Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Revoluciones en el mundo rabe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2013

El suicidio de la izquierda rabe

Alberto Cruz
CEPRID


"A veces la gente tiene una creencia fundamental muy fuerte. Cuando estn ante pruebas que van en contra de esa creencia, la nueva la evidencia no puede ser aceptada. Se creara una sensacin muy incmoda, llamada disonancia cognitiva. Y debido a que es tan importante proteger esa creencia fundamental, se racionalizar, ignorar e incluso negar aquello que no encaja con la creencia fundamental". Frantz Fanon (Los condenados de la tierra)

Egipto estall. Como era previsible. Y el estallido se ha llevado por delante a la izquierda rabe. Mejor dicho, a los restos de la izquierda rabe porque sta, en realidad, se ha suicidado. La situacin recuerda mucho a la pelcula La vida de Brian, de los fantsticos Monty Python: en la escena final, un grupo de aguerridos y bien armados- luchadores se acerca a quien consideran lder revolucionario, Brian, que est crucificado, y para salvarle se suicidan. Pues eso viene haciendo la izquierda rabe desde las tan tradas y llevadas primaveras. Quien tenga inters en profundizar en la tesis de quien esto escribe que recurra a un viejo artculo de hace exactamente un ao titulado "Dnde fueron todas las flores en la 'primavera rabe''?" (1). Quien no, que evite seguir leyendo y no pierda ms el tiempo.

Si ya entonces no tena ninguna esperanza en las revueltas, que no revoluciones, tan alabadas en Occidente por una progresa que nunca reitero, nunca- ha tenido en cuenta la geopoltica (es evidente en Siria, pero este sector progre slo parece comenzar a darse cuenta ahora, cuando se constata con toda su crudeza tras el golpe de Egipto), mucho menos cuando se observa la deriva de la izquierda rabe y su accionar en ellas. Tambin ahora se comienzan a publicar crticas, de una forma an tmida y que hasta este momento se han mantenido ocultas, de lo que hace la izquierda rabe. Hay miedo a que te etiqueten como un simpatizante de los islamistas y ya se sabe que luego es difcil quitarse esas etiquetas.

Pero cualquiera que tenga los ojos abiertos, no ya la mente, tiene que ver que si la izquierda rabe comenz a ser irrelevante en la dcada de 1990 tras el golpe militar en Argelia, con la postura que ha adoptado en Egipto de apoyo al golpe militar y los llamamientos en el mismo sentido que est haciendo en Tnez slo tiene un futuro: la nada.

Ha habido muchos analistas que se han dado cuenta que se puede hacer un paralelismo entre el golpe en Argelia de 1992 y el de Egipto en 2013, pero se cuidan muy mucho en decir que el golpe en Argelia fue impulsado por la Unin General de Trabajadores y el Partido de la Vanguardia Socialista. El Frente Islmico de Salvacin haba ganado las elecciones en la primera vuelta, iba a revalidar su triunfo en la segunda y eso haba que evitarlo a toda costa. La UGT y el PVS no tuvieron ningn reparo en buscar el apoyo y la colaboracin de los empresarios, agrupados en la Unin de Empresarios Pblicos, y de los intelectuales, agrupados en la Coalicin para la Cultura y la Democracia. Cuando esa gran Coalicin Nacional para la Salvaguardia de Argelia tom cuerpo el Ejrcito dio el golpe militar. A qu recuerdan nombres como Frente de Salvacin Nacional en Egipto y Tnez, y ms cuando se constata qu fuerzas lo integran? Y qu pensar cuando la Unin General de Trabajadores de Tnez da un ultimtum de una semana al gobierno de Enhada para la creacin de un gobierno tecncrata o estar obligada a considerar otras opciones?

Un refrn castellano dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver puesto que lo de Argelia es exactamente lo que ha ocurrido en Egipto. Y es el camino que est recorriendo la izquierda en Tnez. Con la diferencia que en Egipto los islamistas haban triunfado en varias elecciones desde 2011 como han puesto de relieve algunos analistas como Esam Al-Amin, sin duda el crtico ms lcido sobre lo que est ocurriendo en Egipto (2).

Sin embargo, a Esam se le ha escapado algo. Es enternecedor ver cmo el nuevo ministro de Trabajo egipcio, Kamal Abu Aita, fundador de la novsima Federacin Egipcia de Sindicatos Independientes y feroz crtico de la represin de los militares cuando stos prohiban las huelgas en nombre del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y encarcelaban a los sindicalistas en los meses post-Mubarak bajo la acusacin de detener el ciclo productivo y socavar la economa, ahora diga pblicamente que hay que poner fin de inmediato a las huelgas y que los hroes de las huelgas [de entonces] deben convertirse en hroes del trabajo y la produccin.

La pasada del flamante ministro ha sido de tal calibre que otros dirigentes sindicales de la FESI han salido a matizar que ellos no van tan lejos y se limitan a pedir una suspensin de un ao de todas las huelgas para permitir las reformas dado que, de mantener esa forma de lucha obrera, slo servira a la estrategia de los Hermanos Musulmanes. Con mayores o menores matices es el mismo discurso que han utilizado otras organizaciones como la Federacin Sindical Egipcia (el sindicato vertical de la etapa de Mubarak) y el Congreso Obrero Egipcio.

Combatividad sindical

En Egipto la nica izquierda consecuente est en los sindicatos, los ms combativos del mundo rabe. A pesar de la represin de Mubarak, militares e islamistas. Durante la etapa post-Mubarak y en plena represin militar del CSFA hubo 3.817 huelgas, ms que las realizadas en los ltimos diez aos de gobierno de Mubarak. Y el movimiento sindical fue a ms durante el gobierno de los Hermanos Musulmanes, con 5.844 huelgas, sufriendo tambin una dura represin anti-sindical: la polica llevaba perros con los que atacaba a los huelguistas. Y ahora el ministro y los sindicatos piden que se desconvoquen estas formas de lucha? La combatividad de los trabajadores egipcios est fuera de toda duda, pero la presin que ejercen las cpulas sindicales-polticas-ministeriales-comunicacionales es de tal calibre que no ser extrao ver cmo se empieza a criminalizar a quienes no secunden esos llamamientos a abandonar la lucha obrera puesto que una gran parte de las huelgas que se han convocado hasta ahora se han hecho al margen de las incipientes estructuras sindicales.

Alguien en su sano juicio piensa que el nuevo gobierno va a cambiar un pice la poltica econmica neoliberal de Murabak, de la etapa post-Mubarak del CSFA y de los Hermanos Musulmanes? Estamos asistiendo a un claro intento de contener al movimiento obrero y controlarlo por completo. Hasta ahora todos los movimientos en ese sentido han fracasado. Pero en estos momentos la izquierda apela a la legitimidad de la nueva situacin que ha sido impulsada por la lucha de masas. Es lo que dice, por ejemplo, la Corriente Popular Egipcia (nasserista). Y ese argumento, repetido machaconamente dentro y fuera del pas, pesa mucho.

Aqu entra un nuevo debate: la sariyya (legitimidad). Para los Hermanos Musulmanes est en las elecciones que han ganado; para quienes apoyan a los golpistas est en la plaza Tahrir. Claro que hay ms legitimidades, pero eso no interesa ni a unos ni a otros puesto que ambos se mueven dentro del sistema. Y el sistema acepta casi todo, una revolucin nacional o burguesa, pero no una socialista que cambie el modelo econmico. As que cuando la izquierda sale a las calles arropando el llamamiento de los militares a combatir el terrorismo que no hay- en nombre de la legitimidad de la nueva situacin o bien est cavando su propia fosa o bien est reconociendo que nunca va a ir ms all de lo que el sistema quiera o bien est cimentando su camino hacia la nada puesto que el Ejrcito egipcio de hoy no tiene nada que ver con el de la poca de Nasser (aunque el llamamiento a salir a la calle para apoyar su poltica se haya hecho el 26 de julio, da de la nacionalizacin por Nasser del Canal de Suez).

Eso ya es jugar con la psique de las masas puesto que, en contraposicin a las nacionalizaciones de Nasser, los nuevos gobernantes van a profundizar las polticas neoliberales y privatizadoras impulsadas tanto por Mubarak como por los Hermanos Musulmanes. Si hubiese alguna duda que ste no va a ser el camino a recorrer ni Arabia Saudita, ni Qatar, ni los Emiratos rabes Unidos, ni Kuwait, ni EEUU, ni la UE, ni el FMI se hubiesen aprestado a socorrer a Egipto con 12.000 millones de dlares ni a ofrecer su apoyo al golpe. Los nasseristas egipcios, tan contentos con el movimiento golpista militar, parecen obviar este simple dato.

Desde luego, quien en el mundo rabe se considere de izquierdas debera leer a Marx. Leer, no releer pues es dudoso que alguna vez lo haya hecho y si ha sido as hace mucho que se deshizo de este tipo de libros en su biblioteca. Y debera empezar por El 18 brumario de Luis Bonaparte. Los militares se quieren legitimar a s mismos, y buscar esa legitimacin entre las masas, vinculando ciertas iniciativas con fechas clave en la historia de Egipto, como la citada nacionalizacin del Canal de Suez. Marx ya explic de forma magistral este comportamiento de la oligarqua poltica y militar en 1852, refirindose a Francia, pero lo sorprendente es que la izquierda no lo tenga en cuenta. Marx analiz la revolucin francesa de 1848-1851; desarroll an ms el principio fundamental del materialismo histrico, la teora de la lucha de clases y de la revolucin proletaria, la doctrina del Estado y de la dictadura proletaria; lleg por primera vez a la conclusin de que el proletariado triunfante tiene que destruir la mquina del Estado burgus. Pero claro, la izquierda de hoy no tiene el menor inters en destruir el Estado burgus ni en Egipto ni casi en ninguna parte.

Tal vez, slo tal vez, haya una organizacin que s est por la labor: los Socialistas Revolucionarios. Como toda la izquierda, saludaron con entusiasmo el golpe pero ahora parecen estar empezando a tentarse la ropa al constatar no slo las matanzas de simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, sino la continuacin de las medidas represivas contra los huelguistas. Una dirigente de los SR, y a la vez cargo en la FESI, Fatma Ramadan, reconoce que el paternalismo de los militares es un veneno mortal para la clase obrera y tiene claro qu est pasando: las demandas de los trabajadores son claras, trabajo para ellos y sus hijos, salario justo, leyes que les protejan frente a los hombres de negocios, planes reales de desarrollo, libertad de todo tipo, donde no haya torturas ni asesinatos; los trabajadores no se tienen que dejar engaar ni dejarse presionar con pretextos como combatir el terrorismo (3).

Estas voces, claramente minoritarias hoy dentro de la izquierda, tienen una excelente oportunidad de redimirse del apoyo inicial al golpe volcndose con los huelguistas que se resisten a ceder a las presiones de los nuevos gobernantes para que depongan sus mtodos de lucha. Otra vez son los trabajadores textiles de la combativa localidad de Mahalla al-Kubra quienes estn en la vanguardia, manteniendo la huelga que iniciaron el 31 de julio por el retraso en el pago de salarios en dos empresas: Nasr Spinning and Weaving Company y Stia Spinning and Weaving Company. El lema que corean los huelguistas es claro: no dejes que el Ejrcito te engae. En el momento de escribir este artculo la huelga cumpla una semana. Veremos si se gana o si los huelguistas son, como siempre, reprimidos por la polica.

Est claro que los llamamientos a la paz social se producen porque hay miedo a que la situacin se vaya de las manos porque, y as hay que interpretar el golpe, el movimiento de masas desbordaba todos los planes tanto de la oligarqua egipcia donde se sitan los militares- como de la llamada intelectualidad laica y liberal que jams ha apostado por ningn cambio revolucionario en el modelo econmico-, y de Arabia Saudita, Qatar o EEUU. Incluso de Israel.

La megalomana de los Hermanos Musulmanes

Porque esta es otra faceta que la izquierda no tiene en cuenta: las implicaciones regionales de lo que ocurre en Egipto. Cualquier anlisis que se haga, en Egipto y en otra parte, tiene que tener en cuenta la situacin geopoltica y no verse de manera aislada. Quienes no lo hagan as slo vern el rbol en vez del bosque.

Los Hermanos Musulmanes cometieron muchos errores pero uno, crucial, fue el intento de copar en poco tiempo todos los sectores de poder en Egipto, con lo que se enfrent al mismo tiempo con militares, liberales y salafistas (financiados por Arabia Saudita). Es de suponer que esta afirmacin se entienda a la primera al ver cmo estos tres sectores han coincidido en el apoyo al golpe cuando, aparentemente, los HM y los salafistas comparten los mismos intereses islmicos, como se puso de manifiesto en el ao de gobierno de los HM.

Y junto a este error, otro no menos importante: los HM, pese a ser unos hijos de los intereses de Occidente en la zona de forma especial de EEUU, con quien mantenan unas excelentes relaciones desde 2007- comenzaron a caminar en solitario intentando controlar todo el marco rabe donde se han producido revueltas: Tnez, Libia, Egipto, Lbano, Jordania y Siria. Fue aqu donde encontraron su primer freno: Arabia Saudita. Se dice que el embajador saudita en El Cairo presion todo lo que pudo para evitar el triunfo de Mursi en las elecciones de 2012, lo que tiene sentido si se tiene en cuenta que Arabia Saudita fue el primer pas en saludar el golpe militar y en felicitar al presidente interino.

Algunos han hablado del conflicto de poder regional entre Arabia Saudita y Qatar, con los primeros apoyando a los salafistas y los segundos a los HM. Pese a lo que se considera evidencias, no es creble que un pequeo estado con menos de dos millones de habitantes se enzarce en una pelea de poder regional que saba perdida de ante mano. S es cierto que entre los dos pases ha habido fricciones por el control de la explotacin de gas en la zona, por ejemplo, pero para quien esto escribe Qatar no ha sido sino el pen de avanzada de los sauditas mientras se dirima la lucha por el poder dentro del propio rgimen saudita, gobernado por una gerontocracia que lo ha paralizado durante ao y medio, todo el tiempo que el rey Abdal ha estado enfermo. Qatar aprovech esa inactividad en poltica exterior saudita para moverse un poco a su aire, pero en realidad no haba grandes diferencias en cuanto a los intereses de unos y otros sobre el tutelaje de las revueltas. Qatar haca el papel de polica bueno y Arabia Saudita de polica malo. De hecho, los dos se han apresurado a enviar dinero a Egipto para sustentar al nuevo gobierno y es significativo que la primera visita a un pas extranjero que ha realizado el nuevo emir qatar, siguiendo la tradicin de su padre, haya sido a Arabia Saudita. Todo est en orden en el Golfo.

El verdadero conflicto de poder dentro de Oriente Prximo se ha dado entre Arabia Saudita y Turqua, los dos pases que emergieron como poderes regionales al inicio de las revueltas y tras constatar la prdida de influencia de EEUU en la zona. Es muy significativo que los HM eligiesen Estambul como la sede de la reunin secreta que mantuvieron nada ms producirse el golpe militar que les desaloj del poder en Egipto (4) y en la que se acord la estrategia a desarrollar ante la nueva situacin. No era una cuestin de proximidad, sino de padrinazgo.

Tambin es significativo que Turqua haya condenado el golpe mientras que, como se ha dicho, los saudes lo han apoyado. Y que en una medida sin precedentes, Erdogan haya decidido dar carpetazo a la rebelin de sus militares condenando, justo ahora, a importantes penas de crcel a varios generales bajo la acusacin de preparar un golpe de Estado en 2007. Es un mensaje claro: no va a permitir una alianza, como en Egipto, de militares y laicos contra su poltica en unos momentos en los que an no se han apagado los rescoldos de las recientes protestas.

Sin embargo, Turqua ahora est atravesando graves dificultades tanto internas (las protestas y el acuerdo con los kurdos del PKK) como externas (los kurdos sirios y su anunciada decisin de proclamar en agosto una autonoma en el norte de Siria) que le hace ser ms dbil en esta lucha de poder regional. Ya no es el jugador explosivo que era hace dos aos (Erdogan fue el primer dirigente musulmn en visitar Libia tras el derrocamiento de Gadafi, lo mismo ocurri en Tnez y tambin fue uno de los primeros en visitar El Cairo tras el derrocamiento de Mubarak) aunque no ha perdido toda la fuerza que tena. Este es el momento que ha aprovechado Arabia Saudita no slo en Egipto, sino en Siria, imponiendo a su candidato entre las filas de los llamados rebeldes.

Mientras que Arabia Saudita y Qatar han ido de la mano y confluido en al estrategia sectaria contra los shies Turqua ha sido ms cuidadosa en ese aspecto dadas sus buenas relaciones con Irn. No hay que olvidar que si bien Turqua ha sido una de las potencias impulsoras de la guerra en Siria, ha procurado canalizar su apoyo poltico y militar a las fuerzas menos sectarias, justo lo contrario que han hecho los otros dos pases como acaba de reconocer la ONU afirmando que el 60% de las armas que Arabia Saudita ha entregado a la oposicin siria ha ido a manos de organizaciones vinculadas a Al-Qaeda (5).

Tampoco debera sorprender el hecho de que los militares egipcios con la aprobacin o no del gobierno interino, que por lo menos no ha protestado esta decisin- hayan cerrado el paso fronterizo de Rafah, la nica va de escape que tienen los gazates para salvar el bloqueo de Israel, o que haya clausurado el 80% de los tneles que daban algo de vida a la empobrecida poblacin de Gaza (6), o que una de las acusaciones a que se enfrenta Mursi sea sus vnculos con Hams. Mursi se haba movido un poco, slo un poco, en lo que respecta a la relacin con Israel pero eso fue considerado como una amenaza intolerable al status quo regional. El acuerdo de paz con Israel, estratgico para EEUU, tiene que mantenerse a cualquier coste. Incluso al de un golpe de estado.

Entre la ilusin y la ingenuidad

Y la izquierda egipcia mira a otro lado en este tema, como en otros, cuando no se hace vanas ilusiones sobre un nacionalismo conservador antiimperialista de los militares que ha sido repetido, como un mantra, por un sector significativo de la izquierda occidental. Incluso marxistas insignes como Samir Amin han calificado al Ejrcito egipcio como una fuerza de clase neutral tal vez arrebolados por la salida de mucha gente a las plazas desde luego no 32 millones, como se ha dicho en una extraa coincidencia tanto desde los medios de izquierda como desde los de la burguesa-, en una especie de locura temporal que Frantz Fanon (otro autor al que habra que leer) llamara disonancia cognitiva, como se recoge en la cita inicial de este artculo.

Desde luego, no se puede ser ms ingenuo. La burguesa ha usurpado todos los smbolos de la izquierda, comenzando por el lenguaje. O ms bien, la izquierda se ha entregado con armas y bagajes a la burguesa. Esto ha supuesto su suicidio. No es aventurado decir que la izquierda rabe camina hacia la nada. En ninguna parte del mundo rabe ha habido revolucin alguna y el simple hecho de admitir que lo que est ocurriendo es una revolucin supone una des-radicalizacin de las luchas que se hacen, desde ahora, siempre en los lmites del sistema.

Un proceso revolucionario supone la transformacin de todos repito, todos- los aspectos de la sociedad y no slo de las relaciones interpersonales, sino de los aparatos del Estado y de las relaciones econmicas y de produccin para acabar con todas las formas de opresin. En el mundo rabe no hay nada de eso, ni atisbos de ello ni a corto, medio o largo plazo. Aunque algunos todava sueen con la revolucin permanente o un proceso de larga duracin en el que no hay nada decidido. An siendo benvolo con ellos, olvidan la geopoltica. Como siempre.

Notas:

1.- Alberto Cruz, Dnde fueron todas las flores en la primavera rabe? http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1492

2.- Esam Al-Amin, El gran fraude: Reflexiones en torno al golpe militar de Egipto http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171657 Es de agradecer el excelente trabajo de la traductora Sinfo Fernndez en temas rabes.

3.- Al-Manshour, 26 de julio de 2013, en rabe http://al-manshour.org/node/4316

4.- Islamic Invitation Turkey, 15 de julio de 2013.

5.- Al-Akhbar (Lbano), 2 de agosto de 2013.

6.- Al-Masri Al-Yawm (Egipto), 15 de julio de 2013. Hay que aadir que tambin Morsi clausur, inundando de aguas fecales, aproximadamente el 10% de los tneles en un intento de congraciarse tanto con Israel como con EEUU. Si son ciertas estas cifras eso indica que Mursi y los militares que lo han depuesto, con el apoyo de la izquierda, habran destruido el 90% de los tneles que llevan algo de vida a Gaza para paliar el bloqueo israel.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, actualmente en imprenta y que ser editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected]

Fuente original: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1717



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter