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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2013

La batalla por las ideas o cmo teir la sociedad de verde

Mireia Chavarria
La hiedra

Es posible hacer frente a los medios de comunicacin de masas en la lucha por la hegemona de las ideas? Este artculo analiza cual es el origen de las ideas dominantes, la importancia de la batalla por desmontarlas y su relacin con la lucha en la calles.


Por qu no nos mataron a todos?, se preguntaba el amo de la plantacin donde trabajaba Django, el protagonista de la ltima pelcula de Tarantino. Tambin hoy nos preguntamos a menudo por qu las clases populares no se rebelan contra el sistema capitalista que, claramente, les oprime. Pero esta nitidez se cubre de nebulosa en el momento en que no es solo la fuerza de la violencia la que obliga a aceptar este tipo de situaciones desiguales, sino que sta va acompaada de todo un discurso ideolgico de la clase dominante que se arraiga en la poblacin oprimida. Resultado: en muchas ocasiones, la clase trabajadora acaba justificando su propia situacin de sumisin, y acaba interiorizando la idea de que no se puede hacer nada para cambiar las cosas.

Los medios como creadores de opinin pblica

Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado, deca el escritor George Orwell. De esto se deduce que quien controla el presente, controla el futuro; o al menos un futuro prximo. Segn Marx, las relaciones que hacen de una determinada clase, la clase dominante, son tambin las que confieren el papel dominante a sus ideas. Partiendo de este principio, sera absurdo que las clases con una situacin privilegiada en el presente no se sirvieran de las herramientas que tienen a su disposicin para perpetuar esta condicin en el futuro. Y, a da de hoy, controlar el presente significa poderlo definir para que sea socialmente aceptable, con toda la manipulacin que requiere algo as, teniendo en cuenta la cantidad de realidades inaceptables que alberga. Pero, quines son los contadores de la realidad actualmente? Entre otros, los medios de comunicacin de masas.

Cuando vemos un reportaje elaborado por el NODO, nos remos porque la manipulacin se hace exageradamente manifiesta. Hay consenso social en el hecho de que el rgimen de Franco posea de forma descarada el monopolio de la informacin. Es evidente que las cosas han cambiado. Si no, no nos hara rer. Ahora hay libertad de expresin, no hay censura, estamos en una democracia. Sin embargo, cmo se entiende que en un estado democrtico la propiedad de los medios de informacin est en manos de unos pocos? La informacin es un derecho y, como tal, no puede ser vulnerado en pro de los intereses econmicos de las empresas privadas que los poseen.

No podemos obviar que el nico objetivo de las empresas es la obtencin de beneficios. Y que buena parte de sus ingresos provienen de la publicidad de otras empresas o corporaciones. Esto obstaculiza el garante del derecho a la informacin, puesto que las empresas venden la audiencia y sus compradores son los anunciantes. Consecuentemente, la visin del mundo que presentarn los medios no colisionar con los intereses de las corporaciones anunciantes. El ao pasado, por ejemplo, La Caixa amenaz con retirar la publicidad a los medios que iban a difundir la cacerolada delante del edificio central de la entidad en Barcelona. Segn inform el semanario Directa, fueron llamadas informativas, sin amenazas explcitas, pero en el caso de Televisi de Catalunya, fueron ms all y les recordaron que la entidad financiera insiere una gran cantidad de publicidad en TV3. De hecho, la revista Caf amb llet anunci la cacerolada delante del apodado "Mordor y recibi una notificacin en la cual se le informaba de la cancelacin de una pgina de publicidad1.

Adems, hay que tener en cuenta que los medios de comunicacin no solo protegen a los intereses privados, sino tambin al estado. La farsa informativa despus de los atentados del 11M es un ejemplo paradigmtico de ello. No obstante, algn consumidor y consumidora de informacin ya recurri, en aquella poca, a la prensa extranjera. Y es que los tiempos han cambiado, primero, porque ahora las clases populares somos consumidoras expertas de cultura audiovisual y, por lo tanto, menos vulnerables ante sus productos. Y segundo, podemos tambin ser creadoras de relatos. Y, como hemos sealado, estamos en una democracia. Es por esto que tambin los medios han tenido que buscar mecanismos para legitimar su discurso, escondiendo sus posiciones detrs de la apariencia de objetividad y de pluralidad de las emisiones.

La falsa objetividad de los mass media

Frases cortas, sin adjetivos calificativos, claras y concisas. Y sobre todo, enunciadas con cara de pquer delante de una cmara que muestra la cara plana, frontal, sin matices, sin sombras, de la realidad. Con esta esttica, nuestras conciencias son inducidas a creer que la prensa es el altavoz de una realidad que se muestra de forma transparente, sin sufrir ningn tipo de deformacin. Es verdad, no califican, pero s que nombran, explican y omiten.

Son ejemplos del uso del lenguaje para tergiversar sutilmente la realidad, los adjetivos sustantivados como antisistema, o los substantivos como perroflauta, utilizados de forma camuflada. El da despus de la muerte de Hugo Chvez, no eran pocos los artculos que utilizaban caudillo como sinnimo del presidente de Venezuela. En el Estado espaol, cualquier figura que pueda significar un peligro para el estatus quo o que lo ponga en duda, acaba siendo descalificada, o incluso criminalizada, por los medios de comunicacin. Recientemente se ha dado voz a quienes relacionaban a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) con ETA.

La degradacin del periodismo como profesin se hace evidente en el momento en que ste solo sirve para proteger al sistema o al gobierno. En el relato de los medios de comunicacin, las instituciones salen casi siempre indemnes de cualquier responsabilidad. Por ejemplo, estos pueden perfectamente afirmar que ha habido una agresin racista en el barrio del Raval, pero nunca dirn: El gobierno aprobar el decreto racista que impide la atencin sanitaria a los migrantes sin papeles.

La violencia que ejerce el estado sobre las clases populares es siempre legitimada con su invisibilizacin, mientras que la violencia que resulta del malestar que esta situacin provoca sobre las clases populares es siempre criminalizada. La entrevista que le hicieron a Angela Davis cuando estaba en la crcel, incluida en la recientemente publicada pelcula documental Black Power Mixtape 1967-19752, muestra el choque entre estos dos tipos de violencia. Davis se escandaliza, y con razn, cuando le preguntan si justifica la violencia ejercida por la gente en las calles.

Es as como nombres como democracia, soberana, libertad, racismo, terrorismo, derechos sociales o populismo, entre muchsimos otros, han sido deformados por los medios de comunicacin de forma que ahora se entienden de forma muy sesgada. De alguna manera, los hemos asumido e interiorizado tal y como los medios los han descrito. Segn dice Pablo Iglesias en una entrevista3, la clave es entrar en el campo de batalla y pelear nosotros tambin para revisar estos trminos y disputar el significado de las nociones que son normales para todo el mundo. Cuando dice que son normales, se refiere a que hay un consenso respecto a su significado, y esta forma de entenderlos es de sentido comn o hegemnica, en trminos del revolucionario Antonio Gramsci. Pero, realmente, se pueden crear relatos diferentes e independientes a ste con capacidad de penetrar en la sociedad civil? Hasta qu punto influyen los medios de comunicacin en la conciencia de las masas?

De dnde surgen las ideas?

Cuando hablamos de los medios de comunicacin y de la formacin de las ideas de la clase trabajadora, a menudo nos imaginamos a una persona trabajadora que llega a casa agotada del trabajo, se sienta en el sof y se deja hipnotizar por las emisiones de luz del televisor. Y deducimos que el mensaje que el nervio ptico enva al cerebro a estas horas de la noche es el nico que conforma su visin del mundo.

No obstante, olvidamos que, antes de estar dos horas delante del televisor, ha estado ocho horas en su trabajo. Ocho horas que le sern recompensadas con un salario. Las relaciones de produccin dentro del sistema capitalista se presentan como una realidad lgica y nica posible; la vida funciona as: unas personas tienen ideas y hacen un gran esfuerzo por crear empresas y, as, empleo, y otras trabajan a cambio de un salario. Pero al fin y al cabo formamos parte de una gran familia4 con unos mismos intereses. As se suele expresar la clase dirigente. Pero cuando el salario de trabajadores y trabajadoras no es competitivo y se tiene que adaptar a las necesidades del mercado, es decir, bajar los salarios o hacer despidos masivos, dnde quedan los armnicos lazos familiares?

Este lenguaje que confunde competitividad con explotacin, como explicaba Xabier Gracia5, miembro del Seminario de Economa Crtica Taifa, es pura ideologa. Ideologa de la clase dominante. Pero es una ideologa finalmente aceptada porque se corresponde con la experiencia de la mayora de la gente durante la mayora del tiempo. La ideologa no es solo cuestin de discurso; de hecho, los discursos no se producen en el vaco social. Tampoco se adquiere exclusivamente a base de las relaciones materiales entre las personas. Y es que la naturaleza de las ideas es extremamente compleja, a veces contradictoria, pero nunca, para nada, fija. Gramsci hablaba de la existencia de una doble conciencia o de dos conciencias contradictorias en la mente de las personas trabajadoras. Por un lado, una conciencia implcita en su hacer, que establece vnculos con las personas colaboradoras en la transformacin prctica de la realidad. Por el otro, una conciencia explcita o verbal, con ideas heredadas del pasado, absorbidas sin el filtro de una visin crtica.

Medios de comunicacin y creacin de significados

Entonces, por qu los oprimidos y oprimidas no se sublevan contra un sistema que est configurado en contra de sus propios intereses? Tal y como explica Xabier Gracia, el poder se articula, fundamentalmente, en su control sobre las instituciones que insieren en el individuo un conjunto de valores y de estructuras mentales concordes con las necesidades de la sumisin ideolgica y la aceptacin consensuada de la cosmovisin de la clase dominante.

Y la posesin de los dispositivos de produccin ideolgica significa la posesin del lenguaje. Segn el psiclogo ruso Lev Vygotsky, el lenguaje, adems de estar implicado en la organizacin de la propia actividad, participa en la formacin de significados que son construidos socialmente. Es por esto que es importante replantear estos conceptos y superar las nociones que nos transmiten a travs de estos mecanismos. Pero, cmo hacerlo? Segn el equipo de La Tuerka, se tiene que militar en los medios de comunicacin para construir esta contra hegemona. Crear un discurso, edificar un relato propio, independiente (en la medida en que se puede). Adems, como cualquier forma de contra hegemona, tiene que tener la ambicin de hacerse hegemnico. Y ahora parece que es el momento propicio para hacerlo. Primero, porque la sociedad est viviendo una crisis de consensos. Segundo, porque la evolucin tecnolgica ha permitido la democratizacin del proceso de produccin audiovisual y de difusin de las ideas a travs de las redes. Una especie de Nouvelle Vague6que est haciendo brotar muchsimos programas y medios que dan voz a los intereses de la clase trabajadora.

Todo esto tiene sentido si seguimos el anlisis que hemos hecho hasta ahora por lo que hace referencia a la formacin y el cambio de las ideas. Sin embargo, partamos de dos principios errneos. En primer lugar, porque estamos tratando a la clase trabajadora como mera espectadora de la realidad, cuando ella tambin forma parte de esta realidad y, por tanto, puede modificarla. No se trata slo de que la entienda. En segundo lugar, porque en el momento en que, como personas militantes, nos consideramos constructoras de relatos, estamos delimitando una frontera categrica entre quienes construyen el relato terico y quienes lo reciben, es decir, una clase trabajadora que tiene que cambiar el mundo materialmente. En realidad, todos y todas necesitamos ser educadas, y todos y todas somos responsables de cambiar el mundo materialmente. Y una de las experiencias que ms educa es la lucha, que viene provocada por las relaciones de produccin. Los medios de comunicacin ideolgicamente ms libres (por no condenarlos al carcter subalterno que les confiere los adjetivos alternativos o no convencionales) pueden dar argumentos a los y las militantes para enriquecer y difundir su lucha. Pero no provocarn esta lucha, ni les harn cambiar el mundo. De hecho, cuando Gramsci define el perfil del nuevo intelectual especifica que su modo de ser no puede consistir en la elocuencia, expresin exterior y momentnea de los afectos y las pasiones, sino en la participacin activa en la vida prctica, como constructor, organizador, permanentemente persuasivo porque no es un puro orador7.

Adems, los programas o medios que cuestionan el estatus quo tienen muchas dificultades para salir de una difusin de tipo marginal. Esto limita su penetracin en aquellos sectores de la poblacin que ya estn movilizados o que ya tienen una visin crtica del sistema capitalista. De todas formas, aunque el programa Fort Apache8 o Debat999 sobre la vivienda consiguieran emitirse en una televisin estatal de amplio abasto, con un abanico de voces con argumentos slidos a favor del s, se puede, la gente no se lanzara a parar desahucios o a ocupar pisos para alojar a personas desahuciadas. Porque este convencimiento no viene dado por los argumentos racionales que justifican un acto de desobediencia civil, sino por la experiencia de haberlo vivido. Si nunca has participado colectivamente en un evento de estas caractersticas, que corresponde a la mayora de casos, es bastante difcil estar convencido de que s, se puede.

Es por esto que no se puede militar de forma exclusiva en la construccin de ideologa o de hegemona. La cada de Mubarak no fue precedida de un proceso de concienciacin ideolgica previa. Sin las huelgas masivas de trabajadores y trabajadoras que la precedieron10, no hubiera sido posible. Es importante que, como militantes, seamos capaces de extraer los elementos de teora implcitos en las luchas colectivas de la clase obrera, y contraponer esta teora a todas las otras teoras atrasadas que viven en esta conciencia contradictoria de las personas trabajadoras. Tenemos que construir la hegemona desde la teora y desde la prctica, desde los medios y desde las calles.

De la contra hegemona a la hegemona

Y, en este sentido, la PAH ha hecho una labor ejemplar11, porque ha sabido encontrar la manera de ir ganando el apoyo popular batallando en ambos espacios. Empez parando desahucios con gente que no estaba politizada. Poco a poco, fue ganando fuerza. Y cuando hizo llegar la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) al Congreso, mostr su hegemona en la manifestacin del 16F. Pero la lucha no se ha limitado a ganar las calles, sino que tambin ha logrado filtrarse en los medios de comunicacin ideolgicamente menos libres: programas como El Gran Debate de Telecinco12, espacios de la revista Pronto, o en medios pblicos como TV3 o Catalunya Radio, entre otros. Y es que las acciones de la PAH se visibilizan cada da en los medios de comunicacin porque es una lucha que ha ganado tantos partidarios y ha generado tantas simpatas y, adems, responde a unas consecuencias de la crisis, del sistema, que son tan dramticas, que los medios se ven obligados a hablar de ella. Hay que reconocer que en algunos casos los medios han aprovechado las dosis de sensacionalismo del seguimiento de un desahucio como si fuera un reality show, como es el caso del programa de Ana Rosa Quintana. Pero tambin esto ha contribuido a hacer visible la problemtica.

Sin embargo, surgieron diversas voces que asociaban al movimiento con ETA, criminalizando a la PAH a causa de sus acciones de escrache. Pero la batalla hegemnica est tan ganada que la sociedad ha recibido los comentarios que difundan los medios con escepticismo. Es por esto que Ada Colau tuvo la confianza para convocar, a travs de una tertulia a la cual la invitaron el pasado 30 de marzo en La Sexta13, una campaa de apoyo al movimiento en contra de los desahucios llamado #PrimaveraVerde14, que est tiendo los balcones de las ciudades y los avatares en las redes de color verde, haciendo evidente as su hegemona de forma visual.

Mireia Chavarria es militante de En lluita / En lucha

Artculo publicado en la revista anticapitalista La hiedra

Notas
  1. Rodrguez, Jess, 17/05/2012, semanario Directa (edicin digital), La Caixa executa lamenaa de retirar la publicitat a mitjans que difonen la cassolada indignada,  http://setmanaridirecta.cat/noticia/caixa-executa-lamenaca-retirar-publi.
  2. Vdeo: Entrevista entera de Angela Davis en Black Power Mitxtape 1967-1975.  http://www.youtube.com/watch?v=uVxWodQTH3w&playnext=1&list=PL2A08CC0B76A.
  3. Vdeo: Entrevista a Pablo Iglesias: Militar en los medios de comunicacin  http://www.youtube.com/watch?v=ddxvO6kVMwQ
  4. Karvala, David. Marzo del 2002, folleto publicado por En lucha, Marxismo para anticapitalistas, http://www.enlucha.org/site/?q=node/266
  5. Gracia, Xabier, 15/03/2012, semanario Directa (edicin digital), Cincia econmica o ideologia del poder, http://www.setmanaridirecta.info/noticia/ciencia-economica-ideologia-del
  6. La Nouvelle Vague (Nueva Ola) es un movimiento cinematogrfico que rompi con los esquemas del cine que se haba hecho hasta el momento porque la evolucin de la tecnologa de la produccin audiovisual permiti disponer de equipos ligeros de grabacin y huir as de los plats y las dificultades de la aparatosa maquinaria de la industria audiovisual.
  7. Gramsci, Antonio, 1981, Cuadernos desde la Crcel, Mxico D.F., Ediciones Era.
  8. Vdeo Espaa desahuciada, Fort Apache, 31/03/2013.  http://www.youtube.com/watch?v=1zSlRecJoAo
  9. Vdeo: Habitatge, dret o condemna?, (Vivienda: derecho o condena?) Debat99, 07/03/2013. http://www.youtube.com/watch?v=ZRUWm0bGMbE
  10. Ros, Manel, Octubre de 2011, peridico En lucha (edicin digital), Patrones de protesta: la experiencia de la Revolucin rusa de 1905, en  http://www.enlucha.org/site/?q=node/16571
  11. Cazorla, Bertran, 04/03/2012, blog den Bertran Cazorla, Marta Snchez, Isabel Pantoja, Ada Colau, en http://bertrancr.wordpress.com/2013/03/04/ada-colau-isabel-pantoja-pah-c.
  12. Vdeo: El Gran Debate, Telecinco, recibe a Ada Colau.  http://www.youtube.com/watch?v=ZKNjA2YvfWg.
  13. Vdeo: Entrevista a Ada Colau en LaSextaNoche.  http://www.youtube.com/watch?v=tPtrMpCA22A.
  14. Campaa #PrimaveraVerde de apoyo a la PAH, para ms informacin: http://primaveraverde.afectadosporlahipoteca.com/como-participar

Tomado de http://enlucha.wordpress.com/2013/05/28/la-batalla-por-las-ideas-o-como-tenir-la-sociedad-de-verde/



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