Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2013

El albail Amarildo y la transformacin de Brasil

Bruno Lima Rocha
Rebelin


Amarildo Das de Souza es albail, 47 aos, residente de la comunidad de la Rocinha, Son Conrado, Zona Sur de la ciudad de Ro de Janeiro. Este trabajador, padre de seis hijos y casado hace veinte aos se encuentra desaparecido desde 14 de julio. Las circunstancias de su desaparicin indican fuertes indicios de participacin de policas militares con puestos en la Unidad de Polica Pacificadora (UPP) local. Las UPPs son instalaciones permanentes que la Polica Militar del Estado del Ro de Janeiro (PMERJ) mantiene en decenas de favelas que como se dice en la jerga militar fueron o estn siendo pacificadas. En estas localidades, el trfico no anda ms con armamento ostensivo y/o se desplaz hacia otras reas, o acta de forma silenciosa, muchas veces con la complacencia de los agentes de la ley. Este trabajador ejemplar fue desaparecido y lo que era antes un hecho trivial, se hace hecho poltico en el Brasil de las protestas.

Infelizmente, Amarildo no es un caso aislado. Segn Amnista Internacional, slo en los ltimos veinte aos desaparecieron ms de 90 mil personas en el Brasil. La democracia realmente existente trata a la base de la pirmide social de la misma forma que la dictadura militar trataba la disidencia poltica. La novedad no es la posibilidad de crimen por parte de un agente de la ley y s la reaccin popular, y la incorporacin de esta pauta en movimientos de tipo poltico.

Aparentemente, el pas se transforma de abajo hacia arriba. Las instituciones estatales no vienen sufriendo alteraciones substantivas y menos an la promiscua relacin entre el agente econmico y los gobiernos federal, estadual y municipal. Dos casos ejemplifican el concepto. Primero, el triste episodio del papdromo, un rea enorme que fue terraplenada con recursos del ayuntamiento y perteneca a un empresario conocido como el rey de los autobuses en Ro. Apenas la obra fue hecha, llovi mucho en Ro durante la visita de Jorge Mario Bergoglio (Francisco I) y el local termin conocido como el mar de lama de Guaratiba, nombre de una regin en la Zona Oeste de la ciudad del Ro. Otro caso es el supuesto cartel formado por empresas ejecutoras de contratos junto al sistema de transporte pblico del gobierno del estado de So Paulo.

ste incluye al Metro de la ciudad de So Paulo y a la Compaa Paulista de Trenes Metropolitanos, y el esquema slo sali a la luz porque la transnacional Siemens acab declarandolo al Ministerio Pblico a travs de algunos de sus ejecutivos locales. Finalmente, la 5 economa del mundo no est cambiando porque en el tope de la pirmide, gobernantes de todo tipo sean tanto los del actual gobierno de centro, LulaDilma, como en la Era Fernando Henrique Cardoso, derechista privatizadora estn alterando sus prcticas. Los cambios que cito son perceptibles en la capacidad de reaccionar, volviendo indignacin lo que antes era visto como natural, politizando temas bsicos.

Algunos analistas caracterizan la violencia policial slo como parte del basurero autoritario, una forma de maldicin antidemocrtica, resquicio de la dictadura. Desacuerdo. La violacin de derechos en el pas, en especfico de derechos humanos, es parte de la injusticia estructural sufrida por la mayor parte de los brasileos. Las dos pelculas brasileas del director Jos Padilha, Tropa de lite 1 y 2, fueron xitos de taquilla, con pblicos enormes tanto en los cines como en la TV y en la reproduccin ilegal de DVDs. Por primera vez, los brasileos no iniciados en la poltica o que no pertenezcan ni al mundo del crimen ni las fuerzas de seguridad, pudieron conocer un poco de lo cotidiano de ms de 2 millones de habitantes de Ro de Janeiro y su Regin Metropolitana. Las dos pelculas explicitaron las entraas del aparato policial fluminense (del estado del Ro de Janeiro, modelo lmite de corrupcin institucional) as como la relacin promiscua entre crmenes de Estado y oportunismo poltico.

Como saben los especialistas en seguridad pblica, la misma polica que mata de forma indiscriminada es muy corrupta y acta en la represin poltica sin ningn tipo de vergenza o cautela. Cuando la polica es violenta e ideolgica, ah estamos al borde del fascismo o del autoritarismo de Estado. En Brasil siempre hubo una separacin simblica entre quien enfrentaba a la polica en la reivindicacin de derechos y las vctimas del abuso policial en funcin de los altos ndices de criminalidad aislada, actuando de manera predatoria en la base de la pirmide. Parece que, a partir de las protestas de junio, las pautas por los derechos se unificaron.

En Ro de Janeiro, la desaparicin de Amarildo materializa la franja llevada en las protestas contra las relaciones poco republicanas (en la jerga de la poltica brasilea, esto implica sospecha de corrupcin) del gobernador Srgio Cabral Hijo (PMDB), cuyo gobierno estadual tambin est compuesto por miembros del PT, siendo que la alianza fue creada por Lula. En el panorama general, la Red de Comunidades y Movimientos contra la Violencia dice: La polica que reprime en la avenida es la misma que mata en la favela! Debera ser usual la reaccin popular y poltica contra el hecho de un ciudadano humilde desaparecido estando bajo custodia de un agente de Estado. Pero no lo es. Se trata de una poderosa novedad, implicando en un cambio cualitativo tanto para la ciudadana como para la militancia popular brasilea.

Fuente original: www.estrategiaeanalise.com.br

Bruno Lima Rocha es Politlogo, periodista y profesor de relaciones internacionales


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter