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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2013

De Colombia en la guerra de Corea, a Corea en Colombia

Hernando Calvo Ospina
Rebelin


Colombia y Corea del Sur tienen lazos afectivos desde la dcada de los 50. La amistad nace cuando alrededor de 4.300 soldados del Batalln Colombia hicieron presencia en la pennsula; 800 de los nuestros fueron heridos, desaparecidos o muertos. Desde entonces los surcoreanos consideran el pueblo colombiano como una nacin hermana y aliada, muy especial . (1)

Hace 60 aos se dio por terminada la guerra en la pennsula de Corea. Y como dice el texto citado, tropas colombianas tuvieron participacin. Pocos deben de recordarlo. Y se pueden contar en los dedos de una mano los que saben cunto ello influy en la violencia poltica contra el pueblo colombiano. Aqu un breve recuerdo, con su contexto incluido. (2)

En Berln, el 2 de mayo de 1945, el ejrcito alemn nazi se rindi ante el Ejrcito Rojo sovitico. Inesperadamente, semanas despus, el presidente estadounidense Harry Truman se pronunci sobre la necesidad de una alianza para combatir el comunismo sovitico.

A fines de junio, an bajo el sonido de los caones en Europa, la ciudad estadounidense de San Francisco acogi a las delegaciones que dieron nacimiento a la Organizacin de las Naciones Unidas, ONU. Con una Europa devastada, la situacin de posguerra le permita a Washington empezar a instalar su gran estrategia de dominacin planetaria, y pretenda que la ONU fuera uno de sus instrumentos. Estados Unidos haba encargado a la delegacin colombiana que fuera la vocera del bloque de la Unin Panamericana, que acoga a casi todas las naciones del continente. Washington ya tena confianza en este gobierno. El embajador estadounidense en Bogot, al hacer el balance de la actuacin colombiana en defensa de sus intereses durante la Segunda Guerra haba escrito al Departamento de Estado: No existe pas en Suramrica que se haya desempeado de forma ms cooperadora. (3)

Las armas an seguan humeando, pues Japn no se renda. Tan slo lo hizo al recibir sobre su suelo dos bombas nucleares, el 6 y 9 de agosto de 1945. Inmediatamente desaloj la invadida pennsula de Corea. Entonces la Unin Sovitica se posesion del norte y Estados Unidos del sur, inventndose una frontera ficticia, pero muy poltica, denominada paralelo 38.

Al ao siguiente, en primavera, el presidente estadounidense Harry Truman y el primer ministro britnico Winston Churchill insistieron sobre el peligro que representaba para la civilizacin occidental el comunismo de la Unin Sovitica. Entonces hablaron de guerra fra, como definicin de la poltica de hostilidad que empezaban hacia esa nacin.

El 9 de abril de 1948 fue asesinado en Bogot el dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitn. El pueblo sale a las calles a vengarlo. Colombia se enciende. Precisamente en esos momentos, bajo el liderazgo del general George Marshall, sesionaba la Novena Conferencia Panamericana, que pasara a llamarse desde esa reunin Organizacin de Estados Americanos (OEA).

Muy pocos das despus, sin la mnima investigacin, el gobierno fue categrico al declarar que a Gaitn lo haban matado los comunistas. Para demostrar que no se menta se rompieron relaciones diplomticas con la Unin Sovitica. Pero existi una razn altamente poltica, que no se expuso pblicamente en la toma de tal decisin: las resoluciones emanadas de la Conferencia Panamericana, que quedaron plasmadas en la constitucin de la OEA. Fundamentos esenciales que fueron redactados y presentados por la delegacin colombiana, bajo la gida de Washington. En uno de sus apartes se estableca: Que por su naturaleza anti-democrtica y su tendencia intervencionista, la actividad poltica del comunismo internacional o cualquier doctrina totalitaria es incompatible con el concepto de libertad americana... Esas resoluciones de la OEA serviran para crear el marco ideolgico mundial de la guerra fra.

Esa ruptura de Colombia con la URSS fue la primera confrontacin diplomtica y poltica de la guerra fra.

Y la guerra de Corea fue la primera militar. El 25 de junio de 1950, las tropas del norte atravesaron el Paralelo 38, ante las infructuosas negociaciones para la reunificacin. Lo que haban sido tensiones y escaramuzas fronterizas se convirtieron en un sangriento conflicto. Estados Unidos impuso a la ONU su involucramiento, y quince pases enviaron tropas pero para apoyar a Corea del Sur. Entonces China, ya declarada comunista y liderada por Mao Ts Tung, envi a los Voluntarios del Pueblo Chino.

Colombia volvera a estar al lado de Estados Unidos. Desde mayo de 1951 el Batalln Colombia particip de la conflagracin bajo el mando estadounidense. Fue el nico pas latinoamericano que envi tropas, decisin apoyada por los liberales, y en especial por el ya poderoso diario El Tiempo . El ministro de Guerra colombiano expres para la ocasin: Estamos luchando en Corea con otras naciones libres del mundo en defensa de nuestra libertad y contra la plaga del comunismo (4).

El 27 de julio de 1953 se firm el acuerdo de armisticio que pondra fin a la contienda, aunque no se firm la paz entre los dos bandos. La guerra dej ms de tres millones de muertos y heridos. Estados Unidos y dems tropas de la ONU tuvieron ms de un milln. Las tropas colombianas slo se retiraron en octubre de 1954.

Con la participacin en esa lejana guerra, el gobierno colombiano logr parte de lo buscado: en abril de 1952 firm con Estados Unidos el Pacto de Asistencia Militar (PAM), el primero de su tipo en Amrica Latina. Inmediatamente el ejrcito empez a recibir armamento que sera utilizado en el conflicto interno que se viva desde el asesinato de Gaitn, en particular contra las guerrillas campesinas organizadas por los partidos Liberal y Comunista.

Fue tal el nimo que despertaron esas armas, que el gobierno ofreci el envo suplementario de tropas con miras a lograr otras, y ms adiestramiento (5). De esta forma se inici la relacin de dependencia militar de Colombia con el Pentgono estadounidense.

Despuntaba la dcada de los sesenta. Al no cumplir con las promesas realizadas a las guerrillas que se haban desmovilizado, y por el asesinato sistemtico de los dirigentes, el Partido Comunista orden la organizacin campesina de autodefensa. Para esos momentos el ejrcito contaba con un grupo selecto de oficiales y suboficiales que gozaba de cierta experiencia contrainsurgente. Aunque la guerra de Corea fue un conflicto convencional, all los colombianos asimilaron verdaderamente al comunismo con el enemigo interno, ese del que se les vena hablando desde los aos veinte.

Una de las primeras tareas contrainsurgentes que desarrollaron los veteranos fue la Accin Cvico-Militar. La ACM pretendi mostrar a militares y policas como entes de utilidad social, que llevaban al campo y a los barrios humildes asistencia mdica y alimenticia, mientras ayudaban a construir escuelas y carreteras. Esta estrategia fue presentada a los ejrcitos latinoamericanos en la Escuela de las Amricas, institucin estadounidense radicada por entonces en Panam, como una forma de contrarrestar la influencia de la naciente revolucin cubana. Quien se encarg de mostrar sus beneficios fue el general colombiano Alberto Ruiz Novoa, ex comandante del Batalln Colombia en Corea: Fue el que primero capt y operacionaliz la estrategia norteamericana de lucha antisubversiva (6).

En mayo de 1964, encabezados por veteranos de Corea, 16 000 soldados colombianos cercaron y trataron de aniquilar a 48 hombres y 3 mujeres. Eran campesinos que pedan tierras, educacin y salud. Las tropas oficiales tenan el asesoramiento de expertos estadounidenses, ms el apoyo de artillera y aviacin enviada por Washington. No lograron acabar con la organizacin campesina y, por el contrario, al ao siguiente vieron nacer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Si ello fue un duro golpe para el orgullo de los veteranos de Corea, este se duplic desde enero de 1965. A partir de esa fecha debieron enfrentar a un puado de hombres de otra guerrilla, con ascendencia urbana: el Ejrcito de Liberacin Nacional, ELN. Durante ocho aos la vieron crecer sin lograr darle golpes contundes. (7)

Los aos siguieron pasando. Por todas las regiones de Colombia se encontraban a soldados veteranos de Corea. Extrao era el que tena para vivir decentemente. No eran pocos los invlidos ni los traumatizados mentales. Todos olvidados del Estado colombiano, de Estados Unidos y de Corea del Sur.

Sesenta aos despus es Corea del Sur la que desembarca en Colombia, de la mano de Estados Unidos. No lo hace para saludar a las familias de aquellos combatientes, y entregarles algn reconocimiento. No. Llega para vender y fabricar armas a travs de su gran empresa LIG Nex1. El proyecto ms importante es construir una empresa que, presuntamente, fabrique radares para buques de guerra, sistemas de guerra electrnica martima, sistema de sonar para submarinos y sistema de vigilancia submarina para puertos. Lo curioso es que la fbrica se situar en la ciudad de Villavicencio, que queda a casi mil kilmetros de cualquiera de las dos costas colombianas. Segn dijo Hyo-Koo Lee, director de LIG Nex1, a la prensa colombiana invitada a Corea del Sur, con su tecnologa de avanzada, aspira a ser parte de la fuerza colombiana para contribuir en el mantenimiento de la seguridad y la paz del pueblo. (8)

Casualmente, Villavicencio es la entrada a la regin donde se dispararon las primeras armas entregadas por Estados Unidos a Colombia por su participacin en Corea, y donde los primeros veteranos vinieron a demostrar cmo haban aprendido a matar en la pennsula asitica.

NOTAS:
  1. El Espectador , Bogot, 28 de julio 2013.

  2. La base para este texto es retomado de la obra: Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado. Hernando Calvo Ospina. Ed. Foca, Madrid, 2008.

  3. David Bushnell: Eduardo Santos y la Poltica del Buen Vecino . ncora Editores, Bogot, 1984.

  4. Howard Zinn: La Otra Historia de los Estados Unidos . Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

  5. Alain Rouqui: El Estado Militar en Amrica Latina . Ed. Siglo XXI, Mxico, 1984.

  6. Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas. Una mirada civil . Ed. Cinep, Bogot, 1993.

  7. Francisco Leal Buitrago: Estado y poltica en Colombia. Siglo XXI Editores, Bogot, 1984.

  8. El Espectador . Bogot, 28 de julio 2013. Al final del articulo se aclara: Nota posible gracias a la invitacin de LIG Nex1.


(*) Hernando Calvo Ospina es periodista y escritor colombiano, residente en Francia y colaborador de Le Monde Diplomatique. Su pgina web: http://hcalvospina.free.fr/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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