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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2013

A los pies de la multinacional depredadora
El Estado Espaol es la ltima colonia de Monsanto

Luca Villa
Pblico.es


Mientras la industria se retira de la UE por la falta de inters y la polmica que envuelve a los transgnicos, Espaa ha incrementado un 20% el nmero de hectreas dedicadas a su cultivo en el ltimo ao. Acapara el 67% de los experimentos al aire libre y el 90% de los terrenos con organismos genticamente modificados de todo Europa.

Ni insectos exterminadores, ni olas de fro, ni sequas prolongadas. La plaga que ha conseguido acabar con las semillas transgnicas en casi todo Europa no ha sido otra que el rechazo creciente de sociedad y clase poltica a los organismos genticamente modificados (OGM). Espaa, donde los sucesivos gobiernos han respaldado siempre a la industria de la biotecnologa, sobrevive a contracorriente como la ltima esperanza europea de un sector que, a excepcin de EEUU y Canad, obtiene potenciales beneficios de las tierras de pases en vas de desarrollo.

Aqu, lejos de la tendencia del resto del continente, los terrenos con cultivos transgnicos han aumentado un 19% con respecto al ao anterior, segn los ltimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentacin y Medio Ambiente. 138.543 hectreas en total, que suponen ms del 90% de todo el sembrado genticamente modificado de la UE. El 10% sobrante se divide en pequeos campos de Portugal, Repblica Checa, Rumana y Eslovaquia, con apenas repercusin en el mercado internacional. El resto de Estados miembros se abstienen.

Hace menos de un mes, Monsanto, el mayor fabricante mundial de semillas transgnicas del mundo, anunciaba su decisin de retirar todas las solicitudes para nuevos cultivos modificados genticamente en la Unin Europea. Lo haca, segn comunic la multinacional estadounidense, debido a la "falta de perspectivas comerciales" para la biotecnologa en la regin. Las cinco peticiones para plantar variedades de maz, soja y remolacha para azcar de Monsanto llevaban aos a la espera de que la Comisin Europea diera el definitivo visto bueno, pero la fuerte oposicin ciudadana, sumada a el veto contra los OGM de Francia, Alemania, Grecia, Luxemburgo, Bulgaria, Austria y Hungra mantiene estancado el proceso de aprobacin.

"La Comisin podra aprobarlas, pero es un marrn que nadie est dispuesto a asumir porque la poblacin se les echara encima y porque tampoco ha despertado gran inters entre los agricultores", seala Blanca Ruibal, responsable de Agricultura y Alimentacin de la ONG Amigos de la Tierra. Hace un ao y medio, tambin la empresa qumica alemana BASF renunci a desarrollar cosechas transgnicas en Europa y traslad sus operaciones de investigacin a Estados Unidos ante la falta de apoyo de los pases comunitarios.

La Asociacin Espaola de Bioempresas (ASEBIO), que aglutina a entidades que desarrollan actividades de biotecnologa en Espaa, considera que las prohibiciones de algunos pases a los OGM son "ilegales" puesto que la decisin es competencia de la Comisin y no de los estados en particular. "No es de recibo obstaculizar el progreso de los agricultores privndoles de la libertad para aumentar la produccin. Los que proponen la prohibicin del cultivo deberan aadir a quin van a privar del alimento o qu espacios naturales proponen roturar como consecuencia de sus propuestas", sostienen.

Monsanto slo mantendr por ahora la solicitud para el maz MON-810, el nico OGM autorizado para su cultivo comercial dentro de la UE, presente sobre todo en Espaa. Esta variedad de grano, cuyos genes han sido modificados para sobrevivir a las plagas del taladro, obtuvo luz verde hace 15 aos a travs de una autorizacin con vigencia para una dcada. La Comisin Europea debera haber decidido sobre su renovacin en 2008, pero no lo hizo. Despus de cinco aos en los que se ha seguido sembrando con una licencia expirada, se espera que las autoridades europeas tomen pronto una decisin al respecto. De ser negativa, supondra el fin de la agricultura transgnica en Europa.

Apoyo institucional

El respaldo a los transgnicos en Espaa no es mucho mayor que en el resto de Europa. De hecho, el rechazo es mayoritario. El ltimo Eurobarmetro sobre biotecnologa publicado en 2010 refleja que el 53% de los espaoles se opone a la tcnica de insertar genes de otra especie en un fruto para hacerlo ms resistente. El apoyo ha ido disminuyendo considerablemente desde 1996, cuando era del 66%; a 2010, con el 31%.

Tampoco los estudios realizados han demostrado que de los cultivos con maz transgnico se obtenga mayor rendimiento que de los de maz convencional. Segn Greenpeace, el Ministerio confirm en una carta reciente a la ONG esta informacin. Este peridico consult al departamento de Arias Caete sobre la cuestin, pero asegur no poder proporcionar una respuesta a tiempo para la fecha de publicacin de este artculo. Ante este escenario, la causa de que nuestro pas constituya casi el nico baluarte de la industria transgnica en Europa hay que buscarla en el espaldarazo institucional a esta tecnologa. Los cables de la embajada de EEUU en Espaa publicados por Wikileaks en 2010 revelaron la alianza entre los dos gobiernos para hacer presin por el sector.

Tampoco la industria esconde sus intenciones. El grupo de trabajo sobre Agricultura y Medioambiente de ASEBIO, coordinado por Monsanto, establece entre sus misiones la de "contribuir a desbloquear obstculos administrativos para un mayor empleo de la biotecnologa en la agricultura". El grupo seala que "ha participado en varias consultas sobre textos legislativos" y en la Comisin de Medio Ambiente de la CEOE.

"Hay un inters detrs por demostrar que los cultivos transgnicos estn en crecimiento constante y que estn siendo aceptados por los agricultores", dice a Pblico Luis Ferreirim, responsable de la campaa de Agricultura y Transgnicos de Greenpeace. Ferreirim asegura que el nmero de hectreas cultivadas publicadas por el Ministerio son slo "estimaciones" que no se corresponden con la realidad, puesto que estn basados en datos de ventas de semillas proporcionados por la misma industria. "No todas las semillas se utilizan, las hectreas reales son muchas menos", afirma.

Los grupos ecologistas llevan aos demandando al Gobierno que haga un registro pblico con la localizacin exacta de las parcelas donde se cultivan transgnicos, tal y como ordena una directiva europea. Su principal denuncia es que al desconocerse esta informacin, los agricultores convencionales no pueden prevenir una hipottica contaminacin procedente de las siembras genticamente modificadas. Muchas de ellas son cultivos en fase todava de experimentacin que se realizan al aire libre. "Estamos hablando de plantas a las que se les han insertado otros genes y que no se sabe cmo reaccionarn. Adems se polinizan fcilmente", sostiene Ruibal.

Fuente: http://m.publico.es/461043



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