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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2013

La cumbre del G20 en San Petesburgo
Un duelo entre unipolaridad y multipolaridad

Alberto Betancourt Posada
Rebelin


En 2012, en Los Cabos, Baja California, la cumbre del G20 fue una boda entre empresarios y jefes de estado, cuyo padrino fue Felipe Caldern. En 2013 tal vez se vivir un pequeo duelo entre el G8 y Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica (BRICS). Los hombres ms poderosos del mundo llegarn a principios de septiembre al Palacio de Konstantinovski, el Versalles de Putin, en San Petesburgo, un edificio de 200 hectreas, con nenfares en medio de los estanques, en la urbe fundada por Pedro Primero, emblema de la monarqua ilustrada y del triunfo obtenido en 1715 contra los suecos, que le vali a Rusia una salida al Bltico. Los acuerdos o desacuerdos cupulares tarde o temprano bajarn de la cima a nuestra vida cotidiana. En dicha cumbre, si dos o tres mandatarios se dan la mano y acuerdan algo, desatarn poderosas fuerzas telricas que para bien o para mal remodelarn la faz de la tierra. Pueden adoptar como paradigma el libre comercio o la industrializacin; apoyar a los mercenarios saudes que detonan bombas en Siria o promover una transicin pacfica; aprobar o aplazar el presupuesto para enfermedades infecciosas. Ms vale observarlos atentamente.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin presentar los acuerdos tomados por los BRICS en la cumbre celebrada los das 25 y 26 de marzo, en Durbn, Sudfrica, entre los cuales, destaca la resolucin de presionar la entrada en vigor de la reforma a los rganos de gobierno del FMI y el Banco Mundial, las dos poderosas instituciones cooptadas por el G8 y utilizadas las tres ltimas dcadas para doblegar al mundo, imponer el neoliberalismo y desmantelar el estado benefactor en ms de cien naciones.

Para el Premio Nobel de Economa, Joseph Stiglitz, autor de El malestar de la globalizacin el FMI es un autcrata. Cuando un pas est en crisis, el Fondo lo pone de rodillas y le impone drsticos cambios como reducir el nmero de trabajadores del gobierno, privatizar su sistema bancario, abrir sus fronteras a la competencia de productos agrcolas e industriales -aunque eso lo desindustrialice- y transformar sus paradigmas educativos (atencin Mxico). Los tcnicos del FMI aplican recetas universales de origen metropolitano. Incluso los jefes de estado temen discutir la racionalidad de las terapias de choque por aprensin de ser boletinados y marginados de los programas del Banco Mundial, la Unin Europa y/o las calificadoras internacionales.

Actualmente el FMI asigna una cuota y un poder de voto a cada pas. La nacin que ms cotiza es Estados Unidos, la que menos lo hace es Tuvalu (archipilago ubicado al este de Australia). Estados Unidos, Japn, Alemania, Francia, y Gran Bretaa poseen juntos el 39% de los votos del FMI a lo que suman el voto de sus aliados lo cual les permite controlar frreamente el bur de gobernadores. China, pese a ser el tercer pas en aportaciones, posee nicamente el 4% de los sufragios. Los desequilibrios son enormes, por ejemplo 22 pases de frica (incluida Sudfrica) poseen un 3.29% de los votos. El 15 de diciembre de 2010, la asamblea general del FMI aprob una reforma llamada Revisin Integral de Cuotas para duplicar las aportaciones de sus miembros y el capital global de la institucin, y promovi tambin una iniciativa de Reformas al gobierno del FMI. De acuerdo al informe presentado en abril de 2013 por el Bur de gobernadores de dicha institucin, 136 pases miembros han aprobado la reforma al gobierno del FMI, lo que significa un 71%, pero de acuerdo a Cristine Lagarde, la entrada en vigor requiere del 85% de los votos. Estados Unidos encabeza la resistencia a la reforma, aunque sus autoridades repiten incesantemente, en tonos que van de la splica, a la exigencia imperial, que China debe aportar mayores recursos para capitalizar el fondo.

Los BRICS aprovecharn que Rusia presidir la reunin del G20 en el Bltico, para presionar la entrada en vigor de la reforma al gobierno del FMI. Los BRICS pelean por obtener un 6% ms de votos para ellos, y transferir a los pases con menor representacin otro 6% de los sufragios, actualmente en manos del G8 y sus aliados. La actual representacin ya no se corresponde con la realidad geopoltica de 1944 cuando se crearon las instituciones en Breton Woods, New Hampshire, Estados Unidos. La reforma al gobierno del FMI actualizara el peso de las potencias emergentes en la arquitectura financiera internacional.

Rusia y los dems pases del BRICS, aunque cavilan, parecen apostar por oponerse a los paradigmas promovidos en la reciente reunin del G8, celebrada en Lough Erne, Irlanda del Norte. Por ello, es probable que se avecine un lance, si los BRICS defienden el multilateralismo, la industrializacin, la importancia central de la ONU, la negociacin poltica de la transicin en Siria, mientras que el G8 seguramente resguardar el unilateralismo, el libre comercio, el achicamiento de la ONU, el derrocamiento violento de Bashar al-Assad y el eurocentrismo. Desde un punto de vista popular la posicin de los BRICS no es una autntica alternativa histrica, su carcter desarrollista intensifica, en vez de resolver, las contradicciones y diferencias sociales como lo han puesto en evidencia las movilizaciones en Brasil, pero an as, representa una cierta contencin del proyecto hegemnico y una negociacin de las relaciones interregionales.


Alberto Betancourt Posada es Historiador, Director del Observatorio del G20, Universidad Nacional Autnoma de Mxico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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