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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2013

Crnica de una visita al socialismo
Creerle a Henrique Capriles

Alejandro Kirk
El Ciudadano


Entre los venezolanos opositores residentes en Chile, hay muchas personas ntegras que estn convencidas de ubicarse en el lado correcto de la inmensa barricada (o talanquera, como le dicen all) que divide a Venezuela. Estn convencidos de que personajes como Henrique Capriles seran mejores gobernantes que Hugo Chvez y sus herederos.

El altsimo precio a pagar por estas convicciones, sin embargo, es renunciar a una parte de aquella integridad en funcin de derrotar un mal mayor: el chavismo. Eso implica hacerse parte de las falsedades que Capriles dice sin sonrojo alguno, y asociarse a sujetos como los diputados Ismael Garca -ex partidario de Chvez-, Mara Machado o Ramn Aveledo, todos involucrados en turbios episodios conspirativos.

Tambin implica asociarse en Chile con el pinochetismo puro y duro. El presidente Sebastin Piera accedi a cenar con l, pero en el sigilo, y en la casa del ex Subsecretario de Gobierno de Augusto Pinochet, el senador Jovino Novoa, de la UDI, en un intento de reducir el dao poltico.

Curiosamente, los ms entusiastas anfitriones de Capriles han sido los demcrata-cristianos, en particular esa casta rmora de la DC que conspir contra Salvador Allende y aplaudi la carnicera desatada en 1973. Creerle a Capriles puede ser un gesto de extrema ingenuidad, de ceguera ideolgica (o de clase) o sencillamente mala leche. He aqu por qu.

CAPRILES EN EL EX CONGRESO

Henrique Capriles entraba en la noche del jueves triunfalmente, a saludar a sus eufricos seguidores en el saln de Honor del ex Congreso, gentilmente cedido por el Presidente del Senado, el DC Jorge Pizarro. Tuvo, eso s, que entrar por detrs, en vista de la funa (scratch) de la calle Catedral, y fue saludado por su gente como se saluda a los rockeros: con aullidos.

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Cerdo fascista!, rezaba una pancarta de la contra-manifestacin (funa) a Capriles.

En la funa variopinta no reinaba la elegancia de la audiencia de Capriles, sino una particular bronca con el personaje a quien consideran responsable de un intento golpista, en la noche del 16 de abril de 2013. Bronca acentuada por los lazos que unen a la oposicin venezolana con lo ms reaccionario del paisaje poltico chileno, con los beneficiarios del legado dictatorial, los que promueven la represin y los engaos para mantener a toda costa la institucionalidad dictatorial.

Todo esto explica los malos modales que tenan perplejos a los antichavistas reunidos en el Saln de Honor. Capriles , estilizado, elegante, con su cabello corto, impecablemente cortado, sus ademanes seguros, juega su papel con eficacia. Carioso, aunque no efusivo, saluda con amplia sonrisa y gesto humilde a cuntos quieran estrechar su mano o besar sus mejilas.

Lo presentan como Presidente electo de Venezuela, en una sede oficial del Estado de Chile, que reconoce la legitimidad del gobierno venezolano y tiene -o tena- buenas relaciones con l.

La sala -llena, con unas 300 personas herva de cierto placer, una inmensa fascinacin de ver en persona, y cerquita, al lder por el que han trabajado con ahnco en las ltimas elecciones, movilizando votos de todo Chile, sin escatimar en gastos. Y con buenos resultados electorales: diez votos opositores por cada sufragio chavista.

Capriles, en su discurso, se encarg de destacar esa inmensa desproporcin, y lo agradeci. Fue ovacionado con emocin, cuando prometi que en su eventual futuro gobierno, todos los venezolanos podran regresar a su patria. Y ah aparece la primera manipulacin: nada ni nadie impide a los venezolanos regresar a su pas; van y vienen constantemente.

Les gusta sentirse exiliados, pero no saben realmente lo que es mearse de miedo al llegar a un aeropuerto donde te pueden arrestar, torturar y asesinar. Ellos viven una dictadura donde los perseguidos tienen la mayora de los medios de comunicacin y controlan los mandos medios del Estado.

Luego, otra insidia: nuestra Embajada en Chile no es la embajada de Venezuela, sino una oficina del partido de gobierno. Insidia, porque pocas sedes diplomticas han habilitado un servicio ms cmodo para sus ciudadanos como la seccin consular venezolana, reestructurada para que nadie pase fro, ni est de pie, ni tenga que sortear ms vallas burocrticas de las necesarias.

Como les consta a los activistas opositores, esta oficina del PSUV ha garantizado plena transparencia y acceso en los procesos electorales, de acuerdo a la ley. Al parecer, lo que pasa es que ya la sede no es de ellos, ni exclusiva, como antes. Lo mismo que ocurre en Venezuela.

Hago un paneo visual de la sala y veo la composicin social y racial, tan ntida y reveladora en Venezuela, un pas donde 80 por ciento de la poblacin es mulata. En la sala no hay, casi, negros o mulatos, sino las caras tpicas de la clase media acomodada, de los profesionales educados gratis en las universidades pblicas de calidad, y luego becados por el Estado para postgrados en Europa y Estados Unidos.

OPOSICIN PACFICA

Capriles maneja los ritmos, habla bien, con voz firme, suena sincero. Lo escucho con atencin. Dice que en Venezuela la dicotoma no es entre izquierda y derecha, sino entre retrgrados y progresistas, entre quienes quieren que Venezuela avance, y quienes la mantienen estancada. Tipo Franco Parisi (1).

Y da un ejemplo sorprendente: vio en el aeropuerto de Lima, a medianoche, un inmenso trfico areo, un aeropuerto abarrotado de turistas que viajaban en todas direcciones. Lo compar con el escaso trfico nocturno del aeropuerto internacional de Caracas, una puerta de entrada a Amrica Latina, que sin embargo nadie usa. se es el tipo de progreso que quiere para Venezuela, dice. Ovacin.

Quien sabe si est enterado de los contratos de los trabajadores del aeropuerto y de Lan, de los multi-RUT, de la expansin agresiva de Lan en Chile y Per, que elimin por guerra de precios a toda competencia. No s si se dio cuenta de que en Lima casi todos los aviones son el azul-blanco de Lan. O si sabe del monopolio formado por Lan y la brasilea TAM, para hacer lo mismo en todo el continente. Quin sabe si le interesa que Lan es una compaa establecida con el esfuerzo de todo Chile por muchas dcadas, privatizada a precio de gallina flaca en las postrimeras de la dictadura.

No creo que sepa nada de eso, pero tampoco creo que le importe: lo que realmente importa es la aparente eficiencia de Lan, donde hasta el piloto lo fue a saludar, a expresarle simpata y a invitarlo a viajar gratis en primera clase, beneficio que l -haciendo un poco de lobby, segn confes sonriendo- consigui para toda su comitiva.

Un asistente le record que, tras la eleccin del 14 de abril, l llam a la gente a la calle (con el resultado de 11 personas muertas) y le pregunt si lo volvera a hacer en el futuro. Y aqu sobreviene tal vez la mentira ms notoria.

Todo el pas, y el continente, vieron por televisin ese 16 de abril cmo Capriles se declaraba ganador y llam al pueblo venezolano a rodear las sedes del Consejo Nacional Electoral para descargar su arrechera (bronca). En todo el pas turbas opositoras siguieron la orden: hubo incendios en ocho Centros de Diagnstico Integral, tres casas del Partido Socialista Unido de Venezuela, y tres locales de la red de abastecimientos populares Mercal.

Las 11 personas que murieron esa noche, lo hicieron defendiendo aquellas instalaciones. La violencia fue inusitada: hubo un camin que atropell y luego retrocedi para repasar a sus vctimas.

Qu dijo Capriles en Santiago de lo ocurrido ese da? Que el 16 de abril llamamos a la poblacin a pedir pacficamente al CNE la auditora de cien por ciento de las mesas electorales. No record lo de la arrechera, ni habl de los muertos y heridos, ni de las instalaciones destruidas. Nada de eso pas aquella noche.

Nadie parece saber cules eran los verdaderos planes de la asonada en la noche del 16 de abril, que contemplaba una marcha al da siguiente, en Caracas, hacia la sede del Consejo Nacional Electoral. Pareca una reedicin del 11 de abril de 2002, cuando una movilizacin similar fue el pretexto para el golpe de Estado que derrib a Hugo Chvez por casi 72 horas. El Gobierno la par en seco.

Capriles dijo que fue l quien suspendi esa marcha para evitar actos de violencia, pero la evidencia indica que fue Nicols Maduro, el 16 de abril, quien la prohibi para abortar un golpe.

Son ellos -subray Capriles en el ex Congreso- quienes celebran los golpes de Estado, posiblemente recordando el intento fracasado de golpe -o rebelin militar, segn se mire- encabezado por Chvez en 1992. Pero es otra falsedad: en 2002, Capriles era alcalde de Baruta, un municipio acomodado de Caracas, y junto a su polica municipal, l sali personalmente a ubicar y meter presos a los altos funcionarios chavistas.

Y no slo eso. Una turba -ante la vista de la polica de Capriles- asedi el 12 de abril la embajada de Cuba, cortando la luz y el agua, lanzando piedras y destruyendo los automviles. Adentro estaban los diplomticos y funcionarios con sus familias. Hasta all lleg el alcalde Capriles con un megfono, amenazando con un ataque si no le permitan registrar la sede para buscar y detener a posibles chavistas refugiados. Entr luego, escalando un muro, y el Embajador, fiel a la tradicin cubana, le advirti que estaba violando la ley internacional, y que un asalto encontrara una resistencia total en que participaran hasta los nios. Alguien le debe haber susurrado a Capriles que en ese tema los cubanos no blufean, y desisti.

Pero adems, Capriles viaj acompaado de un personaje singular: Ramn Aveledo, secretario ejecutivo de la coalicin derechista Mesa de la Unidad Democrtica, quien hace unas semanas fue delatado por una compaera de causa, la diputada Mara Machado, por haber suplicado al Departamento de Estado de Estados Unidos que propicie un golpe de Estado.

EL SOCIALISMO CHILENO

Lo ms pintoresco ocurri al llegar a Santiago, en la madrugada del 18. Capriles dijo suelto de cuerpo que vena por primera vez a Chile, y que le interesaba nada menos que conocer el socialismo chileno, que es totalmente diferente del modelo que tenemos all.

Capriles es economista, y es imposible que no sepa que en Venezuela, y mucho menos en Chile, no hay socialismo. l sabe perfectamente que los brotes de socialismo en Venezuela -como el propio Chvez lo seal- distan aun mucho de constituir un factor dominante en la economa o en la vida social del pas.

Pero, tambin entiende que la idea socialista es potente en el imaginario popular, y que se materializa en los derechos adquiridos en los ltimos 15 aos.

Afirmar que en Chile -el sistema neoliberal ms radical del mundo- hay socialismo, no puede ser apenas una burrada monumental: Capriles no es idiota, aunque no le importe parecerlo. Aunque aqu provoque incredulidad y risa, el destinatario de esta ignorancia no es otro que el pueblo venezolano, donde la palabra socialismo se ha entronizado en la cultura popular, apela a la memoria de Chvez y a las esperanzas de una vida plena.

Capriles le dice a su pueblo que quiere un pas rico y ordenado como Chile, pero no puede decirle que se trata del experimento estrella del neoliberalismo: uno de los pases ms infelices, con las mayores tasas de depresin clnica, donde la gente vive agobiada por las deudas y sometida a las estafas de bancos, empresas de telecomunicaciones y cadenas comerciales, cuyos dueos son los mismos. Donde no hay derechos sindicales, ni negociacin colectiva, y los parlamentarios se eligen a dedo por los partidos.

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Capriles y algunos de sus principales anfitriones: Jorge Pizarro, presidente DC del Senado; Eduardo Frei Ruiz Tagle, ex presidente DC (de la Repblica); Fulvio Rossi, senador PS; y Patricio Walker, senador DC.

T ampoco puede contar que est entre los ms desiguales del mundo, donde los servicios sociales, la educacin, las carreteras o las pensiones estn privatizados, en que la categora de ciudadano fue reemplazada por la de consumidor-pagador-de-deudas. Y menos todava que es uno donde la represin policial es omnipresente en todo el territorio.

Para aplicarlo en Venezuela, el neoliberalismo se debe disfrazar de socialista porque la estrategia de la derecha venezolana ya no es atacar a Chvez y su ideario, sino apropiarse de l, separarlo del chavismo, y convertirlo en un cono vaco, como antes lo hicieron con Simn Bolvar.

DIME CON QUIEN ANDAS

Con quin se rene Capriles en Chile para conocer el socialismo imperante en Chile? Con los ms destacados representantes del neoliberalismo y el sistema poltico de gnesis dictatorial que la mayor parte de ciudadana aborrece: Piera, la UDI, RN, los parlamentarios de la Democracia Cristiana y algunos de la Concertacin.

Los partidos y el Congreso son las instituciones ms desprestigiadas, segn todas las encuestas, pero detracito les viene pisando la cola la iglesia catlica, cuyo jefe, el arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati, es otro de los amigos locales con quienes se reuni el gobernador del estado Miranda.

En lo que es un perfecto papeln, Capriles lleg a Chile cobrando la solidaridad prestada por Venezuela a los perseguidos de la dictadura de Pinochet. Una y otra vez dijo que Chile padeci una dictadura tremenda, pero se dio abrazos no con quienes sufrieron y lucharon contra Pinochet, sino con los propios funcionarios pinochetistas y de la derecha DC, que patrocin y apoy el golpe de 1973.

O sea, se abraz con los asesinos del socialismo, de la democracia y de Salvador Allende.

En su primer viaje a Chile, el socialista Capriles tampoco visit Villa Grimaldi, la tumba de Allende, la casa de Pablo Neruda, o el Museo de la Memoria, como hacen invariablemente hasta los progresistas ms amarillos que se puedan encontrar en el mundo.

Por todo ello, estos encuentros de alto nivel estn destinados al consumo venezolano, donde no saben el grado de ilegitimidad de los anfitriones. Porque en Venezuela ganan los candidatos que tienen ms votos, y todos creen que eso mismo ocurre en Chile.

Capriles lleg adems en medio de la turbulencia creada por la renuncia de Pablo Longueira a la candidatura presidencial. En un gesto tpico, el presidente de Renovacin Nacional, Carlos Larran, anunci que su partido y la UDI iban a aprovechar que nos encontramos con el candidato derrotado, para discutir el tema de la candidatura. As de interesado estaba Larra en Capriles.

El gobernador se convirti para la derecha en un convidado de piedra, del mismo modo que para el propio gobierno, cuyo canciller, Alfredo Moreno, hizo de todo para que Piera no lo recibiera.

MINTEME MS

Quienes respaldan a Capriles saben que es mentira que en Venezuela se juntan diez personas y aparece la polica, como dijo Capriles en rueda de prensa. Saben que el Estado no controla la mayora de los medios, como repeta en todos lados.

Los ms informados saben, sobre todo, que no hay fraude posible en el sistema electoral y menos de la magnitud que ellos denuncian. Si pensaran que el fraude es la norma, no estaran llamando a sus electores a inscribirse para los comicios municipales de diciembre, ni planificando destituir a Maduro a mitad de su mandato, en virtud de la clusula constitucional del referndum revocatorio impuesta por el tirano Chvez, y que ellos votaron en contra.

Si creyeran en el fraude electoral no le habran confiado al CNE sus propias elecciones primarias en 2012, porque en su coalicin todos recelan de todos.

Hay quienes gustan de escuchar mentiras, porque les espantan sus inseguridades. En el sector chavista hay muchos: los que dicen que no se debe criticar nada porque ayuda al adversario, que califican de contrarrevolucionario por cualquier nimiedad, que niegan la desventura econmica que afecta al pas, y cuya esencia es capitalista; los que creen que basta vestirse de rojo y vociferar la palabra socialista para ser un hombre nuevo.

Ya el gobierno venezolano ha reconocido suficientemente, y en los hechos, que hay una ineficiencia extendida, que muchos disfrazados de revolucionarios fervientes son ms bien fervientes ladrones. Pero por primera vez en la historia de Venezuela hay altos funcionarios presos por corrupcin, y como nunca el gobierno se ha volcado a una gestin rectificadora de calle, con Nicols Maduro al frente.

Puede que nada de esto baste, que las inmensas transformaciones y derechos realizados en estos 15 aos parezcan poco, que las decenas de fbricas y empresas de propiedad social creadas no alcancen a modificar el esquema rentista petrolero, capitalista monoproductor y dependiente de la economa venezolana.

Hasta puede ser que por todo eso la derecha llegue a ganar elecciones, prometiendo ms socialismo y ms chavismo que el de los chavistas. Pero todo ser para aplicar el modelo neoliberal, el socialismo chileno de Pinochet que le gusta a Capriles y que slo se puede establecer en dictadura.

*) Alejandro Kirk, periodista chileno-venezolano residente en Santiago.

Fotos:

1) Cerdo fascista!, rezaba una pancarta de la contra-manifestacin (funa) a Capriles.

2) Capriles y algunos de sus principales anfitriones: Jorge Pizarro, presidente DC del Senado; Eduardo Frei Ruiz Tagle, ex presidente DC (de la Repblica); Fulvio Rossi, senador PS; y Patricio Walker, senador DC.

Notas:

1) Parisi es uno de los 2 candidatos presidenciales independientes de derecha entre 8 que competirn con Michelle Bachelet -Nueva Mayora- y 2 probables postulantes de la derecha gobernante, Evelyn Matthei (UDI) y Andrs Allamand (RN), que reemplazaran al renunciado candidato unitario UDI Pablo Longueira. En total, hasta hoy, se perfilan 11 candidatos para el 17 de noviembre.

Fuente:

http://www.elciudadano.cl/2013/07/20/74038/creerle-a-henrique-capriles/



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