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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2013

La despedida de Len Ferrari (1920-2013)
Un ateo ejemplar

Maria Moreno
Pgina 12


La opresin de la civilizacin occidental y cristiana fue el tema crucial y el gran objetivo a combatir con su arte de resistencia. Artista de vanguardia desde los aos sesenta, con un fuerte aliento popular y comprometido, Len Ferrari enfrent las instituciones de lo establecido, en especial la Iglesia Catlica, con ms humor corrosivo que furia, con ms irreverencia que solemnidad. En los ltimos aos se lo consagr en circuitos internacionales como la Bienal de Venecia, pero siempre mantuvo el perfil de un artista de taller, haciendo instalaciones que comprometan el esfuerzo fsico, los aspectos y los materiales ms cotidianos. Len Ferrari muri la semana pasada, a los 92 aos. Mara Moreno, Fabin Lebenglik, Daniel Santoro, Carlos Alonso, Guillermo Saccomanno, Luis Bruschtein y Eduardo Jozami lo despiden desde Radar.

En Wikipedia la pulsin enciclopdica puede incluir listas negras y de candidaturas a la excomunin disfrazadas de adscripciones voluntarias: all el fundador del Club de impos, herejes, apstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnsticos e infieles, Len Ferrari, figura en la de ateos de la Argentina junto a Carmen Argibay y Andrs Calamaro. El ha sido el Chiche Gelblung (por el rating) de la Sin Dios (Agencia Atea de Noticias) y su muerte ha despertado sentidas necrolgicas como sta: La Asociacin Civil Ateos Mar del Plata recibe con profundo dolor la noticia de la muerte del artista y militante Len Ferrari. Muri una gran persona, un librepensador, un artista y ateo ejemplar. Cuando de l se trata, la palabra ateo se repite tanto que se vuelve sospechosa de ser un mantra invertido, una renegacin arty; recuerda a ese paciente de Freud que luego de soar con una mujer muy vieja, se apresur a decir casi gritando no es mi madre. Ferrari era un ateo, gracias a Dios como Luis Buuel o un traumatizado del altar como Fernando Vallejo, cuya blasfemia cumbre ha sido repartir una necrolgica adelantada de Karol Wojtyla, a quien llam travesti vestido de blanco y vstago de la estirpe de los impos (impos a lo Po Nono, Po Dcimo o Po Doce). Porque hay en su crtica al cristianismo, a los padres de la Iglesia y sus pintores publicistas del sacrificio y el castigo tal vez una cita involuntaria de una iglesia primitiva y popular, cuyos rituales hedonistas y escatolgicos en el sentido de caca y no de cielo, aunque justamente no separaran los dos elementos campearon en las iglesias de Europa antes de concilios como el de Trento, los carismas tristones y el papado slido.

El placer en el templo sagrado

Hasta el siglo XVl la Iglesia oficial registraba un fenmeno denominado risus paschalis, que la teloga Mara Caterina Jacobelli considera el fundamento teolgico del placer sexual y que sobrevivi en diversas formas hasta mucho ms tarde, segn documentos como una carta del predicador Capito (1478) que defiende el acoger a Cristo resucitado con alborozo chabacano e imgenes como la de la capilla de San Fortunato en Todi, en la que el pene de un monje tallado en una columna llega luego de varias volutas a la vagina de una monja que est en otra. Para Pascua o en otras pocas del ao, en los diversos pases de Europa, el sacerdote sola dar misa incluyendo palabras obscenas, finga fornicar con animales, contaba chistes verdes y hasta llegaba a mostrar los genitales. La resurreccin de la carne no poda ms que ser festejada con alusiones a la carne misma. Y uno de los chistes favoritos que se solan contar desde el plpito era: Un monje, durante un adulterio, se vio sorprendido por la llegada del marido y tuvo que huir dejando tras de s sus calzones. Pero la duda del marido desapareci cuando el abad, a quien haba ido a ver con los calzones a modo de prueba, le dijo que eso que llevaba en la mano era una reliquia de San Francisco, con la que su mujer sanara de todo mal. As pues, los calzones fueron devueltos al monasterio con una gran procesin de monjes y estandartes, y mostrados a los nazarenos entre los cuales estaba tambin el marido cornudo, a quienes se invit a besar la reliquia sagrada.

La obra considerada blasfema de Ferrari cumple con la actitud del risus paschalis tradicional: el placer dentro del espacio sagrado, yendo ms all del hacer rer especfico; la presencia del sexo y del placer sexual en el edificio sagrado mediante las artes figurativas (Mara Caterina Jacobelli). Es obvio que Len no poda hacer su muestra de 2004 en la mismsima iglesia del Pilar, pero su contigidad permiti el mismo efecto. Por otro lado l jams ocult sus esperanzas de ser cubierto de anatemas por parte de lo que Fernando Vallejo llama la curia tenebrosa, debido a la Exposicin de santos a la sartn y Cristos al rallador en donde tramontanos antipop rompieron algunas piezas y l se hizo famoso. Por eso se lo acus de oportunista. Sin embargo el risus paschalis fue tambin una alegra deliberada y planeada a fin de que los predicadores no hablaran en templos vacos, una manera de atraer al pueblo con las groseras que suele practicar tanto el seor como el siervo y, de este modo, democratizar la fe. Jacobelli, teloga que coherente con su desprejuicio hacia lo masivo ha ido de la Universidad Pontificia a la RAI, llega a poner alegra, placer y placer sexual en sintona con la resurreccin. La muestra del Recoleta no slo cambi de signo un nombre asociado a la muerte, fue visitada por cientos de personas cuya risa fue tan esencial para la obra como el veto curial; as se convertira en performance y extendera sus demandas de compromiso ms all de los mbitos artsticos y sus enterados.

Segn algunas crticas, las versiones cristianas de Ferrari constituyen un arte de protesta nave, propio del nio que asocia el pecado al pedo y pinta bigotes en el afiche poltico. Sin embargo cumplen severamente con las premisas con que el artista areng a favor de la revolucin en el arte: abandonar los talleres y los soportes habituales, alcanzar al gran pblico y denunciar cmo muchas obras de protesta exitosas coinciden con el fracaso de las intenciones de sus autores y las villas miseria representadas por Antonio Berni o los retratos de obreros de Ricardo Carpani cuelgan en comedores burgueses luego del desembolso de miles de dlares, promoviendo, a cambio, una obra que tenga un impacto equivalente en cierto modo al de un atentado terrorista en un pas que se libera. El dinero, su destino, tambin formara parte de la obra misma.

El 25 de agosto de 2008, el Tribunal Oral en lo Criminal N 30 emiti el fallo contra los agresores de la obra de Len Ferrari en Recoleta y l don la indemnizacin a la Comunidad Homosexual Argentina, indemnizacin que fue utilizada en la impresin del cuadernillo Sal del closet.

Cac (a) rte

En 2004 yo haba escrito que en su muestra del Recoleta Ferrari pona en relaciones variadas, y no de unvocos sentidos, las representaciones de la imaginera catlica: la de los grandes maestros y la de las santeras populares. Que exploraba posibilidades expresivas con el cuestionamiento de las funciones originales, tanto de los maniques como de los artefactos domsticos, para volverlos ilustrativos de frases hechas de las resonancias infantiles de las Escrituras, al mismo tiempo que expona alfabetos y cdigos vacos; que su obra Juicio Final sugera ms la posibilidad de un arte natural realizado por un artista involuntario y no parlante a travs de sus avatares digestivos que una crtica simple a la iconografa cristiana; que el juicio era el de un ser que no tiene juicio sobre un juicio pintado; un canario cagaba sobre el Juicio Final de Miguel Angel y Len me deca: Es interesante esto de la jaula con gallinas o canarios porque con ellos el pincel elabora su propia pintura. Es como el leo de Rembrandt. La tarea del artista se limita a dar agua y maz que las aves procesarn. Encima la obra crece y cambia. Me hubiera gustado poder modificar el color de los excrementos. Con un poco de remolacha, por ejemplo... Pero entonces yo pensaba en un arte blasfemo. Y sin embargo el arte considerado blasfemo suele seguir siendo cristiano, es decir, sacrificial, o al menos de ofrenda corporal o sacrificio bajo presupuesto. Y las piezas de Len Ferrari tienen poco parentesco con el Piss Christ de Andrs Serrano, los animales sangrados sobre desnudos de Hermann Nitsch o el Chris Burden que se crucificaba sobre un Volkswagen. Su arte jams consistira en poner el cuerpo ms all de sus derramamientos en el folgar o en la descarga en el inodoro con todo lo yantado y bebido. Militante de los derechos humanos tiene a su hijo Ariel desaparecido, Len Ferrari fue ms all, atacando el corazn mismo de la representacin, el modelo del suplicio NN. Si fue autor de El rbol embarazador, a su obra La civilizacin occidental y cristiana, esa pieza perfecta, denuncia de la guerra de Vietnam, podra haberla llamado El Cristo bombardeador.

Cartas cargadas

A menudo Len Ferrari ha utilizado el gnero carta, segn la ms slida tradicin de carta abierta (poltica), como una obra visual que se lee como un bando y proyecta, por sobre el uso eficaz de las figuras de la retrica (al igual que el ejemplar Yo acuso de Zola) una forma a cuya experimentacin esttica es preciso no renunciar. En la lnea del Rodolfo Walsh que escribi Carta a Vicki, Carta a mis amigos y Carta a la Junta Militar, Ferrari escribi Carta a un general y Carta al papa, pero tambin otras cartas de registro ms liviano, como la carta a la Asociacin Protectora de Animales cuando esta institucin intent prohibir que conchabara gallinas artistas. La carta era un gnero que era necesario expropiar durante la dictadura, en cuya vigencia los diarios publicaban supuestas cartas personales de madres de hijos seducidos por la guerrilla que clamaban por su ausencia, supuestos militantes arrepentidos y denunciantes de sus compaeros violentos, hermanos que llamaban a la conciencia y a la vuelta al hogar burgus (por lo general estos textos privados promocionales se publicaban en contigidad con noticias de operativos del Ejrcito o comenzaban aludiendo a uno de ellos).

En su muestra Nosotros no sabamos Len Ferrari exhibi los recortes con noticias difundidas por los diarios sobre operativos militares, hallazgos de cuerpos ejecutados o quemados entre 1976 y 1982, noticias a menudo destinadas a ejemplarizar e intimidar, sugiriendo la existencia de una sociedad ms aterrorizada que desinformada. Tambin Rodolfo Walsh sola analizar exhaustivamente la prensa pblica, lo que le permita encontrar entre lneas elementos tiles para su labor de contrainformacin, en los mismos partes del enemigo, como los del Primer Cuerpo del Ejrcito, a travs de los que deduca contradicciones internas en las tres fuerzas que le hacan tanto afinar sus estrategias de combatiente de una organizacin poltico-militar como satisfacer ese plus de jugador de juegos de guerra y de ingenio que sola frecuentar hasta la obsesin en su vida civil: en la seccin de avisos fnebres y de sociales de La Prensa, La Nacin y La Razn descubra alianzas entre cpulas militares, eclesisticas y financieras que, cotejadas y matizadas con su archivo personal lo llevaba desde la poca de Operacin Masacre en donde tena fichas que registraban las actuaciones de la Polica Federal y miembros del Ejrcito junto con los testimonios, las escuchas clandestinas y las de onda corta de los noticieros internacionales, le permitan afinar sus hiptesis.

Ferrari dise la intervencin Carta de un escritor a la Junta Militar para el predio de la ex ESMA consistente en un biombo de paneles de vidrio y metal sobre los que se lee el texto de la emblemtica carta en la tipografa de la mquina Olympia de Rodolfo Walsh. Por ltimo, la carta, en su soporte moderno de mail, cientos de ellos, circul por Internet para despedir a Len Ferrari. El mensaje deca brindemos, estaba escrito en segunda persona a un muerto que no crea en el cielo ni en el ms all y al que se invitaba a brindar y a seguir brindando. Risus paschalis.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-9031-2013-08-07.html



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