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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2013

Siria
Carta desde Alepo, con los sirios abandonados a su suerte

Jean Pierre Filiu
Alencontre

Traducido para Rebelin por Alberto Nadal.


Queridos internautas [de Rue89],

Acabo de regresar de una estancia sobre el terreno en las zonas liberadas de Alepo, es decir, los sectores en manos de la revolucin desde hace cerca de un ao, en la metrpoli del norte de Siria.

El secuestro, el pasado 6 de junio, de dos periodistas de Europe 1, mi amigo Didier Franois y el fotgrafo Edouard Elias, ha hecho este tipo de investigacin an ms peligroso. Por mi parte he optado por la inmersin en la resistencia civil, ms que por la proteccin de algn grupo armado.

He podido constatar in situ los mltiples estigmas de los bombardeos gubernamentales, realizados con helicpteros, aviones, artillera y blindados. He odo una vez un bombardeo areo, cuyo impacto no he visto. He percibido de lejos las columnas de humo provocadas por un disparo de artillera.

He visto, ante cada uno de los hospitales de campaa tiendas de emergencia instaladas para el caso de que se produjera algn ataque qumico. Hay que recordar que los servicios sanitarios de Alepo, gestionados por primera vez en su historia por una municipalidad democrticamente elegida, disponan de 10.000 dosis de atropina (para inyectar en caso de exposicin al gas sarn) y de 16 mscaras de gas.

Sobre todo me he zambullido en esta poblacin de dos millones de personas para las que la vuelta de la dictadura es sencillamente inconcebible. Los bombardeos recurrentes no hacen sino intensificar el odio contra el burro, el perro o el pato, como es designado Bachar al-Assad por sus antiguos sbditos.

El pavor de los misiles Scud

Pero de todas las armas con las que el dspota golpea a los civiles insumisos, son los misiles Scud las que suscitan un pavor ms intenso. Esos misiles balsticos son disparados desde el extrarradio norte de Damasco, a 300 km de all, para caer sobre las zonas residenciales de forma ciega. No hay precedente de perpetracin de un crimen de guerra as contra una poblacin desarmada.

Esta noche, la del 26 de julio, en el barrio de Bab Nayrab, las familias se haban reunido, como en los dems hogares musulmanes de Alepo, para compartir la cena de ruptura del ayuno del Ramadn.

Un misil tierra-tierra ha cado sobre el edificio. 35 cadveres se habran sacado de los escombros, de ellos 19 de nios.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) no confirma por el momento ms que diez vctimas, precisando que el balance puede aumentar rpidamente. La intervencin de socorro se activa durante la noche a la luz de los proyectores. El vdeo grabado est puesto en lnea por periodistas-ciudadanos del Alepo Media Center (AMC) y se puede ver en http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=NuwJLwaflG4

Esos sirios abandonados a su suerte...

Oigo ya a algunas buenas almas afirmar que un balance tan trgico debe ser confirmado por fuentes independientes. Pero, dnde encontrar esas famosas fuentes cuando la ONU se niega a acceder a las zonas revolucionarias, cuando las acciones humanitarias en ellas estn en el punto de mira y cuando los periodistas extranjeros son all secuestrados?

Entonces dejemos a esos sirios, a quienes se ha abandonado a su suerte, el derecho a contar sus muertos.

Otra tentacin podra ser levantar un paralelo entre esta masacre de civiles por la mquina de guerra de Assad y los reveses sangrientos encajados estos ltimos das por las fuerzas gubernamentales al suroeste de Alepo (la oposicin ha denunciado incluso la ejecucin sumaria de decenas de presos por un grupo yihadista).

Como si los crmenes de unos excusaran los crmenes de otros. Como si los civiles desarmados no deberan estar protegidos por todas las garantas del derecho internacional.

Los fantasmas de Gernika

En septiembre de 2012, el diario Le Monde rompa su prctica editorial publicando en una doble pgina la imagen de un bombardeo de Alepo y el testimonio de dos reporteros que haban asistido a l. Ese texto evocaba con emocin los fantasmas de Gernika. Diez meses ms tarde, imgenes comparables provenientes de Alepo no provocan ms que indiferencia.

Son las 14 h de este 27 de julio y, que yo sepa, ni un rgano de prensa occidental ha informado an de la masacre de esta noche en Alepo.

Es cierto que este sbado por la maana dos nuevos raids areos han golpeado otros dos barrios de Alepo, Bustan al-Qasr y Maadi.

Entonces, que no se nos hable ms de ese mundo transparente, de esa conciencia universal, de la imposibilidad para un dictador de masacrar hoy a su pueblo. Que no nos hablen ms de eso, puesto que Bachar al-Assad lo hace desde hace 28 meses y le va muy bien as.

Durante el verano de 2012, tuve el triste privilegio de anunciaros a los lectores de Rue89 una masacre de civiles que estaba ocurriendo en Daraya, un barrio de Damasco.

La carnicera no haba conseguido ms que algunas lneas en nuestros diarios. Siria nos cansa, nos fatiga. Tenemos tanta prisa de que desaparezca de nuestro horizonte que algunos llegan a desear, cada vez menos discretamente, que Bachar aplaste a sus opositores de una vez por todas. Y que no se hable ms del asunto.

Eso no ocurrir, pues los revolucionarios de Siria han ido demasiado lejos para retroceder. Ni los Scud, ni los gases lograrn romperles.

La pintada preferida de las que traigo de Alepo es la siguiente:

La revolucin que queremos, es la revolucin de la vida.

Y es este mensaje de esperanza el que os traigo, a pesar de todo, desde Alepo, queridos internautas.

 

Carta publicada en la pgina francesa Rue89 el 27/07/2013.

 Jean Pierre Filiu es profesor de las univesidades de Sciences Po Pars, autor en particular de Le Nouveau Moyen-Orient. Les peuples lheure de la rvolution syrienne, Fayard, 2013.

Fuente: http://alencontre.org/laune/alep-lettre-de-jean-pierre-filiu-enquetes-de-human-rights-watch-et-damnesty-international.html

rCR



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