Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

El chivo zeta o el zeta expiatorio: la captura de Z-40 en el contexto de Big Brother

Arsino Orihuela
Colectivo La Digna Voz


El 11 de septiembre de 2011 se inicia un nuevo ciclo en la reconfiguracin de los estados-nacin. La globalizacin se desprende de su disfraz cultural integracionista, y revela su rostro autntico: el de la balcanizacin, la segregacin, el holocausto de los grupos vulnerables (lase: todo lo que habita en los mrgenes de la hegemona liberal-cristiana). El estado se escinde de la nacin, instaurando un llano aparato de represin sin ms operaciones decorativas excepto las referentes a la legitimacin ideolgica. En este delicado rubro de la ideologa, crucial para la supervivencia de cualquier orden poltico, los estados inauguran una narrativa confrontacionista, policiaco-militar, fundamentalista. En este relato epocal, el mal acecha al mundo democrtico, y es menester eliminar por cualquier medio preferentemente discrecional al enemigo, llmese delincuente, narcotraficante, terrorista, islamita, socipata, inmigrante, guerrillero, disidente, anarquista, hacker tullido, lumpen, homosexual etc. Todos, criminales o susceptibles de incurrir en un crimen, transgresores o susceptibles de transgredir el statu quo, arrojados a un mismo costal. Emerge as, desde las entraas de la utopa liberal, desde ese estadio civilizatorio donde la historia lleg a feliz trmino por decreto de un tal Fukuyama, la versin acabada de la profeca orwelliana: el estado policiaco o de excepcin, el estado global de ingeniera social totalitaria.

En la truculenta trama referida, el mal es un subproducto de la otredad, nunca una cra o extensin del propio cuerpo civilizatorio. En Crtica a la Filosofa del Derecho de Hegel, Marx escribe: No hay un ser vivo que crea fundados los defectos de su existencia en su principio vital, en la esencia de su vida, sino en circunstancias que le son extrnsecas. El suicidio es antinatural. Por tanto el Estado no puede creer en la impotencia interna de su administracin, o sea de s mismo. Es decir, el estado ideal o utpico que concibieron los liberales no est en un estadio pretrito o ulterior, ni en un escurridizo presente amenazado por los brbaros modernos. El estado real y actual, con toda su cuota de malformaciones, disfuncionalidades y terror, es la forma especfica, efectiva e inexorable de aquel concepto. Pero la narrativa dominante criminaliza al menos en calidad de presuncin a todo el cuerpo social, con el propsito de exculpar u obviar el criminal funcionamiento de la autoridad o el estado. Marx aade: Cuanto ms poderoso es el Estado y por tanto ms poltico es un pas, tanto menos dispuesto se halla a buscar la razn de las dolencias sociales en el principio del Estado o sea en la actual organizacin de la sociedad, de la que el Estado es expresin activa, consciente de s y oficial, tanto menos dispuesto se halla a comprender que el Estado es el principio universal de esas dolencias (el subrayado es mo).

El recin exhibido sistema de vigilancia e intervencin estadunidense, el Big Brother ciberntico-telecomunicacional, es la expresin de esta negligencia o incapacidad del estado para admitir los defectos de su principio vital: debe buscar en las circunstancias extrnsecas la causa de sus dolencias. Para el relato justificatorio de este estado omiso-criminal, el narco corporeiza esta circunstancia extrnseca. Era previsible que en el marco de los conflictos diplomticos que Estados Unidos enfrenta tras la develacin de su megared de espionaje ciberntico, cuyos tentculos abarcan a un complaciente Mxico, se desarrollara la captura o aprehensin teatral de un enemigo naturalmente exgeno. La detencin del Z-40 , como bien seala el gobernador de Coahuila, Rubn Moreira, es un gran paso para recuperar la tranquilidad pero de Estados Unidos, que actualmente est envuelto en un escndalo poltico/diplomtico sin parangn, y que apunta a que este tipo de acciones mediticamente aparatosas legitimen su intervencionismo masivo.



Pistas para documentar la teatralidad detrs del triunfalismo oficial

La noticia se conoci primero en Estados Unidos a travs del diario Morning News. La aprehensin fue tersa, sin un solo disparo; el recibimiento en la SEIDO, afable, excesivamente corts. Sin chaleco, sin esposas, marchando erguido con la mirada en alto, ms que en calidad de aprehendido, el Z-40 daba la impresin de guiar desenvueltamente a su chambeln marino a un coctel de fraternal recibimiento. Y no es accidental. El Z-40 es uno de los hijos prdigos del narco-estado policiaco. No se podra concebir, por ejemplo, este mismo trato afectuoso a un preso de conciencia o disidente poltico. All el estado exhibira pblicamente su brutalidad a modo de escarmiento, y sin economizar un pice su fuerza.

Pero ac ya estaba todo meticulosamente dispuesto. No es casual que elementos de la marina ejecutaran la faena de aprehensin. Est ampliamente documentado que la marina es la institucin castrense de confianza de Estados Unidos, algo as como el dcil coadyuvante en tierras mexicanas.. Tampoco es fortuito que los titulares de la secretara de la defensa nacional y la marina estuvieran de gira en Estados Unidos durante la captura del chivo zeta o zeta expiatorio. Adems, recin se filtr en la prensa norteamericana que la investigacin del Z-40 estuvo a cargo de agencias de inteligencia estadunidenses, especficamente la DEA.

Como se advierte, se trata de una trama urdida desde Estados Unidos en el contexto de las filtraciones que ponen en evidencia el aparatoso espionaje que practica aquel pas en Mxico y el mundo. En este guion de chivatones y chivos expiatorios, donde el estado se resiste por una cuestin elemental de supervivencia poltica a ver en s mismo el principio universal de las dolencias, la aprehensin de un capo de alto rango retroalimenta y dota de cierta verosimilitud la narrativa policiaca que inaugura el 9-11 , y legitima los procedimientos de intercepcin de comunicaciones que discrecionalmente efecta Estados Unidos.

Jorge Carrasco y Jess Esquivel documentan en Proceso una mocin neurlgica en la instauracin de este sistema de vigilancia que conjuntamente operan EE.UU. y Mxico: El consentimiento para el espionaje de Estados Unidos en el pas fue resultado de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad (sic!) en Amrica del Norte, firmada en marzo de 2005 por Estados Unidos, Canad y Mxico a iniciativa de Washington, luego de los ataques de Al Qaeda en territorio estadunidense en septiembre de 2001.

El Z-40 es un retoo de la reconfiguracin de los estados-nacin; su aprehensin es tan slo un golpe de legitimacin ideolgica concomitante con la narrativa post- 911 . El proceso aterciopelado de la captura, y el montaje teatral de la faena, slo apuntalan una hiptesis insistentemente sostenida en este espacio: a saber, que El Estado no declara la guerra a la delincuencia: se vale de la delincuencia, aliada natural de los poderes pblicos, para imponer la guerra. La guerra anti-narco no es un mal necesario para erradicar la delincuencia: ms bien, la delincuencia es un bien necesario para la legitimacin de un Estado en guerra abierta contra la sociedad. El Estado no condena a los infractores: el Estado es una suerte de infractor colectivo, que slo a veces lava su imagen con aprehensiones teatrales. El Estado no procesa al delincuente comn: comnmente delinque all donde un proceso social amenaza su monopolio delictivo. En suma, el Estado no lucha contra el crimen: criminaliza la lucha e impone un orden sepulcral con base en el crimen de Estado (http://lavoznet.blogspot.mx/2012/11/el-estado-no-persigue-la-delincuencia.html).

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/07/el-chivo-zeta-o-el-zeta-expiatorio-la.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter