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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2013

Conspiracin neoliberal: el ncleo ms duro

Paul Walder
Punto Final


Los efectos sociales del modelo neoliberal ya tienen un referente claro en la poltica binominal. Los discursos electorales de la ex Concertacin y de no pocos en la Alianza, intentan amortiguar el elogio al mercado, al crecimiento econmico y su hipottico desarrollo, para levantar un relato hbrido reformista que apunta a los abusos y otros casos tipificados como excesos. Los desastres de varias dcadas de libre mercado desregulado, que se extienden a todas y cada una de sus reas, han obligado a la mutacin con fines electoralistas de aquellas mismas generaciones del binominal que hace muy pocos aos elogiaban el legado de la escuela de Milton Friedman. Una ola de reformismo, hasta el momento slo de la boca hacia fuera, es la moda de los polticos chilenos. En comparacin con una dcada atrs, es un avance.

Hay transformaciones que comienzan en la palabra, en las comunicaciones. Es lo que ha comenzado a ocurrir al menos con el lenguaje econmico ms vulgar, ese mismo que mezclaba expresiones del marketing y la gestin de empresas con la venta de papas y tomates en las ferias. Ya no importa ser un emprendedor competitivo ni productivo en un pas que ha concentrado todo el crecimiento y la riqueza en unas cuantas grandes corporaciones. El libre mercado, el pas de las oportunidades y los emprendedores, ha derivado en el de los depredadores.

Si recordamos un poco, las ltimas dos dcadas estuvieron dominadas por un modelo neoliberal en torno al que se levant la poltica de los consensos. Todo se permiti en poltica, los transformismos nunca pensados ni soados fueron una realidad cotidiana en funcin de los mercados y el comercio. El discurso econmico se elev como un lenguaje sagrado y cualquier duda -y por cierto crtica- fue ridiculizada. La ciencia econmica, que transmita a travs de su lengua elaborados diagnsticos, preceptos enarbolados como verdad no slo econmica sino poltica, social y cultural, fue, durante los ltimos treinta aos, la medida, el estndar humano. Ha sido un paradigma financiado por las grandes corporaciones, por economistas intolerantes, gobiernos corruptos y medios oportunistas, que intent durante todas aquellas dcadas fusionar la ciencia econmica con el neoliberalismo, algo como la fusin de la condicin humana con la condicin de explotacin. Como si fuera lo natural, el estado de las cosas, la impronta de la civilizacin.

El vaciamiento de este discurso ha sido brutal, explosivo. Si por un lado los niveles de acumulacin de capital de las cuatro ltimas dcadas han sido histricos, por otro los grados de despojo han terminado por reventar el modelo. Bast hace unos aos que millares de jvenes elevaran pblicamente sus propias realidades de humillacin y desigualdad, para que la empata se extendiera por prcticamente toda la poblacin. Las condiciones de vida en la sociedad de mercado, mantenidas a duras penas con jornadas de doce horas diarias y salarios que requieren complementos financieros usurarios no eran las de un pas a las puertas del desarrollo. O la puerta al desarrollo pasaba por el Averno.

Hacia los ltimos das de julio ocurri un evento que expres en toda su transparencia esta contradiccin extrema. Las dcadas de neoliberalismo han conducido a la creacin de nuevas oligarquas, tanto o ms encapsuladas que aquellas de centurias atrs, lo que qued una vez ms en evidencia en la celebracin y premiacin que hizo Icare a dos ministros de Hacienda en el Teatro Municipal por su contribucin al fortalecimiento de la actual institucionalidad econmica. El Instituto Chileno de Administracin Racional de Empresas, que es su nombre completo, premi ante la mirada complaciente y los aplausos de una muy satisfecha oligarqua, a Alejandro Foxley y Felipe Larran, aun cuando perfectamente podra haber entregado el galardn a Hernn Bchi o a Carlos Cceres. Todos ellos, como toda la lnea de ministros de Hacienda, responden al mismo molde.

El premio y los discursos que escuch la audiencia empresarial probablemente son un adelanto de los que nos deparar el futuro ms cercano. Foxley, un neoliberal recalcitrante, aor un regreso a las polticas de consensos, en tanto Larran elogi sin matices la actual institucionalidad econmica. Ambos, pero tambin Bchi, Cceres, Velasco o Eyzaguirre, han sido responsables del actual estado de las cosas. Son el ncleo ms duro del actual modelo.

Este es el centro, los centinelas de la ortodoxia, que a diferencia de los veleidosos y oportunistas polticos, no quieren que se cambie una coma a la institucionalidad que tantos beneficios ha dado a las corporaciones. Una elite que mira con atencin y mucho recelo lo que pasa afuera, expresado con claridad por el director de Icare, Francisco Silva. La calle, dijo, puede entregar sus mensajes, pero no puede gobernar. Tras estas declaraciones se percibe el futuro, que ser la defensa desde estas trincheras -y por todos los medios- contra cualquier cambio demandado desde la ciudadana. Una mirada que no se diferencia mucho de aquella que tuvo Eduardo Matte Prez y le llev a decir, hace ms de cien aos, esta frase para el bronce: Los dueos de Chile somos nosotros, los dueos del capital y del suelo; lo dems es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinin ni como prestigio.

 

- Publicado en Punto Final, edicin N 787, 9 de agosto, 2013. www.puntofinal.cl



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