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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2013

Intervenciones militares humanitarias?

Roberto Montoya
Revista Pueblos


La decisin unilateral de Francia de intervenir en Mal, meses antes de la misin prevista por la ONU, ha hecho que 2013 se iniciara formalizando definitivamente la apertura de un nuevo frente blico para Occidente. Un frente que podra ampliarse a todo el Sahel. Una vez ms, se lleva a cabo en nombre de la guerra contra el terrorismo y en defensa de la poblacin civil. Pero, es sa la motivacin real de intervenciones como las de Afganistn, Irak, Libia o ahora Mal?

La frontera de la legalidad o ilegalidad de una intervencin militar humanitaria es tan difusa como las fronteras en el desierto del Sahel. Del concepto de no injerencia del Tratado de Westfalia se pasara luego al de derecho de injerencia y, tras el fin de la Guerra Fra, al intervencionismo humanitario. El loable cometido de ste es, oficialmente, el de crear el entorno de seguridad necesario en un determinado pas o regin para que organismos humanitarios puedan, ante catstrofes naturales o conflictos blicos, hacer llegar ayuda humanitaria a la poblacin civil.

En el siglo XXI se reforzara con la idea de responsabilidad de proteger, con fronteras tambin muy difusas, con las misiones de pacificacin, de interposicin, de proteccin de la poblacin civil y un largo etctera.

Algunos analistas entienden que la profusin de resoluciones aprobadas por la ONU durante los ltimos 15 aos se explican por el intento de redimir las culpas por su actitud en Somalia en 1991 o su vergonzosa pasividad ante las matanzas de limpieza tnica en Ruanda en 1994 y Bosnia-Herzegovina en 1995.

Sin embargo, la abundancia de resoluciones no parece haber ayudado para que la ONU y las grandes potencias cambiaran las caractersticas de las intervenciones militares. Los casos de Afganistn e Irak son muestra de ello. Dos pases devastados por guerras en los 80 y 90, que volvieron a ser escenario de nuevas guerras a partir del 11-S, y lo siguen siendo todava. Una sangrante prueba del fracaso de la comunidad internacional.

Armas qumicas estadounidenses para Sadam Husein

Coincidiendo con el fin de la Guerra Fra y el inicio del Nuevo Orden Mundial, tanto la ONU como la OTAN no objetaron que EEUU hiciera creer a Sadam Husein que no reaccionara si lanzaba una operacin para recuperar Kuwait. As hizo caer en una trampa al viejo aliado, ya inservible.

La OTAN y la ONU aceptaron, tambin sin discusin, aquel alarmista informe de la CIA sobre las armas qumicas en poder de Sadam. Ese informe no deca, sin embargo, lo desvel luego el congresista demcrata Robert Byrd que buena parte del arsenal biolgico utilizado por Irak, tanto contra los rebeldes kurdos como en la guerra contra Irn (1980-1988), eran cepas de ntrax y botulismo enviadas por EEUU.

Aos despus, en septiembre de 2002, The New York Times public testimonios de oficiales estadounidenses en los que aportaban detalles de cmo el gobierno de Ronald Reagan haba destinado a 60 oficiales de la Agencia de Inteligencia de Defensa (AID) para proporcionar a los mandos militares de Sadam valiosa informacin sobre las tropas iranes, as como para preparar conjuntamente las tcticas a utilizar en las batallas.

En aquellos aos 80, la administracin Reagan no slo haba montado la gran operacin de entrenamiento y financiamiento de la contra nicaragense desde territorio hondureo para derrocar al gobierno sandinista, sino que tambin apoyaba en Afganistn a los mujaidin para combatir contra las tropas soviticas que ocupaban ese pas, y apoyaba igualmente a Sadam Husein para que acabara con el flamante gobierno del ayatol Jomeini.

Washington conoca bien el armamento de Irak, pas que se convirti en 1985 en el primer importador de armamento del mundo, gastando 1.000 millones de dlares al mes. Parte de ese material eran elementos para fabricar armas qumicas, y proceda de EEUU.

Qu hizo la ONU para frenar esa operacin encubierta que llevaban a cabo varios pases en apoyo de Irak y en contra de Irn, armndolo incluso de armas qumicas? Nada.

A todas luces era una guerra por el control del petrleo iran. La revolucin islmica haba acabado con el gobierno del prooccidental y laico rgimen del sha Reza Pavhlevi, lo que alteraba totalmente las reglas de juego y haca peligrar el suministro del petrleo a Occidente.

A pesar de los apoyos recibidos, Sadam no pudo aplastar a la naciente revolucin islmica. Con ello dej de ser til y resultaba incontrolable y peligroso. EEUU quera deshacerse de l. Lo indujo a invadir el emirato de Kuwait y, con ello, Washington obtuvo sin problemas el apoyo de la ONU para atacarlo. Haba violado el territorio soberano de otro pas.

A fines de agosto de 1990, pocas semanas despus de esa invasin de Kuwait, el Consejo de Seguridad aprobaba su primera resolucin de condena contra Sadam, la 660, a la que seguiran las 665 y 670, para culminar con la 678, que dio luz verde al uso de la fuerza.

EEUU lider la mayor fuerza militar multinacional participaron 34 pases, entre ellos Espaa que se hubiera visto desde la II Guerra Mundial.

Las guerras contra el terror de Bush y la ONU

El 12 de septiembre de 2001, un da despus del 11-S, Bush junior consigui que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara la resolucin 1.368 en la que se reconoca el derecho de EEUU a su legtima defensa individual o colectiva. La 1.373, reafirm luego, an ms, el derecho de defensa de EEUU.

Washington invoc tambin, en el Consejo de la OTAN, el artculo 5 de su Tratado, nunca utilizado hasta el momento, por el cual un pas miembro que sufre un acto de guerra, puede reclamar la accin solidaria de los restantes miembros.

Ni la ONU ni la OTAN pusieron objecin alguna, ni entonces ni despus, a pesar de comprobar que Bush haca una interpretacin libre del derecho de defensa, y que, sin detenerse a mostrar a la ONU y a sus aliados slidas pruebas contra el rgimen de Kabul, decida iniciar los demoledores bombardeos contra Afganistn en octubre de 2001.

A pesar de las numerosas irregularidades cometidas en relacin a lo que determina la Carta fundacional de la ONU, esa nueva guerra fue reconocida como legal.

EEUU encontr en el argumento de la legtima defensa la coartada para iniciar su ansiada invasin de Afganistn. En los aos 80 se haba limitado a armar y entrenar en pases vecinos a las milicias yihadistas que combatan contra el rgimen apoyado por la URSS. Aos en los que Obama bin Laden era aliado de EEUU; estaba en el bando de los buenos.

Tras derrocar al rgimen talibn, EEUU logr imponer en la presidencia, hasta el da de hoy, a Hamid Karzai, un ex ejecutivo de la gran corporacin energtica estadounidense Unocal. Y sta era precisamente la multinacional que hasta 1998 participaba como socia mayoritaria del consorcio que negociaba con el rgimen talibn la construccin de un gasoducto que deba atravesar Turkmenistn, Afganistn, Pakistn, el mar de Arabia y el ocano ndico.

A diferencia de esa guerra de Afganistn, calificada de legal, la segunda guerra contra Irak, iniciada en 2003, fue denunciada inicialmente como ilegal, como una guerra unilateral y de agresin. Pero su calificacin cambiara de estatus en poco tiempo.

EEUU, junto a Reino Unido, a la Espaa de Aznar y a otro puado de pases, hicieron caso omiso a las resistencias que tenan a lanzar una nueva guerra contra Irak pases como Alemania, Francia, Rusia y otros, que reclamaban pruebas fehacientes de la existencia de las armas de destruccin masiva. Pero EEUU saba que los cerca de 2.000 inspectores especializados en armas de destruccin masiva que actuaban sobre el terreno nunca las encontraran.

Sus expertos conocan que esas armas ya no existan, que, o haban sido destruidas en la guerra 1990-1991 o durante los 12 aos posteriores en los que Irak fue sometido a un frreo embargo por parte de los vencedores.

Pero, otra vez el olor del petrleo atraa con irresistible fuerza al petrolero Bush y sus aliados. Ante la imposibilidad de recuperar el control de Irn, Irak se haca ms importante an. El petrleo, el gas, ms el apetitoso botn que suponan y suponen las costossimas obras de reconstruccin del pas.

Cul fue el papel de la ONU y de la comunidad internacional? Nuevamente, doblegarse. Alemania y Francia, que haban rechazado durante meses una accin militar apresurada contra Irak, cambiaron radicalmente de postura ni bien fue derrocado el rgimen de Sadam. Tuvieron terror a perder su parte en el botn que ofreca el Irak post Sadam.

Y otro tanto hizo Kofi Annan, el secretario general de la ONU, que pronto legitim la ocupacin de Irak, y haciendo una interpretacin libre de la Carta Magna de Naciones Unidas, nombr a EEUU y Reino Unido fuerzas ocupantes, lo que les confiri poder para gestionar la actividad econmica, poltica y militar de ese pas.

La primavera rabe y la guerra de Libia

La primavera rabe en los pases del norte de frica irrumpi con fuerza en el escenario mundial a partir de diciembre de 2011, tir abajo a los dictadores de Tnez, Egipto y Libia, intenta todava hacerlo en Siria, y oblig a mover ficha a dspotas como los de Marruecos y Argelia. Europa, ms an que EEUU, tard en reaccionar frente a semejante terremoto, qued descolocada. Sus relaciones econmicas, financieras y militares con todos esos regmenes antidemocrticos, se vio alterada bruscamente en cuestin de das.

Pero, finalmente, la Unin Europea (UE), al igual que EEUU, se adapt a los nuevos vientos, se distanci de los dspotas que llevaban dcadas en el poder, e intent e intenta que los nuevos gobiernos sean dciles a la hora de negociar, y que abracen entusiastas el libre mercado y las recetas neoliberales.

El caso libio fue el primero de la primavera rabe que dio lugar a una intervencin militar extranjera. El resultado, un verdadero boomerang, que ha hecho que hoy haya tantas divisiones en la UE a la hora de decidir si repetir la experiencia en Siria.

Gadafi haba sido acusado por Washington de estar detrs de los atentados terroristas en 1985 contra los aeropuertos de Roma y Viena, y de un ataque a una discoteca de Berln frecuentada por soldados estadounidenses. Por ello, en 1986, Ronald Reagan hizo bombardear su jaima, en la que muri su hija Jana.

En 1988 se acus a Libia de estar detrs del atentado contra un avin de Pan Am en pleno vuelo sobre Escocia, que provoc 270 muertos. Y Gadafi termin aceptando su responsabilidad, entregando a los agentes acusados por Reino Unido e indemnizando a las vctimas.

Corra el ao 2003, Gadafi, haba comenzado su gran giro. Ese ao anunciaba la eliminacin de su programa de armas de destruccin masiva y, tras ello, EEUU reanudaba las relaciones diplomticas. En 2009 lo haca la UE, que comenz a recibir diariamente ms de un milln de barriles de petrleo libio.

Berlusconi estableci una estrecha relacin econmica y poltica. Sarkozy est siendo investigado ahora por la acusacin de haber financiado parte de la campaa electoral que lo llev a la presidencia de Francia con dinero de Gadafi.

Obama estrechaba la mano de Gadafi en un encuentro en Italia entre el G-8 y los pases africanos. Para Occidente, Gadafi se haba abuenado. Pero el idilio terminara al irrumpir en escena un protagonista no invitado: el pueblo libio. Y Gadafi, el ms antiguo dictador de toda la regin, mostr su cara ms sangrienta, ordenando matar, en una desesperada lucha por aferrarse al poder. Occidente se vio obligado a actuar.

Paradjicamente, fue Sarkozy quien tom la iniciativa y, aprovechando la ambigedad de la resolucin 1.973 de la ONU que hablaba de responsabilidad de proteger a la poblacin civil, envi una flotilla de cazas a bombardear posiciones libias. La operacin Oddissey Down qued pronto bajo control del Africom, el poderoso mando regional de EEUU para Africa.

La resolucin no autorizaba explcitamente el uso de la fuerza pero esa imprecisin fue utilizada por la OTAN para tomar abiertamente posicin a favor de uno de los bandos, como una fuerza de los rebeldes ms.

Armas y combatientes de Libia a Mal

Mientras Libia se suma en una situacin catica tras la muerte de Gadafi, con enfrentamientos sangrientos en el seno de las filas rebeldes, miles de combatientes tuareg reclutados por Gadafi y yihadistas salafistas que combatieron contra l se aprovisionaban con las armas suministradas por las potencias atacantes y con las de los propios arsenales libios, e iniciaban rumbo hacia Mal. Ya haba advertido de ese peligro la Unin Africana en su cumbre en Mauritania en marzo de 2011.

El yihadismo no reconoce fronteras desde que EEUU le ayud en los 80 a lanzar contra el Ejrcito Rojo en Afganistn la primera yihad del siglo XX y crear Al Qaeda.

Otra vez volvi a ser Francia en este caso de la mano de Franois Hollande quien lanz la intervencin militar a pedido del antidemocrtico poder militar de Mal, surgido del golpe de Estado que en marzo de 2012 derroc al presidente Tour. Los rebeldes estaban por apoderarse de la capital, Bamako, y Francia decidi actuar.

A pesar de haberse adelantado unilateralmente a la intervencin aprobada por la ONU para octubre de 2013 con tropas africanas, la ONU, la UE, al igual que la OTAN, legitimaron rpidamente la intervencin y se sumaron a ella.

Hollande declaraba que Francia no tena ningn inters propio en el conflicto y los medios de comunicacin as lo repitieron. Ocultaba as que Francia nunca abandon el control econmico, poltico y militar de sus ex colonias independizadas a inicios de los aos 60. Sarkozy ya intervino en Costa de Marfil en 2011.

La historia se repite. Francia no se resigna a perder ni en manos de China ni de los salafistas el control de recursos naturales tan valiosos.

Mal es el tercer productor de oro del mundo; cuenta con uranio y la petrolera francesa Total explora su subsuelo en busca de petrleo. Es fronterizo con siete pases, entre ellos Nger, donde Francia explota, a travs de la multinacional Areva, dos de sus minas de uranio, de las cuales extrae el 40 por ciento del mineral que necesita para mantener en funcionamiento a sus 59 reactores nucleares.

Espaa participa en Areva con un 10 por ciento de su capital a travs de la empresa Enusa. No es casual que estuviera entre los primeros pases en enviar militares para apoyar la intervencin en Mal. El destacamento Marfil forma parte de la misin de entrenamiento de la UE (EUTM Mal) protege la base de Koulikoro, cerca de Bamako, y forma al ejrcito maliense, denunciado sistemticamente por sus graves violaciones a los derechos humanos. Ese ejrcito que reprime a diario al igual que lo hacen los militares en Nger a quienes se manifiestan contra el expolio de sus riquezas naturales y contra la contaminacin de su medioambiente.

EEUU ha obtenido autorizacin de Nger para instalar una base de sus mortferos aviones no tripulados, los drones, reforzando el fuerte despliegue que Francia tiene en todo el Sahel. A nadie se le escapa que la intervencin en Mal puede extenderse a todo el frica subsahariana.

Una vez ms, y al igual que haca Bush con su guerra contra el terror, las potencias intervinientes justifican su actuacin ante los avances del terrorismo yihadista. Sin duda un peligro real, pero un planteamiento falso, hipcrita.

Lo que ocultan es cunta responsabilidad han tenido en su auge, con su avaricia neocolonialista para controlar los recursos de esos pases; con su complicidad interesada con mltiples dictadores; con su visin cortoplacista que les lleva a alianzas con sectores extremistas que luego se convierten en boomerang; con los atropellos constantes contra la poblacin civil a la que dicen defender y que, en definitiva, es la que sigue poniendo los muertos.


Roberto Montoya es periodista y escritor especializado en poltica internacional. Autor, entre otros, de los libros El imperio global y La impunidad imperial.

Artculo publicado en el nmero 57 de Pueblos Revista de Informacin y Debate, tercer trimestre de 2013.



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