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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2013

Del proceso de paz a la lucha contra el apartheid israel
El necesario cambio de paradigma

Mara Landi
Rebelin


Ustedes tienen que hablar el lenguaje de la paz. No importa lo que hagan sobre el terreno. Usen siempre el discurso de la paz, y no digan nunca lo que realmente van a hacer (Lyndon B. Johnson a los dirigentes israeles). [1]

 

 Se puede sentar a negociar a la vctima y al verdugo, al violador y a la violada, al opresor y al oprimido; o en este caso, al ocupante y al ocupado, al colonizador y al colonizado? Qu tipo de negociacin se puede dar cuando existe entre las dos partes una desmesurada asimetra de poder? Ciertamente, nunca una que beneficie a la parte ms dbil. Sobre todo cuando la negociacin pretende sustituir y eludir otros caminos: el de la justicia y la rendicin de cuentas del ms fuerte.

 

Una vez ms, Estados Unidos e Israel lograron que los desprestigiados dirigentes palestinos se sentaran a una mesa de negociaciones en la que nadie bien informado (incluidos ellos) ha puesto la menor expectativa, para repetir por ensima vez la farsa de un proceso de paz diseado por el mismo mediador que otorga 3000 millones de dlares anuales slo en ayuda militar a una de las partes, adems de su incondicional respaldo diplomtico para evitar la rendicin de cuentas en Naciones Unidas [2].

Aun los ms ingenuos u optimistas reconocen que esta vez las negociaciones se retoman en las peores condiciones posibles para los intereses palestinos: no slo porque la dominacin israel est ms fuerte que nunca (en trminos militares y econmicos), ni porque el mediador designado por Obama es Martin Indyk (un reconocido lobista pro-Israel que tuvo un papel activo en instancias anteriores fracasadas), sino sobre todo porque EEUU ha logrado que las negociaciones se reanuden sin condiciones para Israel, es decir, dejando de lado incluso los trminos de referencia que guiaron las instancias anteriores: tomar como base la Lnea Verde o mal llamada frontera de 1967 [3] y suspender la imparable construccin de colonias judas en el territorio palestino que se supone tendr que devolver.

En efecto, la posicin israel, adoptada por la administracin Obama y aceptada por la Unin Europea, era que las negociaciones deban reanudarse sin precondiciones. Pero esta regla se aplica slo a una de las partes; a los palestinos se les ha exigido siempre cumplir las condiciones de abandonar la lucha armada y reconocer al Estado de Israel (a pesar de que Israel nunca dej de emprender acciones militares mientras negociaba, y nunca hasta hoy- reconoci a la ANP). Israel, en cambio, queda exonerado de suspender la construccin de colonias o aceptar las fronteras del 67 como punto de partida de las negociaciones.

Al grupo de Mahmoud Abbas [4], no obstante, no le quedaba alternativa (excepto la autodisolucin, reclamada por muchos sectores del pueblo palestino) que ceder a las presiones: EEUU es hoy el principal donante individual de la ANP (el primero es la Unin Europea). Los dirigentes, sus familias, sus correligionarios, sus funcionarios y su clientela dependen vitalmente de los millones de dlares que EEUU est siempre amenazando con cortar si la ANP no se doblega a sus mandatos.

Qu hay de nuevo?

Como sealaba estos das un analista, dnde est la novedad? Palestinos e israeles dialogan todo el tiempo. Desde la firma de los Acuerdos de Oslo hasta hoy no han dejado de dialogar. Oslo garantiza que la dependencia de la ANP hacia Israel sea total y por lo tanto tenga que pedir permiso hasta para reparar un depsito de agua. Y sobre todo la coordinacin de seguridad a la que los palestinos se comprometieron en Oslo (es decir, a reprimir la resistencia armada) hace que estn en permanente comunicacin.

De hecho, palestinos e israeles no han dejado nunca de negociar; incluso durante los perodos de crisis. Y no slo la ANP -del partido Fatah- negocia con Israel: tambin Hamas lo hace (recordemos el intercambio de prisioneros de 2011 para liberar al soldado Gilad Shalit), aun cuando Israel asesine a sus negociadores cuando estn a punto de alcanzar un acuerdo (como hizo en noviembre de 2012 con el lder Ahmad Jabari). [5]

Las negociaciones en el marco del llamado proceso de paz para alcanzar una supuesta solucin al conflicto tienen por lo menos 20 aos de historia, si tomamos la fecha de la firma de los primeros acuerdos de Oslo (1993) o 22, si consideramos la Conferencia de Madrid (1991) con la que el proceso se puso en marcha. Lo cierto es que nadie cree en ellas porque no han dado resultado positivo alguno para la causa palestina.

A Israel s que le han servido: como cortina de humo. Mientras jugaba a negociar la paz, paralelamente afianzaba la ocupacin y el control del territorio palestino: en los 20 aos del proceso de paz, el nmero de colonos israeles asentados ilegalmente en Cisjordania se duplic; el territorio fue dividido en reas A, B y C [6], y crecientemente fragmentado y atomizado en verdaderos bantustanes por ms de 500 cierres de diversas formas: caminos bloqueados, checkpoints, carreteras de uso exclusivo judo, reas militares cerradas y, sobre todo, el Muro o barrera de separacin que Israel empez a construir en 2002 (con 85% de su ruta dentro del territorio palestino).

El objetivo de este complejo y perverso sistema de medidas era claramente crear hechos consumados que hicieran inviable un futuro Estado palestino con Jerusaln Este como su capital. El resultado es que hoy los palestinos tienen un control (relativo) sobre apenas un 12% de lo que fue su territorio histrico.

Es ms: algunos crticos llegan a afirmar que Israel slo acept sentarse a negociar a principios de los 90 despus de haberse asegurado que la ocupacin y colonizacin de los territorios iniciada en 1967 era irreversible y haca ya impracticable la creacin de un Estado palestino independiente.

Y sin embargo, durante ms de veinte aos los dirigentes de Fatah /la ANP se embarcaron en un proceso de paz promovido y liderado por EEUU, que fue la gran trampa de normalizacin de la ocupacin, lo que le dio a sta una fachada de legalidad, encargndole a la flamante autoridad palestina hacer el trabajo sucio para el poder ocupante (domesticar la primera Intifada) y poner en funcionamiento un remedo de autogobierno, liberando a Israel de toda responsabilidad por el bienestar de la poblacin ocupada (en materia de salud, educacin, vivienda, infraestructura, alimentacin, etc.).

As, a cambio de una mnima y dudosa autonoma (que en la prctica tiene menos poder que una autoridad municipal), los polticos liderados por Arafat primero y luego por Abbas postergaron para una etapa posterior de las negociaciones los asuntos que requieren un acuerdo definitivo, y que en realidad son los fundamentales y ms conflictivos: el estatuto de Jerusaln Este (y los derechos elementales de su poblacin palestina) [7], el derecho al retorno de los cinco millones de refugiados/as, y las colonias israeles en territorio palestino.

A quin le sirven las negociaciones?

El antecedente inmediato de la ronda que est a punto de comenzar fue septiembre de 2010, cuando las partes retomaron el errtico proceso de negociaciones. Pero ste se rompi enseguida porque los palestinos se retiraron ante la negativa israel de prolongar una moratoria (que haba durado apenas unos meses) a la construccin y expansin de colonias en Cisjordania. De hecho la cifra se dispar al levantarse la moratoria, y desde entonces asistimos a un rcord de construccin de nuevas viviendas para colonos judos en el territorio ocupado [8]. Sin ir ms lejos, en el ltimo trimestre y mientras John Kerry iba y vena en sus gestiones- el gobierno israel aprob la construccin de 5000 nuevas viviendas judas en el territorio palestino, comenz a construir 1000 de ellas y continu la construccin de un tren que conectar las colonias con Israel.

Razones para el escepticismo le sobran, pues, a las y los palestinos. No se necesita mucha imaginacin para entender que nadie invertira sumas multimillonarias en levantar en territorio ajeno ciudades enteras, con su correspondiente infraestructura, viviendas y servicios de primer mundo, si estuviera realmente dispuesto a devolverlo algn da.

Y es que cualquiera que siga de cerca la retrica domstica de los polticos israeles mucho ms explcita de lo que la gente en Occidente cree- sabe perfectamente, sin necesidad de especular ni usar la imaginacin, que el proyecto sionista (con diferencias slo de matiz entre los partidos de turno en el gobierno) no tuvo, no tiene ni tendr nunca la menor intencin de devolver a los palestinos su territorio. [9] Mucho menos el actual gobierno de ultra-derecha, controlado por los colonos, algunos de cuyos ministros (como el de Economa Neptali Bennett) llaman abiertamente a la anexin de toda Cisjordania y la expulsin de los rabes.

Israel es el ltimo interesado en que las negociaciones algn da arriben a una solucin. No le interesa el resultado (porque sabe que el nico afn a sus intereses es inaceptable para la comunidad internacional: quedarse con el 100% del territorio), sino hacer durar el proceso lo ms posible para entretanto seguir creando hechos consumados [10], y de paso presentar ante el mundo una imagen de voluntad negociadora que no es tal. Por eso siempre que los palestinos estuvieron dispuestos a ceder algo ms a las demandas israeles, stos subieron la apuesta y plantearon nuevas exigencias [11] (asegurndose, adems, que los medios internacionales mostraran la imagen invertida: Israel siempre condescendiente haciendo generosas ofertas y los palestinos eternamente intransigentes). [12]

Por si quedaran dudas, el parlamento israel est en proceso de aprobar una ley que obligara al Ejecutivo a someter a referndum cualquier posible acuerdo de devolucin de territorio. El resultado de dicha consulta (que por supuesto no tendra en cuenta la opinin palestina) es fcilmente previsible: las encuestas de opinin pblica han revelado recientemente que la mayora de los judos israeles, aunque dicen apoyar una solucin de dos estados (entendido como total separacin de los palestinos), en realidad se oponen a ceder en ninguno de los aspectos fundamentales: fronteras anteriores a 1967, evacuacin de las colonias, divisin de Jerusaln y derecho al retorno de los refugiados palestinos. [13]

Qu busca eludir Israel?

En los ltimos aos, la lucha palestina comenz a desarrollar dos estrategias paralelas: por un lado, la ANP -ante el fracaso reiterado de las negociaciones- opt por recurrir a la ONU para lograr all lo que no ha podido obtener sentndose a la mesa con los israeles. El primer resultado modesto pero significativo, aunque slo simblico- fue la aceptacin de Palestina como Estado observador en la Asamblea General de la ONU (29/11/12). Por otro lado, en 2005 la sociedad civil palestina lanz una campaa global inspirada en la lucha contra el apartheid sudafricano- llamando al boicot, el retiro de inversiones y las sanciones contra Israel (el Movimiento BDS) para obligarlo a respetar las resoluciones de la ONU y el derecho internacional.

Ambas estrategias tienen en comn haber sido exitosas y plantearse como alternativas al proceso de paz, distancindose del paradigma de Oslo. Y es que, a pesar de la inoperancia de la ONU, Israel teme los avances diplomticos que Palestina ha logrado en ese mbito (por ejemplo, la membresa en la UNESCO). Israel y EEUU siempre han denunciado que esos logros daan el proceso de paz. En este plano, la mayor amenaza de la ANP reiterada pero incumplida- fue la de recurrir a la Corte Penal Internacional y a la Corte Internacional de Justicia para demandar a Israel por crmenes de guerra y otras violaciones. Obviamente Israel prefiere que el conflicto con los palestinos se dirima en un mbito controlado por su protector y principal aliado (EEUU), que en el sistema multilateral. La misma Tzipi Livni, principal negociadora israel en esta etapa, lo dijo claramente en 2011: El reinicio de las negociaciones detendr la bola de nieve que est rodando hacia nosotros en Naciones Unidas, y en general. Como era previsible, la ANP acept abandonar cualquier iniciativa ante la ONU mientras duren las negociaciones.

Del mismo modo, el 4 de junio, uno de los ms prestigiosos analistas internacionales del New York Times, Thomas Friedman, escribi que el movimiento BDS est creando una poderosa ola de opinin internacional -especialmente en Europa y en los campus universitarios- que ve a Israel como un Estado paria por su ocupacin de Cisjordania." La principal razn por la que ese pas debe poner fin a la ocupacin, segn Friedman, es "para revertir la tendencia a la deslegitimacin internacional que se cierne sobre Israel." [14]

Si bien cada da el movimiento BDS obtiene victorias significativas en el plano econmico, cultural y acadmico, un salto cualitativo fue la decisin del fsico Stephen Hawking en mayo de no asistir a la conferencia convocada en Jerusaln por el presidente Shimon Peres. Ms recientemente, la Unin Europea que hasta ahora no haba pasado de una retrica condenatoria a la colonizacin y de la amenaza de etiquetar los productos de las colonias ilegales (sin dejar de comercializarlos)- emiti directivas estableciendo que las lneas de financiacin y fondos de cooperacin de la UE a Israel no se aplicarn a empresas, instituciones educativas, ONGs u rganos de gobierno ubicados en el territorio palestino ocupado (es decir, al este de la Lnea Verde). [15] Y como dijo un columnista israel, el reinicio de las negociaciones es preferible a la actual campaa de incitacin contra Israel que se est llevando a cabo en los supermercados de toda Europa". [16]

El fantasma del apartheid

Finalmente, como sealan varios analistas [17], el proceso de paz tambin puede salvar a Israel del mayor peligro de todos: la democratizacin. Dicho proceso est asociado al paradigma de los dos estados separados, pensado para mantener la etnocracia del estado judo y evitar la amenaza demogrfica que constituye el crecimiento de la poblacin rabe (a ambos lados de la Lnea Verde), o la amenaza poltica de traducir esa realidad en un estado bi-nacional (es decir, no judo).

La misma Tzipi Livni dijo en junio que "la nica manera de preservar a Israel -como un estado judo- es a travs del proceso poltico". Es la misma razn por la que ms de 120 importantes figuras judas estadounidenses escribieron recientemente a Netanyahu urgindole a buscar una solucin negociada de dos estados con el fin de neutralizar -en palabras del propio primer ministro israel- la amenaza de "un estado bi-nacional". [18]

La realidad innegable es que hoy Israel gobierna a dos grupos de poblaciones en un nico territorio (desde el Mediterrneo hasta el Jordn), sometiendo a cada una de ellas a regmenes legales diferentes. No hablamos de uno y otro lado de la Lnea Verde: dentro mismo de Cisjordania ocupada, la poblacin juda que habita las colonias (y que goza de derechos y un nivel de vida radicalmente superiores) se rige por las leyes civiles de Israel, mientras que la poblacin palestina es gobernada por el ejrcito y la legislacin militar. Del mismo modo, al oeste de la Lnea Verde, Israel es una democracia slo para la poblacin juda, pues existen ms de 50 leyes que discriminan a la poblacin rabe [19].

Ese es el gran dilema que enfrenta hoy el proyecto sionista que fund a Israel como un estado judo (es decir, etnocrtico o teocrtico, segn como queramos entenderlo), en la medida que no ha podido en 65 aos deshacerse de la poblacin rabe nativa: o la integra en igualdad de derechos, poniendo fin al carcter judo del Estado, o contina sometindola a un rgimen de dominacin y discriminacin intolerables en el siglo XXI.

No hay otro nombre para definir un rgimen de esta naturaleza que el de apartheid [20]. Nadie ms calificado para decirlo que el pueblo sudafricano, que no por casualidad es el pas donde el BDS es ms fuerte (adoptado por iglesias, sindicatos, universidades y hasta el propio partido de gobierno). Y si miramos la historia contempornea, sabemos que un rgimen racista, de apartheid o de colonialismo de asentamientos (como es el sionismo) no se supera con negociaciones de paz que no vayan acompaadas de fuertes medidas de aislamiento, sanciones y presin internacionales hacia la parte ms poderosa o dominante [21]. Esa es la verdadera amenaza existencial que enfrenta Israel.

Y como tambin ensea la historia, la cada de un rgimen as es cuestin de tiempo. Israel lo sabe (igual que EEUU), y por eso embarcarse en una nueva ronda del ficticio proceso de paz no es ms que otra forma de hacer tiempo. Esta vez EEUU ha dado nueve meses para alcanzar un acuerdo. Quin da ms?


Notas

[1] C itado por el historiador Ilan Papp en una conferencia de 2010 en Stuttgard.

[2] EEUU ha usado 41 veces el veto en el Consejo de Seguridad para frustrar resoluciones condenatorias a Israel, y ha votado en contra de todas las resoluciones emitidas por la Asamblea General en favor de los derechos palestinos.

[3] El trmino alude a la provisoria frontera definida por el armisticio de 1949 que puso fin a la guerra entre Israel y Egipto-Jordania, y que pas a considerarse la frontera oficial entre el flamante pas y el futuro estado palestino, otorgndole al primero el 78% de la Palestina histrica. Frontera que no obstante fue borrada por Israel en 1967 cuando ocup Cisjordania, Jerusaln Este y Gaza, y que hasta el da de hoy se niega a reconocer (razn por la cual nunca ha definido oficialmente sus fronteras y no tiene una Constitucin).

[4] Vale la pena recordar que el mandato del presidente de la ANP termin en enero de 2009 (prorrogado por emergencia por un ao ms), y desde entonces no se ha podido convocar a nuevas elecciones debido a la fractura poltica entre Fatah (que gobierna en Cisjordania) y Hamas (que gobierna de facto en Gaza desde 2007).

[5] http://www.democracynow.org/2012/11/16/israeli_negotiator_hamas_commander_was_assassinated

[6] Una divisin que supuestamente deba terminar en 1999, pero se ha vuelto uno de los elementos clave y ms eficaces del control territorial y la dominacin del ejrcito israel.

[7] La ONU haba definido que la ciudad, por su carcter sagrado e histrico, deba tener un estatuto especial y ser compartida por ambos estados. En 1967 Israel anex unilateralmente la parte Este, destinada a ser la futura capital del Estado palestino (pero no otorg la ciudadana a sus habitantes palestinos, que tienen apenas un incierto permiso de residencia). La comunidad internacional nunca reconoci la proclamacin de Jerusaln como capital nica e indivisible de Israel y por eso ningn pas ha establecido su embajada en la ciudad.

[8] Reiteradas resoluciones de la ONU ignoradas por Israel- han afirmado que las colonias israeles en el territorio palestino ocupado, adems de ser ilegales segn el derecho internacional humanitario (IV Convenio de Ginebra, art. 49), son el principal obstculo para la paz.

[9] Danny Danon, viceministro de Defensa y presidente del Comit Central del Likud, dej claro en una entrevista con el Times of Israel que el partido y la coalicin de gobierno se oponen firmemente a una solucin de dos estados, y bloquearan la creacin de un Estado palestino en caso de que la opcin se sometiera a voto. Citado por Sergio Yahni en: http://sergioyahni.wordpress.com/2013/08/09/when-will-israelis-accept-peace-agreement/

[10] Aunque no hay espacio aqu para desarrollarlos, los planes israeles en curso para apoderarse del resto de Cisjordania son el llamado E1 (rea alrededor de Jerusaln), la Zona Militar 918 (en las Colinas del Sur de Hebrn) y toda el rea del Valle del Jordn. Y dentro de las fronteras de Israel, planes similares estn en marcha para expulsar a 40.000 rabes beduinos del desierto del Negev (el resistido Plan Prawer) y para seguir judaizando la regin de Galilea, donde se concentra la poblacin palestina.

[11] Ms an: despus que los palestinos reconocieron al Estado de Israel, ste como siempre plante una nueva exigencia: que reconocieran a Israel como un estado judo. Eso significara aceptar la supremaca tnico-religiosa que sustenta hoy el rgimen israel y desconocer los derechos del milln y medio de palestinos/as que constituyen el 20% de la poblacin de Israel y no gozan del privilegio de la nacionalidad juda.

[12] A principios de 2011 la cadena Al Jazeera dio a conocer documentos secretos de las negociaciones ( Los papeles palestinos ) que revelaron hasta qu punto los negociadores palestinos estaban dispuestos a ceder en los temas cruciales.

[13] http://sergioyahni.wordpress.com/2013/08/09/when-will-israelis-accept-peace-agreement/

[14] http://www.nytimes.com/2013/06/05/opinion/friedman-israel-lives-the-joseph-story.html?_r=1& Ver tambin el artculo del israel Larry Derfner reseando los logros del BDS y la amenaza que plantea para Israel en: http://972mag.com/consensus-wisdom-the-boycott-of-israel-is-working/74297/

[15] http://www.bdsmovement.net/2013/eu-guidelines-press-release-11211

[16] http://www.israelhayom.com/site/newsletter_opinion.php?id=5167

[17] Como el britnico Ben White: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/07/2013731104737693193.html

[18] Citados por Ben White en: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/07/2013731104737693193.html

[19] http://adalah.org/eng/Israeli-Discriminatory-Law-Database (Adalah, Centro Legal para los Derechos de la Minora rabe en Israel)

[20] Incluso mecanismos de la ONU han empleado este trmino al analizar el rgimen israel, como el comit encargado de vigilar el cumplimiento de la Convencin Internacional para la Eliminacin de la Discriminacin Racial (CERD).

[21] Tampoco es casualidad que Israel diera apoyo militar, econmico y diplomtico al apartheid sudafricano, y fuera de los ltimos pases en mantener dicho apoyo hasta la cada del rgimen racista.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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