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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2013

De prxima aparicin en LOM Ediciones
"Martes Once. La primera resistencia", un libro diferente sobre el golpe de Estado

Ignacio Vidaurrzaga
Rebelin


 

Escrib est libro en la conviccin que las historias de los vencidos son intentos y que todos ellos son fuerza a metabolizar. Lo hice pensando, que los actos de resistencia de ese 11 de septiembre, hace 40 aos atrsde alguna forma tambin se expresan en los estudiantes, los mapuches, las mujeres, los tocopillanos, los trabajadores contratistasy otros que retornan a las calles de Chile, para junto con empujar sus viejas y nuevas demandas constituirnos nuevamente como pueblo.

Me asom a un ventanal grande, y vi cmo se abran los portones y salan como cohete unos autos y dijeseguro ah va Allende, entonces esto va en serio. Mi casa estaba en la esquina de Toms Moro con Volcn Llaima. Muy poco antes, alrededor de las seis de la maana de ese martes 11, el periodista Leonardo Cceres haba recibido una llamada telefnica de un colega que le avisaba de un levantamiento en Valparaso y que el golpe, ahora s que iba. Ms tarde, pasadas las 09:00 l como Jefe de Prensa de Radio Magallanes, intentara anunciar a un acelerado compaero Presidente, en las que seran sus ltimas palabras.

Con esta investigacin, quisiera aportar a dar otra vuelta de tuerca en el conocimiento de los pormenores de ese da, y para eso me sito desde el testimonio y las voces de los vencidos en armas, de quienes ese martes dispararon, trasladaron armas o protegieron heridos, vieron morir a otros y al finalizar el da, fueron detenidos o alcanzaron a evadirse, para ser apresados tiempo despus, pasar a la clandestinidad o tener que irse al exilio. Es ese el lugar que he querido asumir como periodista-cronista.

Otro de nuestros entrevistados: Sergio Parrau, hasta el momento en que nos juntamos a realizar la entrevista, en diciembre del 2011, haba permanecido en un discreto silencio de casi 39 aos, sin hacer pblico o compartir sus vivencias como participante de los enfrentamientos armados en la Poblacin La Legua, o formando parte de la columna encabezada por Arnoldo Cam, Agustn, Jefe del Aparato Militar del PS. Con seguridad ese fue el nico destacamento armado de poco ms de un centenar de combatientes- hombres y mujeres- que armados de fusiles AK ese da cruz la comuna de San Miguel, en la zona sur de Santiago para librar durante ms de diez horas, diversos enfrentamientos con fuerzas de carabineros y de la FACH. Pese a todo, no pudieron cumplir su objetivo de constituir una columna conjunta con combatientes del PC y el MIR para ir a La Moneda a rescatar a Salvador Allende.

 

 Ese da once Parrau estando en la Planta Sumar Polister al ver aproximarse un helicptero Puma del Ejrcito, mientras otros le disparaban desde la copa de agua a 30 o 50 metros de altura, recordara:

Yo dispar en contra de ese helicptero y no s adnde ira a parar. Cada uno disparaba individualmente, no haba un orden. Como ramos atacados, me refugi detrs de un poste y desde ah dispar, senta pasar las balas cerca, era un combate, no era ningn juego de nios. Disparbamos tiro a tiro, porque haba que cuidar el parqueuno no saba qu haba por delante, si bamos a estar todo el da o parar; recuerdo que luego desde Sumar nos trasladamos a otro lado con Cam.

Posteriormente, cundo apenas haban transcurrido menos de dos meses, a comienzos de febrero de este ao, Sergio fallecera de un fulminante ataque cardiaco, dejando tras de s la consternacin entre los suyos, y este su nico y pstumo testimonio.

Este es un libro que trata sobre los que fueron vencidos, pero no quedaron derrotados

Creo que uno escribe por muy distintos motivos. En mi caso, he buscado responder preguntas que he ido acumulando en el transcurso de dcadas. Me he colocado en el lugar de los jvenes de 18 aos, de 25, de 30y hasta de ms de 40que no vivieron el Golpe del 73. Y por eso, este es un libro que no supone conocimientos previos sobre ese tiempo, ms all de algunos muy esenciales. Asumir esa opcin, ha significado muchas notas y procurar que el relato est acompaado con infografas, recortes de prensa, etc. Y que lo dominante sean las mltiples voces y las fuentes cruzadas, y que uno desde el rol de autor logre mimetizarme, y casi agazapado conduzca y oriente el fluir del relato.

Tambin, creo que la motivacin responde a lo que hubiese querido saber ese da, a mis 18 aos de estudiante secundario del 4to medio A, del Liceo de Aplicacin, cuando era un dirigente estudiantil del FER y militaba en el MIR, al igual que mi hermano Gastn.

Ese martes once estaba convocada una gran marcha de estudiantes de izquierda. Esa convocatoria responda a las crecientes asonadas de Patria y Libertad. Las calles eran un territorio en disputa conlos fachos que estaban cada vez ms audaces...y nosotros estudiantes de izquierda no estbamos dispuestos a entregrselas. Eso, significaba bataholas en el centro de Santiago, para las que no faltaban piedras que provenan de las excavaciones de la Lnea 1 del Metro en construccin por esos meses.

Cerca del medioda, pude ver, escuchar y sentir el bombardeo a La Moneda, a no ms de quince cuadras, desde una fbrica, donde nos comenzamos a reunir trabajadores y estudiantes en el sector de Mapocho. Sentimos impotencia y tambin desconcierto, al no poder hacer nada ms que limitarnos a esperar instrucciones. A la vez, la dimensin de lo que vendra en los prximos aos, era un punto inalcanzable an para nuestra desbordante imaginacin de esos combativos 18 aos. Pero, sin ninguna duda, ese da nos marcara como generacin, al igual que a otras mayores y tambin a otras un tanto menores. Porque ese da marcara a Chile, al refundarse este pas. Y lo que all se instaur, transcurridos estos 40 aos y de mltiples formas, an determina lo posible y lo imposible en este pas.

 

Silvio, el escolta del Auto Tres

 

En los inicios del ao 2010 partamos este trabajo con la realizacin de una serie de entrevistas a un hombre extraordinario: Juan Osses. Seguramente el ltimo GAP en ser reducido por los asaltantes en el sector nororiente de la Moneda, donde esa maana se haba concentrado la resistencia de quienes acompaaban al Presidente.

l, fue uno de los integrantes de esa esculida comitiva que acompaara esa maana al Doctor, como le decan los muchachos y muchachas del GAP al presidente Allende. Con una memoria privilegiada y con mucha consistencia Silvio -su chapa en la Escolta- fue relatando esas horas y sus entretelones futuros. l es uno de los tres sobrevivientes de los cerca de 25 GAP que efectivamente combatieron en La Moneda. Posteriormente, sera apresado al igual que cerca de 50 ms, asesores y detectives. El desorden reinante en el Regimiento Tacna que se originaba en la congestin de centenares de prisioneros y de prisioneras, capturados en muy diferentes circunstancias durante esos daspermitira que Juan Osses y sus compaeros terminaran confundidos como prisioneros por toque de queda. Luego, sera trasladado al Estadio Chile y vera a Vctor Jara- para finalmente ser destinado al Estadio Nacional. Desde ese lugar, a fines de septiembre sera liberado gracias a un acto de consciente complicidad de un suboficial de la FACH, que cambiara su clasificacin de peligrosidad dispuesta por sus interrogadores. l es Silvio, el mismo que relata un instante del combate en La Moneda, inmediatamente posterior al bombardeo:

Ese es el momento, cuando al Manque le llega una rfaga que lo tira contra la pared de atrs. Para m, fue sper impactante porque era mi amigo y lo veo que sale disparado con una rfaga de ametralladora, seguramente de uno de los tanques. Me giro, y veo que est apoyado con la cabeza contra la pared, tiene el estmago abierto y las tripas afuera y su arma queda cada. En ese momento tuve que tomar una decisin, mi dilema era si lo ayudaba o segua combatiendo, lo volv a mirar y para mi estaba muerto. Dej a mi amigo y segu combatiendo como loco, no s, cunto fue el tiempo que pas. Sent que el tiempo se detena. Manque no grit nada nada.

Ha cado la noche en Santiago y el Chino, Javier Bertn es parte de una estructura mirista dispuesta a resistir en el territorio del Cordn Cerrillos. El Chino es cercado por una patrulla de la FACH y los enfrenta lanzndoles una granada casera, que en los primeros minutos ni siquiera explota. Es reducido de dos balazos de fusil, y ya detenido es entregado a la comisara de carabineros ms cercana, como l lo testimonia:

Cuando vamos caminando el Sargento me dice: pucha cabro para que siguen en esto si la cosa ya se dio vuelta, Allende muricasi como un pap y yo le digo con nuestra mentalidad de trabajo en F no, si todava hay capacidad de lucha, los trabajadores y ustedes que tienen las armas, en lugar de estar con los poderosos deberan estar con sus hermanos, y el Sargento me mira y me dice: tu eres del MIR no? Y recin en ese momento me pego la cach que las cosas han cambiado un poco en Chile y le digo: no, yo soy de izquierdano me dice l, t eres del MIR.

Para el Chino, ms tarde vendr la crcel y un Consejo de Guerra. En ese lugar de Santiago cuando ya es de noche, las patrullas de la FACH an respetan ciertos procedimientos que Carabineros de La Legua no aplicara algunas horas antes, cuando encontr herido y botado en la calle a Eduardo Ojeda Disselkoen , Len y optar por rematarlo.

Esa desesperada resistencia est representada en Enrico Garca custodio de la Comisin Poltica del MIR, quien proteger en la retirada a Miguel Enrquez y los dems integrantes de su direccin, en los momentos que rompan un cerco en la industria Indumet, donde los partidos intentaban a destiempo coordinar el rescate de Allende. Hay heridos en los enfrentamientos y all estar la enfermera Celsa Parrau, militante socialista que se queda a prestar primeros auxilios en esa fbrica. Pronto, ser apresada y estar entre las 100 mujeres que la noche del 11, estarn prisioneras en el Regimiento Tacna.

Patricio Quiroga , formara parte de la Columna de Agustn que saldr del Estadio de Avenida La Feria-Cormu. Recogimos los testimonios del Teniente Carlos Prez Tobar del Regimiento Buin, que al retornar con su Compaa de una misin, que slo era una estratagema de inteligencia para neutralizarlo frente al golpe, ser apresado y luego ser objeto de atroces torturas durante meses.

Opt por que nuestros entrevistados fueras muy heterogneos, cuidando slo un rasgo comn: haber sido protagonista de actos armados ese da 11. Por eso entrevistamos tambin a personas con roles tan distintos como Andrs Pascal Allende, que esa maana ir a buscar armas a la Embajada de Cuba y posteriormente estar junto a Miguel en la industria Indumet o el Subteniente Santiago Bulnes, oficial constitucionalista asignado al Comando de Aviacin, que tambin sera sacado del escenario del golpe y que terminara asilado en la Embajada de Holanda, luego de asilar perseguidos polticos, escudado en su uniforme de campaa. La nica excepcin al criterio anterior seria Soledad, la hija de Bruno, Domingo Blanco, apresado en la Intendencia cuando acuda con refuerzos y Alejandro, el hijo de Anbal, Juan Jos Montiglio, ambos cuadros de jefatura del dispositivo. Considere que entrevistarlos era tambin una forma de acto reparatorio, extensible a muchos hijos, que adems en el caso del GAP, naceran cuando sus padres ya eran detenidos desaparecidos o ejecutados.

 

El desfile de militares ante el ministro Carroza

 

Posteriormente y en momentos en que haba avanzado mi plan de entrevistas, durante el 2012, me llegara desde manos amigas los tomos de la investigacin judicial por la muerte del presidente Salvador Allende a cargo del Ministro Mario Carroza. De inmediato al conocerlo asumimos que con ese material, se transformaba el propsito del libro, desde las entrevistas iniciales a buscar que calzaran en un amplio permetro, los movimientos de las tropas con los testimonios de los combatientes sobrevivientes. Porque por primera vez, de manera sistemtica, tenamos las voces de muy diversos oficiales de Ejrcito pertenecientes a los diversos regimientos que cercaron y asaltaron La Moneda. Ahora, los pauelos naranjos y los brazaletes blancos con tortugas, contraseas de los golpistas ese da, se corporizaban en un capitn o un mayor con nombre y apellido.

Varias docenas de ex oficiales, durante el 2011 debieron concurrir a prestar declaraciones judiciales sobre sus roles ese da, cuando eran hombres de 22 a 35 aos, tan jvenes como los defensores de La Moneda o los que cruzaban Santiago con autos cargados con armas esa maana. Ciertamente, no ignorbamos que el carcter de ser una declaracin judicial poda restarle significacin a sus dichos, sin embargo para nuestro objetivo eran valiosos insumos a la hora de componer el rompecabezas de la operacin militar del golpe.

Para esta investigacin, esas confesiones de subtenientes, tenientes, capitanes y mayores tienen el mrito que son prcticamente lo nico existente ante el silencio institucional sobre cmo se hizo operativamente el golpe. Antes, slo haban estado disponibles vaguedades u apuestas eglatras de los generales Pinochet, Brady, Baeza, Palacios, Leigh, Daz Estrada etc. Desde esas nuevas declaraciones judiciales relacionadas con otras fuentes documentales y audiovisuales, adems de nuestros entrevistados, nos fue posible inferir planes, rdenes y tensiones de los mandos durante el transcurso de esas tensas horas.

Al finalizar este trabajo quedara ms convencido que en la FACH, las rdenes del general Leigh respecto del secreto de las identidades de los pilotos que bombardearon objetivos en Santiago, han estado siempre vigentes. En sus declaraciones ante el magistrado el ex general Fernando Mathei justificara ese secreto, como proteccin mnima ante la posibilidad de venganza de los mecnicos de los Hawker Hunter.

Tambin, en el mismo proceso quedo registrado el careo entre la periodista Mnica Gonzlez enfrentando a Rufin, nombre de combate del ex Comandante en Jefe de la FACH Fernando Rojas Vender, luego de revelar su identidad y misin. Despus del 2000 todas esas identidades se conoceran, por ms que el Alto Mando institucional insistiera todava el 2011 ante el magistrado, que no tena ningn documento ni registro al respecto.

Es vlido preguntarse. Cuntas veces el general Rufin debi concurrir al Palacio de La Moneda por actos oficiales? Departi en los mismos en los mismos salones que haba bombardeado con los cohetes SURAEsa era tambin otra postal de esta transicin, caracterizada por su infinita prudencia y generosidad.

 

Las preguntas para ese da

 

En el curso de esta investigacin periodstica me formule decenas de interrogantes y fueron esas las que he buscado responder o al menos aproximar para armar las acciones de guerra y resistencia de ese martes 11.

Cmo fue posible que el golpe se demorara tan pocas horas en imponerse en Santiago? Qu sucedi con todos los preparativos de las diversas orgnicas de la izquierda o era slo retrica? Ms all de La Moneda en qu otros lugares hubo resistencia a la ocupacin de la ciudad por las tropas terrestres? Cuntas fueron las bajas militares? Cmo incidi el temprano repliegue dispuesto por la direccin del PC? Qu sucedi con las armas tan esperadas y que nunca llegarn a fbricas, centros de estudio y viviendas? Quines fueron los francotiradores que desde muy diversos lugares del centro hostigaron a las tropas del general Javier Palacios causndole significativas bajas? Cmo iba el Presidente en ese veloz trayecto? Por qu el cadver del Presidente estara en exhibicin a todo quien deseara verlo durante casi tres horas? Qu sucedi con los Cordones Industriales? Qu pas al interior de Carabineros esa maana en el permetro del cerco? Cmo incidi en los enfrentamientos la ausencia del Regimiento Buin y el retraso de las tropas provenientes de la Escuela de Infantera de San Bernardo? Y decenas de otras

La gesta del pronunciamiento militar, quedara borrada de los museos militares, carente de documentacin y antecedentes para los investigadores de todo tipo: periodistas, jueces, historiadores, tesistas etc. Salvo testimonios muy acotados o la versin oficial construida por Pinochet para acrecentar su rol, el da 11 de septiembre todava permanece hurfana de una versin oficial que revele la apreciacin de la situacin y la orden de combate, base de toda operacin militar, ms an si se trata de esta magnitud.

El Estado chileno, nunca se ha planteado juzgar a los autores uniformados del golpe, mucho menos a sus instigadores civiles, que hicieron su acumulacin originaria. En Chile, no slo no ha habido desclasificacin luego de 40 aos, sino todo lo contrario, el ocultamiento ha sido y es la norma y eso contina hasta el presente, ms all de meras declaraciones y algunos actos simblicos.

En Chile a diferencia de muchos pases europeos, es an infrecuente que se asuma: fui un resistente estuve en la Resistencia y que ello se traduzca de inmediato -al menos en la mayora de los casos- en motivo de orgullo y reconocimiento social. Aqu, la dictadura instalo los conceptos de subversivo y terrorista y esos han perdurado en el tiempo. Quizs, ello explica que transcurridos 40 aos an existan personas, que por razones de trabajo o familiares, an no se decidan a compartir sus experiencias resistentes, particularmente armadas en las que participaron ese da y durante los 17 aos siguientes.

La forma en como se ha contado el da del Golpe, ha estado muy determinada por la fuerza y bestialidad de la intervencin terrestre y area. Por la barbarie. Los bombarderos Hawker Hunter destrozan el palacio de gobiernolos prisioneros son obligados a tirarse en la calle, mientras un tanque amenaza con destrozarlos vivos, etc. O sea, la condicin dominante ha sido la de manos arribalas posturas encuclillados, los ojos vendadossin duda todo eso sucedi, pero no puede entenderse como mera casualidad el que junto con destacar esofuera del cuadro queden centenares y miles de pequeos actos de resistencia en La Moneda y fuera de ella. Porque era muy distinto ser asumido slo como una vctima, digerible en la lgica del consenso y la transicin a reivindicarseadems como un activo resistente. Porque los combatientes-rehenes de La Moneda o La Legua, tambin tenan pleno derecho a que se respetaran sus derechos humanos.

 

Un nuevo escenario para la memoria

 

Y en este nuevo clima de cuanto contar y decir las movilizaciones del 2011 han sido determinantes. No fue casualidad ver en las multitudinarias marchas estudiantiles y sociales de estos aos a actores personificando a Salvador Allende y Miguel Enrquez u otros personajes histricos. Ellos podan pasearse entre los manifestantes y an ms, mucha gente les peda tomarse fotografas, aunque ello fuera paradojal respecto de otros dirigentes polticos o parlamentarios que intentasen asomarse a esas movilizaciones. Qu reivindicaban los jvenes en esos liderazgos? O dicho de otra forma Que haban tenido, hecho o dicho ellos, que les faltase a los lderes actuales? Recuerdo que la misma pregunta me la plante luego de los funerales de Gladys Marn, que seguramente han sido en su tipo una o la ms masiva manifestacin de duelo en estos casi 23 aos.

Y creo que en estos tres ejemplos de lderes, especialmente desde los jvenes y de quienes participamos de esas movilizaciones se reconoca la consecuencia, el compromiso y la entrega ms all de lo individual y su suerte. Y me detengo en la consecuencia, porque es un valor deteriorado y desgastado en nuestro ambiente poltico, tan enredado de intereses y medias aguas.

Y por cierto este es un libro transversalmente de Salvador Allende. Emergiendo como el jefe cercano y fraterno preocupado de los regalos de Pascua de los nios y nias de Toms Moro, o viendo pelculas de pistoleros en El Caaveral junto a sus amigos de la vida y de la muerte. O siendo el presidente-doctor acompaando a Elena Araneda, la Nena al Hospital San Juan de Dios en busca de un diagnstico certero y una pronta hospitalizacin.

Julio Soto fue el conductor del Auto 1, esa maana en que junto a otros vehculos acompaaran al Doctor al que sera el lugar de su despedida y de su muerte. Julio en la Escolta ser Joaqun y le correspondera comandar al grupo de conductores del GAP que desde lo alto del Ministerio de Obras Pblicas hostigaran a las tropas del cerco. Ser el mismo Joaqun quin recordar que el Presidente a poco de subirse al Fiat 125 le dira: compaero se ha alzado la Marina, corra!!...tenemos que llegar antes que los marinos.

Pero en todo esto, hay tambin otra derivada. El cuestionamiento al modelo econmico, a sus consecuencias concretas en la felicidad de las personas y de las familias fue asocindose particularmente desde los estudiantes al cuestionamiento a la forma de transicin pactada. En el 2011 los estudiantes daran el campanazo para cuestionar lo que pareca inamovible. Creo que ello revelaba que esas generaciones post golpe, no tenan ni tienen la misma carga de prudencia, y lo escribo as por no decir francamente temor o terror, que nosotros los ms viejos llevamos marcado en nuestros cuerpos y vivencias.

Me propuse en esta crnica inventariar actitudes resistentes en esas primeras horas de ocurrido el golpe de Estado. Y las encontramos en el relato de Milton Silva, uno de los GAP que le disparar al helicptero Huey de la FACH con una ametralladora Punto 30, en la defensa de la residencia presidencial de Toms Moro, estando an la Tencha en su dormitorio. Encontramos actos de resistentes en Mapocho, en un grupo parapetado en el Campamento Hasta la Victoria Siempre que hostiga en las primeras horas de la tarde a camiones de la FACH, con precarias armas que incluso se recalentaban una vez empleadas. Mientras, en muy diversos edificios del centro de Santiago, francotiradores de cuello y corbata hostigan a la tropa, que arriba de los tanques M 41 o camiones mira hacia arriba buscando descubrir el balazo que hiri a su compaero.

Por ltimo, ya al final de nuestra investigacin se hara evidente, que los tenientes que haban cercado y asaltado La Moneda, en su inmensa mayora se haban convertido en generales despus del 90. El contrasentido sera un inexistente reconocimiento desde el Estado para Juan Seoane, el Jefe de la Escolta de Investigaciones que haba permanecido junto a sus hombres con el Presidente o el largo y tortuoso camino de los ex miembros del GAP para ser reconocidos como exonerados.

 


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