluden a escenarios nada cubanos, ni realidades: el uso exacerbado de la violencia visual como cdigo bien arraigado en culturas ajenas son parte del clich que martiriza al clip en Cuba, como escenas de mafiosos con guardaespaldas, o deba mejor decir que son copias idnticas del trabajo de msicos como Don Omar o Wisin y Yandel? No creo que el uso de sobretodos, gabardinas, chaquetas de cuero, armas, el crudo invierno, la calefaccin, escaleras de incendios y dems, definan nuestra insularidad y nuestro ardiente verano y potencien al clip cubano como una verdadera reafirmacin cultural. Por supuesto, hay propuestas bien robustas en cuanto al desarrollo de otro lenguaje visual, justificado, con una fortsima direccin de arte, y de actores, pero son las menos exhibidas, las menos vistas.

Es menester saber que msicos de amplsima trayectoria como Rubn Blades, afirman que miran la msica cubana con respeto; as lo dice igualmente Gilberto Santa Rosa, lo dijeron en su momento Ralph Mercado y Tito Puente, lo confirman Julieta Venegas, Zucchero y Fito Pez ahora en La Habana. Lo plasmaron hace ms de una dcada Win Wenders y Ry Cooder. Diego el Cigala lamenta no ser cubano, y Herbie Hancock reverencia a Chano Pozo y a Chucho Valds. Fernando Trueba no niega su amor por nuestra msica, y Claudio Abbado no puede dirigir sin que haya cubanos en sus orquestas Por qu entonces, sabiendo de estas y otras ancdotas, miramos hacia fuera y no hacia dentro? Tendr razn Buena Fe cuando afirma que tiene un catalejo que mira hacia la Luna y Plutn, pero no puede ver su meique del pie?

Hay quienes juegan con fuego cuando de msica se trata, pero recordemos quines salen corriendo primero del barco cuando este se hunde



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