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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2013

Costa Rica
Nuestos recursos humanos

Alfonso J. Palacios Echeverra
Rebelin


Conoce Usted el nmero de costarricenses de buen nivel profesional que han emigrado hacia otros pases ms desarrollados que nosotros en busca de oportunidades? Se asombrara al conocer la cifra. Y no hablo de los que emigran porque buscan trabajo no calificado, sino de profesionales en los que el pas invirti bastante para desarrollar la capacidad intelectual y tcnica de estas personas, que al final deben marcharse porque no encuentran ac campos propicios para surgir.

Sin embargo, notamos cmo se estimula la llegada de empresas extranjeras que traen consigo a los profesionales del mismo nivel de los que se fueron. Como que existe aqu algo contradictorio! O sea, no es que exista inopia, sino que las estructuras implementadas para la atraccin de la inversin extranjera adolecen de algn componente que los obligue a utilizar la capacidad profesional local.

Pero existe algo peor que todo ello. Conozco casos, ms de los que deseara conocer, de costarricenses colocados en estas empresas extranjeras que, al notar que un compaero descolla por su capacidad, hacen todo lo posible por entorpecerle su ascenso, a serrucharle el piso como decimos coloquialmente. Y cuando uno de stos logra irse al extranjero, lleva consigo el resentimiento que nace del conocer la manera de ser del Costarricense: esa frasecita tan antiptica que oculta la mediocridad, el egosmo, la envidia con que muchos de los que nos quedamos ac vemos el triunfo de algunos compatriotas.

Si bien es cierto que la educacin y la formacin, en general, est bastante de ala cada en nuestro pas, no faltan personas que por su inteligencia, disciplina y capacidad, no exenta de sacrificios, logran superar las debilidades de un sistema diseado para crear mediocres, destacarse y luego de ensayar algunos esfuerzos, concluyen que lo mejor para sus capacidades intelectuales y profesionales es irse del pas y buscar camino fuera.

Conozco muy de cerca muchos, muchsimos casos similares. Y ello me entristece, porque este hermoso pas, que no apreciamos adecuadamente, merece un poco ms de patriotismo y la proteccin de la inteligencia local, que s la hay, no mucha, pero la hay.

Otra manifestacin similar es la del por qu las personas ms integras, inteligentes y preparadas no participan en poltica. Y tiene tambin razones que producen dolor a quienes observamos cmo el pas se descompone inexorablemente, porque en los partidos polticos lo que generalmente uno encuentra son personas hbiles en el manipuleo, vivillos de profesin, y proclives a cualquiera de las manifestaciones de corrupcin que conocemos.

Tal como estn las cosas, participar en poltica implica mancharse con la inmundicia inherente a la perversidad de la corrupcin, que adems se viste de mediocridad, oportunismo, capacidad para inventarse toda clase de ocurrencias frente a los problemas que aquejan a la ciudadana, ausencia de tica en el ejercicio de la funcin pblica, y la defensa de intereses particulares, personales o gremiales. Nunca la proteccin del ciudadano.

De all que quienes llegan a los altos cargos pblicos, sea por eleccin o por designacin, por lo general no son objeto de confianza por parte del pueblo. Son demasiadas y muy diversas las actuaciones delictivas o cuasi delictivas de muchos de ellos. Y quien tiene un poco de dignidad y decencia no la va a arriesgar juntndose con una banda de facinerosos.

Cuando escriba estas reflexiones se me ocurri el ttulo de recursos humanos no solamente porque se trata de eso, sino porque ahora les ha dado llamarlos capital humano, a fin de hacerlo ms fro y menos vinculante con las capacidades emocionales e intelectuales. Pero, en fin, qu se puede esperar? Nos encanta copiar las modas que vienen de otras latitudes, sin detenerse tres segundos a reflexionar sobre la oportunidad, fundamentacin y coherencia de las mismas.

Ello me recuerda cuando se puso de moda lo de la reingeniera administrativa y todo el mundo andaba alborotado con ello. Yo simplemente sealaba que era una mezcla de tcnicas e instrumentos de la investigacin administrativa, que no tena nada de original, y fui objeto de burlas y crticas, para al final conocer una publicacin de los mismos creadores, en la que reconocan abiertamente que no haban inventado nada, solamente haban cambiado el nombre para hacer popular algo que haba sido abandonado por los profesionales de la administracin. Hoy en da, solamente algn trasnochado utiliza el trmino.

Pues bien, estas dos reflexiones sobre nuestros recursos humanos de la mejor calidad nos demuestra cun lejos estamos de llegar a un buen nivel de desarrollo.

Alfredo Macas Narro, en un artculo publicado en Septiembre del 2007, con el ttulo de "La educacin, rehn del neoliberalismo", sealaba algunas cosas interesantes que nos permitira aclara el por qu de estas situaciones. Los efectos de la llamada globalizacin en el mbito educativo son evidentes, pero antes de intentar profundizar un poco ms en el tema, quiz sea conveniente precisar algunas cuestiones preliminares, por ejemplo, que los impulsores de la tal globalizacin son, fundamentalmente, los pases capitalistas desarrollados, o mejor dicho, son las clases dominantes y el Estado fundado y operado por stas en sus respectivas naciones, tanto individualmente, como organizadas en grupos de poder. Tal es el caso de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, auspiciados por los grandes capitales transnacionales, se han autoerigido en rectores de la economa mundial, sobre todo a partir de la cada de la antigua Unin Sovitica y dems pases socialistas que le servan como contrapeso, tanto en lo econmico, como en lo poltico.

La visin de dominacin mundial de cara al futuro (cercano y lejano) que los imperialistas, particularmente los norteamericanos, pretenden imponer al resto de las naciones y sus sociedades (incluyendo, desde luego, las propias) ha buscado y encontrado la manera de penetrar en lo ms profundo de las estructuras sociales y econmicas de los pases, es decir, dominando los medios de produccin en lo econmico y los modos de intervencin social, de los que la educacin es un pilar fundamental. La educacin, en tanto fenmeno social, dinmico y complejo, no puede entenderse al margen de los factores econmicos, sociales, polticos, ticos y tcnicos que lo determinan.

En tal sentido, la educacin, o ms propiamente dicho, el sistema educativo en su conjunto, exalta y promueve la generacin de expectativas, para toda la sociedad y en nombre de sta, cuando, en realidad, lo que promueve y exalta, es la visin que las clases dominantes tienen de s mismas y de la misin que destinan para las clases dominadas, es decir, no slo controlan los medios de produccin y de distribucin de los bienes de consumo (elementos econmicos de dominacin), sino que tambin controlan los productos del conocimiento social (elemento ideolgico de dominacin).

El mbito educativo, en lo general, enfrenta mltiples asechanzas, como resultado de los cambios econmicos, polticos y sociales de las recientes tres dcadas que, han llevado a centrar el modo de vida de las sociedades globalizadas, en el hiperconsumo, as como a la conversin generalizada, en mercancas, es decir, en objetos de intercambio monetarista, a todos los bienes y servicios, la explosiva aparicin y masificacin de las nuevas tecnologas y la liberalizacin de barreras arancelarias y aduanales de todo tipo. Una de tales trampas ha sido la creciente instrumentalizacin de la educacin, puesta al servicio de la formacin de los "recursos humanos". Esa funcin ha sido impuesta a la educacin y, su origen, se encuentra en la mera visin reduccionista del trabajo, que le concibe como slo un "recurso", o sea, nuevamente, como un objeto de intercambio, que es organizado, gestionado, evaluable, desclasificable, reciclable, y, muchas veces, desechable, en funcin de su utilidad para el mal llamado sector productivo.

Como cualquier otro tipo de recurso, material o intangible, los recursos humanos, estn siendo concebidos como una mercanca econmica, es decir, como un mero objeto de intercambio monetarista y que debe estar disponible, de manera permanente, en todas partes y en todo momento. No se tienen en cuenta, ni los derechos humanos, ni los derechos civiles, ni otros, sean stos de ndole poltica, social o cultural, siendo los nicos lmites para su explotacin, los de naturaleza financiera, es decir, sus costos.

Por ello, al cambiarle el nombre a capital humano estn siendo consecuentes con esta visin. Y mientras tanto los niveles culturales y educativos descienden vertiginosamente en manos de una oferta controlada y una demanda no muy exigente.

Hay quienes se molestan cuando tratamos el tema desde este punto de vista, sobre todo aquellos que son profesores en universidades privadas locales. Y curiosamente denigran la formacin que se recibe en las universidades pblicas: de Costa Rica, Tecnolgica y Nacional, cuando la realidad es otra totalmente en nuestro pas. Excepciones guardadas, todos adolecen de los males sealados. Y lo importante, lo nico importante, es identificar, reconocer y eliminar las polticas pblicas que tienden a la debilidad de la educacin, y no hacerse cmplice de la superficialidad de las carreras de la mayora de las privadas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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