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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2013

Entrevista con Wael Gamal, periodista del medio egipcio "Al-Shuruq" de El Cairo
Alianzas militares-empresariales en Egipto antes y despus del 30 de junio

Bassam Haddad
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Wael Gamal es periodista del peridico egipcio Al-Shuruq de El Cairo. Ha escrito extensamente sobre sociedad y poltica en Egipto, centrndose sobre todo en los aspectos de la economa poltica.

La entrevista se llev a cabo en lengua rabe y ha sido transcrita y traducida al ingls por Ziad Abu-Rish.

Tuve el placer de entrevistar a Wael Gamal, uno de los ms periodistas ms honestos e informados a la hora de abordar de forma crtica las variables poltico-econmicas en Egipto. En esta entrevista, Wael aborda la calamitosa situacin econmica y social, por lo general mucho menos comentada, que espole las protestas y posteriores consecuencias del 30 de junio, primero bajo el gobierno de los Hermanos Musulmanes (HHMM) y, recientemente, en funcin de una poco definida coalicin anti-HHMM que en estos momentos est desarrollndose. De suma importancia en esta entrevista es el papel de las relaciones militares-empresariales y las perspectivas de cambio en las polticas econmicas y sociales teniendo en cuenta el peso, al parecer cada vez mayor, del gran capital.

La advertencia a la que Wael se va a referir repetidamente implica que las diversas fuerzas sociales disponen ahora de mayores oportunidades para poder presionar al gobierno y enfrentarse a las polticas econmicas elitistas. Sin embargo, no es una lucha cuyos resultados puedan determinarse de antemano. Wael aborda una serie de indicadores que tienen que ver con las polticas econmicas, los prstamos y paquetes del FMI y la gestin de las subvenciones, que no hay que perder de vista mientras se forma el nuevo gobierno y mientras se despliega la batalla para dirigir la economa poltica de Egipto.

Wael refiere los principales factores que hicieron que aumentara el resentimiento contra la Hermandad a lo largo de los dos aos transcurridos tras el derrocamiento de Mubarak, y aborda ese resentimiento y oposicin como una fuerza que puede presionar actualmente a cualquier gobierno, y a las alianzas que se puedan formar, en el sentido de reafirmar las demandas de derechos sociales y econmicos para amplios sectores de la poblacin. Identifica una serie de importantes relaciones estratgicas entre el ejrcito y el gran capital en las potenciales formulas de gobierno actuales, sin desestimar las capacidades de los segmentos no fulul del movimiento de protesta a la hora de presionar por sus demandas bsicas.

-Bassam Haddad (BH): Buenos tardes, Wael. Cmo ests?

-Wael Gamal (WG): Buenas tardes, muy bien, gracias.

-BH: Se ha hablado mucho de los acontecimientos en Egipto. Nos gustara hablar contigo de los problemas socioeconmicos existentes en Egipto antes del 30 de junio. Cules fueron los efectos de la situacin econmica en las campaas movilizadas? Hasta el momento, esta perspectiva ha recibido muy escasa. As pues, empecemos por esto y despus podemos ver otras cuestiones.

-WG: Creo que ese fue uno de los factores determinantes en Egipto en el perodo previo al 30 de junio. Cuando vemos las cifras de las protestas sociales y econmicas antes del derrocamiento de Mursi, los dirigentes egipcios y con esto me refiero a lo manifestado a travs de un comunicado oficial- cifraban la cifra de protestas sociales lo que algunos denominan protestas parroquiales- en el perodo entre la eleccin de Mursi y aproximadamente el principio de junio [2013], en 7.700 protestas. Esto significa que haba un impulso inmenso de protestas sociales y econmicas, y no puede decirse que estuvieran movilizadas por fuerzas de la oposicin, ni siquiera por fuerzas izquierdistas o revolucionarias. Esa fue una cuestin contingente. La gente estaba luchando de forma localizada e inmediata por cuestiones sociales y econmicas.

Desde mi perspectiva, esa lucha estaba justificada. La coalicin gobernante que el Dr. Mursi presida o, mejor dicho, de la que el Dr. Mursi era el smbolo presidencial incluso aunque fuera un presidente electo- era una alianza entre las fuerzas del anterior Estado en Egipto que incluye al ejrcito, porque no deberamos olvidar que el actual ministro de defensa fue nombrado por el Presidente Mursi- y varios empresarios, entre los que haba hombres del anterior rgimen. Esto es lo que llamamos un golpe verdadero, un golpe a las polticas socioeconmicas. El gobierno de los HHMM fue un mandato durante el cual hubo un golpe contra las demandas socioeconmicas de la Revolucin del 25 de Enero. No solo fue un golpe en el mbito constitucional y poltico sino tambin en el de la distribucin de la autoridad. Fue asimismo un golpe contra la redistribucin de la riqueza, que est en el corazn de las polticas sociales y econmicas en marcha. Por eso es lgico que hayamos sido testigos de la expansin de las Zonas Industriales Cualificadas con Israel, as como del incremento tanto de la deuda externa como interna.

Tambin fuimos testigos de un ataque extremadamente feroz contra todas las protestas sociales. Al aproximarse el 30 de junio, haba un deseo de criminalizar an ms -aumentando los castigos- las huelgas, los cierres de carretera y otros actos, as como de hacer frente a esa oleada de protestas. Hubo tambin un aumento espectacular en los precios como consecuencia de la devaluacin de la libra egipcia, que asfixi todava ms a las clases ms pobres. Por otra parte, se produjo un aumento de la tasa de desempleo. Todo esto provoc una extendida indignacin popular entre la mayor parte de los que se movilizaron.

Hubo un incremento en la tasa de desempleo que las valoraciones oficiales colocaron en el 13%. Adems del incremento de los precios y de la falta de avances en la redistribucin de la riqueza, a la hora de abordar la crisis econmica se ensayaron medidas que empobrecieron an ms al pueblo egipcio. En el caso concreto de los pobres, se establecieron una serie de impuestos indirectos que les afectaron negativamente. Junto con las acusaciones y mayor criminalizacin de las protestas sociales, hizo que se desarrollara un resentimiento popular muy real y extendido al que ni la oposicin ni el ejrcito dieron crdito, contrariamente a lo que algunos estn diciendo.

Estas son las razones por las que creo que el ejrcito, adems de otros elementos de la coalicin gobernante, reconsider la alianza existente. Una parte importante de las discusiones con los HHMM desde el primer da de la Revolucin del 25 de Enero- fue su supuesta capacidad para hacer que la gente abandonara las calles. Esta estrategia demostr su fracaso despus de que el Presidente Mursi llegara al poder, porque de inmediato se produjo una explosin. En mi opinin, exista un plan entre las fuerzas armadas y algunas fuerzas polticas de la oposicin. Sin embargo, este plan no fue lo que cre el levantamiento del 30 de junio. Lo que cre este levantamiento fueron los factores socioeconmicos, junto con una rabia autntica en la calle. Se dio tambin un grado de rechazo y fabulacin por parte del Partido por la Justicia y la Libertad (PJL) que intensific todava ms esa rabia.

-BH: Antes de que entremos en las cuestiones polticas formales, podemos abordar la presencia de los graves desafos sociales y econmicos que habr que enfrentar con independencia de quin est en el poder. Parece haber una falta de debate serio sobre esos factores que podran potencialmente paralizar a cualquiera que llegue al poder. Tampoco se ha escrito mucho en Egipto sobre cmo abordar esta dinmica. Puedes compartir con nosotros tu punto de vista al respecto, especialmente en lo que se refiere a los prximos meses y aos?

-WG: Tienes toda la razn. No se han discutido los aspectos econmicos excepto para crear presiones polticas sobre los movimientos sociales y polticos. Desde la Revolucin del 25 de Enero, se ha venido repitiendo esa retrica a travs de diversos medios. Constantemente se nos dice que el desastre econmico es inminente, que el pas est al borde de la quiebra, que no hay lugar para las movilizaciones en la calle y que es necesario recuperar la estabilidad para atraer la inversin extranjera. La realidad es que todava no ha tenido lugar una discusin verdadera sobre las diferentes alternativas disponibles. Si algo ha habido, fue a un nivel muy limitado durante las elecciones presidenciales. Sin embargo, a fin de cuentas, de la manera que se ha hecho, esa discusin sigue estando politizada, porque no se trata de cuestiones tcnicas abiertas a las decisiones individuales. Estos problemas llevan algn tiempo existiendo. La falta de estabilidad ha agravado ciertamente los problemas de produccin, inversin extranjera, turismo, etc. Sin embargo, la mayora de estos problemas existan bajo el viejo rgimen y se heredaron del proyecto neoliberal cuya implementacin se complet durante los ltimos aos de Hosni Mubarak en el poder. Esta es la situacin con la que an seguimos lidiando.

Los HHMM no tocaron los pilares fundacionales que heredaron del rgimen de Mubarak. De hecho, haba una contradiccin en su retrica. Por una parte, se quejaban de forma legtima- de que haban heredado los problemas econmicos del rgimen de Mubarak y por tanto la gente tena que entender cmo era la situacin. Por otra parte, exageraron en gran medida lo que ellos llamaban xitos econmicos suyos para poder defenderse polticamente. Por tanto, su retrica era inconsistente. Sin embargo, tenemos un problema fundamental en la cuestin de la distribucin de la riqueza. Hay algunos empresarios y corporaciones importantes tanto a nivel interno como internacional- que amasaron grandes cantidades de riquezas en los ltimos aos del gobierno de Mubarak. Y no se ha hecho nada en relacin con ese tema, que, con independencia de quin llegue al poder, es muy importante.

Hacia dnde apunta la brjula de la economa poltica en el prximo perodo? Esto depende de la paz social. Es por esto que hay algunos que estn enfatizando la importancia del compromiso de las elites econmicas que son al mismo tiempo las elites polticas- a fin de que decrezca la ira en las calles. Esta voz existe, aunque casi no se la oiga. La otra voz es la que afirma claramente como la del empresario Naguib Sawiris en el artculo de al-Masr al-Youm del pasado martes- la necesidad de una vuelta pblica y clara a la situacin anterior al 11 de febrero de 2011. Es decir, que Naguib Sawiris est pidindole al nuevo gobierno que declare su compromiso con el libre mercado y que no puede haber retirada de l. Quiere que [el gobierno] declare que la prioridad es la estabilidad y que, por tanto, no es momento para huelgas. Pide ms alianzas entre los sectores pblicos y privados y que el nuevo gobierno firme de inmediato el acuerdo del prstamo del FMI. Tambin quiere que el gobierno ponga fin de inmediato a los subsidios del combustible. En mi opinin, estas son las exigencias de quienes tienen el control de la economa.

Por tanto, incluso si el gobierno cuenta con sindicalistas importantes como Kamal Abu Aytah en el ministerio de trabajo, Ahmad al-Bori, que tiene un largo historial de antes de la revolucin (y fue el ministro que intent emitir una ley que favoreciera la organizacin de sindicatos independientes), o incluso algunos liberales sociales-, cualquier intento de abordar estas cuestiones va a acabar en confrontacin dentro de un equilibrio de poderes que no es favorable a estos ministros, a menos que cuenten con el apoyo directo de los movimientos populares. Sin embargo, no creo que algo as vaya a ser posible. Estamos tratando an de resolver estos problemas. Por esta razn es por lo que la gente est en la calle, porque todos esos problemas no se han solucionado an.

Cualquier coalicin gobernante tiene que apuntalar su gobierno contando con el apoyo de algunos sectores populares de la sociedad, especialmente tras una revolucin. Los HHMM no ofrecieron nada a los campesinos ni tampoco a los obreros. Y lo ms importante, el presupuesto estatal y la poltica tributaria continua privilegiando a los ricos. Cualquier intento de cambio ha fracasado totalmente debido al desequilibrio de fuerzas. Por esto no creo que pueda ser posible ningn cambio real poltico o econmico sin una confrontacin poltica, o al menos un gobierno que se incline y dependa de las fuerzas populares.

-BH: Hay un relato de cmo los HHMM cooperaron con sectores importantes del antiguo rgimen, incluyendo el gran capital, y fueron por tanto muy reaccionarios en ese sentido. No obstante, hay otro relato sobre cmo la actual relacin entre el Estado y el gran capital es an ms profunda que antes del perodo previo al 30 de junio, o es probable que se haga ms profunda. Qu piensas sobre esto, y cules son las fuerzas ya sean del Movimiento Tamarud o de algn otro- que pueden enfrentarlo, teniendo en cuenta especialmente el emergente juego a tres bandas entre los HHMM, los residuos del rgimen anterior y el movimiento social que est exigiendo cambios importantes? Es decir, cmo va a desarrollarse esta lucha y quin tiene capacidad para hacerse cargo de la situacin? Quiz puedas empezar comparando la relacin del gobierno de Mursi con el sector empresarial que est formndose actualmente y despus pasar a la segunda parte de la pregunta.

-En mi opinin, este es un tema que tiene que ver ms con las dinmicas internas que con la coalicin gobernante. El gobierno de los HHMM que, desde luego, tena dentro de l elementos del anterior rgimen, representados sobre todo por el hecho de que la mayora de los ministros formaban parte de la burocracia de la Hermandad- dio pasos importantes para convencer a sectores del sector empresarial de que se unieran o al menos no se opusieran a la nueva coalicin gobernante, que estaba simblicamente encabezada por el Presidente Mursi. Sin embargo, en mi propia lectura de la situacin, hubo sectores del sector empresarial que no estaban dispuestas a aceptar eso. Los HHMM tuvieron por tanto que enfrentarse a esos sectores de la comunidad empresarial, en parte para convencer a sus cuadros de que la organizacin se estaba enfrentando al rgimen anterior. Naguib Sawiris es uno de esos personajes. Emprendi toda una batalla en la cuestin de los impuestos, que en mi opinin era ms una batalla poltica que otra cosa. A su vez, la Hermandad le atac a l y a su hermano, Nasif Sawiris, sobre todo como coptos y no como miembros de la comunidad empresarial, lo que fue una decisin estratgica. Sin embargo, este es tambin el gobierno al que se aproxim Hussein Salem, que era el socio empresarial de Mubarak y que estaba en fuga, para establecer una dtente. Fue tambin este gobierno el que levant el congelamiento de los activos de Rashid Muhammad Rashid, que era otro ministro en fuga [escondido] en Qatar. Por tanto, se implic en intentos no transparentes y no oficiales para hacer la paz con ciertos empresarios. Esta es la razn de que se emitiera un decreto ministerial casi inmediatamente antes de la cada de Mursi para ampliar las prerrogativas del ministro para las inversiones. Fue un medio para hacer la paz con los empresarios en el tema de la corrupcin. Esto estuvo sucediendo todo sin ningn control legal y sin ninguna transparencia.

El problema fundamental a que se enfrenta cualquier coalicin gobernante es al tiempo en el que podr mantenerse unida. Esta es una cuestin clave. Esta particular coalicin no es en ltima instancia sostenible. Se ha probado que algunos de los implicados en el Frente de Salvacin Nacional (FSN) no tienen problema en firmar el acuerdo del prstamo con el FMI, ni las polticas de empobrecimiento que estn en marcha. Yo llamo a esa gente los hijos de Thatcher, y estn presentes en ambos bandos. Su problema es poltico y est contenido en las siguientes preguntas: Cul es mi porcin de poder? Estoy con el ejrcito y la coalicin gobernante o al otro lado? Una parte de esta lucha es por las respectivas porciones del pastel, de forma que incluso los empresarios que estn dentro de los HHMM empiezan a exigir nuevos proyectos. Esto implica a su vez que haba que marginar a los beneficiarios existentes. Por tanto, sobrevino la crisis.

La incapacidad para estabilizar el gobierno de los HHMM, debido a presiones tanto sociales como polticas, anim a muchos a unirse pblicamente a los diversos partidos del FSN que dieron apoyo tanto directo como indirecto al Movimiento Tamarud. Debe indicarse que este movimiento reuni millones de firmas, tiene profundas races populares y consigui un gran impulso a partir de la ira en las calles. Sin embargo, al mismo tiempo, hubo espacio para un plan [o complot] en relacin con el 30 de junio. Las fuerzas armadas segn diversos informes- no estaban muy lejos. Por tanto, tienes una situacin en la que se libera un genio para objetivos limitados: eliminar a Mohammad Mursi pero no las polticas socioeconmicas impulsadas, pero de tal forma que se puedan manejar las cuestiones para poder garantizar la estabilidad.

Esta es la retrica que ahora est consolidndose: Que los HHMM eran el problema, no as sus polticas, que representaban un golpe contra la revolucin; la Hermandad y slo la Hermandad es el problema; gracias a Dios hemos acabado con el problema; y ahora es el momento de reconstruir Egipto y recuperar la vitalidad econmica, todo eso mientras se pone a los movimientos sociales en su sitio. Esto significa que la mtrica del xito para la nueva coalicin gobernante es su capacidad para imponer la estabilidad necesaria para su propio xito. En mi opinin, ese genio que se ha creado que derroc a los HHMM y refuerza ahora a las fuerzas armadas para que diseen el plan de transicin- afirmar que es la calle la que da la legitimidad; es la rabia en la calle la que anima cualquier desarrollo poltico en el pas; y si esa ira, sus demandas y sus causas no se abordan, no va a llegarse a parte alguna.

La alternativa a lo anterior es la represin masiva del movimiento popular. Este es un peligro que existe, pero incluso hay ya voces pidiendo concesiones desde dentro de coalicin gobernante, o que se aplace el prstamo del FMI, o (como estaba hacindose ayer) convocando sentadas y enfrentamientos callejeros. Por tanto, esta es una coalicin gobernante que no tiene unidad suficiente como para imponer un control represivo. Esto es especialmente as porque esta coalicin est llegando al poder afirmando ante EEUU y el resto de la comunidad internacional que basa su legitimidad en la calle. En consecuencia, la capacidad de volverse contra la calle con palizas y arrestos conlleva toda una serie de riesgos. Por esta razn, el genio liberado el 30 de junio, responsable fundamental de la cada de Mursi y sin el que esta nueva coalicin gobernante no poda haberse establecido, sigue teniendo posibilidades. Este genio existe todava y sus causas tambin. Esto es lo que abre posibilidades, en caso de que haya una alternativa revolucionaria democrtica creada sobre el terreno que tenga capacidad para tener voz y voto en la prxima etapa.

-BH: Podemos decir que el 30 de junio se produjo otra revolucin democrtica. Pero, podemos decir lo mismo respecto a una revolucin socioeconmica?

-WG: No considero que el 30 de junio de 2013 fuera una revolucin en el sentido del 25 de enero de 2011, creo que fue otra oleada ms de esa Revolucin, como la que forz que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) trasfiriera el poder a travs de unas elecciones. Sin embargo, creo que el corazn de esta revolucin poltica es socioeconmico. Es esta cuestin la que permite que la revolucin evolucione desde el llamamiento para la cada de Mubarak a exigir la transferencia de poder del CSFA a un gobierno civil, a insistir en que el ex candidato del rgimen Ahmad Shafiq no pueda ganar en las elecciones y al derrocamiento de Mursi con el poder de la calle. La cuestin fundamental en la revolucin no es solo la referente a la democracia sino tambin que no puede separarse de la cuestin de la redistribucin de la riqueza. Para que estos temas puedan resolverse de forma aceptable ante las personas que salieron a la calle, uno tiene que abordar las dos cuestiones relacionndolas de forma que la cuestin de la redistribucin se trate como una cuestin poltica. Si la democracia va a limitarse a elecciones cada cuatro aos, la gente va a seguir en la calle. En ltima instancia, desde luego, no puede garantizarse nada. Sin embargo, las causas estructurales para la persistencia de la revolucin estn claras y siguen muy vigentes.

-BH: Cules son, en tu opinin, algunos de los indicadores que puedan darnos una idea de en qu direccin va la situacin poltico-econmica, especialmente con referencia a la relacin entre el ejrcito y el sector empresarial? Estoy pensando aqu en el gobierno, pero tambin en algunas de las voces que estamos escuchando, como las de los Sawiris. Sobre qu indicadores deberemos mantenernos alerta en las prximas semanas y meses para que podamos saber en qu direccin va el pas, en relacin a estas cuestiones en particula?. Se ha ampliado o contrado el enorme espacio para controlar el capital?

-WG: Hay cuatro o cinco temas fundamentales desde la Revolucin del 25 de Enero, que van a ser siempre los indicadores de las polticas de un nuevo gobierno.

El primero de esos temas se refiere a los salarios, poltica tributaria y redistribucin de la riqueza. Y a la cuestin de quin apoya al gobierno. Parte del problema respecto a las subvenciones y a la deuda pblica tiene que ver con la escasez de recursos del Estado. Esto es as porque las polticas estatales son antagnicas de los pobres y privilegian a los ricos. Por tanto, no se fijan impuestos para el mercado de valores o las ganancias del capital, y as sucesivamente. Esta es la cuestin principal y un rea a investigar. Por tanto, si las polticas continan como hasta ahora, entonces la direccin es la misma del rgimen anterior, que es lo que Naguib Sawiris defiende en su artculo.

Otra de las cuestiones tiene que ver con las subvenciones, que se relaciona con el tema anterior. Se nos dice que lo que se est llevando a cabo es una reestructuracin para que la riqueza pueda llegar mejor a los pobres. Pero, en realidad, lo que se est haciendo al mismo tiempo es eliminar las subvenciones. La exigencia de reestructurar las subvenciones es en realidad una demanda de la revolucin. Y se debe a que hay una cantidad importante de subvenciones que van a parar a los dueos de las fbricas de alto consumo energtico, es decir, combustible para los ricos, etc. Polticamente, esto tiene que abordarse de forma que no vulnere los intereses de los pobres. Incluso el FMI afirmaba que tena que haber otra forma de apoyar a los pobres antes de que se pusieran en marcha estos procedimientos. Esto no se ha materializado an, ni nadie en Egipto est hablando de ello. Por tanto, este es el segundo tema, que tiene que ver con las subvenciones.

Tenemos tambin la cuestin de la corrupcin y los monopolios. Al igual que se habla de la justicia de la transicin en relacin con la tortura y el asesinato de los manifestantes (tanto antes como despus de la cada de Mubarak), es necesaria una justicia de transicin con respecto a la corrupcin y los monopolios. Este es un tema sobre el que los HHMM no avanzaron ni un solo paso. Todo lo contrario. En una ocasin, nombraron a una persona como ministro de comercio e industria que controlaba el monopolio lcteo, lo que tambin plantea el conflicto de intereses. Este es otro tema fundamental que arrojara luz sobre si las polticas poltico-econmicas venideras estn en consonancia o no con la revolucin.

Cuando hablan de justicia de transicin, estn hablando de un acercamiento a los empresarios. Pero nosotros no estamos hablando de acercamiento. Estamos hablando de una justicia de transicin. Este es un proceso ms profundo, que implica admitir los crmenes, rendir cuentas y poner remedio a los efectos negativos acumulados a lo largo de los aos. Tambin requiere una transparencia total y garantas de que esos crmenes no vuelvan a repetirse. La tregua que estn estableciendo actualmente tiene que ver con confiscar parte del dinero hecho a travs de esa corrupcin, que en ltima instancia no aborda ni las causas ni los efectos de la corrupcin. En realidad, fomenta la corrupcin porque enva el mensaje de que el castigo por la corrupcin va a ser simplemente renunciar al dinero obtenido e irse de rositas.

El prstamo del FMI es una cuestin extremadamente importante, porque de alguna forma es un compendio de todos los temas anteriores. Cuando la gente habla sobre el prstamo del FMI no hablan de un prstamo para hacer frente a un problema fiscal temporal. Es una cuestin que tiene que ver con las polticas anteriores, con la posicin respecto al prstamo del FMI y el programa econmico implcito en este prstamo. Hemos odo declaraciones contradictorias de este gobierno, aunque como es muy reciente no deberamos juzgarlo an. Por una parte, escuchamos al nuevo ministro de planificacin diciendo que las negociaciones con el FMI se han aplazado. Por otra parte, escuchamos al ministro de hacienda decir que el prstamo del FMI es parte de la solucin aunque no toda. En cualquier caso, est claro que el prstamo est en la agenda.

Un elemento importante en la cuestin del prstamo del FMI, con el que el nuevo gobierno no parece tener problema, es la continuacin de los prstamos extranjeros no transparentes. Hemos odo muchas cosas acerca de unos 12.000 millones de dlares en donaciones y prstamos que otros Estados del Golfo Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos y Kuwait- le han prometido al nuevo gobierno. Al igual que el apoyo que [anteriormente] vena de Qatar y Turqua, no sabemos cules son las condiciones de este tipo apoyo, cmo va a utilizarse, si es o no la mejor opcin en este momento en particular y si hay, o no, un precio poltico a pagar. Todas las celebraciones del gobierno por este apoyo son un indicador negativo que muestra la persistencia de las polticas existentes anteriormente respecto a los prstamos extranjeros por parte del CSFA y los HHMM. Sobre esto hablaba Naguib Sawiris en su artculo cuando discuta la colaboracin entre los sectores pblicos y privados, de reducir el dficit como objetivo de las polticas poltico-econmicas y revigorizar el sector privado y las inversiones directas extranjeras, todo ello sin abordar las demandas socioeconmicas que estn manifestndose.

-BH: Me gustara concluir con lo que quiz sea una pregunta pesimista. Desde luego, las transformaciones sociales y polticas son procesos a largo plazo que no se producen de un momento a otro, de un da a otro ni a lo largo de un ao. Tenemos delante fuerzas que puedan empujar en una direccin progresista en relacin con la economa poltica, contra la represin, contra el racismo, contra el clasismo y a favor de las libertades (tan simple y tan complejo)? En trminos generales, las fuerzas en escena se dividen entre los Hermanos Musulmanes y otros partidos islamistas, los fulul (residuos del viejo rgimen) y liberales de todo tipo. Lo que vemos es que quienes estn luchando por un discurso verdaderamente progresista que se oponen a todo lo anterior son pocos [en nmero o efecto] y estn fuera de esa constelacin de grupos. Es decir, dnde estn las fuerzas progresistas, que no tienen necesariamente que ser socialistas o izquierdistas? Las fuerzas que he enumerado son las que estn sobre el terreno. Ciertamente, hay personas como t y otras ms que presentan un discurso autnticamente progresista. Pero, con toda honestidad, cul es su representatividad? Estn en un estadio donde estos profundos problemas no pueden resolverse an y requieren esperar a una etapa posterior? Pregunto esto porque parece que las fuerzas sociales sobre el terreno que representan estas demandas son relativamente pequeas.

-WG: No, las fuerzas sociales son muy grandes en tamao. En mi opinin, las fuerzas sociales que representan esas demandas son el sector ms amplio que existe hoy. Oigo sus voces a menudo y son las que acreditan el 25 de enero, lo que vino despus con el amplio movimiento de luchas y, finalmente, el 30 de junio. Son esas fuerzas a las que tenemos que reconocer y respetar.

Sin embargo, hay un problema con la representacin poltica de este sector que cuenta con una amplia base social. No est organizado, su voz es dbil y no ha tenido peso en los acuerdos pergeados en este perodo de transicin. El Movimiento Tamarud consigui recoger firmas, propuso una serie de pasos a dar en el perodo transitorio y haba tambin otros con inters en que se quedaran fuera de la foto. Pero incluso entonces, su programa fue dejado de lado por la declaracin constitucional del presidente interino nombrado por el ejrcito. El perodo transitorio de Tamarud empezaba con elecciones presidenciales, mientras que las elecciones presidenciales van a tener lugar al final del perodo transitorio que est ahora en marcha. Por tanto, el problema aqu est en la representacin poltica.

Hay tambin intentos de diversas fuerzas revolucionarias que han adoptado una plataforma de justicia social. Pero este es un proceso que llevar tiempo y es preciso que est directamente relacionado con las batallas diarias que estn emprendiendo fuerzas sociales ms amplias, que estn manteniendo su vitalidad. Sin embargo, y respecto al tema del pesimismo, no significa que no haya capacidad incluso en las presentes circunstancias- para avanzar. Cuando el presidente de la Federacin General de Sindicatos es el ministro de trabajo, hay espacio para las reformas. Siempre que se produzcan presiones para conseguir demandas especficas. Por tanto, sera un avance importante si, al final de este gobierno, hemos logrado una ley sindical que apoye sindicatos independientes para campesinos, obreros, pescadores, etc. Estos sindicatos, al tener una posicin legal, podrn tener voz y eso les permitir organizarse, aliarse uno con otro y por tanto tener peso poltico en futuras decisiones. As pues, hay posibilidad de presionar a la coalicin gobernante. Si eres consciente del equilibrio de poderes en la coalicin gobernante y ests dispuesto a aprovechar su falta de unidad interna, entonces puedes conseguir avances que te van a proporcionar ms espacio para entablar luchas ms importantes en el futuro.

-BH: Muchas gracias. Te he quitado ms tiempo del esperado. Disclpame.

-WG: No hay ningn problema. Tan solo espero que haya sido una discusin til.

BH: Ha sido de gran utilidad. Por lo que he comprendido, no deberamos ser demasiado pesimistas porque hay un rayo de esperanza. Confo sinceramente que as sea. La prxima vez hablaremos del complejo militar-industrial y de la relacin entre el ejrcito y la economa en vez de tocar solo los aspectos de la comunidad empresarial. Muchsimas gracias.

* * *

Bassam Haddad es Director del Programa de Estudios sobre Oriente Medio y Profesor del Departamento de Asuntos Internacionales y Pblicos de la Universidad George Mason. Es tambin profesor visitante de la Universidad Georgetown. Es autor, entre otros libros, de Business Networks in Syria: The Political Economy of Authoritarian Resilience (Stanford University Press). Es co-fundador y editor de Jadaliyya; co-productor y director del film About Bagdad; ha dirigido recientemente una pelcula sobre los emigrantes rabes/musulmanes en Europa titulada The other thread, etc.  

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/13070/military-business-alliances-in-egypt-before-and-af




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