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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2013

Siria
Cul es la diferencia entre la detencin y el secuestro?

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


Esa es la pregunta que Yusuf Abdelaki nos devuelve desde el lugar en que se encuentra en Siria. No podemos decir que Yusuf sea un preso, porque no sabemos dnde est retenido ni la acusacin dirigida contra l. Lo nico que sabemos es que los servicios de seguridad sirios lo han secuestrado junto con dos amigos, y que el destino del gran artista sirio sigue siendo desconocido. Acaso lo han detenido por firmar manifiestos contrarios al rgimen desptico de su pas y por ser un activista del movimiento pacfico contra la dictadura? O tal vez ha sido por ser un dibujante cuyos cuadros pintaban elocuentemente el dolor volvindose cada pintura un grito que sale de lo ms profundo y convirtindose la pintura en blanco y negro en un signo del absurdo de la dictadura?

Todo lo que sabemos es que es un artista que ha desaparecido, y que el rgimen que lleva dos aos y cinco meses librando su salvaje lucha contra el pueblo sirio, ha decidido romper el pincel del artista, del mismo modo que intent romper los dedos del caricaturista Ali Ferzat y arranc la garganta de Ibrahim Qashoush antes.

Hablamos del secuestrador como si fuera un rgimen poltico con el que los llamamientos sirven de algo, cuando eso no es cierto. Siria lleva cuatro dcadas gobernada por una tropa semejante a la mafia. Esta tropa ha dirigido el pas por medio del asesinato, el secuestro y la siembra del terror, echando por tierra todas las leyes y colocndose sobre la cumbre de la masacre. Se ha dedicado a asesinar, exiliar y arrasar con el objetivo de adoctrinar al pueblo sirio y domesticarlo para convivir con la humillacin y el miedo. Desde la masacre de Hama en 1982, hasta la terrible crcel de Tadmor, cre jaulas para el pueblo teidas con la sangre de las vctimas. Y cuando estall la revolucin siria en marzo de 2011, esta banda se convirti en una mquina de matar insaciable.

Esta mquina ha secuestrado al gran artista Yusuf Abdelaki, y lo ha puesto en alguna crcel, en algn lugar, para encadenar el cuadro. Yusuf Abdelaki, en su celda -o algo parecido-, sonre con dolor y altanera, mientras contina su relacin con la luz y la oscuridad, y dibuja con el negro con que cubrieron sus ojos la negrura de la represin moteada por la blancura del lienzo.

Me encontr con Yusuf como historia antes que como pintor. Iba al taller del artista mile Monem en Beirut, donde preparbamos la maqueta de la revista Carmel. La puerta estaba cerrada porque mile no estaba, pero vi a una chica siria llamada Hala Abdallah sentada en el umbral visiblemente entristecida. Dijo que haba venido de Damasco porque haba detenido a Yusuf.

As me encontr con Yusuf, a travs de esa chica que se convirti en su compaera de camino. Nuestro primer encuentro fue debido a la crcel y despus me encontr con l otras veces en su exilio en Pars. Empez a publicar en Al-Mulhaq (El apndice), donde yo trabajaba, sus grandes dibujos caricaturescos. Y hoy me encuentro de nuevo con l, mientras recupera la historia de crcel con su patria, y sigue su lucha por medio del pincel, manteniendo su postura contra la oscuridad de la dictadura. Lo raro es que ni un solo da me he preguntado por su arte, ni por la escuela artstica a la que pertenece. Sus dibujos nos llegaban listos a modo de piezas artsticas sorprendentes, como si siempre estuvieran ah, sin necesidad de preguntarles nada. Ellos eran la cuestin que nos sorprenda con su sencillez, profundidad y capacidad de filtrarse en lo ms profundo de nuestro corazn y nuestra existencia.

Sus peces muertos con las cabezas cortadas, el clavo que se hunde en la madera, el cuchillo tras degollar un pjaro, una lata de sardinas o esos cerebros desnudos conformaban una extraa mezcla de realidad que llevaba su realismo al extremo, librndose de la prisin de la realidad y convirtindose en una llamamiento de posibilidades inagotables. Se metan en nosotros y se levantaban como espejos ante nuestras almas que permanecan en un estado entre el shock y el dolor.

Nada se parece a ese dolor sirio que la pluma de Yusuf Abdelaki dibuj ms que al dolor mismo. Nada se eleva por encima de esta frialdad dibujada en blanco y negro Una frialdad salida del hielo de la represin, y que ofrece el testimonio ms elocuente del poder de la vista de convertir la pesadilla siria en cuadros dibujados con carbn.

Los colores no estn ausentes en la pintura de Abdelaki, pero se difuminan en la coloracin del negro y el gris, quedando el color insertado en el no-color, igual que la vida nace de la muerte.

Nunca le pregunt por el arte que produca, pues este naci en un lugar oculto conformado por el silencio, y brot de pronto como si hubiera nacido as, completa, y no necesitara explicacin.

Un arte que no necesita explicacin porque nos ofrece mltiples posibilidades de interpretacin. Ahora he comprendido que Yusuf Abdelaki no dibuj ms que para convertir el dolor en un grito desnudo que no pide que nadie le rescate.

Preguntamos por qu secuestraron a Yusuf Abdelaki o preguntamos a Siria hasta cundo van a seguir muriendo y siendo secuestrados sus hijos e hijas? Hasta cundo podr seguir la dictadura deleitndose?

Cuando me encontr por primera vez con Yusuf era un luchador por la libertad en su pas y en el mundo rabe. Cuando nos encontramos en el momento de su secuestro segua siendo un luchador por el mismo objetivo. Y maana, cuando Yusuf y su pueblo se liberen de los ogros, nos encontraremos de nuevo con l y ser como acostumbra un luchador, un artista y un ser humano. Y entonces, veremos a Siria dibujada en blanco y negro, mientras nos descubre sus colores, y veremos en las pequeas diferencias del color nico posibilidades incontables de color.

Libertad para Yusuf Abdelaki, porque es hijo y creador de esa libertad.

Tomado de Traducciones de la revolucin siria


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