Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2013

Hollywood y el crack financiero

Ignasi Franch
En Lucha


Aunque Hollywood no se ha mostrado especialmente proclive a producir ficciones centradas en un presente de crisis econmica, el crtico cinematogrfico Ignasi Franch repasa algunos ttulos que tratan el crack financiero y sus efectos. Si el cine estadounidense vivi casi una dcada marcado por los atentados del 11 de septiembre de 2001, no parece que el estallido de la burbuja crediticia haya recibido el mismo tratamiento preferencial. Ciertamente, las respuestas gubernamentales al trauma, en forma de guerras, instrumentalizacin del miedo y recortes de derechos civiles, facilitaron que el cine popular se empapase de esta realidad polidrica de maneras diversas. Pero la crisis econmica tambin podra haberse convertido en un macrotema. Al fin y al cabo, ha ido ms all de la quiebra de Lehman Brothers o de la multimillonaria inyeccin de liquidez a la banca. Ha implicado una nueva e intimidante concentracin del sector bancario, dieciocho meses de recesin y un aumento del desempleo que ha tardado ms de cuatro aos en superarse. Y ha comportado millones de ejecuciones hipotecarias anuales, en un drama multitudinario que apenas ha sido abordado por la gran industria audiovisual.

En medio del drama, la expansiva poltica monetaria impulsada por la administracin Obama parece haber contribuido a diferir los efectos del crack. Y, quiz, ha fundamentado un ambiente de falsa normalidad solo enrarecido por peridicos precipicios fiscales. Todo ello, a pesar de que la riqueza de las rentas medias estadounidenses cay un 40% entre 2007 y 2010. La misma naturaleza de los desafos del presente parece inadecuada para una cinematografa poco proclive a tratar conflictos sociales, aunque producciones como In time demuestren que pueden inspirar exitosos espectculos de accin. Sea como sea, tres ficciones han puesto en primer trmino el relato de la crisis. Aun con enfoques diversos, todas coinciden en proyectar un impulso crtico limitado: nunca se produce un choque frontal con los marcos conceptuales del neoliberalismo ni con la regulacin (o, mejor dicho, desregulacin) que se ha tejido alrededor de estos.

Instituciones sin respuestas

Malas noticias ha sido el primer intento del audiovisual estadounidense por hacer una crnica ficcionada del crack financiero. Producido por el prestigioso canal HBO (Los Soprano, The wire), este telefilme trata las medidas impulsadas por la secretara del Tesoro, desde el rescate de dos antiguas agencias federales del ramo hipotecario hasta una multimillonaria inyeccin de liquidez en el sector bancario. Y pasando, claro est, por la cada de Lehman Brothers.

El planteamiento tiene algo de sesgo. El enfoque habitual en los thrillers de Wall Street ha sido emplear como protagonistas a veteranos con dudas morales, o a advenedizos que puedan servir de nexo entre la audiencia general y el mundo de las finanzas. Pero en esta ocasin el protagonista es un supervisor: nada menos que el expresidente de Goldman Sachs, y secretario del Tesoro en 2008, Henry Paulson. l y su equipo son presentados como lo nico que separa la economa estadounidense del caos, facilitando que el pblico empatice con estos hroes improbables venidos del mundo de la gran especulacin. Todos ellos son presentados como outsiders por su pretensin de sostener el sistema con dinero pblico mientras no osan pronunciar la palabra que empieza por n (nacionalizacin).

Voluntariamente o no, Malas noticias representa a unas instituciones sin respuestas, coartadas por un pensamiento nico que loa la autorregulacin. Paulson y compaa emprenden una huida hacia adelante y ensayan esa perversin del liberalismo segn la cual el estado cubre con dinero pblico los agujeros contables del lucro privado. Multiplicando, por el camino, el riesgo sistmico de cualquier quiebra al concentrar an ms el sector financiero.

El espectador menos avisado tendr que remitirse a las imgenes de archivo iniciales para hallar nombres propios (Ronald Reagan, Bill Clinton, Allan Greenspan) y decisiones polticas que llevaron a esta indefensin. Y los responsables de la funcin parecen limitarse a acompaar a unos personajes superados: Casi derrumban la economa norteamericana tal y como la conocemos, pero no podemos poner restricciones sobre cmo utilizan los 125 mil millones que vamos a darles?, se pregunta una frustrada asesora de Paulson. Con todo, el desenlace sugiere un impulso irnico rotundo y difcil de digerir pero incapaz de articular alternativas, ms all de un incremento de la regulacin que los protagonistas insisten en descartar.

La crisis como revelacin

Con una esttica de colores fros y escenarios glidos, Margin call juega al docudrama mediante un dispositivo visual marcado por los encuadres oscilantes de sus filmaciones cmara en mano. El producto final puede considerarse sugerente e incluso emocionante. Pero difcilmente se puede asumir como un retrato verosmil del crack, a pesar de que el banco sin nombre donde se sita la accin est inspirado en Goldman Sachs. La premisa argumental ya tiene bastante de artificioso: un analista recin despedido deja en manos de su joven ayudante un estudio parcialmente desarrollado; en unos minutos, este ltimo tendr ante s alarmantes predicciones de una catstrofe crediticia inminente. El debutante J. C. Chandor viste lo previsible, lo sabido y predicho (el estallido de la burbuja crediticia), con ropajes de revelacin: rostro de sorpresa, llamada desesperada a los superiores, estupefaccin general

La exposicin masiva a hipotecas de alto riesgo diluidas en paquetes de deuda subordinada amenaza la supervivencia de toda la banca de inversin, pero nadie pareca haber reparado en ello. Y esa es la excusa, con aires de macguffin hitchcockiano, para plantear un elegante y contenido thriller de interiores. Se incluyen, claro est, dilogos en los que altos ejecutivos se cruzan reproches sobre advertencias previas. Se alude tambin a salarios abultados, a indemnizaciones millonarias que compran silencios o a decisiones conscientes que implicarn ruinas y caos. Incluso la narracin tiene algo de escarnio, al caracterizar a mandos intermedios incapaces de interpretar grficos o a un presidente que solicita a su interlocutor que le explique la situacin como si se dirigiese a un beb o a un golden retrevier.

Pero estas apelaciones a una ignorancia impdica tienen algo de apologa ms o menos interesada. No se mencionan las connivencias entre la banca y las agencias de calificacin de deuda, por ejemplo. La ausencia de tipos humanos ajenos a Wall Street implica que la propuesta tenga bastante de autorretrato de un sector que se presenta y se disculpa a s mismo. Y que la crtica planteada, adems de superficial, pueda ser casi inaprensible para algunas audiencias.

De lo familiar a lo abstracto

Al lado de Margin call, se muestra ms mordiente incluso un Oliver Stone (JFK, Salvador) de encargo como el de Wall Street II: el dinero nunca duerme. El filme resulta menos subyugante en lo cinematogrfico, probablemente lastrado por una duracin excesiva y por una sorprendente orientacin hacia el drama familiar. La crisis sirve de excusa para resucitar al broker Gordon Gekko, un hijo de los aos 80 y del elogio de la avaricia. De alguna manera, esta secuela traza una continuidad entre los reaganomics y la situacin actual, que los autores presentan a travs de una narrativa visual marcada por la posproduccin digital.

Stone s aprovecha para denunciar prcticas delictivas de la banca, ms all de lo planteado en Malas noticias o Margin call, aunque sea presentndolas como actos individuales de un financiero especialmente codicioso. En todo caso, buena parte del discurso crtico con la especulacin lo sostiene un ladrn de cuello blanco como Gekko, con el efecto distanciador consiguiente. De alguna manera, las tensiones internas de este escorpin que no sabe vivir de otra manera que atacando, tienen algo de intento de comprender al enemigo. El resultado se acerca a lo shakesperiano, con sus historias de estirpes enfrentadas, sus hijas que quieren matar (simblicamente) al padre y sus conflictos palaciegos en la sede de la Reserva Federal.

Sin enraizarse plenamente en lo cotidiano, la obra de Stone se opone en parte a Cosmpolis, quiz la ms abstracta aproximacin a la crisis del capitalismo desregulado. El canadiense David Cronenberg recuper una novela preexistente de Don DeLillo, publicada originalmente en plena resaca de la burbuja burstil generada alrededor de Internet. Sin duda, es la mirada ms esquiva, filoexperimental y rida, a un futuro (o presente) de incomunicacin, dependencia de lo tecnolgico y modelos matemticos predictivos con aires de nueva religin. Una vez ha estallado la construccin de una teora econmica basada en falsas certezas, el planteamiento de DeLillo tiene algo de visionario.

Los costes humanos del crack

La conversin de David Mamet (Casa de juegos) al neoconservadurismo ha dejado un vaco en Hollywood a la hora de explicar el contexto y los efectos de la crisis sistmica. Nadie haba mostrado una dedicacin tan constante a la hora de relatar los horrores del darwinismo aplicado al mercado laboral. El dramaturgo y cineasta haba patentado un modelo expositivo que dilua las fronteras entre el drama y el thriller, mostrando una realidad dinerocntrica donde las lealtades son tan cambiantes como un balance empresarial. A falta de continuadores norteamericanos de esa pequea tradicin, filmes como The company men parecen meras adaptaciones del costumbrismo idealizado (y normalmente desplazado hacia lo romntico) del drama mainstream.

Aun as, esta obra muestra algunas tensiones interesantes. Sin llegar a los extremos de Up in the air y su protagonista dedicado a comunicar despidos masivos, tambin se centra en un personaje antiptico. En esta ocasin, se reflejan los reveses monetarios y anmicos de un altanero ejecutivo en paro y de algunos de sus compaeros. Sin ofuscarse en flirteos que endulcen la amargura de las situaciones planteadas, la propuesta tiene algo de conformismo neocapriano en la lnea de Family man. No apela a la experiencia del working class man, con su aire a juego de rol de un privilegiado que descubre la vida sencilla, pero The company men destaca por trascender el lamento por las deslocalizaciones proponiendo la reindustrializacin del pas. Lo hace mediante la figura de un buen ejecutivo, ya veterano, que aora los viejos tiempos de la fabricacin y venta de objetos tangibles.

De nuevo, la manera de plantear este debate evidencia una cosmovisin neoliberal. Los autores parecen confiar en un imposible estallido de conciencia corporativa, o en un goteo de grandes mecenazgos. Ni siquiera se contempla la posibilidad de una intervencin gubernamental para revitalizar el tejido productivo. No hay respuestas estatales ni colectivas: slo el empeo individual de un self made man deprimido que relanza un astillero abandonado.

Espejismos de prosperidad: La tierra prometida

De produccin an ms reciente, Promised land muestra otra nostalgia: la de la Amrica rural orgullosa y en parte ajena a la contaminacin del mundo moderno. La obra se mueve en terrenos muy cmodos, al apostar por el mensaje de conservacin ecolgica sin proponer alternativas econmicas ms o menos pragmticas. Este proyecto personal de Matt Damon, finalmente dirigido por Gus Van Sant (Gerry), est protagonizado por un empleado de una empresa energtica. Su cometido es persuadir a propietarios de terrenos para que vendan los derechos de explotacin de su subsuelo.

El planteamiento tiene ms de una inverosimilitud, pero ensaya un bello y apacible cuestionamiento del desarrollismo a cualquier precio. Sus responsables no responden al discurso defendido por el protagonista antes de su conversin final. Si este afirmaba que solo la explotacin de recursos naturales puede salvar de la miseria a la Amrica rural, acaba ensayando un simple y puro rechazo al fracking y sus terribles consecuencias. Ante el cul-de-sac de un nuevo muro discursivo, de un nuevo no hay alternativas, esta vez se opta por la ruptura. Una ruptura, eso s, fundamentada en una decisin individual nacida del mbito afectivo. Anecdticamente o no, la produccin est parcialmente financiada por un fondo de inversin dubait, hecho que fue aprovechado por el lobby del gas para calificar el resultado como propagandstico.

Aunque Promised land y otros estrenos futuros (caso de la ciencia ficcin de Elysium) exploran escenarios de desigualdad econmica, el peso del crack financiero en el cine estadounidense sigue pareciendo exiguo en comparacin a la magnitud de la tragedia real. Cada observador u observadora podr sealar mltiples factores que expliquen que no se haya forjado un nuevo ciclo temtico que suceda al Hollywood de la guerra contra el terror, ms all de que el malestar ciudadano haya inspirado un par de distopas futuristas (In time, Desafo total) o el traslado de Occupy Wall Street a la Gotham City de Batman. Pueden mencionarse la tendencia escapista de una industria que tiene como objetivo prioritario a la audiencia adolescente, o el dominio del sector por parte de grandes corporaciones. Incluso la victoria electoral demcrata puede haber sedado al mainstream progresista. Quiz solo se vuelva a evidenciar la gran falla que separa la ficcin global de la lucha cotidiana por una vida digna, afrontada por las mayoras asalariadas y desempleadas. Crisis? What Crisis?

Ignasi Franch es crtico cinematogrfico.

Artculo publicado en la revista anticapitalista La hiedra



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter