Portada :: Colombia :: Derechos Humanos en Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2013

Los dilogos en el Catatumbo como giro tctico del Gobierno

Alexander Escobar
Rebelin


Cuando la lucha es a muerte, el fiel resiste, el indeciso renuncia,

  el cobarde traiciona..., el burgus se desespera, y el hroe combate.

Julius Fucik  

 

La sangre inocente derramada por la accin criminal del Estado se pretende vender como un hecho del pasado. Dejar la responsabilidad en manos del expresidente lvaro Uribe Vlez, como si se tratase de un periodo ajeno a la historia y presente del pas, es poltica del actual Gobierno.

La pretensin de exhibir un pas ajeno a la realidad, sin crmenes de Estado y amante de la paz, la llegada de la luz despus de las sombras, es la Colombia virtual que se quiere imponer. La imagen del Presidente de los Dilogos de Paz, y no la figura de Juan Manuel Santos como exministro de Defensa de los Falsos Positivos, aparece hoy en la escena de la farndula poltica de los mejores lentes de la prensa mundial que cubren la primicia de los dilogos entre Gobierno y FARC que se adelantan en La Habana.

Pero el derramamiento de sangre provocado por el terrorismo de Estado no lleg ni se march con Uribe. El expresidente solo fue la continuidad histrica de una poltica sanguinaria, la figura clave de quienes educan verdugos para sostenerse en el poder, y evitar tocarla la sangre con las manos que la provocan.

 

La sangre sigue derramndose

Muerte y manejo de la imagen caracterizan al actual Gobierno. Mientras habla de paz ante los micrfonos de la comunidad internacional, en el Catatumbo emplea tcticas de guerra contra la poblacin civil: asesina campesinos , les reprime, tilda de guerrilleros, y obliga a buscar refugio en otro pas, y como cualquier dictadura, tambin agrede y amenaza a los medios de comunicacin alternativos y al periodismo responsable. Es una prctica de ablandamiento militar para obligar al enemigo (el campesinado desarmado) a sentarse a negociar la rendicin con el vencedor (el Gobierno que dispara).

Pero la tctica falla. Los campesinos del Catatumbo no retroceden, resisten sin doblegarse ante el tirano, y reivindican a todos sus muertos al calor de una lucha de casi dos meses que hoy es ejemplo de valor y dignidad.

Las resistencias campesinas empiezan a unirse; el Gobierno a repensar la manera de actuar; y los cobardes, y pblico despistado en general, a observar atentos el televisor.

Rumores de un Paro Agrario llegan a odos de Juan Manuel Santos. La tctica se redisea; ahora es necesario exhibirse ante la comunidad internacional como un Gobierno que dialoga y responde a las necesidades del campesinado. La misin la asume el vicepresidente Angelino Garzn, un sobreviviente de la Unin Patritica (UP), frase favorita de presentacin que emplea para confundir y descrestar, al igual que la remembranza de sus das de dirigente sindical. La frmula es siniestra. Incluir en las filas del Gobierno a un exsindicalista y sobreviviente del terrorismo de Estado tiene una finalidad muy simple, posicionar la imagen de un Gobierno que presume ser de participacin amplia e incluyente, y, sobre todo, amigo de la paz.

Pero los hombres son pasado y presente, y los sueos que luchan por realizar. Y el presente infame de quienes entregan los sueos al mejor postor, anuncia que estamos ante el ms fro de los monstruos fros. Lo afirmamos sin temor a equivocarnos, y con la ayuda de Nietzsche, porque el Estado miente en todas las lenguas del bien y del mal. Cunto dice es mentira, y cuanto tiene es porque lo ha robado.

Y con el rostro del Vicepresidente Angelino Garzn miente al pueblo colombiano. Voz pausada y tono conciliador es su modo de operar. Y ocultar las manos ensangrentadas de este Gobierno, la tarea a cumplir.

 

La mesa de dilogo en el Catatumbo

El levamiento del Paro de los campesinos del Catatumbo requiere de una lectura que vaya ms all del triunfo de la movilizacin y resistencia que oblig al Gobierno colombiano a sentarse a dialogar en serio. Los dilogos establecidos, aunque son un logro de la lucha campesina, tambin deben entenderse como la ficha que juega el Estado colombiano para tratar de mitigar los efectos que tendr el Paro Agrario del 19 de agosto.

El giro momentneo del Gobierno de pasar de la represin al dilogo, es decir, pasar del ablandamiento militar a la intensificacin del ablandamiento psicolgico, evidencia dos objetivos puntuales.

El primero , ya lo hemos comentado, cumple la tarea de vender la imagen de un Gobierno que dialoga y busca soluciones a las necesidades del campesinado. Los efectos a provocar en la opinin pblica son claros: presentar el Paro Agrario como algo innecesario que debe ser sustituido por las vas civilizadas del dilogo con un Gobierno que est dando muestras de escuchar al campesinado.

El segundo objetivo , mucho ms tctico, es dejar al movimiento campesino del Catatumbo en una encrucijada, en tanto que su participacin activa dentro del Paro comprometera su credibilidad por ser violatorio de los acuerdos de la mesa de dilogo, y cuyas peticiones presentadas al Gobierno, para el 19 de agosto, no estarn resueltas a plenitud; es difcil que ello suceda, puesto que las discusiones tendrn dilataciones propias de un proceso que se establece entre contrarios (el Gobierno contra el Pueblo).

Lejano entonces se encuentra la mesa de dilogo en el Catatumbo de ser un proyecto piloto de paz, lo es para el campesinado del Norte de Santander que lucha por la paz con justicia social, pero para el Gobierno es solo un laboratorio de guerra: hoy reprime; maana dialoga de manera tctica para enfrentar el Paro Agrario que se avecina, y mejorar su imagen ante la comunidad internacional.

El Paro Agrario del 19 de agosto es un momento histrico para el pueblo colombiano. Corresponde a los distintos sectores sociales responder a la altura del mismo. Abandonar el oportunismo reivindicativo particular, y sumarse a la lucha colectiva para transformar la sociedad, se vislumbra en estos momentos donde el inconformismo y la protesta afloran dramticamente en todos los rincones de Colombia. No debemos temer salir el 19 de agosto con el objetivo de transformar nuestro pas, de este Paro saldrn acuerdos y avances organizativos que nos acercarn a pasos agigantados hacia el objetivo de construir una Colombia con justicia social. Los campesinos del Catatumbo han demostrado de lo que son capaces por s solos, ahora es momento de demostrar de lo que es capaz la dignidad de un pueblo que decide confrontar a sus verdugos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter